Hoy Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 02:11

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TEMA 5
EL PENTECOSTÉS DE LOS PAGANOS


(Hech. 11,1-18)
"Dios les ha dado el mismo don
que a nosotros"
AMBIENTACIÓN
Cuando hablamos de Pentecostés, inmediatamente pensamos en la venida del Espíritu Santo, aunque la palabra Pentecostés es un vocablo de origen griego, que significa "cincuenta", son dos palabras que están estrechamente unidas, pues el día de Pentecostés en el que el pueblo celebra el Don de la Alianza, vino el Espíritu Santo sobre la comunidad cristiana, reunida en el cenáculo, dando vida, así se nos narra en Hechos de los Apóstoles, y descubrimos que se repiten, en el mismo, estos sucesos generosos de parte de Dios. En su expansión el Evangelio fue predicando a los no judíos, eso provocó algunos problemas. También hoy la predicación del Evangelio a los alejados, a los que no están en nuestros círculos, plantea problemas, y no siempre sabemos comprender y apoyar a quienes hoy están haciendo llegar la buena nueva a los que no la conocen.
1º PASO
MIRAMOS NUESTRA VIDA
Observemos que en nuestras comunidades cristianas a veces nos estancamos, los grupos ya no crecen, en otras ocasiones solo se mantienen "agónicos". Otras veces cuando surgen en la comunidad personas que se dedican especialmente a los alejados no sabemos comprenderlos y apoyarlos. Vamos a comenzar nuestro encuentro poniendo en común nuestra experiencia comentando las siguientes preguntas:
- ¿Siento la necesidad de hacer llegar el Evangelio a los que no lo conocen?
- ¿Trato de comprender y apoyar a quienes lo hacen, o más bien pongo dificultades?.
2º PASO
ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS.
Nos disponemos a abrir nuestro texto para hoy: Hch. 11,1-18, nos preparamos haciendo un silencio interior para acoger con disposición y respeto la Palabra de Dios.
Alguien que lea en voz alta este pasaje.
- Después un miembro del grupo proclama en voz alta el texto de nuevo.
- Una vez proclamado este texto, cada uno vuelve a leerlo despacio, consultando las notas de su Biblia o los subsidios aquí presentados.
- Finalmente todos tratamos de responder las siguientes preguntas:
- ¿Cuál es la postura de la comunidad respecto a la actuación de Pedro al comienzo y al final del relato?
- ¿Qué papel desempeña el Espíritu Santo en todo el relato de Pedro?
3º PASO
VOLVEMOS SOBRE NUESTRA VIDA
Hemos escuchado la Palabra de Dios e indudablemente ha despertado en nosotros muchas inquietudes y cuestionamientos respecto a nuestro modo de vivir, por eso, después de haber conversado sobre nuestra preocupación por la evangelización de los más alejados y sobre nuestras actitudes con los que trabajan en ella, preguntémonos que podemos aprender de ellos:
- ¿Qué nos sugiere la forma de actuar de "los apóstoles y los hermanos de Judea"?.
- ¿Qué podemos aprender de la actitud de Pedro?, ¿Nos dejamos guiar por el Espíritu Santo para llevar el Evangelio?
4º. PASO
ORAMOS
Meditamos la Palabra de Dios con profundidad y no podemos quedarnos vacíos ni indiferentes porque nos desafía y nos presenta nuevas exigencias. Ahora vamos a hacer un breve momento de silencio, situados en un clima de oración. Se vuelve a proclamar Hch. 11,1-18.
- Cada uno da gracias al Señor y le pide su Espíritu para poder llevar la Buena Nueva.
- Expresamos en voz alta nuestra oración, y tratamos de unirnos como hermanos apoyando con nuestros ruegos.
SUBSIDIOS PARA PROFUNDIZAR
Este pasaje cuenta las reacciones que provocó la conversión de Cornelio entre los partidarios de la circuncisión y la respuesta de Pedro a sus objeciones. Los partidarios de la circuncisión eran judíos que se habían convertido al cristianismo, Lucas precisa que eran de la comunidad de Jerusalén. Estos judíos pensaban que la buena noticia sólo debía anunciarse a los judíos. Su horizonte era muy reducido y estaban muy preocupados por mantener su identidad judía sin mezclarse con los que no pertenecían a Israel; el signo de esta pertenencia era la circuncisión.
