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3ª
Semana Bíblica
PABLO APOSTOL DE LOS GENTILES POR GRACIA DE DIOS.
Introducción
El tema de esta semana Bíblica es: PABLO APÓSTOL
Y EVANGELIZADOR. Nos fijaremos especialmente en su encuentro con
Jesucristo y la manera como evangelizó las comunidades,
a fin de que nos ilumine en la tarea de llevar a cabo la Nueva
Evangelización.
¿Cuál es la óptica desde donde queremos hacer
la lectura de san Pablo?
Señalo tres:
1) El temario quiere ayudar a profundizar en los cinco elementos
de la Exhortación Apostólica "Iglesia en América":
Encuentro, Conversión, Comunión, Solidaridad y Misión.
Esperamos no manipular a san Pablo al meterlo en este esquema.
2) Queremos ayudar a hacer una lectura espiritual de la Biblia
siguiendo el método de la "Lectio Divina", por
eso en cada tema se proponen los cuatro pasos fundamentales.
3) Nuestra Diócesis está en proceso de elaboración
de un Plan Diocesano con lo que busca responder mejor a los retos
que nos plantea hoy el mundo en el anuncio del Evangelio. San
Pablo tiene mucho que decirnos en este asunto porque él
fue un gran APOSTOL Y EVANGELIZADOR.
¿Cómo utilizar este material?
Está pensado para una catequesis bíblica durante
una semana, por la mañana o por la tarde, dedicándole
por lo menos una hora y medio a cada tema. La Lectura (40 min.)
y la Meditación (20 min.) se hacen en el salón;
la Oración (20 min.) y la Contemplación (10 min.)
se hacen en el templo o capilla, ante el sagrario.
Para quienes tienen más tiempo les recomiendo un librito
muy bueno y sencillo, en donde yo en parte me he apoyado también,
se trata de: Carlos Mesters, PABLO APOSTOL, Un trabajador que
Anuncia el Evangelio, Ediciones Dabar, México 1993. He
utilizado "Cuadernos Bíblicos" número
26 de Edouard Cothenet, San Pablo en su Tiempo. Otro instrumento
no tan accesible es el "Diccionario de San Pablo" que
Editorial Monte Carmelo editó en 1999.
Qué el Señor derrame su gracia sobre estos temas
y sobre quienes los van a comunicar, a fin de que la Palabra de
Dios sea "Fuente de Vida y Esperanza en el tercer milenio".
Atte. P. J. Guadalupe Solís Becerra
Encargado del "Departamento Diocesano de Biblia"
PRIMER DÍA:
"ENCUENTRO CON CRISTO
POR EL CAMINO DE DAMASCO"
INTRODUCCIÓN
Si le hubiéramos preguntado a Pablo la víspera de
su martirio: Pablo ¿Cuál fue el acontecimiento más
importante de tu vida, el acontecimiento que dejó en ti
una huella imborrable? Sin duda que nos habría respondido.
"El acontecimiento que cambió mi vida para siempre
fue el encuentro con Cristo por el camino de Damasco".
El encuentro con el Señor por el camino de Damasco es el
hecho de importancia capital que orienta de manera decisiva toda
la existencia siguiente del apóstol. Desde el punto de
vista cronológico este encuentro se da casi a la mitad
del camino de su vida. Divide su vida en un antes y un después.
Antes, la mitad de su vida en la "ignorancia de Cristo";
después, la otra mitad en "el conocimiento de Cristo".
El encuentro de Saulo de Tarso con Cristo por el camino de Damasco
fue también un acontecimiento decisivo para la vida y el
rumbo de la Iglesia primitiva, por eso san Lucas, el autor del
Libro de los Hechos de los Apóstoles y primer biógrafo
de Pablo, relata el hecho por tres veces, en los capítulos
9, 22 y 26.
Este encuentro del Apóstol de los gentiles con Cristo a
lo largo de la historia, ha iluminado a muchos en su propio encuentro.
"Entre los encuentros con el Señor resucitado, uno
de los que han tenido un influjo decisivo en la historia del cristianismo
es, sin duda, la conversión de Saulo, el futuro Pablo y
apóstol de los gentiles, en el camino de Damasco"
(IA 8).
La intención de este tema es echar luz sobre tu vida y
tu historia a fin de que descubras que el camino de Damasco atraviesa
también por tu parcela.
LECTURA
Uno de los presentes se pone de pie y hace la lectura en voz alta,
directamente de la Biblia, lenta, clara y pausadamente. El grupo
en actitud de escucha activa deja que cada palabra libremente
caiga en su corazón. Al terminar la lectura se deja un
momento de silencio para que los presentes puedan hacer una lectura
personal en silencio, fijándose en alguna palabra, frase
o actitud de los personajes.
