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Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 03:13
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Encuentro No.1 LA GRANDEZA Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó;
OBJETIVO: Descubrir la bondad de Dios, plasmada en el ser humano, para que valorando nuestra dignidad de personas, encontremos el verdadero sentido de la vida. AMBIENTACIÓN: El lugar en que se va a llevar a cabo este primer encuentro, puede estar presidido por un rostro de Cristo, en un tamaño considerable con el lema de nuestros ejercicios espirituales, “Encuentro vivo con Jesucristo Palabra y Eucaristía”, ésta imagen presidirá todos los días de reflexión. Especialmente para este primer día, en que se reflexiona el tema de la dignidad humana, se pueden colocar rostros de diferentes hombres y mujeres, de toda edad, raza, sexo y nación. Con la frase “Hombre y mujer, creados a imagen y semejanza de Dios”, o el mismo título del tema: La Grandeza de la dignidad humana. Después de una cálida bienvenida y ubicación, quien dirige, puede iniciar con una breve oración. Se canta el Salmo 8 “Señor Dios Nuestro, qué admirable es tu Nombre”…. INTRODUCCIÓN: Con este tema pretendemos reflexionar a partir de la Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia sobre la grandeza de la dignidad humana. En cada época y de manera especial en la actual nos percatamos que esta dignidad humana, es y ha sido poco valorada y en muchos casos, pisoteada. Y a partir del descubrimiento de esta realidad, pretendemos suscitar el compromiso de vivir la plenitud de nuestra propia existencia, siendo protagonistas del proyecto del Reino de Dios. CONTEMPLEMOS: Quién dirige toma solemnemente la Escritura y hace la lectura de los dos textos bíblicos que a continuación se presentan. Después comparte con los demás las siguientes lecturas del catecismo de la Iglesia Católica (CEC) y del documento Gaudium Et Spes (gozo y esperanza) del Concilio Vaticano II. “Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Gn 1,26- 27. Entonces Yahvéh Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente. Yahvéh Dios plantó un huerto en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado. Gn 2,7- 8 Preguntas para profundizar estos textos: ¿Qué detalles son iguales? ¿Qué detalles son diferentes? ¿Cuál es el mensaje fundamental de cada uno de los relatos de la creación del hombre? (Aunque el Salmo 8 ya se ha cantado, lo proponemos aquí como Palabra viva de Dios, y objeto de nuestra meditación). Salmo 8 ¡Señor Dios nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos! De la boca de los niños de pecho, fundaste la fortaleza a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: “¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que le des poder?”. Lo has hecho poco menor que los ángeles y lo coronaste de gloria y de honra. Lo hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves del cielo y los peces del mar; ¡todo cuanto pasa por los senderos del mar! Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra! Preguntas para profundizar este salmo: Según este salmo, ¿cuál es el lugar que ocupa el hombre en el mundo? ¿Quién creó al hombre? ¿Qué naturaleza tiene el hombre?, ¿Cuál debe ser la relación del hombre respecto a Dios, respecto a la naturaleza, y respecto a sus hermanos? Profundizando con el magisterio de la Iglesia. La Persona humana, imagen y semejanza de Dios. La dignidad del ser humano le viene dada por su origen y por su destino: La Biblia nos enseña que el hombre ha sido constituido Señor de la entera creación visible para cuidarla y usarla glorificando a Dios (GS 12), llamado a estar con Dios para siempre en la eternidad, como dice San Agustín: “nos hiciste Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”. Hombre y mujer El hombre y la mujer son creados, es decir, son queridos por Dios: por una parte, en una perfecta igualdad en tanto que personas humanas, y por otra, en su ser respectivo de hombre y de mujer. “Ser hombre”, “Ser mujer” es una realidad buena y querida por Dios: el hombre y la mujer tienen una dignidad que nunca se pierde, que viene inmediatamente de Dios su creador (Gn 2,7. 