Hoy Martes, 06 de enero de 2009 | 21:21

INDICE

Google
 
Para recibir información de las actualizaciones contáctanos.

“LOS NIÑOS SABEMOS Y PODEMOS CURAR”
Tema 37

Domingo 12 de Junio de 2005
Ciclo "A"
11º Domingo
Ordinario

OBJETIVO:
Que los niños descubramos el gran poder que Dios nos ha concedido para remediar las enfermedades del espíritu, para que con Cristo ayudemos a sanar a nuestros hermanos.
CANTO:
Se encuentra en la hoja del Niño (página siguiente)
VEAMOS:
La medicina es una carrera muy bonita que requiere muchos años de preparación, los médicos ayudan a sanar las enfermedades del cuerpo pero los cristianos hemos sido llamados a curar las enfermedades más importantes; las del espíritu que muchas veces enferman al cuerpo como son: la soledad, la tristeza, las dudas, la incomprensión, los odios y los sufrimientos entre otras.
CUENTO: ¡EL VERDADERO DOCTOR!
Erase una vez un grupo de niños que al salir de la escuela y camino a sus casas siempre pasaban por una casita que estaba casi destruida, se veía muy mal y lo peor es que esa casa se sentía muy triste, adentro vivía un solitario hombre no muy grande de edad al que nadie visitaba, sólo se sabía que era un pobre enfermo.
A los niños no les importaba quién vivía en esa casa, ni siquiera se fijaban en ella cuando pasaban por ahí.
Un día, un niño muy curioso llamado Remedios, se asomó al interior para ver cómo era esa casa y que había dentro y se sorprendió al ver en un rincón un bulto que se movía de un lado para otro, era Don Enfermín que estaba llorando, Remedios le preguntó que es lo que le pasaba, Don Enfermín, muy asombrado por la visita, le contó que sentía mucho dolor, pero que no sabía bien dónde le dolía, le platicó también que ya había consultado a muchos doctores y que había tomado muchas medicinas sin ningún provecho.
Desde ese día Remedios comenzó a visitarlo, le platicaba a Don Enfermín de sus estudios y de sus logros, de como Dios lo tenía chiquiado al mostrarle tantas cosas bonitas y lo invitaba a que también él le diera gracias a Dios. A ratos Remedios guardaba silencio y escuchaba con mucha atención a Don Enfermín, quien le contaba sus problemas, muchos de ellos, sobretodo los del pasado habían sido muy graves y serios.
A los pocos días llegó Remedios más contento que nunca a visitar a su nuevo amigo y en un rápido movimiento tumbó unas oscuras cortinas dejando pasar a la casa una hermosa luz que encandiló a Don Enfermín. En ese momento ocurrió un milagro, Don Enfermín pudo sonreír, sintió una fuerza capaz de romper con su pasado, se enderezó y se puso de pie con mucha facilidad, después de mucha emoción sintió una gran necesidad de abrazar a Remedios que lo había liberado de su problema. Don Enfermín cambió de nombre y le dio gracias a Dios por haberle mandado un doctor tan pequeño, pero que había sido mejor que ninguno.
Preguntas:
1. ¿Creen que hay enfermos de soledad?
2. ¿Puede haber enfermos del espíritu en su casa?
PENSEMOS:
Mateo 9, 36-10
En aquel tiempo Jesús llamando a sus discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias y les dijo: «Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente».
Preguntas:
1. ¿Los discípulos de Jesús eran todos doctores?
2. ¿También nosotros podemos curar sin saber nada de medicina?
ACTUEMOS:
Ahora que sabemos que las enfermedades del espíritu pueden enfermar al cuerpo del hombre vamos a llevar esperanza y comprensión a todos los que veamos tristes, a los que nos rodean, especialmente a nuestros amigos y familiares.
CELEBREMOS:
Le agradecemos a Dios el poder tan grande de sanar y le pedimos que nos ayude a saberlo usar.
Puede terminarse con el canto del inicio o con otro canto.
------------------------
CANTO:
Si tuvieras fe
como un granito de mostaza
eso dice el Señor (2)
tu le dirías, a los enfermos
sanensé, sanensé, sanensé
y los enfermos
se sanarán
se sanarán,
se sanarán (2)


...A las montañas...
Muévanse...

  Los niños descubrimos
que las tristezas y la soledad
enferman a las personas
y le
ayudamos
a Jesús
a curar
a las
personas
viviendo
el Reino
de Dios
 

Nuestro propósito durante esta semana va a ser,
visitar a algún enfermo y darle un regalito
o buscar a una persona triste y contarle algo gracioso.