Hoy Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 03:20

INDICE

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Encuentro No. 3

AL ENCUENTRO
CON CRISTO SALVADOR

Por gracia hemos sido salvados Ef 2, 6

OBJETIVO:

Descubrir en Jesucristo vivo el amor constante y fiel de Dios que me invita a estar con él y llenar mi vida de sentido

AMBIENTACION:

Escribir frases como:

“Mira que estoy a la puerta y llamo…” Ap. 3,20

“Arrepiéntete y conviértete de tus pecados” Hech. 3, 19

“Dios nos ha salvado” Ef. 2,8

CANTO:

Estoy a tu puerta y llamo

Hna. Glenda

INTRODUCCION

El día de ayer nos acercamos al Jesús histórico y descubrimos en Jesús de Nazareth al “hijo del hombre” y que pese a nuestros pecados, somos amados por Dios y llamados a amar como Él.

El día de hoy nos acercamos al Cristo de la fe y reconocemos a Jesús como el “Hijo de Dios” el Salvador.

Dinámica:

El Cartelón de Jesús- pecado

Objetivo: Percibir cómo Jesús nos salva del pecado.

Motivación: 2Cor. 5, 21 es la frase más dura de toda la Biblia: “Al que no tenía pecado, Dios los hizo pecado” (traducción literal del griego que no se debe suavizar) ¿Por qué y para qué hizo Dios esto que parece escandaloso?

Cartelón 1: En el lado A se escribe JUAN. En el lado B se escribe PABLO. Todo lo que sucede a Juan, le sucede a Pablo.

Cartelón 2: En el lado A se escribe JESÚS. En el lado B se escribe PECADO. Todo lo que le sucede a Jesús le va a suceder al pecado, porque están identificados en la cruz. Se rompe el cartelón 2 para simbolizar la muerte de Jesús en la cruz. Al morir Jesús el pecado muere también.

Enseñanza: Al morir Jesús en la cruz, murió también el pecado en ella, pero al tercer día Dios resucitó a Jesús entre los muertos y el pecado se quedó sepultado en la tumba del calvario.

CONTEMPLEMOS

- La buena Noticia:

Si el amor era in capaz de llagar a Dios, Dios vino al hombre. Si nosotros no teníamos las fuerzas necesarias para subir a Él, Él descendió a nosotros.

Cuando no había esperanza alguna de solución al problema más grave del hombre, entonces brilló una luz en medio de las tinieblas: Dios cumplió su promesa de salvación.

“Tanto amó Dios al mundo que le envío a su Hijo único; no para condenar al mundo sino para salvar al mundo” Jn 3, 16- 17

Por tanto, sí hay una solución para todos y para cada uno: se llama Jesús, cuyo nombre significa: “Yahveh salva”. El no sólo trae la salvación de Dios. El mismo es la salvación. Es el médico y la medicina al mismo tiempo, es “Dios con nosotros” salvándonos.

Leer la siguiente cita: Ef 1,1- 12. El Plan de salvación de Dios:

1.- La salvación es una obra ya realizada y consumada por Jesús.

Él ha muerto por nosotros, en nuestro lugar y a favor nuestro; resucitó para que todos seamos criaturas nuevas (Df. Col 3,10) y tengamos vida en abundancia (Cf. Jn 10,10); nos envío su Espíritu para cambiarnos el corazón, capacitarnos para ser fieles a Alianza y darnos el poder de ser sus testigos. (Cf. He 1,8).

La salvación que ofrece Cristo da sentido a todas las aspiraciones y realizaciones humanas. Es liberación de todo y de todos los hombres. Jesús es el salvador no sólo de la persona individual, de todo el hombre, cuerpo alma, espíritu, sino también de todas las situaciones del hombre: familia, sociedad, estructuras (Cf. DP 353- 354). “Dios, por medio de Cristo ha reconciliado consigo todas las cosas, tanto las de la tierra como las del cielo, trayendo la paz por medio de su sangre derramada en la cruz” (Col 1,20).