"Entre tanto, Saulo, que seguía amenazando de muerte
a los discípulos del Señor, se presentó al
sumo sacerdote y le pidió cartas de presentación
para las sinagogas de Damasco, con el fin de llevar encadenados
a Jerusalén a todos los que encontrara, hombres o mujeres,
que siguieran el camino de Jesús.
Cuando estaba ya cerca de Damasco, de repente lo envolvió
un resplandor del cielo, cayó a tierra y oyó una
voz que decía: -Saúl, Saúl, ¿por qué
me persigues? Saulo preguntó: -¿Quien eres, Señor?
La voz respondió: -Yo soy Jesús, a quien tú
persigues. Levántate, entra en la ciudad y allí
te dirán lo que debes hacer. Los hombres que lo acompañaban
se detuvieron espantados; oían la voz, pero no veían
a nadie. Saulo se levanto del suelo, y aunque tenía los
ojos abiertos, no veía nada; así que lo llevaron
de la mano y lo introdujeron en Damasco, donde estuvo tres días
sin ver y sin comer ni beber" (Hech 9, 1-9).
Tenemos dos fuentes para el estudio de la vida de san Pablo: el
Libro de los Hechos de los apóstoles y las Cartas que el
mismo Pablo escribió (de las 13 cartas que figuran tradicionalmente
con el nombre de san Pablo, la crítica moderna reconoce
solamente siete como salidas directamente de Pablo:
1Tes; 1-2Cor; Gal; Rom; Filip; Filemón. Las otras seis
restantes (2Tes; Col; Ef; 1-2Tim y Tito) son llamadas "pseudo
epigráficas" es decir pertenecen al círculo
paulino, fueron escritas por algunos de sus discípulos,
quienes para darles autoridad pusieron a San Pablo como su autor;
pero esto no afecta para nada a su inspiración, son igualmente
inspiradas por el Espíritu Santo.
¿QUE SABEMOS DE LA VIDA DE PABLO?
El Padre Carlos Mesters a quien seguimos y ampliamente recomendamos
en este tema, divide la vida de Pablo en cuatro períodos:
1.- Del nacimiento a los 28 años de edad: el judío
practicante.
2.- De los 28 a los 41 años de edad: el convertido fervoroso.
3.- De los 41 a los 53 años de edad: el misionero itinerante.
4.- De los 53 hasta su muerte a los 62 años de edad: el
prisionero (4 años) y el organizador de comunidades (5
años más).
1.- Del nacimiento, hasta los 28 años de edad el judío
practicante
Pablo nació en Tarso en la región de Cilicia, Asia
Menor, actual Turquía, probablemente hacia el año
5 d.C. De familia judía acomodada, se crió en las
exigencias de la Ley de Dios y de las tradiciones paternas (Gal
1, 14). Tenía dos nombres, SAULO era el nombre judío
(Hech 7, 58) y PABLO, era el nombre griego (Hech 13, 9). Dios
lo llama con del de Saulo, él prefiere el de Pablo.
Como todos los niños judíos de la época Pablo
recibió su formación básica en la familia,
en la sinagoga y en la escuela. Después, para la formación
superior se fue a Jerusalén donde estudió a los
pies de Gamaliel (Hech 22, 3). La Lectura de la Biblia era el
eje de la formación. Marcaba la piedad del pueblo. "Desde
niños" los judíos aprendían la Biblia
(2Tim 3, 15).
Mientras Pablo estudiaba en Jerusalén, vivía en
Nazaret otro joven llamado Jesús. Al parecer Pablo nunca
se encontró con Él. Jesús era unos cinco
años mayor que Pablo. Pablo era de la ciudad, Jesús
era del campo.
2.- De los 28 a los 41 años de edad: el convertido fervoroso
Saulo veía en los cristianos un peligro contra la Ley de
Dios. Entonces se dedicó con toda su fuerza a perseguirlos
y encarcelarlos. Pero Dios ya lo buscaba.
El acontecimiento que comenzó a inclinar a Pablo hacia
Cristo fue al parecer su presencia en al lapidación de
Esteban, el verlo morir como Cristo (Hech 7). Pablo estaba allí
como testigo: "Los testigos pusieron sus vestidos a los pies
de un joven llamado Saulo" (Hech 7, 58); Saulo aprobaba la
muerte de Esteban (Hech 8, 1).
Pero un día, por el camino de Damasco (año 34) el
Señor "lo alcanzó", ¿Qué
pasó luego?
Tenemos pocos detalles, pero lo cierto es que fue una etapa de
maduración.
Estuvo en Arabia tres años (Gal 1, 17); fue a Jerusalén,
donde Bernabé lo presentó a los Apóstoles
(Hech 9, 26-28). Pero la comunidad no lo acogió. Un nuevo
conflicto lo obligó a abandonar Jerusalén y se refugió
en Tarso su tierra natal (Hech 9, 29-30).
