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Hoy
Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 01:45
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Acta de la Reunión ordinaria del Consejo Diocesano de Pastoral 13-14 de Enero de 2005 En esta ocasión la reunión comenzó por la mañana, como nueva modalidad de dos días solamente. El P. J. Gpe. Muñoz, Vicario de Pastoral dio la bienvenida y la ubicación de la reunión a los participantes del Consejo Diocesano de Pastoral (CDP). Informó que el Sr. Cura Juan Martín está enfermo y no podría participar. Luego cedió el micrófono al Sr. Obispo para que dirigiera su mensaje (ANEXO 1). A continuación, el P. Gregorio Martínez dirigió una dinámica de integración (ANEXO 2). Y después de un tiempo libre, el P. Porras dio una introducción a la presentación de la realidad social y eclesial en vías al IV Plan Diocesano de Pastoral. Explicó cómo se elaboró y anunció que por la tarde los encargados de cada bloque nos presentarían el material que trabajaron para recibir algunas aportaciones del CDP. Por la tarde, los responsables de cada bloque nos fueron presentando el material que prepararon en la reunión previa del 4 de enero, siguiendo el esquema general aprobado en la reunión anterior del CDP y que luego revisaríamos por grupos: Formar comunidad (P. Porras y decanos), Evangelización y catequesis (P. Sergio), Liturgia (P. Mireles), Pastoral social (PP. Rea y Gerardo Orozco) y Misiones (P. Lupe Prado). Terminamos el primer día con una Hora Santa. Al día siguiente, por la mañana participamos en la Eucaristía presidida por el Sr. Obispo, y después del desayuno, continuamos con el segundo día de trabajo. Fueron pasando los responsables de cada equipo para exponer las aportaciones que se dieron a cada bloque del marco referencial. De nuevo se le fueron haciendo comentarios a cada encargado, para que los tomaran en cuenta al hacer la redacción final de su apartado, antes de entregarlo a los que revisarán y harán la redacción final del documento. Enseguida Adriana, la coordinadora de los secretarios, entregaron un detalle a los miembros del CDP, deseándonos un feliz año. A continuación el P. Mireles presentó sugerencias y propuestas para la celebración del año de la Palabra y de la Eucaristía en nuestra Diócesis. Nos ofreció un resumen del documento de la Congregación para el Culto divino y la disciplina de los Sacramentos, y el subsidio: Palabra y Eucaristía. Después pidió que el CDP resaltara lo que les pareciera más importante (ANEXO 3). El P. Porras agradeció a Mireles la presentación. Y luego el Sr. Cura Enrique Vázquez nos compartió su experiencia sobre el viaje a Detroit y la sentencia favorable en el juicio del P. Luis Javier de Alba. Después de un receso continuamos con la revisión del curso de acción (ANEXO 4) para la elaboración del marco operativo (ANEXO 5) de nuestro IV Plan Diocesano de Pastoral en este año y se dieron aportaciones, entre otras, que se presentara el curso de acción a los párrocos en mayo. Por la tarde, el P. Porras continuó con los asuntos varios: FAMILIA: Presentaron los títulos de los temas de la familia (ANEXO 6) y recibió sugerencias de los mismos. ATENCION A PEREGRINOS: El P. Porras dio los lugares, fechas, responsables, materiales y preparativos para la evangelización de los peregrinos en la candelaria, y se le pidió que se dieran a conocer en la asamblea sacerdotal. EDPIP: Recordó que el 17 de enero sería la asamblea sacerdotal, y pidió que los decanos les recordaran.
VOCACIONES: Invitó a incrementar la oración por las vocaciones en febrero y agosto, meses que corresponde a nuestro continente; para ello sugirió hacer un pergamino grande con la oración "Manda oh Jesús" para cada parroquia; repartir estampitas; rezar una nueva hora santa vocacional que editarán; promover, por medio de los equipos vocacionales parroquiales, el recorrido de la cruz vocacional por los hogares. También informó que se editará un directorio para orientar a jóvenes con inquietudes vocacionales, las fechas de las jornadas vocacionales, pidió promover más el periódico vocacional y notificó que se están reuniendo alrededor de 800 papás semanalmente en la Escuela de Papás.
PASTORAL JUVENIL: Pidió recordar a los asesores decanales y parroquiales algunas fechas: 6 febrero, día del joven en cada parroquia. El 10 de abril, torneo deportivo en Tepatitlán. 24 de abril, segundo encuentro de movimientos en Capilla de Guadalupe. PASTORAL SOCIAL: Domingo 30 de enero, asamblea diocesana de caridad en Degollado, a las 10:00. Sábado 5 de febrero, reunión regional de Pastoral Social, en el Espíritu Santo de Tepatitlán, a las 10:00, se repartieron pósters. Sábado 12 de febrero, lugar pendiente, taller de derechos humanos, de 10:00 a 5:00, sólo 1 sacerdote y 2 laicos por decanato, para ir haciendo el equipo de derechos humanos. El P. Porras pidió no olvidar revisar la agenda de vez en cuando y que los cheques de los subsidios diocesanos se cobren pronto. El Sr. Cura Juan de Dios dirigió la evaluación, en la que se resaltó: +Favoreció que fuera de dos días la reunión +Hubo más puntualidad y asistencia +La presencia del Sr. Obispo -Hay momentos en que nos distraemos -No tuvimos el material de pascua -No todos participan en la Eucaristía. Y se sugirió: Utilizar el proyector quienes expongan, que siga siendo de dos días la reunión y que seamos todos puntuales. El Sr. Obispo nos dio la bendición final y así terminamos la reunión.
"Saludo a todos en este comienzo del año 2005 deseándoles la salud física y espiritual, y la oportunidad también de que, juntos, busquemos trabajar en este proceso hacia nuestro IV Plan Diocesano de Pastoral, que este 2005 sin duda se verá ya cristalizado en Marcos o tal vez en el documento como punto de referencia para varios años de trabajo.
Proclamadores de la Palabra de Dios Nuestro lema para este año ha sido, continuando y en sintonía con la Iglesia entera, la Eucaristía y la Palabra son un mismo banquete. Yo quiero a este propósito insistir por enésima vez que consideremos la proclamación de la Palabra, como parte integrante de la liturgia, de la Misa; y que seamos más cuidadosos en no poner en labios o en manos de cualquier persona improvisada la Palabra de Dios. A mí me parece que tendríamos que promover el ministerio, si no instituido -porque no nos toca instituir-, sí reconocer el ministerio de proclamadores de la Palabra de Dios. Se nota que a veces están diciendo letras o sonidos, pero quien proclama la Palabra, no ha entendido el sentido de la misma para que sea de veras no un lector, sino un proclamador. O también, para dar oportunidad a los niños de la primera Comunión o de la Confirmación, que la proclame alguno de ellos. Yo pienso que, como regla general, no son los niños, aunque sean buenos lectores, adecuados proclamadores de la Palabra, si no han sido preparados específicamente para ello como proclamadores.