Es una salvación que incluye la supresión total del pecado, sus causas y sus consecuencias, pero no sólo para después de la muerte sino desde ahora (Cf. Lc 4,21).

Es el mismo Cristo quien nos llama y nos invita a estar con él (Cf. Mc 3,13- 14), a escuchar su palabra (Cf. Lc 8,21), a seguirlo (Cf. Mt 9,9), a dar testimonio a todas las gentes (Cf. Mt 28,19).

¿Cómo hacer nuestra la salvación ya realizada por Jesús?

Creamos en la Palabra de Dios, reconozcamos la obra ya realizada por Jesús, demos gracias y hagámosla nuestra.

2.- La salvación debe ser una experiencia personal y actual.

No se trata sólo del reconocimiento de la existencia de Dios o la aceptación de las verdades reveladas por Él, sino del encuentro personal con el señor resucitado, de Cristo vivo. Se trata de un encuentro que no nos puede dejar indiferentes, sino que cambia totalmente el sentido y el curso de nuestra vida.

“Esta es la palabra de fe que proclamamos: si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios resucitó, serás salvo. Porque todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará” (Rm 10,8- 9.13).

Se requiere una fe que nos permita reconocerlo, aceptarlo, confesarlo y recibirlo en nuestro corazón y en nuestra vida cotidiana como Salvador. “Creer en Cristo Jesús y en Aquel que lo envío para salvarnos es necesario para obtener la salvación” (CEC 161).

Este encuentro con Jesucristo vivo ha de llevarnos a la conversión permanente de toda la vida que no es intelectual, ni pasajera, ni sentimental sino que implica un cambio de mentalidad, de corazón y de los actos, que abarca todos los ámbitos de nuestra vida: la familia, el trabajo, la escuela, la convivencia fraterna, la comunión eclesial, la sociedad, la política, la economía, la cultura en general. Se trata de un nuevo modo de actuar a la luz de los criterios y valores del Evangelio (Cf. EA 26,28).

Se trata de un estilo de vida guiada y sostenida por el Espíritu Santo que se acepta por la fe, se expresa en al amor y, en esperanza es conducido a la vida de la comunión eclesial y la comunión solidaria con la sociedad. (Cf. EA 29).

Pero también el Señor que gratuitamente nos hace la invitación para entrar en comunión con El nunca se impone, sino que siempre respeta nuestra libertad. Dios no es caprichoso, pues respeta nuestra decisión personal; aunque “fueron numerosos los casos de contemporáneos de Jesús que lo vieron y oyeron y, sin embargo, no se abrieron a su palabra; (...) el apego a las riquezas es un obstáculo para acoger el llamado a un seguimiento generoso y pleno de Jesús” (EA 8). Pero no por eso deja de amarnos y llamarnos a través de su Espíritu que nos ha dado a través de la historia, del tiempo, de los acontecimientos y va fraguando, capacitando, invitando y acompañando al hombre hacia su realización plena. Dios siempre respetará tu libertad y jamás decidirá por ti.

“Movidos por la gracia del Espíritu Santo y atraídos por el padre, nosotros creemos y confesamos que Jesús es el hijo de Dios vivo” (CEC 424).

Discursos kerygmáticos: Hch. 2,14- 39; 3, 12- 26; 4,10- 12.20; 5,29- 32

CONFRONTEMOS CON NUESTRA VIDA

· Entregar a cada uno de los participantes una copia del pasaje evangélico del encuentro de Jesús con Zaqueo (Lc 19, 1- 10):

· Leer pausadamente el texto bíblico.

· Entrar en comunión con Jesucristo que me habla y me visita: ¿qué deseo hacer para seguir a Jesús?, ¿Qué puedo hacer para seguir a Jesús?, ¿Qué voy a hacer para seguir a Jesús?