Este es un período "oscuro" o de vida oculta
de Pablo: ¡Más de 10 años! ¿Qué
hacía? ¿En qué pensaba? ¿Acaso incluso
pensó en abandonar el misterio? ¿Para qué
lo había llamado entonces el Señor? ¡Parece
que Dios no tiene mucha prisa!
3.- De los 41 a los 53 años de edad: el misionero itinerante
Hasta que Bernabé lo llamó a colaborar en Antioquía,
donde se había ido formando una comunidad donde convivían
más fraternalmente judíos y paganos. Fue aquí
donde a los seguidores de Jesús se les comenzó a
llamar "cristianos". Fue la Iglesia de Antioquía,
con Bernabé, Pablo y un equipo de misioneros, la primera
en abrirse a la evangelización de los paganos; mientras
que Pedro, Santiago y otros de los Apóstoles siguieron
teniendo como centro la Iglesia de Jerusalén y dirigiéndose
a los judíos.
Antioquía fue el punto de partida y de llegada de los tres
viajes misioneros de San Pablo que se narran en el Libro de los
Hechos del capítulo 13 al 21.
4.- De los 53 hasta la muerte a los 62 años de edad: el
prisionero (4años) y el organizador de las comunidades
(5 años más)
Una buena tradición sostiene que la vida de Pablo culminó
con su martirio en Roma bajo Nerón, el año 64 o
67.
El primer testimonio de la muerte de Pablo en Roma es la carta
escrita por Clemente Romano a finales del siglo I (96-98d.C.).
Escribe: "A causa de la envidia y la discordia, Pablo mostró
el camino para el premio a la perseverancia. Siete veces llevó
cadenas, fue exiliado y lapidado, y convirtiéndose en heraldo
para Oriente y Occidente, consiguió la noble fama de la
fe. Luego de predicar la justicia en todo el mundo, llegado a
los confines de Occidente y dando testimonio ante las autoridades,
dejó este mundo y fue recibido en el lugar sagrado, volviéndose
el mayor modelo de perseverancia" (1Cle 5, 1-7, citado en
Rinaldo Fabris, Pablo Apóstol de las Gentes, Paulinas 1999,
Caracas , Venezuela, pp. 517-518).
¿QUE NOS DICE EL PROPIO SAN PABLO EN SUS CARTAS, DE SU
ENCUENTRO CON EL SEÑOR?
Las cartas son los testimonios directos del mismo Apóstol.
Las cartas son como el magma incandescente que brota del corazón
del apóstol como de un volcán en erupción.
San Jerónimo decía: "Cuando escucho las cartas
de Pablo, parece que escucho un trueno". Tenemos las siguientes
referencias:
1Cor 9, 1 "¿No soy yo libre? ¿No son ustedes
obra mía en el Señor? ¿No soy apóstol?
¿Es que no he visto yo a Jesús nuestro Señor?
¿No ustedes obra mía en el Señor?
1Cor 15,8 "Y después de todos se me apareció
a mí, como si se tratara de un hijo nacido fuera de tiempo".
Gal 1, 15-16 "Pero cuando Dios, que me eligió desde
el seno de mi madre y me llamó por pura bondad, se complació
en revelarme a su Hijo y en hacerme su mensajero entre los paganos...".
Flp 3, 7-8 "Pero lo que entonces consideraba una ganancia,
ahora lo considero pérdida por a mor a Cristo, más
aún, pienso incluso que nada vale la pena si se compara
con el conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por
él he sacrificado todas las cosas, y todo lo tengo por
estiércol con tal de ganar a Cristo..."
Rom 8, 29-30 "Porque a los que conoció de antemano
los destinó también desde el principio a reproducir
la imagen de su Hijo, llamado a ser el primogénito entre
muchos hermanos. Y a los que desde el principió destinó,
también los llamó: a los que llamó, les otorgó
la salvación; y a quienes otorgó la salvación,
les comunicó su gloria".
Eso es todo, los datos son solamente alusiones a aquel encuentro
con Cristo.
Pablo habla muy poco y veladamente de aquella experiencia. Es
muy reservado. Aquí no tenemos datos ni de tiempo ni de
lugar.
Si hablamos de "autobiografía" tenemos que decir
que se trata de una "autobiografía teológica".
Pablo no muestra ningún interés por su yo privado;
si habla de sí mismo lo hace como hombre público
en la Iglesia.
¿QUÉ NOS DICE SU PRIMER "BIÓGRAFO",
LUCAS, EN EL LIBRO DE LOS HECHOS?
Pablo tuvo como colaborador a san Lucas. Lucas describe el avance
del Evangelio en las comunidades greco-romanas del siglo I, enfocando
de manera especial el trabajo de los equipos paulinos. La conversión
del perseguidor de la Iglesia fue tan importante para la dirección
de la Iglesia, que Lucas lo describe tres veces en los capítulos
9, 22 y 26.
