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Hoy
Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 00:14
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IV. Arbol de Navidad 1.-
SIGNIFICADO Significado religioso natural Para los hombres, los árboles
tienen un significado muy especial, en todas las culturas encontramos que el árbol tiene
cierto significado antropológico, místico y poético. Se le tiene cierta reverencia por
los beneficios que aporta al hombre. Para algunas culturas, el
árbol tiene un significado místico, ya que representa el medio de unión del cielo con
la tierra; ahonda sus raíces en la tierra y se levanta hasta el cielo; por eso, en muchas
religiones, sobre todo en las orientales, el árbol es un signo de encuentro con lo
sagrado; encuentro del hombre con la divinidad y de la divinidad con el hombre. También, es muy común el que
los árboles estén relacionados con la fecundidad, el crecimiento, la sabiduría y la
longevidad. Para los indios nativos de América central, el ahuehuete era considerado
sagrado por su longevidad. Las tribus del norte de Europa
y de América, como los druidas, tenían árboles sagrados alrededor de los cuales se
reunían para ritualmente entrar en comunión con Dios. Significado cristiano Dios se ha valido de la forma
en que los hombres ven a los árboles para dar a conocer su plan de salvación,
particularmente cuando se trata del misterio de la encarnación de su Hijo. En primer lugar, se asocia el
árbol de Navidad con el árbol de la vida, que lucía en medio del Jardín del Edén; y
que, después de la caída, desaparece. La abundante y apetitosa fruta
nos recuerdan las gracias y dones que el hombre tenía cuando vivía en el Paraíso;
cuando estaba en completa amistad con Dios. Por el nacimiento de Cristo,
los hombres renacen y tienen acceso a la plenitud de la vida, perdida en el árbol
original. Y el árbol de Navidad quiere representar la recuperación de dichos dones,
gracias al Hijo de Dios que se encarnó y nació de la Virgen María para salvarnos a toda
la humanidad. Los adornos y las luces que se
encienden en el árbol de Navidad, representan el nuevo estado paradisíaco que el amor de
Cristo nos anuncia con su nacimiento. En la Biblia aparece, pues, el
árbol como un símbolo de la Vida, al presentarlo colocado en medio del paraíso como
fuente de la inmortalidad (Gén 2,9-3,22). Pero el árbol original puede
también simbolizar la falsa sabiduría, la soberbia y la muerte, cuando el hombre se
aparta de Dios (Gén 2,16ss.), seducido por la apariencia engañosa de este árbol, que lo
lleva a comer del fruto prohibido (Gén 3,2-6). Sin embargo, Cristo no vino
únicamente a los hombres, como cabeza de una nueva creación, renovando todo lo que
estaba caído, sino que la presencia de Cristo responde al anhelo de la creación para ser
liberada de la esclavitud y de la destrucción. Por eso, el árbol de Navidad
representará esa naturaleza restaurada y engalanada para recibir a su Redentor. El
árbol, perennemente verde, quiere saludar a su Señor en nombre de la naturaleza
renovada. El árbol de Navidad también
representará ese árbol que nace y que, con el tiempo, madurará en un gran árbol del
cual saldrá la cruz, como nos recuerda la Liturgia del Viernes Santo: Cruz amable y
redentora, árbol noble y espléndido, ningún árbol fue tan rico ni en sus frutos ni en
su flor. Las luces que se colocan en el
árbol de Navidad, representarán a Cristo, nuestra Luz y nuestra vida. Y la estrella que,
en algunas ocasiones, se coloca en la punta del árbol, representa a la estrella de Belén
que anuncia la redención a la humanidad entera, representada en los magos de oriente.
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