(Ejemplos a comentar)

“El divino basurero”

Jesús es el divino basurero que ha venido a llevarse todas nuestras basuras: miserias, enfermedades, pecados, tristezas, angustias, desesperaciones, vacíos existenciales, amargas soledades y todo aquello que no nos deje vivir en paz. Lo único que nos pide es que pongamos la basura en su lugar y la sepamos separar porque El también es el “Divino Reciclador” quiere que pongamos a sus pies nuestros pecados para que los purifique.

“El Alpinista”

No basta con entregar lo pecaminoso y negativo de nuestra vida, es necesario entregar también todo aquello en lo que tenemos puesta nuestra esperanza, como el alpinista que está apunto de caer a un abismo y solo está tomado de la única roca que tiene a su alcance; pero también sabe decir: “Sálvame Señor” ¿De cuántas piedras estamos sujetos sin estarnos apoyando de la única roca que es la segura? Tenemos que animarnos a soltarnos de aquellas rocas que lejos de salvarnos nos esclavizan haciendo más pesada nuestra vida.

Jesús, muerto y resucitado, es la solución de Dios para el mundo. El es la única solución. No hay otro camino:

No hay otro nombre dado a los hombres por el cual podamos ser salvados Hech 4,12

El es único capaz de quitar el pecado del mundo y vencer a Satanás, suprimiendo lógicamente todas las consecuencias del pecado.

En su cruz dio su vida por nosotros. En su resurrección dio su vida a nosotros. En su cruz murió nuestro pecado y en su resurrección nos comunicó vida abundante para que como él, vivamos como hijos de Dios.

RESPUESTA PERSONAL

Jesús no forza a nadie, cada uno de nosotros somos libres para decidir si le queremos abrir el corazón o no; ojalá hoy escuchemos la voz del Señor y no le cerremos nuestro corazón endureciéndolo sino que más bien lo dejemos entrar a lo más profundo de nuestro corazón. Si le hacemos espacios a otras cosas menos importantes y creemos más en el hombre araña o en Superman, ¿Por qué no darle una oportunidad a Jesús en nuestra vida? ¿Estaríamos dispuestos a renunciar a nuestras seguridades egoístas y abrir las puertas al Señor? ¿Lo dejaríamos habitar en nuestro interior?

Ahora. Totalmente libres, animados por la presencia resucitada de Jesús, los invito a proclamar nuestra fe, nuestra adhesión a Jesucristo nuestro salvador. Para que tú puedas recibir la salvación que te ofrece Jesús necesitas creer en él. Saber por la fe que has alcanzado las promesas que Dios cumplió ya en Jesús.

Pero te recuerdo algunas cosas en relación a la fe para que las graves en tu mente y en tu corazón.

1. La fe no sólo consiste en creer en Dios, pues hasta Satanás cree en Él, sino creerle a Dios.

2. La fe es creer en la promesa de Salvación.

3. La fe nos lleva a vivir y actuar de acuerdo a lo que creemos.

4. La fe es la certeza garantizada por la Palabra de Dios.

5. La fe nos lleva a encontrarnos con Jesucristo y a buscarlo a diario.

6. Y la fe nos lleva a vivir como Él vivió: amando

Por eso yo les pregunto si están dispuestos a aceptar a Jesús como su Salvador, levanten su mano derecha y bajo juramento, a cada confesión ustedes respondan “si, creo”.

1. Crees en el amor de Dios que se manifestó en Jesucristo y te da vida eterna.

2. Crees que Dios envió a su Hijo al mundo, no para condenarlo sino para salvarlo.

3. Crees que Jesús tanto te amo, que se entregó por ti a la muerte

4. 4. Crees que resucitó de entre los muertos y venció a Satanás, al pecado y a la muerte.

5. Crees que fue glorificado por su Padre Dios como garantía de tu salvación.

6. Crees que no hay otro nombre dado a los seres humanos por medio del cual puedas ser salvado.

7. Crees que solamente uniéndote a Él y siguiéndolo puedes sanar, liberarte, resucitar, salvarte y tener vida eterna.

¡Si crees que Jesús te ha salvado y te está salvando ¡entonces síguelo!

