Hoy Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 00:42

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TEMA 3
CARACTERÍSTICAS
DE LA IGLESIA DEL RESUCITADO.


(Hech. 2,42-47; 4,32-37)
"Los apóstoles daban testimonio con mucha fortaleza de la Resurrección de Jesús, el Señor."
INTRODUCCIÓN
San Lucas en su libro de los Hechos nos habla de la vida de la Iglesia. Paso a paso nos va llevando por los principales acontecimientos que van marcando las etapas de su vida: La ascensión del Señor y el envío a la misión; la elección de Matías para completar el número de los Doce; la venida del Espíritu Santo, en Pentecostés; la curación del tullido y otros muchos milagros más.
Los acontecimientos son narrados por Lucas como un río crecido y desbordado, un acontecimiento tras otro, como en cascada. Pero, como un pequeño remanso en este río crecido, son estos dos sumarios los que vamos a reflexionar en esta reunión (Hch. 2,42-47; 4,32-37). Tienen la función de ser un alto en la carrera desbocada, para tomar aire y descubrir de manera global los rasgos y características generales de las primeras comunidades.
De manera global y sintética, ¿cuáles son las características de estas primeras comunidades cristianas? ¿Nuestras comunidades de hoy, qué cosas pueden aprender de la vida de Iglesia que vivían los primeros cristianos? Estas son las dos preguntas que trataremos de responder a lo largo de este tema.
1º. PASO
MIRAMOS NUESTRA VIDA
Antes de entrar en el texto de la Biblia VEAMOS como viven y qué hacen nuestras comunidades cristianas. Vamos a ver con qué signos se manifiesta nuestra Iglesia.
Platíca con tu compañero de a lado las siguientes preguntas:
¿Qué actividades realiza tu parroquia en favor de la comunidad? ¿Hacia donde nos llevan estas actividades?
¿Qué es lo que congrega hoy en nuestras comunidades?
Se invita, en lluvia de ideas, a algunos que quieran participar de lo que comentaron con su compañero de lado.
2º. PASO
ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS
Abrimos nuestra Biblia y leemos Hch. 2,42-47 y 4,32.37. Que alguien los lea en voz alta, mientras los demás lo siguen en silencio.
Por equipos: Ya en los equipos, volvemos a leer el texto en silencio y contestamos las siguientes preguntas:
1) ¿Qué características o rasgos presentan las primeras comunidades?
2) ¿Qué significó para ellos compartir la comida y los bienes?
3) ¿Qué importancia tuvo para los primeros cristianos que los apóstoles hacían milagros?
PLENARIO.
3º. PASO
VOLVEMOS SOBRE NUESTRA VIDA
Repasar otra vez el texto pausadamente.
Ahora vamos a confrontar nuestra experiencia de vida comunitaria con la vida de la Iglesia que vivían los primeros cristianos.
¿En qué se parece y en qué no se parece nuestra vida de comunidad con la Iglesia primitiva de san Lucas? Insistir sobre todo en la siguiente pregunta: ¿Hoy en nuestras comunidades, qué es lo que nos congrega?
Retomar algunas impresiones en lluvia de ideas. Y se concluye con lo siguiente:
Hoy en nuestras comunidades nos congrega el deseo de vivir mejor y de tener espacios de convivencia. Nos congrega el deseo de ser la Iglesia Viva, que sea significativa para los demás. Qué bien se ve una Iglesia que celebra la Eucaristía todos los domingos, convirtiéndose este momento en un espacio de encuentro familiar y comunitario. Pero debemos conocernos, para no ser unos "desconocidos". ¿Será posible que algún día podamos conocernos todos los miembros de la comunidad? Este texto debe motivarnos a buscar espacios y momentos de encuentro fraternal, de convivencia y ayuda mutua.
Debemos de caer en la cuenta que la vida de comunidad se extiende más allá del Templo. Qué necesitamos reunirnos en otros lugares y momentos para recibir una catequesis, para ayudarnos en nuestras necesidades.
4º. PASO
ORAMOS
A) Nos comprometemos: La escucha de la Palabra de Dios Necesariamente debe llevarnos a un compromiso, para que no quede estéril en nuestro corazón. Nos debe llevar a un compromiso con Dios y con la comunidad.
¿Qué acciones concretas a favor de la comunidad vamos a realizar como grupo? Que anoten una actividad concreta que vayan a realizar, que la programen (qué, cuándo, cómo, responsable, etc.)
SUGERENCIAS:
a) En una misa dominical que el grupo, como edecanes reciba a la gente los saluden y los acomoden en sus bancas.
