Hoy Martes, 06 de enero de 2009 | 21:48

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Domingo de la Ascención

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Mateo 28, 16-20

A).- La concisión, sobriedad y densidad de contenido de estos cinco últimos versículos del evangelio de Mateo son extraordinarias. Su contenido fundamental es una narración de aparición al grupo de los once al que Jesús dirige unas palabras de misión y de promesa.

El Resucitado ya había dado a las mujeres el encargo de que los discípulos fueran a Galilea (Cfr. 28, 11: vigilia pascual). Es en este lugar donde se realiza el encuentro del Resucitado con el grupo de los once, que representan a toda la comunidad de los creyentes: en Galilea y en el monte Jesús había dado las enseñanzas más importantes que recoge el evangelio de Mateo. Con esto se pretende subrayar la identidad total entre el Jesús histórico y el Resucitado; además, a Jesús no se le añade ahora ningún título nuevo: es el mismo de antes.

La acción de los discípulos consiste en ir a Galilea –lugar primero y principal de las palabras y actividad de Jesús -, verlo, es decir, encontrarse, tener contacto con El, y adorarlo; actitud que resume toda su fe, la cual no excluye los momentos oscuros ni las dudas. Y este contacto con el Resucitado es la base para poder recibir la misión. .

Jesús, por su parte, se acerca, a los discípulos y les habla. Todo el interés del texto está centrado en las instrucciones que les da. Jesús envía en virtud de la autoridad que el Padre le ha dado desde el momento de la resurrección (Cfr. Rom 1,4: “se manifestó con todo su poder como Hijo de Dios, a partir de su resurrección de entre los muertos”).

La misión consiste en hacer discípulos de Cristo a todos los pueblos. Los once son en este momento la representación y el tipo de discípulos formados por el Maestro, son su familia y la iglesia, y esto es lo que se les encarga hacer con todos los pueblos. Hacer discípulos significa bautizar, es decir, incorporar a la vida de Dios Trinitario y enseñar a guardar “todo cuanto yo les he mandado”: de nuevo la referencia a las enseñanzas del Maestro de Galilea. (Esta expresión de Jesús equivale a la que leímos el domingo anterior: “cumplir mis mandamientos”).

Evidentemente, esta misión supera con creces la capacidad y las posibilidades de los discípulos; pero inmediatamente viene la promesa que hará posible su realización. Como en las narraciones de vocación de los profetas, en el Antiguo Testamento el que envía promete su asistencia. Jesús no se despide, sino que está presente en los discípulos de todos los tiempos. Jesús resucitado es realmente el “Dios-con-nosotros” prometido al inicio del evangelio de Mateo (Cfr. 1,23).

B).- Ascender o descender.

+ El misterio de la Ascención del Señor, se presta para que nosotros pensemos en nuestra propia ascención o descenso.

+ Ascendemos, cuando tratamos de subir de las realidades temporales a las de mayor valor, tocando con nuestra alma, las realidades espirituales de nuestro yo, de los hombres nuestros hermanos y del mismo Dios.

+ Descendemos, en cambio, cuando nos sumergimos en la materia y ahogamos nuestro espíritu en lo caduco, torcido y corrompido de la existencia.

+ Ascendemos, cuando volamos más o menos alto, por los mundos fascinantes del arte, de las ciencias y de la técnica. Cuando a través de esta pantalla, y con los ojos de la fe, reconocemos las grandezas del Ser Supremo, fuente de toda bondad.

+ Descendemos, cuando nos formamos los tres ídolos de que Puebla quiere precavernos: "Mamón", "Júpiter" y "Venus", es decir, respectivamente, los dioses del dinero, del poder u del sexo. Tres dioses que forman las trinidad el hombre-tierra y ante el cual nos postramos tantos hombres.

+ Ascendemos, cuando bajamos a la mina escondida de nuestra grandeza de hombres y alcanzamos a vivir y gozar esta verdad altísima: que somos creados "a imagen y semejanza de Dios". Imagen activa, que se esfuerza por transformarse y transformar el mundo. En otras palabras: en evangelizarse y ser instrumento de evangelización.

+ Descendemos, cuando maliciosamente ignoramos estas tres verdades de que nos habla Juan Pablo II: verdad sobre Jesucristo, verdad sobre la Iglesia, verdad sobre el hombre. Y aun vamos más allá: cuando esta ignorancia se reviste de malicia y con enojo golpea con su mazo estas tres columnas que para un cristiano son el apoyo de una Iglesia mejor.

+ Descendemos, cuando nos gusta el traje de la injusticia, de la fatuidad, de la adulación, del charlatanismo, de la falsedad, de la mediocridad, del soborno, de la traición...

+ Ascendemos, cuando nos placen las vestiduras sencillas de la prudencia, de la sana alegría, de la dignidad, de la nobleza, de la perfecta alegría, de la gratitud...

+ Ascendemos con Cristo, cuando sin dejar de transformar el tiempo, la vida y el mundo, tenemos la mirada en ese más allá al que nos ha llamado Jesús:- No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo diría, porque voy a prepararos el lugar... Os tomaré conmigo, para que donde yo estoy estéis también vosotros". (Jn 14).

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1) ¿Qué promete Jesús para que sus discípulos puedan ser «testigos»?

2) ¿Qué hacemos, cada uno de nosotros, en nuestras vidas, para ser «testigos» como Jesús lo desea

3) ¿Qué hacemos para que la conversión y el cambio de mentalidad lleven a más justicia y a mejores condiciones de vida para todos?

4) Jesús sigue presente en la historia de los pueblos: ¿Cómo entender el proyecto de Jesús, para hacer presente el Reino de Dios, hoy?

5) ¿Qué enseñanzas deja este pasaje para mi vida personal, familiar y comunitaria?

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

(Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o recitada por uno sólo).

Jesús, quisiéramos saber qué ha sido para Tí volver al seno del Padre, volver no sólo como Dios sino también como hombre, con las manos, los pies y el costado con esa llaga de amor. Sabemos lo que es entre nosotros la separación de las personas que amamos: la mirada los sigue todo lo que puede cuando se alejan.....

El Padre nos concede también a nosotros, como a los apóstoles, esa luz que ilumina los ojos del corazón y que nos hace intuir que estás presente para siempre. Así podemos gustar ya desde ahora la viva esperanza a la que estamos llamados y abrazar con alegría la cruz, sabiendo que el humilde amor inmolado es la única fuerza adecuada para levantar el mundo.

Se termina con el Padre Nuestro.

Se puede entonar el siguiente canto:

CERCA DE TI, SEÑOR

 

CERCA DE TI, SEÑOR, YO QUIERO ESTAR

TU GRANDE, ETERNO AMOR, QUIERO GOZAR.

LLENA MI POBRE SER, LIMPIA MI CORAZON;

HAZME TU ROSTRO VER EN LA AFLICCION.

 

Mi pobre corazón inquieto está,

por esta vida voy buscando paz;

más sólo tú Señor, la paz me puedes dar;

cerca de tí, Señor, yo quiero estar.