Vestido adecuado en celebraciones Me adelanto a lo que el padre Francisco Escobar nos va a decir sobre estas orientaciones de tipo práctico-pastoral para la celebración del culto Eucarístico. Yo creo que toca a nosotros, los agentes más conscientes y los sacerdotes evitar que se nos desacralice lo más sagrado que es la Eucaristía. El matrimonio, las celebraciones, las quinceañeras, suelen escoger el templo y la Eucaristía como si fuera nada más un marco de lucimiento y no lo principal en su acción de gracias o en la celebración que realizan por cualquier motivo. Siento yo que hace falta que vayamos avanzando en forma coordinada en señalar criterios para fotógrafos y camarógrafos, que después de la catequesis que damos a quienes participan como protagonistas más importantes en la celebración, luego nos estropean todo y distraen mucho. A lo mejor cada uno ha dado ciertas normas y criterios, pero yo invitaría a que consideremos el necesario avance para llegar a ciertos acuerdos comunes. Por otro lado, creo yo que en nuestro ambiente sí tenemos que poner un hasta aquí a ciertas modas y modos de presentarse, sobre todo las mujeres en la boda o cuando acompañan de madrinas, o cuando van como quinceañeras o como graduadas. Yo creo que, si la catequesis previa a estas celebraciones es adecuada, la gente que celebra su acción de gracias, la quinceañera o graduada, o quien celebra el matrimonio, no iría vestida como va, pensando que es lo mismo un vestido de baile que un vestido para presentarse a una celebración religiosa. No irían vestidas como van a la hora que entiendan que en la celebración litúrgica el centro es Jesucristo, y somos responsables si alguien, por su forma de presentarse, provoca que la atención que tenemos que tener a la Palabra y al Sacramento, se desvíen hacia tal o cual persona. Creo yo que en esto tal vez yo mismo me he visto débil, pero también seguramente así nos hemos visto quienes son párrocos o rectores de templos, porque cuando yo voy sin saber si hubo la catequesis previa adecuada, solamente al momento celebrativo, me encuentro cada desfiguro que ahí en el momento como que no puede uno actuar, pero sí, si con tiempo preparamos a nuestra gente, creo yo que nuestra gente sí nos atenderá para ir mejor presentados o mejor presentadas a la celebración.
Padre Luis Javier de Alba Quiero en este comienzo de año darles una muy buena noticia: Esta mañana se dio ya la sentencia en relación al caso del padre Luis Javier y esta sentencia ha sido favorable, fue declarado inocente de los cargos que le hacían. Los cargos que iniciaron el 2 de julio, eran por supuesto (no lo daban como supuesto, sino como un hecho) abuso sexual de un menor. El padre Luis Javier no se fue por su cuenta a la Diócesis de Detroit en Michigan, Estados Unidos. El 23 de diciembre, el Arzobispo Cardenal Adam Maida envía una carta al Obispo de San Juan de los Lagos solicitando, no como han solicitado otros 20 obispos de Estados Unidos, uno o dos o tres sacerdotes de esta Diócesis que está bien provista para colaborar por dos o tres años ayudando en la evangelización de los latinos, y en concreto, de los mexicanos y de nuestra gente que son muchos los emigrados. La carta del Cardenal venía solicitando expresamente al padre Luis Javier de Alba que, habiendo ido algunas veces a esta parroquia de San Gabriel en Detroit, goza de buena aceptación y ha sido muy exitosa su presencia como pastor. Yo respondo a finales de diciembre del 2003 al Cardenal, diciéndole pero no por tres o cinco años como dice, sino tal vez por unos tres años a prestar su servicio. En enero del año pasado se va finalmente el padre con una carta de presentación mía en la que se habla de los tres años que podría estar por allá. El 30 de enero del año pasado, el Cardenal Maida contesta a mi carta de presentación del padre diciendo que muchísimas gracias, que será bien recibido, que es bueno considerar que se prolongue un poco más su estancia. Después de este intercambio epistolar viene la sorpresa. El 2 de julio, el obispo auxiliar Walter A. Hurley escribe una carta al obispo de San Juan de los Lagos diciéndole que el padre está acusado del delito que ya les señalaba. Y con la carta que llegó al obispado por fax, envía una copia de lo que apareció ese día 2 de julio en la página oficial de la Arquidiócesis de Detroit, en la que se dice que el padre acusado de este delito es de la Diócesis de San Juan de los Lagos, tiene tal edad, era administrador parroquial de la parroquia de San Gabriel, pero a partir de ese momento queda destituido como administrador parroquial y queda sin licencias para ejercer en ningún lugar de la Arquidiócesis de Detroit. Esto que publicaron ellos en su página oficial para que todo el mundo que entre allí pudiera saberlo, pues obviamente nos preocupó. A principios de agosto envío una carta al obispo auxiliar diciéndole que yo dudo de la acusación porque en su currículum, el padre no tiene una conducta así en todos los años del ministerio. Y junto con esto, le digo al hermano obispo: Será bueno que, un sacerdote que está lejos de su patria y en desgracia, lo acompañen paternalmente para que pueda superar este momento crítico. Nunca hubo respuesta a esa carta. Me decidí en agosto mismo del año pasado a enviar otra al mismo cardenal Adam Maida, diciéndole más o menos lo mismo. Tampoco hubo respuesta a esta carta. Lo interesante y lo edificante es que, aunque la jerarquía parece que se desentendió del padre que expresamente solicitaba por tres o cinco años, nuestros paisanos, mucha gente de por acá de Arandas, de San Ignacio Cerro Gordo, se manifestaron muy solidarios con el padre, creyeron firmemente en su inocencia, lo defendieron, hablaron bien de él, pero fue inútil ante los oídos un tanto sordos de la jerarquía. Y finalmente, cuando el proceso se iba a iniciar, ellos aportaron dinero organizando rifas y kermeses para poder pagar un buen abogado y estarle pagando sus honorarios. Lo han hecho bien. Finalmente, esta semana que era la última de audiencias y el día de ayer fue la comparecencia del mismo padre, están allá gracias a Dios y también fue muy buena su presencia, el Sr. Cura Carlos de la Torre y el Sr. Cura Enrique Vázquez, junto con otros dos laicos de Lagos de Morenos que fueron a presentar su testimonio. Y bueno, la noticia grata es que, después de todo, hoy el juzgado emitió la sentencia de absolución. Esto nos alegra. Pero al mismo tiempo, yo creo que en otro momento, en esta instancia o en el consejo presbiteral, sí tendríamos qué pensar qué hacer para la atención que ya hemos visto necesaria de parte de nosotros, de nuestros paisanos y coterráneos en distintos Estados de la Unión Americana.
