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Hoy
Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 03:00
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V. Santa Claus 1.-
HISTORIA Es una leyenda nacida en torno
a la figura histórica de San Nicolás, quien vivió hacia los años 280 a 350. Según sus biógrafos (San Juan
Crisóstomo y San Metodio), nació en Licia, Turquía, de padres muy ricos. Desde niño se
caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre los pobres. Decía a sus
padres: sería un pecado no repartir mucho, siendo que Dios nos ha dado tanto. Tenía un tío que era obispo y
éste lo consagró como sacerdote. Al morir sus padres, atendiendo a los enfermos en una
epidemia, él quedó heredero de una inmensa fortuna. Entonces, repartió sus riquezas
entre los pobres y se fue de monje a un monasterio. Después quiso visitar la Tierra Santa
donde vivió y murió Jesús, y al volver de allá, llegó a la ciudad de Mira (en
Turquía) donde los obispos y sacerdotes estaban en el templo discutiendo a quién
deberían elegir como nuevo obispo de la ciudad, porque el anterior se había muerto. Al
fin dijeron: elegiremos al próximo sacerdote que entre al templo. Y en ese
momento, sin saber esto, entró Nicolás y por aclamación de todos fue elegido obispo.
Por eso, se le llama San Nicolás de Mira. La especialidad de este santo
fueron los milagros, muy numerosos. Lo pintan con unos niños, porque los antiguos
contaban que un criminal hirió a cuchilladas a varios niñitos, y el santo, al rezar por
ellos, obtuvo su curación instantánea. También pintan junto a él, unas señoritas,
porque en su ciudad había un anciano muy pobre, con tres hijas, y no lograba que se
casaran por falta de dote. Entonces el santo, por tres días seguidos, cada noche les
echaba por la ventana una bolsa con monedas de oro, y así el anciano logró casarlas muy
bien. El emperador Licino decretó
una persecución contra los cristianos, y Nicolás fue encarcelado y azotado, pero siguió
aprovechando toda ocasión que se le presentaba para enseñar la religión a cuantos
trataban con él. Más tarde llegó el emperador Constantino y lo liberó a él, junto con
todos los demás prisioneros cristianos. Dicen que el santo murió el 6
de diciembre del año 345. En Oriente lo llaman Nicolás de Mira, por la ciudad donde
estuvo de obispo. Pero en Occidente se le llama Nicolás de Bari, porque cuando los
mahometanos invadieron a Turquía, un grupo de católicos sacó de allí, en secreto, las
reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia. En esa ciudad se
obtuvieron tan admirables milagros al rezarle a este gran santo, que su culto llegó a ser
sumamente popular en toda Europa. Es patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía. 2.-
LEYENDA DE SANTA CLAUS A partir de San Nicolás,
conocido en toda Europa por su gran caridad hacia los pobres y por su gran amor a los
niños, en la medida que fue pasando el tiempo se fue convirtiendo en una leyenda, la
leyenda de Santo Claus. En efecto, ya en la edad media
se arraigó extraordinariamente la fama de este santo, celebrado por el milagro que
realizó a favor de unos niños. En el año 1087 fueron trasladados sus restos, de
Turquía a la ciudad italiana de Bari, por motivo de seguridad, ya que estaba a la puerta
la invasión mahometana. De Italia, se extendió la
devoción a los demás países europeos, especialmente a Alemania. Y de Alemania llegó a
los países nórdicos, acogiendo Holanda, particularmente, esta devoción. Muy pronto los
holandeses lo nombraron patrono de los marineros y también de su capital, Ámsterdam. Y
precisamente, a través de los holandeses marineros que emigraron a Norteamérica, llegó
la devoción a Nueva York. Estos marineros se establecieron de 1783 a 1859. Ellos, para recalcar más la
cultura holandesa en su nuevo país, vistieron a San Nicolás de holandés: de calzón,
