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TEMA
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LA PARTICIPACIÓN DE TODOS EN LA IGLESIA
Hech 6, 1-7
"Elijan entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos
del Espíritu Santo y de sabiduría..."
1º. PASO
MIRAMOS NUESTRA VIDA.
La organización es la clave que nos hace ser más
eficaces en la misión evangelizadora que tenemos como Iglesia.
Pero mejor todavía: La organización no es un fin,
sino un medio: ella nos propicia la participación de todos,
haciéndonos así verdadero PUEBLO de Dios. La organización,
pues es necesaria.
Ponemos atención a la dinámica:
DON YOYO Y DOÑA SOYLA
(Representación)
(Aparece una persona en escena y ella misma se va colocando algunas
medallas con los letreros que aparecen recuadrados):
Ø (mientras se coloca la medalla Yo soy el catequista dice:
"bueno, no hay quien lo haga"
Ø (Mientras se coloca la medalla Yo soy ministro dice:)
"El padrecito me dijo que también yo sea el ministro
extraordinario de la comunión, bueno creo que si puedo"<
/I>
Ø Toma otra medalla que dice : Atención a los enfermos
.y mientras se la pone dice: "ahora no vino Soylita; bueno,
yo voy a atender a don Chencho, Panchita y de paso a doña
Cleta.< /I>
(Entra el padrecito y le dice):
Ø "Ah don Yoyo, encárguese por este tiempo
del dispensario médico (y le cuelga otra medalla que dice:
Dispensario Médico) ... al fin que usted lleva la comunión.
De una vez ve si los enfermos necesitan una medicina por ahí"
(Sale don Yoyo y encuentra a unos vecinos).
Vecinos:
Ø "Oigan, oigan, vengan. Quisieran venir a una reunión
esta tarde. Miren, vamos a organizarnos para atender el problema
del agua que tanto falta en este tiempo.
Una señora:
Ø "Ah, don Yoyo, a usted y a Doña Soyla los
andábamos buscando. Mire, lo delegamos para que usted sea
nuestro representante, usted que sabe más.
(Le cuelga una medalla que dice Representante de barrio Y le da
otra para Soyla).
(Don Yoyo regresa y ve mas medallas con otros nombre y de las
cuelga diciendo):
Ø "Bueno, pues ya ando en esto".
Y así don Yoyo y Doña Soylita realizan decenas de
servicios en la comunidad parroquial del Encanto.
REFLEXIONAMOS:
¿En qué se parece esta representación a la
que se vive en mi comunidad?
En nuestras comunidades no faltan conflictos de tipo organizativo:
tal vez no haya la atención adecuada a los más necesitados,
a los jóvenes, a la catequesis, a los Padres de familia.
Sin embargo, lo importante está no que carezcamos de conflictos,
pues siempre los ha habido y los habrá. Lo importante está
en que sepamos resolverlos a tiempo y adecuadamente, con la luz
y la fuerza del Espíritu Santo. Sin duda que en nuestra
comunidad parroquial hay hermanos nuestros que tienen un gran
corazón para servir como don Yoyo y doña Soyla;
ellos a todo dicen que sí. Y seguramente habrá otros
que a todo dicen que no. Sin embargo para vivir con eficacia la
misión que Jesús nos dejó hay que dejar de
ser "yoyos" par a vivir el nosotros, pues somos "Pueblo
de Dios". Los que siempre decimos que "no" poco
a poco tenemos que aprender a confiar y amar la misión
para decir de vez en cuando "si" sin miedo al servicio.
Y los que ya sabemos decir "sí", poco a poco
hay que saber pasar una medalla a otros hermano animándolo
a realizar ese servicio. Participando todos vivimos mejor nuestra
vocación de Pueblo de Dios.
PENSEMOS UN MOMENTO:
- ¿Yo a quién me parezco y qué actitudes
debo cambiar para que mi comunidad crezca en el servicio?
2º. PASO
ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS.
En la Sagrada Escritura los cristianos encontramos la fuerza para
servir y madurar haciendo que los hermanos que aún les
da miedo decir sí aprendan a servir sin temores para que
nuestra comunidad siga creciendo en el servicio por el reino.
Vamos a encontrarnos en la Sagrada Escritura con un testimonio
maravilloso de organización que nos va a animar y a confirmar
en la disponibilidad para el servicio.
Por el pasaje de la Biblia que hoy vamos a leer nos daremos cuenta
que ya desde la primera comunidad cristiana los conflictos se
dieron pero supieron encontrar respuestas a la luz del Espíritu
instituyendo los servicios necesarios.
A) Preparamos nuestro corazón para encontrarnos con la
Sagrada Escritura guardando un momento de silencio en nuestro
corazón para invocar la ayuda del Espíritu Santo.
Concluimos nuestra preparación cantando todos:
Ilumíname Señor con tu Espíritu (3)
y déjame sentir el fuego de tu amor aquí en mí
corazón Señor (2)
Transfórmame...
Purifícame...
Santifícame..
B) Proclamación de Hech 6, 1-7
C) Volvemos a leer el pasaje bíblico de manera personal
consultando las notas de nuestra Biblia haciendo una reflexión
en silencio.