Atención pastoral de emigrados a Estados Unidos ¿Qué hacer? Porque ciertamente hay como unas 20 peticiones, a las que, por lo pronto hemos dicho que no tenemos personal para que vaya por dos o tres años. Vemos la necesidad de que aquella gente sí sea atendida por alguien de nosotros cuando vamos a llevar la Virgen, cuando alguien organiza una semana de reflexión o de ejercicios, o también cuando alguien pudiera ir por una temporada más o menos larga de uno, dos o tres años. Sí es bueno planteárnoslo porque la jerarquía de Estados Unidos está muy sensible a todas estas acusaciones y, por lo visto con el padre Francisco Javier Maciel en su tiempo y ahora con el padre Luis Javier, se manejan de manera distinta en cuanto hay una acusación hacia un sacerdote. Así como diciendo: Ya te acusaron, te quitamos las licencias, te retiramos el oficio y quien es acusado es una persona, no una institución. Pienso que los obispos mexicanos no haríamos eso, como no lo hemos hecho, como no lo he hecho yo también en el caso de la acusación del padre Rafael Córdoba al que también dentro de unos ocho o diez días tal vez le dicten sentencia a la segunda acusación por la que quedó libre bajo fianza, acusación que no era tan grave para encarcelarlo. La acusación era en concreto de atentados al pudor que, como no es grave, si puede salir bajo fianza. Pero todavía no está tampoco dada la sentencia. Entonces yo quiero que un día nos planteemos eso: Nuestro apoyo pastoral a los paisanos en Estados Unidos, ¿cómo tendría que ser?, teniendo en cuenta lo sensible que está la jerarquía ante este tipo de acusaciones. Por otro lado, aunque ya lo he dicho en algún ambiente presbiteral, es bueno, teniendo también en este consejo la presencia de laicos cualificados que nos acompañan con tanta generosidad y que dan su tiempo, su asesoría, y ponen sus talentos al servicio de la pastoral planificada, es bueno recordar que, si en este caso no fue real y finalmente la verdad moral, la certeza moral que ya teníamos del padre Luis Javier, ahora es gracias a Dios certeza jurídica.
Doctrina sobre delitos graves reservados Es bueno pensar que los clérigos, con todo, no estamos exentos de estas acusaciones; no estamos exentos también de la posibilidad de cometer un ilícito de este tamaño. Yo quiero recordar, habiendo aquí también hermanos laicos, que la Congregación para la Doctrina de la Fe en 2001 emitió una carta sobre los delitos graves reservados. El EDPIP (Equipo Diocesano de la Promoción Integral del Presbiterio) publicó esta carta para que nos llegara a todos los agentes, sobre todo los sacerdotes en el año 2003 en su número 142, el suplemento verde, y ahí está muy clara la posibilidad que nadie queremos, pero es posibilidad, por algo se legisla, de cometer algún delito por parte de un clérigo contra la santidad del sacramento de la Eucaristía o también de la Penitencia. Y cuando se habla de la Penitencia menciona este delito contra las costumbres que sería el abuso sexual por parte de un clérigo hacia un menor de 18 años. Yo creo que es bueno que nosotros conozcamos esta doctrina y también que los hermanos laicos lo conozcan para que nos ayuden. No vaya a haber gente como la hubo en Estados Unidos, tendenciosa, que quiera poner una trampa a un clérigo y acusándolo en esta materia que, canónicamente es grave, y en la ley civil penal pues es más y también hay un castigo muy serio. Yo pienso que no tendríamos que permitir lo que pasó con el padre Rafael, que fue acusado también calumniosamente, porque esto a él le ha desgastado mucho física y psicológicamente, y también ha significado desgaste en el sentido de gastos económicos.
Vigencia actual del III Plan Diocesano de Pastoral Finalmente, este año, ya decía al principio pienso que va a ser un año de más resultados en lo que se refiere a nuestra pastoral planificada y en concreto en el avance del proceso hacia nuestro IV Plan de Pastoral. Yo he escuchado que en algún momento alguien opone lo coyuntural a lo que es una acción dentro de un proceso. Creo yo que dejamos muy claro que entrábamos a un proceso hacia el IV Plan de Pastoral y mientras tanto sigue vigente lo que está consignado en el libro del III Plan Diocesano de Pastoral mientras, por una disposición expresa, no haya sido revocado. Entonces no es que estemos trabajando sin referencia concreta a un plan que también a algunos de ustedes y a generaciones anteriores a nosotros les costó su trabajo de reflexión en base a una realidad que, ciertamente ha cambiado, y a lo que ha cambiado nos adaptamos, pero sí hay un punto de referencia. Por otro lado, si yo la coyuntura la entiendo como combinación de factores y circunstancias que en determinado momento me orientan hacia una toma de decisión en un sentido o en otro, pienso yo que hacia el IV Plan de Pastoral, el haber dedicado un año al año de la vida, al año de la santidad, al año de la Eucaristía, pues tiene un aspecto coyuntural en el sentido de la acentuación especial de estas realidades: Vida, santidad, Eucaristía y hoy Eucaristía y Palabra. Pero no son realidades coyunturales en el sentido de accidentales, sino la acentuación fue lo coyuntural, y la Eucaristía no vayamos a decir que haya sido coyuntural. Toda la pastoral de la Iglesia está orientada a que finalmente seamos celebradores concientes, responsables de una Eucaristía que proyectemos en la vida cotidiana. Y si un año lo dedicamos a la santidad porque así lo decidimos, pues la coyuntura fue eso, acentuar ese valor, pero la santidad en sí misma no es coyuntural en cuanto que sea como que se combinaron algunos factores y circunstancias por los que consideramos bueno que la santidad era buena para ese año. No. Consideramos bueno acentuar en este año y esto ocasionó que la temática de ejercicios espirituales, la de la semana de familia y de jóvenes, girara en torno a este tema central. Yo invitaría a todos exactamente a pensar que sí estamos en un proceso de planeación sin que nadie haya derogado todo el trabajo que está consignado en un volumen que se llama III Plan Diocesano de Pastoral. Y también pensar que hay valores que hemos resaltado y que la acentuación que hemos hecho ha sido lo coyuntural en el sentido de que consideramos en ese rato cargar la tinta, pero no son valores coyunturales, sino perennes: Santidad, Eucaristía, Comunión. Por otro lado yo sí quisiera dejar clara mi mentalidad en este sentido. Hacia el IV Plan de Pastoral y aún teniendo un volumen editado en que se consigne la síntesis, lo que juntos y también con el aval del obispo se decidió que fuera el libro o punto de referencia para iluminar acciones en la Diócesis durante algunos años de vigencia del plan, con todo, considero un valor estar abiertos y creativos para ir rumbo al proceso de aplicación del IV Plan Diocesano de Pastoral, incluyendo iniciativas que nos vienen del Papa. Ver cómo incluimos un año de la Eucaristía aunque tuviéramos ya un libro del IV Plan de Pastoral, ver cómo podemos armonizar los contenidos de un plan, el proceso que genere este plan con estas acentuaciones coyunturales de realidades esenciales y perennes en la Iglesia. Ya sea el año de la Eucaristía u otra realidad que, o el Papa o el CELAM o la Conferencia del Episcopado Mexicano nos sugirieran. Dicho esto, agradezco de nuevo a la Vicaría de Pastoral todo su trabajo en este proceso y a ustedes por todo lo que hemos hecho dentro del proceso hacia el IV Plan y alentándolos a seguir haciendo lo que corresponde para que, juntos, definamos un objetivo, unos criterios, un marco operativo, que se afinen los marcos que están por afinarse y lleguemos a una etapa importante dentro de este proceso. Deseando a todos de nuevo un feliz año y bendiciones del Señor, agradezco su presencia y nos ponemos en las manos de Dios".