A esta mentalidad responde la crítica que le hacen a Pedro, y la actitud con que se la hacen. Le reprochan haber entrado a casa de paganos (en plural) y haber comido con ellos. Pensaban que entrar en casa de uno que no estaba circuncidado contaminaba a los judíos, los hacía impuros. Pero lo que más les preocupaba era que Pedro hubiera comido con ellos, comer con alguien era un gesto altamente expresivo que implicaba una profunda comunión.
En ningún sitio se ha dicho que Pedro hubiera comido con ellos. Para ellos, comer con alguien era un gesto altamente expresivo que implicaba una profunda comunión. El problema de los partidarios de la circuncisión no era si el Evangelio se había difundido o no, sino unas prácticas concretas. Parece que Lucas quiere mostrar que insiste sobre cosas secundarias, sin fijarse en lo principal. Lo principal está contenido en el informe de Pedro (Hch. 11,5-7). En él sí se insiste en el anuncio del Evangelio y en el protagonismo del Espíritu Santo, que paso a paso va confirmando la llegada de la Buena Noticia a los paganos.
La primera parte del informe (Hch. 11, 5-11) es: No hay alimentos puros e impuros, ni tampoco personas puras (judíos) e impuras (paganos). Todo es puro, porque todo ha sido creado por Dios.
La segunda parte del informe (Hch. 11,12-17) es aquí en donde la presencia del Espíritu es mayor: le dice a Pedro que vaya con los enviados de Cornelio, desciende sobre éstos y su familia, que según la promesa de Jesús, son bautizados por el Espíritu Santo; y la acogida del Evangelio es un acontecimiento salvado (Hch. 11,14) y lo sucedido en la casa de Cornelio se cumple algo anunciado por el mismo Jesús.
El relato tiene dos enseñanzas principales: La primera es que cuando surge un problema hay que dialogar y escuchar con un corazón abierto; Sólo así los reproches pueden acallarse y transformarse en una alabanza a Dios. Y la segunda, que cuando el Espíritu actúa, no debemos oponernos a él, sino obedecerlo, como hizo Pedro.
* Evangelio es para todos
La Llegada del Evangelio a los que no eran judíos causó algunos problemas. Algunos miembros de la comunidad de Jerusalén, como hemos visto en Hch. 11,2 le reprochan a Pedro que se hubiera mezclado con los paganos: Ni siquiera aceptaban que hubiera hecho para anunciarles a Jesús.
* Comer con los paganos
Se trataba de un problema importante para los primeros cristianos, esta insistencia en la comida puede ser que nos resulte extraña, pero en la antigüedad, sobre todo entre los judíos, la comida se servía, entre otras cosas, para identificar quién pertenecía a un grupo y quien no. Entre los primeros cristianos comer con los paganos equivalía a acogerlos en el propio grupo, integrarlos en la comunión de los creyentes vivían entre si con Dios (Hch. 2,42-47)
* Jesús comía con pecadores
Los evangelios cuentan diversos lugares que Jesús comía con los pecadores, y uno de los insultos más ofensivos que sus contemporáneos le dirigieron se refería a esa costumbre. Le llamaban "comilón y borracho, amigo de pecadores y publicanos" (Lc. 7,34). Por eso para la Comunidad, compartir la mesa tenía para ellos un significado muy parecido al que tenían las comidas de Jesús con los pecadores. Jesús expresó a través de aquellas comidas su intención de transformar desde dentro esta sociedad basada en criterios de prestigio y dominación.
* ¿Con quién comemos nosotros?
Comer juntos tiene también para nosotros un hondo significado, a través de ella reforzamos nuestra unión, solemos invitar a nuestras comidas a familiares y amigos, o a los miembros de nuestro grupo. Nuestra forma de comer también refleja nuestra mentalidad, a veces cerrada y excluyente. No aceptamos a todos de la misma manera; nos cuesta acoger a todos de corazón y hacerles un hueco en nuestra casa. Esta misma mentalidad se manifiesta también en nuestra actitud hacia los que no están en la Iglesia: tenemos recelos, y esos recelos nos impiden acercarnos a ellos para anunciarles el Evangelio. No debemos extrañarnos. También les pasó a los primeros cristianos. De su ejemplo hemos de aprender, sin embargo, que hay algo mucho más importante y más fuerte que esta tendencia a encerrarnos en nuestros grupos: el Espíritu Santo. Él es quien nos impulsa, como a Pedro, para que salgamos de nuestros círculos cerrados y nos acerquemos a aquellos que, a veces, como Cornelio, están deseosos de oír hablar de Jesús y recibir la salvación que Él les trae.

Boletin de pastoral