b) Hagan una despensa y la lleven todos a una familia necesitada y platiquen con ella.
B) ORAMOS:
Expresar espontáneamente, desde el corazón, lo que este texto y esta meditación nos sugiere para decirle al Señor. Quien guste puede expresar en voz alta su oración de acción de gracias o a manera de petición. Se termina con el Padre Nuestro, en coro y tomados de la mano.
SUBSIDIOS PARA PROFUNDIZAR.
De los textos que acabamos de leer podemos entresacar algunas características de la Iglesia ideal que nos presenta san Lucas.
A) Una Iglesia que vive la fraternidad evangélica.
A san Lucas le preocupa el gran peligro que las primeras comunidades se conviertan
en una "Iglesia de Masas", una Iglesia de desconocidos; desorganizada en los servicios y ministerios. Porque así peligra la fraternidad y la distribución justa de los bienes, y la vida de grupo que poco a poco va formando la comunidad. Por eso nos habla que la Iglesia es ante todo, una Iglesia que se reúne, que está viva cuando crea simpatía y relaciones mutuas de amistad. Una Iglesia que acude a la enseñanza de los apóstoles para alimentar la fe en el Resucitado. Se reúnen a hacer oración, a compartir la responsabilidad de vivir y de hacer juntos proyectos de vida. Una Iglesia que comparte sus bienes.
B) Una Iglesia misionera.
Lucas es consciente de la necesidad de ir a los más alejados y marginados de la Iglesia. Pero de manera responsable y organizada y no solo con ganas. La Iglesia no es un gheto o una secta encerrada en sí misma. Es católica, abierta a los paganos y a los pobres y necesitados. Sabe de la necesidad de involucrar a más gente en la vivencia del Reino de Dios. La Iglesia de Lucas nos es una secta de "puritanos" que rechacen a los pecadores (cf. La parábola del fariseo y el publicano), sino una Iglesia que trae la salvación a los paganos y pecadores (Zaqueo, el buen samaritano, el ladrón arrepentido, Cornelio, las misiones de Pablo).
C) Una Iglesia que catequiza y es catequizada.
Se ha dicho que la obra de Lucas (Evangelio y Hechos) es toda una gran catequesis para las generaciones futuras. Por eso, el texto insiste que los primeros cristianos asistían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles. Esto hace posible que la Iglesia conserve la "frescura" del evangelio y no huela a rancio o a muerto. Porque está llamada a vivir el testimonio de la Resurrección. La referencia continua a la enseñanza de los apóstoles evita que la Iglesia caiga en desviaciones y reducciones del mensaje del mensaje del evangelio y sea más integral y efectiva en el anuncio y vivencia del evangelio.
D) Una Iglesia que es constante en la oración.
Es una comunidad que se reúne a hacer oración, como su Maestro. Rasgo propio del evangelio de Lucas es presentar a Jesús siempre en oración, antes de los momentos cruciales de su vida: Antes de elegir a los Doce, sólo Lucas nos dice que Jesús pasó toda la noche haciendo oración, la Transfiguración, la oración e el huerto. Así en hechos, la Iglesia tiene que estar en oración. Es el primer rasgo de la comunidad "están reunidos en oración" cuando viene el Espíritu Santo. Lucas sabe que un medio para vivir la comunión con Dios es la oración asidua y vital. Sin ella queda la Iglesia abandonada a su estéril fragilidad humana, no hace nada bueno.
E) Una Iglesia que celebra los signos del Resucitado.
¿Cómo entender el significado de los milagros que realizaban los apóstoles? Son signos de la presencia de alguien poderoso, que tiene la autoridad de Dios. Qué causan admiración, qué no están pasivos, qué son signo de la presencia del Cristo Resucitado. ¿No es este el sentido de la verdadera liturgia, de los sacramentos, de la Eucaristía, y de toda actividad de la Iglesia en General? Imaginémosle impacto que provocaron estos primeros cristianos entre los paganos y los judíos de entonces. El entusiasmo pascual, la alegría de la experiencia de salvación, la alegría comunitaria capaz de causar admiración. Una liturgia viva, alegre, que sintetice y asuma los proyectos comunitarios, la experiencia de amistad y fraternidad que vive la comunidad; y que poco a poco va involucrando a más gente, creando simpatía y causando admiración y aceptación. ¿No es esto un milagro o prodigio divino?

Boletin de pastoral