UN MES DE VIDA Póngase usted tranquilo en su asiento, respire profundamente, concéntrese en mi voz, trate de quitar todos los pensamientos de su mente, sólo escuche mi voz, ahora tome aire profundamente y reténgalo a la cuenta de tres, luego exhale, listo, tome aire, 1, 2, 3, exhale, hágalo de nuevo, respire, 1,2,3, exhale, ahora trate de recrear la siguiente situación en su mente, imagine que está usted frente al médico quien le entrega unos análisis y le reporta que irremediablemente le queda a usted un mes de vida, vamos imagínelo, visualice la expresión del médico quien le notifica que la medicina ha avanzado poco en este terreno y le queda usted un mes de vida.
SOMOS EL ORGANISMO PROMOTOR DE LA PASTORAL EN NUESTRA DIÓCESIS (Equipos de 5) Porque luchamos por un ideal ¿Cuál es? Porque preferimos los intereses comunes a los particulares ¿En qué se nota? Porque queremos que haya un fuerte lazo de compañerismo entre nosotros ¿Cuándo lo experimento? Porque hemos comprendido que entre nosotros nos necesitamos. ¿Cómo lo percibo? Porque la unidad forma parte de nuestros anhelos más humanos y cristianos. Somos un equipo porque nos conviene serio.
- Coordinar y llevar a cabo el trabajo pastoral de nuestra Diócesis - Motivar, impulsar - Extender el Reino - ¿En realidad luchamos por ese ideal? - Tener como objetivo en al trabajo pastoral saber trabajar unidos, ser animadores de la pastoral, tener comunión. - Entendiendo a Jesucristo, hacer que los valores del Evangelio se extiendan a todos. - Cristo con los valores del Evangelio esté presente en todas las relaciones familiares y de trabajo. - Las manifestaciones de religiosidad popular ayudan. - En ocasiones desconciertan algunos actos de corrupción en algunas personas que conocemos que son bueno evangelizadores - Vemos muy difícil extender el Reino, al ver todos los antivalores - Cristo. Prepararnos, luchas, caminar para ser mejores e irnos asemejando a Cristo, trabajar por el Señor. - Extender el Reino - La Diócesis se concientice para trabajar en una pastoral de conjunto - Construir el Reino de Dios aquí y ahora - Coordinar en comunión y participación los trabajos pastorales de la Diócesis - Promover los trabajos pastorales en nuestra Diócesis - Hacer presente a Cristo con su acción salvadora - Porque el tener un ideal es lo que da sentido a nuestra vida - Ser impulsores para que la Diócesis se mantenga activa
- Porque participamos en comunión y participación - Porque dejamos nuestras cosas particulares por el bien común (reuniones diocesanas, decanales, parroquiales) - Por un bien particular perjudicar a muchos - Porque somos parte de un Cuerpo, una Iglesia, etc., por eso tendemos más a los interese comunes que a los particulares - En cuestión de reuniones o trabajos pastorales, todos trabajamos por un bien común - Cuando tenemos que presentar un trabajo buscamos subsidios - Estar a tiempo completo en el consejo diocesano. - Tenemos los mismos ideales, puntualidad, disponibilidad - Nos vemos con mucha alegría y tratamos de trabajar en unidad entre todos los pastorales - Ha crecido la conciencia de trabajar en equipo, se pertenece a uno o a otro grupo - Buscamos tener un mismo plan - Porque dentro de la organización nos escuchamos - Porque queremos responder a la realidad - Porque queremos servir y no ser servidos - Estamos convencidos de que formamos una comunidad - Se nota en que vamos en una misma línea de trabajo. Dedicamos tiempo
- En las situaciones difíciles - En las reuniones en todos los niveles - Al compartir alimentos - En el deporte - Es más llevadero un trabajo así, hay más riqueza, se nos hace menos pesado - Hay un fuerte testimonio en el trabajo en equipo - Trabajamos unidos, apoyándonos, perdonando las deficiencias ya que llevamos el mismo fin, en el compañerismo entre los del consejo, en la aceptación de cada uno como es y esto es lo que enriquece al consejo. - La oración, el trabajo, la Eucaristía, la comida y la convivencia - Hay gusto al vernos y saludarnos. - Extrañamos a los que cambian o a los que no asisten - Cada vez se siente más corresponsabilidad - Cuando convivimos - Nos apoyamos - Cuando somos solidarios especialmente en el dolor - Estamos convencidos de que Cristo quiere que vivamos en la fraternidad más aún que el compañerismo - Lo experimentamos en cada momento, llegamos a acuerdos, en la oración, en el trabajo, en los momentos de convivencia
- En el trabajo ordinario - En momentos difíciles - Porque cuesta más trabajo hacer algo solo - No es la misma sensación el luchar solo contra el mundo, que el saber que alguien comparte con nosotros. El saber que luchamos por un mismo ideal - Al realizar un trabajo de pastoral en conjunto a nivel Diócesis, decanal y parroquial - Porque compartimos todas nuestras cualidades y capacidades para formar un gran equipo y así realizar los trabajos y proyectos en los momentos de alegría y los momentos de tristeza, acompañándonos - El trabajo pastoral nos motiva a corresponder - No tenemos todas las capacidades - Necesitamos de la ayuda de los demás - Porque en la diversidad está la riqueza, y nos necesitamos porque tenemos diferentes carismas y se asume una pastoral de conjunto
Parte I - Año de la Eucaristía: Sugerencias y propuestas Parte II - Subsidio: "Palabra y Eucaristía" Parte III - Aportaciones del Consejo - Parte I - AÑO DE LA EUCARISTIA: SUGERENCIAS Y PROPUESTAS
La Congregación para el Culto divino y la disciplina de los Sacramentos, el 15 de octubre de 2004, respondiendo a la petición del Papa Juan Pablo II en «Mane nobiscum» n. 29, publicó un documento con orientaciones prácticas para celebrar el Año de la Eucaristía. Ofrecemos un resumen de su contenido:
El tema de la Eucaristía no es un tema entre tantos, sino el corazón de la vida cristiana: su cumbre y su fuente. Este año es como la síntesis del camino recorrido. Clave para entenderlo: la contemplación del Rostro de Cristo.
Como los discípulos de Emaús, icono del Año de la Eucaristía, dejémonos iluminar por el Misterio Pascual. Es año de intensa catequesis: - Textos bíblicos eucarísticos y del Leccionario. - Padres, Magisterio, Catecismo de la Iglesia. - Mistagogia: introducción en el Misterio por la profundización en sus ritos y preces. - Experiencias de los Santos. - Arte sacro, testimonio de fe.
Cristo instituyó la Misa, el culto deriva de ella. Es un año para estudiar la nueva Institución General del Misal Romano, y seguir el año litúrgico. Debemos revisar: - Lugares: iglesia, altar, ambón, sede... - Asamblea: sentido, participación. - Funciones, ministerios y servicios; - Dinámica: del pan de la Palabra al de la Eucaristía. - Tiempos: domingo, días entre la semana, año litúrgico. - Relación de la Eucaristía con los sacramentos y sacramentales. - Participación interior y exterior; silencio. - El canto y la música. - Las normas litúrgicas. - Comunión a enfermos y Viático. - Adoración del Santísimo y plegaria personal. - Las procesiones eucarísticas. Ya sería bastante logro avivar la Misa dominical y la adoración eucarística. Pero no debemos contentarnos con metas mediocres.