D) Respondemos entre todos a las siguientes preguntas:
1. ¿Cuál es la situación que aparece en la
comunidad de Jerusalén, según el texto?
2. ¿Qué hace la comunidad ante esta situación?
3º. PASO
Volvemos sobre nuestra vida.
En nuestras comunidades y en la vida de la Iglesia las necesidades
son muchas. La tarea evangelizadora corresponde a todos, pero
la realidad es que son pocos los que ayudan en ella.
- ¿En quién recae la responsabilidad del anuncio
de la Palabra de Dios y los demás servicios en nuestra
comunidad?
- ¿Porqué razón no todos se sienten responsables
de esta tarea?
El mundo de hoy plantea nuevos caminos al anuncio de la Palabra;
surgen nuevas necesidades porque surgen nuevas formas de ver el
mundo: la tecnología, la separación familiar, la
migración, el Internet, los medios de comunicación,
el consumismo, el crecimiento de las desigualdades, el conformismo,
etc. Sin embargo quienes se prestan a colaborar aún son
pocos y tiende a bajar su número.
Nosotros como servidores vemos estos cambios en la vida del hombre
como desafíos para buscar nuevos caminos.
- Así como los apóstoles supieron responder concretamente
a un llamado que les hacía la comunidad proponiendo soluciones
adecuadas, así nosotros al estar atentos a las necesidades
de nuestros hermanos sabremos dar soluciones acertadas.
- Así como los apóstoles supieron poner en manos
de Dios su trabajo y sus decisiones: el texto dice: "...habiendo
hecho oración, les impusieron las manos" (v. 6), también
nosotros debemos entender que somos colaboradores al Plan de Dios
que se va concretizando por la acción del Espíritu;
que la tarea que hacemos es un llamado que Dios nos hace y que
nos pide una respuesta generosa y responsable. De manera que nuestro
servicio vaya desterrando el autoritarismo, el centralismo, nuestros
intereses persona les siendo dóciles a la acción
del Espíritu Santo.
- Así como los apóstoles supieron convocar a la
comunidad para atender los problemas juntos: "los doce convocaron
a todos los discípulos y les dijeron... elijan de entre
ustedes..." (v. 2-3) porque los apóstoles sabían
que la acción del Espíritu Santo se manifiesta también
en la asamblea comunitaria, de esta forma para nosotros, este
testimonio de convocación a la asamblea, es para nosotros
una poderosa razón que nos ha de llevar a darle importancia
a las reuniones y asambleas comunitarias conociendo nuestras necesidades
comunes y comprometiéndonos todos, pastores y laicos, en
la soluciones que nos lleven a crecer en el servicio.
- Los apóstoles tenían claridad sobre su propio
servicio, sobre la colaboración que prestaban a la comunidad
y que no podían prestar otros. El llamado concreto de Dios
estaba claro: "... no está bien que nosotros abandonemos
la Palabra de Dios por servir las mesas..." (v. 2) Ellos
han descubierto por la acción del Espíritu Santo
en dónde los necesitaba la comunidad. Por tanto el servicio
que prestamos nosotros debe responder a una necesidad de la comunidad
de manera que todos los que prestamos un servicio tomemos conciencia
que nuestra colaboración es única y específica
cultivándola a la luz de los valores evangélicos,
amando y valorando el servicio específico que Dios nos
ha confiado.
PARA CONCLUIR RESPONDEMOS:
- ¿Cuáles son las necesidades más urgentes
en nuestra comunidad?
- ¿Cuáles servicios pastorales ya existen en nuestra
comunidad, cuáles otros harían falta para responder
a estas necesidades y quiénes los vamos a asumir?
4º. PASO
ORAMOS.
A partir de las diferentes necesidades que descubrimos, los servicios
que ya existen y los que vamos a realizar hacemos nuestra oración:
a) Momento personal (cada uno desde su corazón) se dirige
a Dios con la siguiente oración:
Señor, Jesús, que dijiste, "servir es reinar"
te pido por el Papa y los Obispos, en quienes recaen los numerosos
y variados problemas de los miembros de la Iglesia. Dales la sabiduría
del Espíritu Santo para resolverlos. Y que yo, con un espíritu
agradecido, contribuya siempre con mi fe, y mi servicio a sembrar
semillas de esperanza en la construcción de una nueva iglesia
y sociedad.
Señor, te alabo y te bendigo porque sin merecerlo has fijado
tu dulce mirada en mi humilde persona, como te fijaste con la
mirada de la primera comunidad en aquellos siete varones, ayúdame
a ser responsable en el desempeño de los servicios que
me vas mostrando en las necesidades de la comunidad.
Te doy gracias, Señor, porque cada día vas aumentando
el número de agentes de pastoral de entrega generosa, que
no buscan el poder, el prestigio.... sino un servicio desinteresado,
sin pedir nada a cambio. Señor, recompensa con tu gracia
y con sobrada paciencia a los catequistas, a los agentes de pastoral
bíblica, a los que imparten cursos pre-sacramentales, a
los que atienden a los enfermos, para que no se desanimen, porque
su servicio es muy importante.
