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Indicaciones
prácticas para el desarrollo de cada encuentro con la Palabra
A la Lectio Divina o Lectura Orante se llega con humildad, desprovistos
de todo, hambrientos y sedientos de la Palabra: como anhela
la sierva corrientes de agua (Sal. 42,2).
Los pasos de la Lectio divina tradicionalmente son: Lectio, meditatio,
oratio y contemplatio...
Habiendo señalado estos cuatro pasos básicos para
hacer una Lectura Orante o Lectio Divina, podemos decir que de
estos cuatro pasos se pueden desprender un sinfín de métodos
para hacer una lectura provechosa del texto bíblico.
Estructura:
Cada reunión irá precedida de una preparación
personal y seguida de una reflexión para interiorizar lo
descubierto en cada encuentro.
- Antes de cada encuentro
Cada participante leerá los capítulos que se indican
al final de la ficha de la sesión anterior con ayuda de
una pregunta sencilla, que se encuentra en el apartado Para
preparar el próximo encuentro. Es muy importante
que todos hagan esta lectura reposadamente, y que lleven luego
sus aportaciones al grupo. Si hay personas que tienen dificultades
para hacerlo solas, se pueden organizar en pequeños grupos
de dos o tres para hacer esta lectura. Esta forma de preparar
la reunión suele ser muy enriquecedora.
- En el encuentro con el resto del grupo
La reunión tendrá dos momentos: primero pondremos
en común lo que hemos descubierto en la lectura personal,
y después nos centraremos en la lectura del pasaje concreto.
La guía de cada sesión ofrece sugerencias para estos
dos momentos del encuentro.
La puesta en común ha de ser necesariamente breve. Su objetivo
es ambientar la lectura del pasaje concreto, que será lo
más importante.
La lectura del pasaje elegido seguirá siempre el mismo
itinerario, que responde a las claves de lectura descritas más
arriba. Este itinerario se inspira en la Lectio Divina, una forma
de lectura creyente de la Biblia con una gran tradición
de la Iglesia, tiene cuatro pasos precedidos de una sencilla ambientación.
1. Miramos nuestra vida: Partimos siempre de una experiencia de
vida, para que todos pueda participar. Cuando empieza a hablar
de teorías muchos quedan excluidos de la conversación,
pero cuando se habla de experiencias de vida todos tienen algo
que aportar.
2. Escuchamos la Palabra de Dios. . El objetivo fundamental de
este segundo paso es descubrir la experiencia de su fe que se
encuentra reflejada en cada pasaje, debe hacerse con esmero y
dedicación. En cada ficha ofrecemos unas preguntas y la
indicación de que se consulten las notas, y de que cada
uno vuelva a leer personalmente el pasaje elegido
3. Volvemos sobre nuestra vida. En este tercer momento se trata
de poner en diálogo la experiencia de la que hemos hablado
al principio, con lo que hemos descubierto en la Palabra de Dios,
ha de ser un diálogo sincero y desde la fe.
4. Oramos. Todos los encuentros terminarán con una breve
oración, relacionada con lo que hemos descubierto para
nuestra vida. Aquí ofrecemos a veces símbolos o
acciones simbólicas que ayudan al grupo en este paso a
la oración. Son sólo sugerencias que deben seguirse
en la medida que ayuden al grupo a orar.
Después de cada encuentro es conveniente una reflexión
personal, en la que cada uno interioriza lo que ha descubierto
en la reunión. También debe extenderse en el compromiso
que cada uno va adquiriendo. Respecto al tiempo de cada encuentro,
está preparado para hacerse en una hora, aunque esto se
deja a libertad del grupo, ciertamente cuando nos acercamos al
Señor, no le condicionamos el tiempo, cuando oramos estamos
practicando el abandono en Dios sin prisas, pero sin perder la
noción de los horarios.
Boletin de pastoral
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