Que la existencia concreta se nutra de la Eucaristía, hasta ser culto espiritual en Cristo. Se evita así ritualismo y ruptura con la vida. Algunas líneas a seguir: - La Eucaristía es culmen et fons de la vida espiritual, por encima de los múltiples caminos de espiritualidad. - Sostiene las vocaciones y estados de vida, y ayuda a afrontar las diversas situaciones de la existencia (gozos y dolores, problemas y proyectos, enfermedades y pruebas...). - Tiene como frutos y signos: la caridad, la concordia, el amor fraterno. Requiere estado de gracia para celebrarse en plenitud. Es «epifanía» de la comunión. - Es principio y proyecto de misión: testimonio cotidiano y construcción de la sociedad.
Dejarnos educar por la mujer eucarística. Respirar sus sentimientos, tener sus actitudes cultuales. El don de Cristo incluye el don de su Madre. Ella está presente en cada celebración.
La Eucaristía nos hace santos. No hay santidad sin vida eucarística. Algunos santos vivieron de modo especial, y contagiaron, su amor a la Eucaristía: - de san Ignacio de Antioquía a san Ambrosio. - de san Bernardo a santo Tomás de Aquino. - de san Pascual Baylón a san Alfonso Maria de Ligorio. - de santa Catalina de Siena a santa Teresa de Ávila. - de san Pedro Julián Eymard a san Pío da Pietrelcina. - los «mártires de la Eucaristía», antiguos y modernos, desde san Tarcisio hasta san Nicolás Pieck y compañeros, o san Pedro Maldonado. Redescubrirlos, investigar su experiencia espiritual, garantizada por el discernimiento eclesial.
No hay celebración ni oración cristiana que no tenga relación con la Eucaristía.
Es la fiesta primordial, fundamento y núcleo del año litúrgico (SC 106). Síntesis de la vida cristiana y condición para vivirla (DD 81). Es memoria y presencia de la Pascua, centro del Misterio. Expresión de la identidad de la Iglesia (DD 31). Sea verdadera epifanía de la Iglesia (DD 34-36; EdE 41; NMJ 36): festiva, cantada, participada (DD 50-51).
En el corazón del año litúrgico, la Eucaristía es el verdadero sacramento de la Pascua (FP 90). Celebrarlo con expresividad, participación, teniendo como plenitud la comunión pascual. La octava de Pascua y los domingos del tiempo pascual son tiempo oportuno para Primeras Comuniones (FP 103) y Comunión a enfermos. Que el cumplimiento del precepto pascual (CJC 920) sea punto de partida para la participación eucarística dominical.
Invitar a los fieles laicos a participar en la Misa Crismal (FP 35). El papa Juan Pablo II ha acostumbrado enviar una Carta a los sacerdotes. Celebrar la Cena del Señor como sacramento memorial de la Eucaristía, el Sacerdocio ministerial y el mandamiento de la caridad. Enriquecer con otros usos (FP 4447; DirPP 141).
Nació como respuesta a herejías y culminación de un movimiento de devoción. Inspiró procesiones y otras prácticas (DirPP 160-163). Dios es nuestro compañero de viaje. Se asocia la fiesta del Sagrado Corazón.
La Liturgia de las Horas prepara las disposiciones y actitudes para la Eucaristía, y la proyecta a la jornada. Es posible la unión de algunas Horas con la Misa.
Expresa la relación entre el Sacrificio y la presencia. Madura la unión con Cristo. Prepara y proyecta la celebración eucarística. Modalidades: - Breve visita al Sagrario. - Oración ante el Santísimo expuesto. - Adoración perpetua (DirPP 165). Se recomienda usar elementos bíblicos (Rit 95), Liturgia de las Horas (96), el rosario (contemplar los misterios de Cristo con los ojos y el corazón de María, en compañía de ella y siguiendo su ejemplo; no de prisa, sino como pide RVM cap. III: enunciar el Misterio, textos bíblico; silencio o reflexión; decena añadiendo una cláusula al nombre de Jesús; Gloria cantado; oración a Cristo; y al final, letanías cristológicas). La Bendición eucarística no es rito en sí mismo, sino la conclusión de una procesión o adoración. Se preceda siempre de un tiempo de plegaria y silencio.
Nos sentimos pueblo de Dios que camina con su Señor por las calles (RS 142-144; DirPP 162-163). Garantizar dignidad y reverencia. Es homenaje público notorio, y expresión de fe.
Son estaciones de la Iglesia, paradas oficiales de oración, reflexión y compromiso.
Hacer de la Eucaristía un proyecto de vida. Educarnos para que la Eucaristía se exprese en la vida, al servicio de la edificación de la Iglesia, según la vocación de cada uno. Pistas de reflexión:
«Palabra de Dios»: no es un texto lejano, sino un diálogo vivo. La Liturgia de la Palabra es parte constitutiva (DD 39-41; se 56). La escucha es el inicio de la vida espiritual: afinar el oído del corazón, acostumbrar la lectura personal y sus aplicaciones.
Muchas partes de la Misa expresan su dimensión penitencial. La Eucaristía estimula la conversión y purifica el corazón contrito, aunque sin sustituir la Confesión, la cual es necesaria para los pecados graves. Nos libra de autocomplacencia; nos sincera frente a Dios; nos muestra el camino del cambio: reconciliarnos, amar, revisarnos.
Celebramos la Eucaristía por mandato del Señor. Recuerda todo lo que Dios ha hecho por nosotros.
Jesús es holocausto viviente desde su Encarnación hasta su Muerte en Cruz, que la Eucaristía hace presente. Nos ofrecemos con Cristo y en Cristo. El sacrificio comporta sufrimiento y compromiso de vivir como Jesús. La Eucaristía recoge los sacrificios de la vida.
Da gracias quien se siente amado, renovado, perdonado. Por todos los dones. Siempre (no sólo en grandes ocasiones). Y en todos los ámbitos.
Cristo está presente en la asamblea, la Palabra, el ministro, y sobre todo las especies eucarísticas. Es presencia real, no por exclusión, sino por antonomasia. Exige un digno comportamiento: voz, gestos: «Hemos visto al Señor».
En la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y en la unidad esponsal entre Cristo y la Iglesia. Al compartir la misma acción, Palabra, ofrenda y alimento, somos la voz de la Esposa una. Vivir la espiritualidad de comunión en la familia, en la relación entre el clero y los laicos, con los enfermos, en la reconciliación, en los grupos con sus carismas y actividades.
Recogimiento, interiorización, ante el Señor, y contemplación. Tiene una dimensión de experiencia.
En los gestos y la unidad de corazones se expresa la amplia gama de vibraciones de la comunidad. No es idolatría, pues Cristo es Dios. Es rechazo de las idolatrías.
La Eucaristía tiene un carácter festivo. Cantamos con los coros celestiales. No hay tristeza, sino esperanza en el sufrimiento.
La Misa es un envío misionero. Se expresa sobre todo en la despedida. También, en el recuerdo y peticiones por la Iglesia universal. Al conocer a Cristo regularmente en sus misterios, alimentarnos de El, superamos con la fe el egoísmo e individualismo, y compartimos nuestro encuentro. Como la cuarentena de Jesús en el desierto.