sobrero de pico, pipa. Igualmente mudaron su fisonomía por la de un hombre grueso y
maduro. También, hicieron de su fama milagrosa una leyenda. Afirmaban que San Nicolás,
el día de su fiesta: 6 de diciembre, conduciendo un trineo, tirado por un caballo
volador, repartía por el aire, regalos a los niños, lanzándolos por el ducto de la
chimenea. Siendo Nueva York, una ciudad
portuaria, encontraron en San Nicolás a un buen patrono de la ciudad. Y de Nueva York se
generalizó la devoción por todo el territorio norteamericano. Se le comenzó a llamar Santo
Claus, por ser así como sonaba cuando se pronunciaba San Nicolás en holandés: Sinter
klaas. Así pasó al inglés y de éste al español mexicano: Santo Claus. En 1823, el teólogo Clement
Moore compuso un poema que se hizo muy popular en la USA, donde quedó consagrada ya la
figura de un Santo Claus, vestido de duende, conduciendo un trineo tirado de renos y
adornado de sonoras campanillas. El vestido de duende (gnomo)
recogía las viejas mitologías germánicas que hablaban de duendes que premiaban y
castigaban a los niños según su conducta. Los zapatos holandeses (zuecos) eran el lugar
donde los niños esperaban sus regalos, con el tiempo se convertirán en rojos y largos
calcetines. Finalmente, Moore pasó la
fiesta de San Nicolás, del 6 al 25 de diciembre, asociándola así la fiesta de los
regalos con la Navidad. Quien contribuyó también
grandemente a la conformación de la figura de Santo Claus, fue Thomas Nast, alemán que
en 1840 se estableció en Nueva York y quien fue estilizando y enriqueciendo la figura de
Santo Claus, como dibujante que era. Y como periodista, le dio mucha difusión a la nueva
imagen. En 1886, probablemente el
impresor Boston Louis Prang lo coloreó de rojo intenso. En la segunda mitad del siglo
XIX, concluyendo, fue trascendental en el proceso de consolidación de Santo Claus. Por un
lado, quedaron fijados (aunque todavía no definitivamente) sus rasgos y atributos más
típicos. Por otra, se profundizó en el proceso de progresiva laicización del personaje.
Efectivamente, Santo Claus dejó de ser una figura típicamente religiosa, asociada a
creencias específicas de determinados grupos, y se convirtió más bien en un emblema
cultural, celebrado por personas de credos y costumbres diferentes, que aceptaban como
suyos sus abiertos y generales mensajes de paz, solidaridad y prosperidad. Además, dejó
de ser un personaje asociado específicamente a la sociedad norteamericana de origen
holandés, y se convirtió en patrón de todos los niños norteamericanos, sin distinción
de orígenes geográficos y culturales. Prueba de ello fue que, por aquella época, hizo
también su viaje de vuelta a Europa, donde influyó extraordinariamente en la
revitalización de las figuras del Father Christmas o Padre Navidad
británico, o del Pere Noel o Papá Noel francés, que adoptaron
muchos de sus rasgos y atributos típicos. El último momento de
inflexión importante en la evolución iconográfica de Santo Claus tuvo lugar con la
campaña publicitaria de la empresa de bebidas Coca Cola, en la Navidad de 1930. Como
cartel anunciador de su campaña navideña, la empresa publicó una imagen de Santo Claus
escuchando peticiones de niños en un centro comercial. Aunque la campaña tuvo éxito,
los dirigentes de la empresa pidieron al pintor de Chicago Abdón Sundblom que remodelara
el Santo Claus de Nast. El artista que tomó como primer modelo a un vendedor jubilado
llamado Lou Prentice, hizo que perdiera su aspecto de gnomo y ganase en realismo. Santa
Claus se hizo más alto, grueso, de rostro alegre y bondadoso, ojos pícaros y amables, y
vestido de color rojo con ribetes blancos, que eran los colores oficiales de Coca Cola. El
personaje estrenó su nueva imagen, con gran éxito, en la campaña de Coca Cola de 1931,
y el pintor siguió haciendo retoques en los años siguientes.
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