Cantamos:

Te doy Gracias Jesús

ENCUENTRO CON DIOS

MUERTE SALVADORA

Jesús “El Cristo” nos invita a la comunión:

o Deseo y petición de Jesús: Jn. 17,21- 26

DINAMICA:

“Hijo del Hombre,  Hijo de Dios e hijo de David”

MATERIAL:

* 3 biblias

* Vestuario

PROCEDIMIENTO:

1. Se divide el grupo en 3 equipos

2. Se pide que cada equipo represente uno de los 3 pasajes siguientes, tratando de meterse en el papel que les corresponde:

“Hijo del Hombre”: Mt 13,53- 56 (¿No es éste el hijo del carpintero?)

“Hijo de Dios”: Mt 27, 45- 54 (“Verdaderamente éste es el Hijo de Dios”)

“Hijo de David”: Mt 20,29- 34 (¡Hijo de David, ten compasión de nosotros!)

El facilitador concluye la dinámica, haciendo resaltar como las personas fueron descubriendo poco a poco en Jesús, al “CRISTO”

Oración:

Jesús, yo creo firmemente, que tú eres el Hijo de Dios, el Mesías. Que viniste a este mundo no para condenarme por mis pecados sino para salvarme. Reconozco que soy un gran pecador, pero al mismo tiempo proclamo que tu misericordia y perdón son más grandes que mis pecados.

Hoy proclamo con mi boca lo que creo firmemente en mi corazón; Tú eres el único salvador de este mundo. Tú eres mi salvador personal. Creo en ti, confió en ti, y te pido que me des la nueva vida en abundancia que tú ganaste para mí con tu muerte en la cruz y tu gloriosa resurrección. Quiero tener un encuentro personal contigo y tu salvación, se y confió en tu nunca defraudas al que cree en Ti

EVALUACIÓN:

¿De qué nos felicitamos?

¿De qué nos arrepentimos?

¿De qué damos gracias?

¿Qué podemos mejor

En este día podemos ir preparando la eucaristía o celebración final

ANEXO:

Dinámica: El camino de Emaús. (Está dinámica se propone como continuación o inicio de una meditación sobre la resurrección de Jesús después de su muerte)

El objetivo es darnos cuenta que a veces como cristianos nos falta esperanza y nos quedamos sólo en la muerte de Jesús y vivimos como si tuviéramos a un Jesús muerto queremos resaltar y experienciar lo que significa la Resurrección de Jesús.

Material: Papeletas, alfileres, paños para tapar los ojos o tiras de papel crepé para cada participante, panes suficientes según participantes, 1 o 2 mesas y un letrero que diga: Jesús resucitó y se hace presente cuando te compartes”.

EL CAMINO DE EMAÚS (Lc 24, 13- 35)

Desarrollo:

En la tarjeta que te están entregado escribe los sentimientos que te impiden saberte liberado, sanado por Cristo, que te dio una vida nueva (puede ser miedo, soledad, inseguridad, desilusión, desesperanza, etc.) te invito a pegártelo cerca del corazón y vendar tus ojos con lo que se te está entregado, esa venda significa todos esos sentimientos que te impiden reconocer presente a Jesucristo en tu vida.

Vamos a escuchar el texto de los discípulos de Emaús, por lo que te invito a que te sitúes en aquel tiempo y te metas en le papel de aquellos discípulos, tú y yo vamos a ser ahora uno de ellos, vas a desplazarte por el camino para que Jesús mismo te dé a conocer esta Buena Noticia…

Se paran, se colocan, en fila y se les va orientando a colocar su mano derecha en el hombro de la persona que va adelante, se conduce a la adelante hasta una lugar seguro cerca de donde está el agua que corre.