- Subsidios. - Transmisiones (DD 54). - Profundización. - Congresos. - Sacerdotes.
- Clausura, Apertura, y estación en catedral. - Misa estacional organizada. - Comisiones pastorales. - Encuentros del Clero. - Congresos (tiempos de reflexión y oración). - Santificación del clero en Sagrado Corazón. - Promover santos eucarísticos. - Conocer patrimonio artístico. - Adoración perpetua. - XX Jornada mundial de juventud: «Hemos venido a adorarlo". - Publicaciones.
- Que el domingo tenga su puesto central en la comunidad eucarística. - Mejorar los polos, Reserva, libros y signos. - Equipos de liturgia, ministros (extraordinarios), servidores del altar, cantores. - Canto (siguiendo el Quirógrafo). - Encuentros eucarísticos en tiempos litúrgicos, primeras Comuniones. - Conocer la Institución general del Misal Romano, la Ordenación de las Lecturas de la Misa, el Ritual de la Comunión y del culto eucarísticos fuera de Misa; la encíclica «Ecclesia de Eucharistia» y la Instrucción «Redemptionis Sacramentum». - Educar para comportarse bien en el templo y la celebración. - Aniversario de la Dedicación. - Lo visible de la iglesia parroquial haga descubrir lo invisible. - Promover la adoración; sobre todo el jueves santo. - Iniciativas como la adoración nocturna. - Verificar la dignidad de la Comunión a los enfermos. - Conocer el magisterio acerca del Viático. - Acompañamiento de los irregulares que no pueden comulgar.
- Llevar a los peregrinos, desde la devoción particular, hacia el encuentro con Cristo. - Buenas celebraciones. - Única Eucaristía con participación de todos los grupos. - Lugar apropiado para oración ante el Santísimo. - Sacramento de la Reconciliación.
Por el vínculo Eucaristía - vida consagrada, renueven su vocación y misión. - Verificar la calidad de sus celebraciones, la fidelidad a las normas litúrgicas, su herencia eucarística, y su devoción personal. - Redescubrir la piedad eucarística de sus fundadores. - Revisar su testimonio de vida eucarística en su campo de trabajo. - Integración a la comunidad parroquial y diocesana, expresada en la Eucaristía dominical (DD 36). - Incrementar tiempos de adoración.
La Eucaristía sostiene y madura la vocación. - Integrar teología y experiencia eucarística. - Participación interna y externa. - Conocer la teología litúrgica de ritos y textos. - Buena realización de espacio celebrativo, textos, desarrollo de las partes, elección de formularios. - Conocer latín y cantar gregoriano para estar en la tradición de la Iglesia. - Incrementar la adoración. - La colocación del Sagrario favorezca la oración privada.
La comunión, fraternidad y ayuda mutua son actitudes conexas con la Eucaristía. Algunas tienen carisma eucarístico. Todos se unen en la Misa dominical de la parroquia. - Revisar e interiorizar sus Estatutos. - Catequesis mistagógicas sobre la Eucaristía. - Apostolado de fomentar la adoración eucarística. - Unir oración y compromiso de caridad.
Toca a las Iglesias particulares proyectar el sabor eucarístico a su contexto cultural.
Fundamentos bíblicos y doctrinal es de la Eucaristía y de las vivencias de los santos.
Son centros de irradiación de cultura. Profundizar el patrimonio eucarístico. Exposiciones, congresos, publicaciones.
Testimonia la fe y la transmite.
- Altares, sagrarios, capillas. - Frescos, mosaicos, miniaturas, pinturas, esculturas, tapices, artesanías. - Vasos sagrados: cálices, píxides, patenas, ostensorios. - Paramentos: vestiduras litúrgicas, frontales, estandartes, baldaquinos. - Carrozas eucarísticas y arreglos de procesiones. - Urnas y umbrelas del Jueves Santo.
- Misas. - Himnos. - Secuencias. - Motetes.
- Poesía. - Narraciones. - Romances. - Representaciones. - Películas. - Documentales. Compartir los tesoros artísticos de los diversos continentes. Testimoniar la presencia de Dios en un mundo secularizado y ateo. Volver a las raíces cristianas de la cultura.
Un año de gracia, fervor, mistagogia: Recibir el don gratuito de Dios, con el «Hágase» de María. Hacer oración, hasta inflamarnos de amor. Ser lo que recibimos, hasta asimilarnos a Cristo. Parte II - SUBSIDIO:
El Año de la Palabra y la Eucaristía nos permite avanzar en el proyecto de la Nueva Evangelización. Es necesario entablar un diálogo evangelizador. Aprender a relacionamos, desde los nuevos medios y técnicas de esta sociedad. Apreciar las nuevas estructuras sociales y económicas, desde el Evangelio y nuestra conciencia cristiana. Sintonizar con la nueva sensibilidad simbólica religiosa. Un año para: anunciar, con entusiasmo y lenguaje renovados, a Cristo resucitado, en quien halla sentido pleno el hombre, la historia y el mundo. Un año para vencer los pecados contra la nueva evangelización: - Falta de entusiasmo para asumir el anuncio misionero. - Clericalización de la misión y pérdida de los derechos misioneros del pueblo. - Falta de inculturación e incapacidad para el diálogo. - Instrumentalizar las tareas evangelizadoras, o unirlas a intereses de poder. - Falta de espíritu profético ante tantas situaciones de pecado social y personal. - Falta de buen ejemplo y testimonio, tan esenciales en la evangelización. Un año para valorar a tantos hombres y mujeres que dan testimonio de fidelidad en la nueva cultura. Un año para rendir honor a los pioneros de la nueva Evangelización en nuestra Iglesia diocesana. Cristo sigue evangelizándonos hoy por el signo de la Palabra y el banquete de la Eucaristía. No cambia el sujeto ni el contenido, sólo el medio: sacramental en la mediación de la Iglesia sacramento. La Eucaristía es ya un acto público evangelizador. En él la Iglesia se reúne, se manifiesta y expresa, se identifica, ejerce su misión, propone un sentido a la vida. En su pluralidad de aspectos, nos dice qué mensaje anunciar al mundo, y lo que debemos vivir y testimoniar. La verdad evangelizadora de la Eucaristía proviene del Misterio Pascual de Cristo, mistérica y proféticamente actualizado y presente en cada Misa. La Eucaristía es centro y culmen de la evangelización, porque es centro del Evangelio y de la Iglesia. Actualiza la Pascua, nuestro acontecimiento central. Encierra los temas del Evangelio: fidelidad a la Palabra, conversión, fe, caridad, comunión, reconciliación, perdón, vida eterna. No hay acción más repetida y extendida, fundante y referente, identificante y testimonial, que la Eucaristía. En ella encuentran todas las acciones de la Iglesia su verdad, su interpelación, su referencia a Cristo, su valor universal, su fuera transformadora y vivificante. La Nueva Evangelización tiene como último fin hacer vivir el gran don de la Eucaristía, ofrecido por Dios a su Iglesia, para celebrarlo en la comunión del Espíritu Santo. Procesos de formación en la fe: Para la formación en la fe, en el interior de la Iglesia, distinguimos dos situaciones fundamentales:
Continuar o iniciar el Proyecto de catequesis de adultos, de tipo catecumenal. Su primera etapa es kerigmática, de convocación anuncio, para la fe, la conversión, y una experiencia de Cristo. Y la segunda es de Iniciación, para los grupos que van surgiendo a partir de la primera. Este año podremos integrarlo en una dirección unitaria de nuestra pastoral.