Señor, Tú, lo sabes todo, aunque hay hermanos dispuestos
a servir, sin embargo, es más rápido el ritmo del
surgimiento de nuevos problemas y necesidades, como: el crimen,
los secuestros, el narcotráfico, la extrema pobreza, etc.
Ilumínanos con tu Palabra, para ir juntos construyendo
una sociedad más justa, más humana y más
fraternal.
b) Oración comunitaria.
Después de la oración personal, se pueden hacer
grupos espontáneos y preparar una oración para compartirla
en comunidad.
Ø Se pueden presentar las necesidades que hay en la comunidad.
Cantamos
"El Pueblo de Dios"
Ø Pedir la conciencia de los servicios que faltan en la
comunidad.
Cantamos
"Iglesia Peregrina"
Ø Dar gracias por los servicios y ministerios que ya se
están dando en la comunidad
Terminamos cantando "A Dios den gracias los Pueblos.
SUBSIDIOS PARA PROFUNDIZAR.
Este relato revela una crisis en la comunidad de Jerusalén,
alabada antes por la armonía reinante en ella (Hech. 2,42-47;
4,32-37).
Hay un grupo helenista, eran judíos nacidos fuera de Palestina
que habían vivido en la diáspora, y ahora habitaban
en Jerusalén. Tenían su propia sinagoga y por su
mismo contacto con otros pueblos y culturas, eran más abiertos.
Recibían el nombre de helenistas, porque hablaban la lengua
griega. Éstos serían los que después comenzarían
la evangelización de los gentiles (Hech. 11,29).
El otro grupo eran los Hebreos, eran judíos nacidos en
Palestina, hablaban el arameo y eran fieles observantes de la
Ley y centrados en la vida cúltica del templo. Al irse
incrementando el número de los discípulos (hebreos
y helenistas) surgió un problema que consistía en
la discriminación en la distribución diaria de los
alimentos a las viudas de los helenistas.
Según San Lucas, ante la situación, son los Doce
los que toman la iniciativa. Sugieren una solución y el
procedimiento a seguir consiste en la elección de siete
varones. Finalmente ratifican la elección de los siete
mediante el gesto de la imposición de las manos que significaba
el encargo oficial de una responsabilidad dentro de la comunidad.
Aparece una comunidad bien organizada y presidida por los Apóstoles,
quienes marcan las líneas, pero no hacen nada sin contar
con la asamblea. Ellos proponen la elección de los siete
y señalan las cualidades que deben tener (buena fama, llenos
del Espíritu Santo y de sabiduría). Pero es la comunidad
quien da los nombres concretos, los siete son de origen pagano.
La comunidad está atenta a las necesidades que van surgiendo.
Vela por la justicia y la equidad en el reparto de los recursos
a los necesitados. La comunidad no impone soluciones, toma el
acuerdo de todos, salvaguarda la unidad de la comunidad, pero
desempeñando cada uno su servicio.
Con la seguridad de la atención a los pobres, los Doce
ya se pueden dedicar al anuncio de la Palabra, la oración
y a la liturgia. Pero ante nuevas situaciones, se asumirán
nuevos ministerios, como evangelizar como lo hace Felipe que es
uno de los siete, llevando el Evangelio a Samaria, y Esteban realizando
milagros y pronunciando un gran discurso.
Los ministerios en la Iglesia:
Jesús ungido por el Espíritu Santo (Lc. 4,18) realizó
su misión como servidor. La Iglesia se hace servidora siguiendo
el ejemplo de su Fundador y transmitiendo el Evangelio a hombres
y mujeres con toda fidelidad. (DP. 349).
Jesús no dotó a la Iglesia de una organización
con todos su detalles, pero sí, le imprimió su ejemplo
de servicio.
La Iglesia a la luz de la Persona y el ejemplo de Jesús
iría organizándose para dar solución a las
necesidades que se irían presentando en aquél tiempo
y en todos los tiempos.
En el Nuevo Testamento los servicios eclesiales: catequesis, celebración
de la fe y de los sacramentos... se designan con el término
griego Diakonía, palabra que significa "servicio"
que nada tiene que ver con conceptos como poder, autoridad, privilegio
y prestigio. Sólo la historia posterior ha hecho de los
ministerios eclesiales algo así como "títulos"
u "honores" pero este no es su sentido primigenio.
Caemos en la cuenta de que este ejemplo de "servicio"
(Diakonía) para todo bautizado es la Evangelización
y que no debemos dejarnos desviar por otros objetivos como el
dinero, la propiedad, el prestigio, el poder, la fama, el personaje
y la vanagloria, sino el servicio al Reino con sencillez y humildad,
con el testimonio de vida y la oración.
Debemos ser conscientes de que cada comunidad tiene sus propias
necesidades, por lo tanto no serán idénticas para
cada una; y si algunas necesidades coinciden, todos los miembros
de la comunidad debemos unir fuerzas para que juntos logremos
transformar la realidad. Una realidad donde reine la paz, la justicia,
el amor y la fraternidad, con especial predilección a los
más pobres y desamparados.
Equipo Coordinador de Pastoral Bíblica
Ciudad Guzmán.
Boletin de pastoral
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