Mientras caminas, pon mucha atención a la narración del Evangelio, no tengas miedo, nosotros te vamos a cuidar.

MOTIVACIÓN:

Se va haciendo una lectura pausada del Evangelio de (Lc. 23, 13- 35) y con sus respectivas acentuaciones. El poder sería así: primero leer los versículos que se indican, luego se invita a caminar un poco, tomados del hombro, se detienen y entonces se hacen los cuestionamientos aplicado el texto.

Vv. 13- 17. Ese mismo día…

¿En quién has puesto tu confianza? ¿Quién te ha defraudado? ¿Qué es lo que más te produce tristeza?

Vv. 18- 24. Uno de ellos llamado Cleofás…

¿Quién has sido Dios para ti, un policía, un juez que castiga o el Dios amoroso que te hemos mostrado? ¿Cuántas veces habías escuchado que Jesucristo padeció y murió, pero sin consecuencia en tu vida? ¿Se te quedo grabado que Jesucristo padeció y murió por amor a ti y a mí para no morir eternamente?

Vv. 25- 27. Él les dijo… Qué poco entiendes y cuanto les cuesta creer…

¿Tú sabías de oídas que el señor Resucitó pero aún no lo entendías o entiendes? ¿Qué no sabes que con la resurrección Jesucristo garantiza todas las promesas de nuestro Padre Dios, como la vida feliz que te ofrece?

¿Cuántas veces ha escuchado la Palabra de Dios sin entenderla? Hoy Jesús quiere interpretarla para que lo conozcas a Él, y el plan de Amor que trazó para ti, en él.

Vv. 28- 29 Ya estaban cerca del pueblo… ¡Quédate con nosotros!...

Pídele a Jesús: ¡quédate conmigo!, porque cae la tarde y se termina el día. ¡Quédate conmigo!, porque a veces siento miedo e inseguridad en mis noches, en la oscuridad de mis problemas.

Vv. 30- 31.- Una vez que estuvo en la mesa…. En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero ya había desaparecido.

¿Cómo escuchas la palabra de Dios en la Sagrada Eucaristía? ¿Sabías que en la Eucaristía Jesucristo vuelve a padecer y morir por tus pecados actuales? ¿Sabías tú que en la Eucaristía Jesús te da las gracias necesarias para resucitarte de cualquier esclavitud o problema que tengas?

En el caminar se les condujo hacia las mesas que tienen el pan (Se pega el letrero que tiene preparado en un lugar visible) entonces se detienen a una distancia corta y de uno por uno los animadores les quitan las vendas a los que se les da pan, sólo a la mitad de los participantes diciéndoles: Jesucristo se hace presente cuando nos compartimos, toma de pan. Se le va acomodando en medio círculo.

Mientras se escucha música de fondo.

Después se invita a está mitad a quitar las vendas de los otros participantes y compartir su pan. El animador les dice: “Jesucristo Resucitado se hace presente cuando tú te compartes”.

El animador continúa leyendo los versículos restantes.

Vv. 33- 35 Y levantándose al momento se volvieron a Jerusalén…

Y entonces concluye haciéndoles la invitación:

Ustedes los que han experimentado el gran amor que Dios les tiene, tienen que compartirlo con los demás, para que los demás también se encuentren con Jesucristo Resucitado. Y Ustedes los que se encuentran con Jesucristo Resucitado cada Domingo en la Fracción del pan en la Eucaristía. Deben de compartirlo a los demás, en su trabajo, en su familia y en su barrio, por que los demás tienen derecho a experimentar las maravillas de Dios y les llegue a arder el corazón por la felicidad que Él les da. No olviden pues que a Jesús Resucitado lo puedes encontrar principalmente en la Sagradas Escrituras, en la Eucaristía y en la Comunidad.

Invitar a algunos de los participantes a hacer una oración de gratitud a Dios por algo que le haya regalado. Canto de resurrección.

Al terminar la oración se les invita a tres o cuatro personas a compartir la experiencia.