Se adoptó el proceso catequístico de Guadalajara, en sus tres etapas, correspondientes a las etapas de la infancia. Exige conocerlo, aplicarlo creativamente, para irlo mejorando.
La Iglesia venera y sirve dos mesas para alimentar a sus hijos: la mesa de la Palabra y la mesa de la Eucaristía (Constitución conciliar «Dei Verbum» n. 21). En la Misa se dispone la Mesa, tanto de la Palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo en la que los fieles encuentran el mensaje y el alimento cristiano (Institución general del Misal Romano n. 28). La Palabra se anuncia y se realiza en la celebración Forman un solo acto de culto, un solo banquete. Los discípulos de Emaús reconocieron al Resucitado en las Escrituras y en la Fracción del Pan (Lucas 24,32-35). La Palabra de Dios no sólo se anuncia, sino se celebra y actualiza. La Palabra se hace acontecimiento. El sacramento es la Palabra visible: «Desciende la Palabra sobre el elemento y se hace el sacramento». La Palabra ilumina lo que se realiza, lo mete en el plan de salvación para que santifique con el Misterio Pascual de Cristo. La misma Palabra anunciada recibe una nueva interpretación según el tipo de celebración, los participantes, el tiempo litúrgico, las necesidades. La Palabra alcanza su máximo grado de eficacia en los sacramentos. Evoca, representa y actualiza el misterio Pascual de Cristo y toda la historia de la salvación. Anunciamos, realizamos y actualizamos la historia de la salvación. La Palabra de Dios es una realidad litúrgica y profética. Es una proclamación, más que un libro. Es el testimonio del Espíritu Santo sobre el acontecimiento de Cristo, cuyo momento privilegiado es la liturgia eucarística. En la Misa hay dos consagraciones: una historia bajo la especie de la Palabra, y un Cuerpo que recapitula la historia bajo especies de pan y vino. Un retazo de historia humana se hace palabra. La Palabra, la comunión, la caridad y la justicia, son parte integral de la Eucaristía. Sólo que se realizan de modo litúrgico, es decir, desde y por sus elementos: proclamación, ministerios, signos. La Eucaristía es centro y culmen de la evangelización, porque es centro del itinerario sacramental. Es una evangelización mistagógica, es decir, desde la experiencia celebrativa; a partir de los signos y símbolos de la celebración; explicando su profundo sentido y su escondido misterio; así, abriendo los ojos de la fe y los sentimientos del corazón, llevan a una vida cristiana auténtica y a una participación plena en la vida de la comunidad. La evangelización eucarística no inventa métodos; ella es su método. No emprende acciones distintas; ella es la acción. No crea palabras y ritos; ya se encuentran en ella. Emite un mensaje, llama a la conversión, revela un misterio, transmite una vida. La Eucaristía es anticipo y prenda de la gloria futura. Es realización e impulso evangelizador para esta etapa de la historia. Y es también prenda de una plenitud evangélica, que sólo se cumplirá al final. Celebrar bien la Eucaristía significa ponerla a disposición de los hermanos, reconociéndolos y aceptándolos como hermanos, siendo solidarios, prestando ayuda de trabajo, tiempo, dinero, consejo, etc. Significa disponibilidad a la obediencia de la voluntad de Dios, a semejanza de Cristo, a cuya mesa nos sentamos. La Eucaristía es la verificación de nuestro cristianismo. Lugar y objetos. - El ambón. IGMR 309; OLM 32-34. No es un simple mueble, sino un espacio celebrativo, de la calidad del altar y de la sede presidencial. Es un signo vivo del alimento de la Palabra, de la congregación de la asamblea en tomo a ella, y de Cristo-Palabra. - El Leccionario. OLM 60; 35-37; IGMR 349. La Iglesia dispone las riquezas de la Biblia de modo inteligente, según sensibilidad y tradición. El Leccionario es el modo normal y habitual que tiene la Iglesia para leer eclesialmente la Palabra de Dios del Libro de la Escritura (DV 25), como lo hizo Jesús en Nazaret y en la Cena. El libro es el signo de la Palabra. Por eso se le rinde veneración litúrgica, como lo hace con el Cuerpo de Cristo (DV 21). SC 51 pidió que lo elaboraran peritos en exégesis, liturgia, catequesis y pastoral. Está el ciclo dominical ferial de lectura continua; y hay lecturas temáticas. Es indigno leer de libritos, hojitas sacadas de la bolsa. - Evangeliario. OLM 36. Es icono de la Palabra que es Cristo. Como el volumen de la Torá era símbolo de la presencia de Yahvé. Tiene su origen en la Misa papal del siglo VII.
Es necesario atender y valorar en la práctica el Lectorado y Acolitado instituidos, e incluso el sagrado Orden del Diaconado permanente, a fin de ir dando pasos para tenerlos en nuestras comunidades. Sólo después de que se hayan ejercitado en la comunidad, de su experiencia saldrán las nuevas exigencias y orientaciones. En efecto, en el Lector es evidente la atribución de catequista; en el Acólito el papel de custodio de la iglesia y sus celebraciones, y con el diácono las acciones de caridad.
El lectorado pone en evidencia la estrecha relación entre Palabra y Liturgia. La celebración no sólo presupone la escucha de la Palabra y la fe, sino es el lugar privilegiado en el cual esta Palabra resuena hoy en su Iglesia y se hace realidad sacramental: el Señor se manifiesta en medio de nosotros, nos asocia a su Misterio Pascual y transforma la vida. La proclamación de la Palabra en la Liturgia es un evento actualizador de la historia de la salvación, y por tanto un acontecimiento salvífico. No narra una historia del pasado, ni da una lección escolar de religión, sino anuncia un Misterio que se realiza aquí y ahora para cuantos la reciben con fe. No es un mero elemento didáctico o una preparación, sino un elemento constitutivo del acto de culto, que participa de su finalidad. Los lectores se sabían casi de memoria la Biblia, eran los custodios de los Libros Sagrados y de sus archivos, eran los escribanos del obispo, y eran los auxiliares de catequistas para los catecúmenos. «Se puede considerar pastores a los lectores, pues nutren al pueblo que los escucha» (Ambrosiaster). Los candidatos más adecuados para este ministerio son los coordinadores de la catequesis y de la educación en la fe, de la evangelización fundamental y promoción bíblica. Los lectores son testigos, educadores, guías y acompañantes de los procesos de formación cristiana. Además de formación bíblica y conocimiento del Leccionario, requiere una buena dicción y especializarse en la comunicación y la dirección de grupos, así como en la iluminación de las realidades que se viven según los criterios de la Palabra de Dios.