22). El hombre y la mujer son, con la misma dignidad “imagen de Dios” en su ser “hombre” y en su ser “mujer” reflejan la sabiduría y la bondad de Dios. (CEC 369). “El hombre con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios. En estas aperturas percibe signos de su alma espiritual. “La semilla de eternidad que lleva en sí, al ser irreducible a la sola materia (GS 18,1; Cf. 14,2), su alma no puede tener origen más que en Dios. (CEC 33) El Ser humano actualiza ésta dignidad y grandeza que le viene de Dios, en su capacidad de relacionarse. Tanto la Palabra de Dios como las ciencias humanas coinciden en afirmar que el hombre desarrolla todas sus potencialidades en la relacionalidad. Es decir su capacidad de relacionarse con: a) Dios. “Escucha Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas…” (Dt 6,4- 6). Esta profesión de fe del pueblo judío o credo del Antiguo Testamento, expresa con toda claridad la convicción de Israel de que la máxima divinidad y privilegio del ser humano, es poder relacionarse con Dios, conocerlo, amarlo y gozar del infinito amor que nos tiene. Dios en su infinita misericordia, por una decisión enteramente libre y maravillosa, ha querido comunicarse con nosotros, nos ha hablado en nuestro lenguaje, nos ha reglado su palabra, e incluso llegado al “extremo de hacerse hombre” (Jn 1,14). No sólo somos criaturas de Dios, sino que hemos sido elevados a la dignidad de ser hijos de Dios capaces de comunicarnos con Él. (Gn 3,26 Rm 8,14). “La Razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su creador” (GS 19,1) b) Consigo mismo. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo..." Lv 19,18 Las ciencias humanas nos hablan de la autoestima o sano amor propio, como el principio y clave para poder tener buenas relaciones con los demás. El sentido común nos dice que “nadie da lo que no tiene. ¿Cómo vamos a querer y aceptar al otro si no nos amamos y queremos a nosotros mismos. El sano amor propio es algo diferente al “Egoísmo”, esa enfermedad que consiste en creer que uno es “el centro del mundo”. Todos tenemos que ir aprendiendo a conocernos, respetarnos, aceptarnos y amarnos. Si creemos en Dios, no olvidemos que también El cree en nosotros (Gn 1,28). Conoce nuestro nombre (Cfr. Jn 10,3) nos acepta tal como somos (Cfr. Jr 17, 9- 10) y nos ama “hasta el extremo” (Jn 13,1). Es de sabios gozar de ese amor (Jr 9,22.23) y aprender a querernos a nosotros mismos. La Corporeidad del hombre, lugar de posibilidad de toda la dignidad. “Uno en cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal, reúne en sí los elementos del mundo material, de tal modo que por medio de él, éstos alcanzan su cima y elevan la voz para la libre alabanza del Creador. Por consiguiente no es lícito al hombre despreciar la vida corporal, sino que por el contrario tiene que considerar su cuerpo bueno y digno de honra, ya que ha sido creado por Dios y que ha de resucitar el último día” (GS 14,1). d) Con la naturaleza “Tomó pues Yahvéh Dios al hombre y le dejó en el jardín de Edén, para que lo labrara y cuidara” (Gn 2,15). Al hacernos a su imagen y semejanza Dios nos hizo cocreadores pues nos regaló la facultad de reproducirnos, multiplicarnos, poblar el mundo y transformarlo por medio del trabajo (Gn 1,28). Dios nos hizo corresponsables al encomendarnos la tarea de cuidar la naturaleza. La tierra, el aire, el agua, las plantas, los animales son parte de nuestra casa. Los seres humanos somos como las manos de Dios Providente, los “administradores” de la creación. Por eso la Iglesia nos pide “Evitar el uso desordenado de las cosas que desprecia el creador y acarrea nefastas consecuencias para los seres humanos y para su ambiente” (CEC 339, 373) “Por haber sido hecho a imagen y semejanza de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona, no es solamente algo sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse, de darse libremente y entrar en comunión con otras personas; y es llamado por la gracia a una alianza con su creador, a ofrecerle una respuesta de fe y de amor, que ningún otro ser pueda dar en su lugar”. (CEC 357). CONFRONTEMOS NUESTRA VIDA: En este apartado, hemos de llegar a la convicción de que no siempre la visión judeocristiana del hombre es la más importante. Hay varias formas de ver y tratar al hombre y a la mujer. Hemos de tomar conciencia crítica, como cristianos, ante todas estas ideas que hay en el mundo de hoy, veamos: Hay tantas visiones inadecuadas sobre la persona que atentan: · Unas contra la identidad, es decir donde el hombre y la mujer son sometidos a un estilo de vida estandarizado. Aquí podemos situar el fenómeno de la globalización que pretende uniformar una forma de vida “la riqueza diversificada de las diferentes culturas”. · Otras contra la genuina libertad. Donde se conculca el derecho básico a ejercer los derechos que por naturaleza se deben al ser humano. · Otras impiden la comunión Aunque se habla de la sociedad de los medios de comunicación, se expande una idea inmanente y egoísta del ser humano. Varios jóvenes son atrapados por la pantalla del computador y se centran en los juegos cibernéticos alejándose del la realidad en que viven y cortando las relaciones con la familia, el grupo de amigos y otros. * Visión determinista.- El hombre y la mujer son fruto de las fuerzas de la naturaleza, nacieron sólo para morir y nada pueden hacer más allá de esto. * Visión psicologista. El hombre es una serie de reacciones e impulsos vitales. * Visión consumista No existe la persona como tal, solo existe el sujeto “para consumir” y como objeto de consumo. * Visión capitalista liberal Vale más el tener que el ser. La persona se define más por el cúmulo de bienes materiales que por el conjunto de valores morales y espirituales que con su libertad logra encarnar. * Visión cientifista El hombre y la mujer son “producto” refinado de la evolución de la especie animal. Por otra parte existe una visión del hombre llena de esperanza, defendida por la Iglesia a pesar de muchas incomprensiones de la sociedad “laica”. Características que conforman la dignidad de la persona (según G.S. Puebla y CIC): * Creado a imagen de Dios * En su propia naturaleza une el mundo material y espiritual * Esta creado de un alma inmortal y creada directamente por Dios * Creado en diversidad de sexos * Con capacidad de conocer y amar a su Creador * La única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma * Constituido por Dios, Señor de la entera creación visible * Por ser imagen de Dios tiene la dignidad de persona: No es solamente algo sino alguien. Capaz de conocerse, de poseerse, de darse libremente, de relacionarse, de dar una respuesta de fe única e irrepetible, dotado de conciencia, con opción de elegir el bien. Dimensión cristiana de la dignidad de la persona (R.H. 8b. 10; G.S. 22) Cristo restauró la dignidad del hombre y le dio su vida divina: * Con su mensaje, muerte y resurrección dio al hombre una dignidad insospechada. * Restauró la dignidad del hombre y le llamó a una santidad o consagración total a Dios * En Cristo llegamos a ser hijos de Dios * En Jesucristo hemos descubierto la imagen del “hombre nuevo” * Todo hombre debe sentirse amado por Dios y elegido eternamente por El, por más que se le envilezca y no se le respete. * Hemos de transformar y enriquecer la sociedad con nuestro aporte y pronunciarnos contra todo lo que vaya en contra de la dignidad del hombre. Hemos de defender los derechos humanos En grupos, o de manera personal, cada uno señale en su propia persona, en su familia y en su comunidad ¿En qué manera afectan estas visiones del hombre y de la mujer, tanto negativas como positivas? RESPUESTA PERSONAL: Se trata de concretar y asumir actitudes que nos comprometen en la transformación de nuestra realidad personal y comunitaria. - ¿Soy consciente de mi dignidad? - ¿Soy