Hoy Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 01:31

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II. Posadas

1.- SIGNIFICADO

Por el afán de presentar la doctrina cristiana de manera plástica, utilizando gestos y rasgos muy mexicanos, los primeros evangelizadores tomaron la idea de las octavas litúrgicas que celebraban, las grandes fiestas cristianas, todavía una semana después. Ellos, más acordes a la mentalidad indígena, prefirieron las novenas de preparación a las grandes fiestas, sobre todo, patronales.

Siendo, pues, la navidad, una de las más grandes, y más celebradas, discurrieron celebrarla, a manera de novena, con un fuerte sentido de recibimiento, de acogida familiar y de fiesta. De ahí nacieron las posadas, con un espíritu de dar hospedaje, recibir en casa al Niño Dios y de celebrar su nacimiento con grande regocijo.

Pero, la posada guarda el sentido litúrgico del adviento: oración de espera, conversión y encuentro como familia. Por eso, primero se urge rezar el santo rosario, dándole más solemnidad de oración que pide doblemente, mediante el canto de las letanías, y con velas encendidas que recuerdan la espera del Amado.

Al terminar las letanías, y antes de concluir el rosario, en versos alternados, se rememora el hecho evangélico de la negación de la posada por los habitantes de Belén, pero con un final feliz, deseado: darle posada a los humildes peregrinos, José y María para que nazca ahí el Niño Dios. Se abren las puertas, del corazón, del hogar y del pueblo. Y todos, con grandes muestras de alegría y algarabía, expresada con las “guíjolas” y luces de bengala, reciben a la santa pareja.

El segundo momento de la posada es la posada que dan a todos los asistentes con obsequios de comida y bebida para los adultos; y para los niños las piñatas. Antaño eran toda una catequesis sobre el pecado y la gracia, también ahí se dan los “volos” a los niños y se recuerda dónde será al día siguiente la posada.

En conclusión, se trata de una oración de adviento, mediante el rosario y posada y de una convivencia que también expresa recibimiento, encuentro.

2.- PASTORELAS

Son como una catequesis en teatro popular, cuyo fin es el mismo: recibir al Niño Dios, darle hospedaje en nuestro corazón y en nuestro hogar.