Hoy Martes, 06 de enero de 2009 | 23:53

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25º Domingo Ordinario

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Mateo 20, 1-16

Buena parte del capítulo 19 de Mateo es común con los otros dos sinópticos y este material se lee en los años B y C. Después del capítulo 18, que terminamos el domingo pasado, pasamos a leer el 20, que empieza con esta parábola propia de Mateo.

La parábola está perfectamente ambientada en un hecho de la vida corriente: un propietario que contrataba trabajadores a jornal para su viña (el tema de la viña saldrá de nuevo el próximo domingo, y especialmente el 27). La contratación se hacía a la salida del sol y para la jornada entera. Las repetidas salidas a la plaza indican la urgencia que el amo tiene de realizar la tarea, como también la preocupación de dar trabajo a todos los que estaban sin hacer nada (en la época de Jesús, de fuerte crisis social, la desocupación era muy abundante).

El propietario ajusta el jornal con los de la primera hora, y a los de media mañana les promete >”lo debido” o lo que sea justo: al final aparecerá que su justicia es una generosidad excepcional. La excusa que le dan los que a última hora de la tarde se encuentran aún en la plaza no es propia solamente de los que no tienen trabajo, sino sobre todo de los que no se han preocupado por encontrarlo: ¿dónde estaban al amanecer? El propietario, sin embargo, los envía a su viña como a los demás.

La escena del pago del jornal está construida de tal modo que prepara ya la murmuración de los que han trabajado todo el día. Los últimos en llegar a la viña no cobran como los demás porque en una hora hayan hecho tanto trabajo cómo ellos, sino simplemente porque ésta es la voluntad del amo.

Ante este trato, los que han llegado primero se creen privilegiados y protestan contra la generosidad que se tiene para con los que no tienen derecho a esperar nada. Es la envidia al ver la generosidad. El amo responde a uno de ellos con amabilidad, y al mismo tiempo con cierto reproche (“Amigo...”)

En estos últimos versículos la parábola adquiere todo su sentido: la relación que Dios establece con los hombres (“El Reino de los Cielos es semejante a...”) no se basa en la justicia tal como la comprendemos los hombres, ni en el mérito personal, sino en la gracia y la generosidad de Dios, que quiere que su salvación llegue a todos. Los que llegan a trabajar a última hora de la tarde pueden identificarse perfectamente con los publicanos y pecadores que Jesús acogía, suscitando las protestas de los que se tenían por justos. Ante esta voluntad soberana de Dios, que en Jesucristo quiere dar a todos su gracia, todos –tanto los primeros como los últimos- debemos tener la misma actitud: un agradecimiento gozoso y el deseo de establecer con los demás unas relaciones como las que establece Dios: esto será un signo de la entrada del Reino.

B).- PEREZA Y JUBILACION.

+ Los obreros, los oficinistas, todos lo que trabajan por un salario (menos los patrones) son testigos de dos cosas. La primera: hay una hora para entrar al trabajo y es necesario levantarse temprano para llegar a tiempo y "checar" la tarjeta. ¡Y, ay de aquel que llegue tarde algunas veces porque se le descuenta la paga! Segundo: hay que trabajar despacio, sin fatigarse demasiado, al fin y al cabo pagan lo mismo.

+ Muchos hombres viven contando los días, meses y años de trabajo. Allá en el fondo, muy en el fondo de sus vidas, brilla el día de la jubilación (si es que hay esperanza de jubilación). Ya no trabajar, descansar en casita y percibir un sueldo para irla pasando.

+ Esto, pereza y jubilación, no se da en la Viña del Señor. Hay tanta necesidad de brazos trabajadores en el campo de Dios que no se admiten ni perezas ni jubilaciones. Todos somos llamados desde la niñez a sembrar y recoger, a arar y a quitar hierbas, a regar y a podar los árboles para que produzcan frutos.

+ Nadie tiene facultad para llegar tarde; nadie puede irse temprano a su casa para descansar de Dios. Tenemos que soportar el calor y el cansancio del día. Ya llegará el momento de recibir la "raya", la recompensa. Mientras haya un mundo que salvar y un hombre que redimir, nadie tiene derecho a descansar.

+ Pero como siempre, hay tanto cristianos poco cristianos: unos nuca se presentan al campo de trabajo; otros se presentan tarde, quizás a última hora; otros más son unos perfectos "flojonazos"; algunos se jubilan cuando quieren. También hay muchos fieles desde la mañana hasta la noche. Pero ¡Cuidado! No deben tener envidia de la bondad de Dios.

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1.- ¿Consideras justa o injusta la actitud del dueño de la viña con sus trabajadores?. ¿Por qué?.

2.- ¿Has pensado que Dios es injusto en algunos momentos de tu vida?. ¿Cómo te sientes ya que pasan esos momentos?.

3.- ¿Qué aplicaciones encuentras a la expresión del evangelio "los últimos serán los primeros y los primeros los últimos?.

4.- ¿Que mensaje deja para tu vida este pasaje?.

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

G.- Sabiendo que Dios nos ha dado todo lo que tenemos, le agradecemos sus dones, y le pedimos que sepamos trabajar bien sin otro interés que nuestra salvación, diciendo:

T.- Señor y Dios mío, me has dado el amor; me has dado ilusiones: ¡Te doy gracias, Señor!

G.- Por el don de la vida, por haberme creado a tu imagen y semejanza y haberme hecho hijo tuyo:

T.- Señor y Dios mío...

G.- Por haber puesto a mi disposición tantas criaturas, que me ayuden a conocerte, servirte y amarte:

T.- Señor y Dios mío...

G.- Por haberte servido de mis papás para darme la existencia, por haberme dado un cuerpo sano y un alma que puede amarte:

T.- Señor y Dios mío...

G.- Por haber dado a los hombres el poderío sobre las demás criaturas, para que él, con sus inventos y progresos, vaya perfeccionando la obra de tus manos:

T.- Señor y Dios mío...

G.- Expresemos a Dios nuestra alabanza y confianza con la oración que nos enseñó el Señor Jesús.

T.- Padre Nuestro...

Se puede entonar el siguiente canto:

EL VIÑADOR

 

Por los caminos sedientos de luz,

levantándose antes que el sol,

hacia los campos que lejos están

muy temprano se va el Viñador.

 

No se detiene en su caminar

no le asustan la sed ni el calor.

Hay una viña que quiere cuidar

una viña que es todo su amor.

 

DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR

EL QUE TE CUIDA DE SOL A SOL.

DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR,

EL QUE TE PIDE FRUTOS DE AMOR.