Entre los relatos comentamos HECHOS 9, 1-9.
El relato de Hechos de los Apóstoles es un relato simbólico,
el género literario es el de una "Teofanía"
o "Visión Divina". ¿De qué otra
manera se pueden comunicar este tipo de experiencias?
Los elementos simbólicos: por el camino de Damasco (a mediodía,
añaden 22, 6 y 26,13), el perseguidor quedó cegado
por una luz celestial (más luminosa que el sol, precisa
26, 13); "Cayó a tierra" y entonces oye una voz
que le habla: "Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?",
y cuando él responde: "¿Quién eres Señor?",
recibe esta respuesta: "Yo soy Jesús a quien tú
persigues".
Los símbolos forman parte del revestimiento literario de
un relato de estilo "epifánico", dirigido a afirmar
la irrupción de lo divino en la vida y en la historia de
los hombres.
En este encuentro de Pablo se nota una gran semejanza con la vocación
de algunos profetas del A.T. especialmente las historias de Elías
y Eliseo (1Re 17, 1-2Re 14,21), y con la misma misión del
"siervo de Yavé" (Is 42, 1-4; 49,1-6;50,4-9).
Podemos ver otros ejemplos en el Antiguo Testamento: la aparición
de Dios en el Sinaí (Ex 19) y en la historia de Moisés,
la visión de la zarza ardiente (Ex 3).
La importancia de la aparición de Cristo para san Pablo:
- San Pablo afirma haber visto al Señor resucitado; él
se convierte entonces en testigo de la resurrección (era
una condición para ser apóstol).
- Cristo se le reveló a Pablo y lo tomó de una manera
irresistible: fue "acaparado" por el Señor sin
posibilidad de elección.
- Pablo vió a Cristo en su gloria. Fue una aparición
muy diferente que aquellas de la Pascua, mencionadas en los evangelios.
Pablo ha visto a Jesús como el Hijo del Dios. Para él
la gloria de Cristo es no solamente poder y gracia, sino también,
en un cierto sentido, participación ya realizada de salvación.
Pablo entiende su misión como apóstol de los paganos
precisamente a partir de aquella aparición de Cristo. Vocación
y misión casi siempre se revelan juntas.
MEDITACIÓN
- Este relato ¿Qué tiene que ver con mi vida? Hay
un camino de Damasco en cada vida. La Biblia es "espejo"
donde veo reflejada mi historia.
- El lenguaje simbólico es el más apropiado para
hablar del misterio. Las cosas íntimas, esas que pasan
entre Dios y nosotros solamente las podemos expresar en metáforas.
Por ejemplo los salmos son "poesía y oración".
- ¿Qué acontecimientos en mi vida han propiciado
más mi encuentro con Cristo? ¿Puedo hablar en mi
vida de un encuentro con El; así sea nebuloso, tibio, inconstante,
superficial... pero, ¿lo hay?
- Los encuentros "ordinarios" de mi vida de casado,
de soltero, de soltera. Los encuentros de la Misa dominical. Los
encuentros en mi trabajo. En la vida ordinaria, esa que vivo en
mi familia ¿De qué manera está presente Dios?
- Mi encuentro con Dios pasa por la mediación del encuentro:
conmigo mismo, con mis hermanos, con la naturaleza. ¿Cómo
me relaciono conmigo mismo, con mis hermanos, con la naturaleza?
ORACIÓN
En el templo ante el sagrario, de acuerdo al tema de hoy, escribe
e tu cuaderno una oración al Señor. Terminamos diciendo
juntos la siguiente:
Gracias Señor, porque con estos ejemplos luminosos de tu
gracia haces crecer en mi corazón el deseo de ti. Ayúdame
a conocer mi vida, mis inquietudes, mis anhelos, mis búsquedas,
mis seguridades, y saber encausarlas hacia ti.
Tú conoces Señor la historia de mi vida, los caminos
de Damasco que he recorrido, las resistencias a tu llamada.
Quiebra ya la cáscara que me hace rebelde a tu gracia!
¡Túmbame Señor, como a Pablo, para que curando
la ceguera de mi corazón, sea conducido por la Iglesia
y pueda ofrecerme a llevar el Evangelio a los más alejados
de mis hermanos.
CONTEMPLACIÓN-COMPROMISO
-Un momento de oración en el templo, con los ojos cerrados
repitiendo interiormente la frase de Pablo: "¿QUIEN
ERES, SEÑOR?" (Hech 9, 5).
-Mi encuentro con Dios pasa por el encuentro con mi hermano. Me
propongo hoy reconciliarme si estoy enemistado con alguien. Me
propongo hacer un amigo(a).
Boletin de pastoral
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