«El acólito, destinado de modo particular al servicio del altar, aprenda todo aquello que pertenece al culto público divino y trate de captar su sentido íntimo y espiritual; de forma que se ofrezca diariamente a sí mismo a Dios, siendo para todos un ejemplo de seriedad y devoción en el templo sagrado y además, con sincero amor, se sienta cercano al Cuerpo místico de Cristo o pueblo de Dios, especialmente a los más necesitados y enfermos» (Ministeria quaedam VI). Su ministerio se desarrolla en el área del altar, sobre el cual se celebra el memorial del amor oblativo de Cristo, que se convierte en sacramento y ejemplo del amor con el cual sus discípulos deben amar a Dios y amarse unos a otros. Debe poner en evidencia el íntimo vínculo que existe entre Liturgia, Eucaristía y caridad. La Eucaristía presupone e implica la caridad, la expresa y aumenta: acogida, comunión, solidaridad con los últimos, servicio desinteresado. El término «acólito» deriva de un verbo griego que significa «seguir» o también «servir». Designa el ministerio confiado a quienes en la Iglesia son llamados a seguir a los pastores, es decir, a colaborar estrechamente con ellos en su misión, y a ofrecer a los hermanos un servicio inspirado en una sincera caridad, sobre todo en la Eucaristía, cuando esta caridad se manifiesta y se celebra. Los candidatos más adecuados para este ministerio son los coordinadores de la pastoral sacramentaria y los promotores de la vida litúrgica, que preparan las celebraciones, coordinan sus servicios y guían su digno desarrollo. También, los que ejercen el ministerio de la caridad visitando a los enfermos o preparándolos a los sacramentos. Necesitan conocer bien el Misterio de la Liturgia, los libros litúrgicos y su contenido doctrinal y pastoral, así como la Pastoral litúrgica. Se esfuerzan en servir el Pan celestial y en servir el pan terreno.
«Conviene evitar los siguientes peligros en el ejercicio de los ministerios:
Parte III - APORTACIONES - Ver qué hacer con las personas que están en situaciones irregulares y que no pueden comulgar. - Incrementar la atención de los peregrinos en los santuarios o lugares privilegiados de nuestra Diócesis a donde la gente va a peregrinar. - Preparar personas con diferentes capacidades para que hagan la primera Comunión. - En las parroquias donde se acostumbra dar la bendición con el Santísimo, no olvidar el aspecto de adoración por las prisas. No conformarnos con la sola bendición. El rosario que Mireles explicaba, por si se nos dificulta, es una buena alternativa. Si de por sí rezamos el rosario en nuestras comunidades, pues seguir esas propuestas. - Establecer en todas las parroquias un día Eucarístico. Para exponer el Santísimo todo el día, haciendo un rol para la comunidad. A nivel general todo el año. - En la asamblea sacerdotal del lunes 17 de enero se entregará el calendario del año con propuestas. - En todas las parroquias hay arte sobre Eucaristía. La fiesta patronal es oportuna para sacar esos objetos rezagados de los que a la gente le interesaría conocer la historia. Se puede hacer un video con los objetos, su presentación, para que los conozcan. - Promover los ministerios, capacitarlos y revisar cómo ejercen. En su reunión, los ministros pidieron unificar la formación, un manual propio. Y pidieron un uniforme a nivel diocesano. - Dar más importancia al aniversario de la dedicación de los templos. En algunos lugares se ignora si están consagrados o dedicados. Hacer un rol a nivel diocesano para recordar el aniversario. Revisar si el tiempo tiene las doce cruces, revisar los libros de gobierno, o en altares antiguos buscar la fecha y celebrarla. Si no, desde 1972, el 25 de noviembre se celebra la consagración de los templos que no se sabe la fecha. - Editar un libro con horas santas, esquemas no tan largos, prácticas para toda la Diócesis. Está en preparación un subsidio con sugerencias para la bendición del Santísimo. - Pedir a la comisión de liturgia y a los que diseñaron la bandera eucarística. Es un buen signo, portada con mucha dignidad. Sirve a los fieles verla a donde vayan. Es tiempo de diseñar un distintivo o algo que no sea tan clerical para todos los ministros de la Eucaristía de la Diócesis. Que se haga este año. Hay distintivos de buen gusto, pero evitar lo que parezca estola, reservada para sacerdotes. Que puedan portarlo hombres y mujeres. De buen estilo y calidad, como la bandera, que fue de buen gusto. Se podría hacer. No sería muy caro. En alguna celebración del año que se sugiera como Diócesis, convocar a todos los ministros y entregar el único distintivo a gente que ejerce el ministerio con mucha piedad. En una parroquia se tiene el mismo distintivo de los adoradores pero más amplio, rojo con una raya blanca. - Algo que se puede hacer es el rezo de la liturgia de las horas ante el Santísimo. Con el folleto de las horas del pueblo, por la mañana se rezan laúdes y por la tarde vísperas. El jueves se reza el rosario. Así se unifican para que no haga cada uno su oración según su estilo. - Que se haga un subsidio para curso de lectores. Que estén capacitados y formalizarlos como los ministros de la Eucaristía. Para ello se está actualizando el curso de lectores que salió en el boletín. - Ver la posibilidad de llevar la comunión a los enfermos los domingos. - El rezo de la liturgia de las horas es algo bueno, pero dando un subsidio para explicar los salmos y que las puedan entender. Hay oraciones que ayudan a entenderlos mejor. - En la pascua se pudiera ofrecer, para cumplir el precepto, una semana de celebraciones penitenciales de modo festivo para eso. Hay semanas de la cuaresma que se juntan sacerdotes en algunos decanatos para confesar. Se puede dar más realce. - Dar un criterio para enfermos que participan por televisión de la misa. El impedido por enfermedad o situación personal, puede hacerlo, pero falta una orientación más clara. - Aprovechar El Mensajero para explicar más la misa. - Celebrar Misas pedagógicas. - En algunos lugares se dan cápsulas litúrgicas, pequeñas catequesis sobre la celebración. Pueden servir buscando el momento, cinco minutos antes de la misa. Se había sacado un folleto. En Aguascalientes se editó uno. - Falta conocer más sobre la comunión bajo las dos especies. Que se vea cuándo conviene, avisar al Obispo o a quien delegue. Ya hay normas: Primera comunión, grupos especiales, un domingo especial, etc. Alguna vez en la Confirmación se ha preguntado al Obispo. Si preguntan en el momento, no se acepto; se debe estar preparado. Ni siquiera vaciar de un cáliz a otro: Son 3 cálices con vino para no andar con el riesgo de tirar. Se requiere más cuidado: Cálices, copones, ministros, acólitos, platillos, purificadores. No es decisión del momento. Se puede conceder si se pide y se prepara con anticipación. Tener un purificador en la mano junto al cáliz. Algunos diáconos y sacerdotes no saben usar el corporal. Es para cuidar las partículas, algunos no lo saben doblar, ni desdoblar, ni colocar en el altar, lo sacuden. Al doblarse, las partículas deben quedar hacia dentro. Enseñar a usarlo.
· Afinación por especialidades o Teología o Derecho Canónico o Pastoral o Sagrada Escritura o Redacción (Dar unidad en números) · Entregar documento al Sr. Obispo · Redacción final
· Publicación del Documento o Boletín de Pastoral (En el boletín)
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