consecuente con mi dignidad? - ¿Ante esta realidad que actitudes debo tomar? - ¿Qué hacemos con las personas que no valoran su dignidad? - ¿Qué hace la pastoral (parroquias, decanatos, diócesis) a favor de la dignidad humana? - ¿La Iglesia y la Palabra de Dios que me pide sobre la dignidad? - ¿Qué idea de hombre difunden los medios de comunicación social? ¿Cómo afecta esta idea de hombre mi crecimiento personal, familiar y comunitario? Que cada uno haciendo un examen serio de conciencia se comprometa a renovar estas relaciones básicas con Dios, con los demás, consigo mismo y con el mundo que le rodea. (Se haga un propósito en estas vertientes básicas de desarrollo humano- cristiano). ENCUENTRO CON DIOS: 1er alternativa. Para este momento se propone la dinámica del “Alfarero Divino”. Se sugiere que se lleve un poco de barro, o plastilina y en medio de la asamblea se vaya modelando una pieza de propia invención. PROCEDIMIENTO: 1. Se pide al grupo que formen un círculo y al centro se coloca el barro o la plastilina. 2. Se les invita para que cada uno tome en su mano barro o plastilina y lo empiece a moldear o amasar hasta hacerlo una materia consistente y moldeable. 3. Cuando ya todos tienen su barro o plastilina preparados, se les invita a formar una figura que represente su vida, todo lo que son, haciéndola lo mejor posible. Se pide que todo este tiempo estén en silencio. Se puede poner música instrumental de fondo o que alguien cante: “Como el jarro en manos del alfarero, etc.” 4. Al final, se invita a los que gusten, a compartir sobre la figura que hicieron, diciendo: “Yo soy como este (a)... porque... 2ª. Alternativa.- El que conduce la reflexión trae consigo un pan y lo coloca sobre una Biblia, coloca al derredor diferentes rostros de tamaño visible, de personas, recortados de algunos periódicos y revistas, se hace así la siguiente reflexión: Finalmente se hace la siguiente reflexión: MISTERIO DE LA PERSONA La monotonía externa de las personas nos engaña; no sabemos cuánta bondad se consume debajo de las cenizas. Cada persona lleva sus heridas, su sensibilidad inexpresada, el vértigo de su soledad. Hay lágrimas detrás de muchos ojos al parecer risueños. Aún la persona más vulgar o despreciable encierra su misterio; si lo descubriésemos la llegaríamos a amar. Vemos a estas personas que pasan a nuestro lado, por la calle, ¿qué sentimientos se esconden detrás de su maquillaje o su urbanidad? Entre ellos está el héroe, el suicida, el traidor; pero ¡quién lo iba a pensar! Cuando lo sepamos será ya demasiado tarde... Has dejado, Señor, una huella infinita en nosotros; danos una actitud religiosa ante el misterio de las personas. Haznos delicados para no profanar el misterio humano. No queremos encerrar la persona en un concepto o en una fórmula. Enséñanos a desconfiar de nuestra primera impresión, recordando que la realidad es más grande que nuestra inteligencia. Danos un amor que nos permita acercarnos sin tristeza, a la barrera infranqueable del “tú” del prójimo. Ayúdanos a superar el conocimiento y la posesión (que es egoísmo), para llegar a la comprensión y la entrega (que es amor). Haznos el milagro, Señor, de que el egoísmo no se nos disfrace de amor. Y danos la alegría del amor verdadero que se apoya en la fe a la persona. Quisiéramos saber darnos en la oscuridad, creyendo que Tú tienes mil manos humanas extendidas, pidiendo amor. Que demos aún sin ver los ojos del que recibe, aún sin sentir el calor de su mano. Danos la sobriedad de contentarnos con las migajas de intimidad que cada uno quisiera ofrecernos. Y enséñanos a darnos antes de que nos lo pidan. (Luis Espinal S.J.). - Finalmente se hace el canto: Vaso nuevo. “Gracias, quiero darte...” EVALUACIÓN: - ¿Qué te pareció el tema? - ¿Las citas te ayudaron a reflexionar el tema? - ¿Las dinámicas te ayudaron a valorar tu dignidad o tomar conciencia sobre ella? - ¿Los momentos de oración te parecieron adecuados? - ¿Tienes alguna sugerencia?
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