Hoy Miércoles, 07 de enero de 2009 | 03:21

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31º Domingo Ordinario

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Mateo 23, 1-12

A).- Hoy leemos únicamente la primera parte (23, 1-12) de las tres de esta composición mateana, presentada como un discurso de Jesús dirigido a las multitudes y a los discípulos (23, 1), antes de abandonar el templo de Jerusalén (24, 1). Si en la primera parte Jesús habla a las multitudes y a los discípulos, en la segunda denuncia y amenaza a los escribas y fariseos (23, 13-36) y en la tercera se lamenta de la actitud de Jerusalén y de los judíos y les anuncia la hora de su juicio (23, 37-39).

Después de afirmar el papel de los que presiden y enseñan (están sentados en la cátedra de Moisés), encontramos la primera exhortación: hagan todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, acompañada de una acción que ilustra su coherencia: hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ello ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. (23, 4). Después Jesús pone al descubierto su afán exhibicionista y de darse importancia mediante tres actitudes (23, 5-7). La última, dejarse llamar “maestro”, introduce tres normas para la comunidad eclesial; no llamar a nadie “maestro”, ni “padre”, ni “guías” (23, 8-10). Normas reforzadas con dos sentencias sobre el servicio y la humildad (23, 11-12). En todo eso, la Iglesia tiene como modelo a Jesús, el siervo humilde que libera a los oprimidos y agobiados por el peso del legalismo y autoritarismo religioso (11, 28-30). Esta lúcida denuncia de la incoherencia de los jefes y guías del judaísmo oficial, para los cristianos de todos los tiempos y lugares, tiene una función monitoria y a la vez exhortativa. Así, a pesar de afirmar este ministerio de presidencia y enseñanza, Mateo recuerda que los que lo ejercen en la Iglesia no tienen que abusar de su reconocida autoridad. Mateo también denuncia el exhibicionismo devoto (que nunca pasa de moda) que se sirve de las devociones para hacerse propaganda y asegurarse prestigio y privilegios.

En definitiva, Mateo no sólo pone en cuestión el uso de los títulos, expresión e una vanidad espiritual y humana, sino también lo que esos títulos significan de control y dominio de una persona sobre otra. Mateo no quiere, no obstante, suprimir el ministerio del que se sienta en la cátedra, sino que exhorta a que sea ejercido como lo ejercía Jesús, el siervo humilde.

B).- EL ETERNO FARISEISMO.

+ Cristo mismo nos dio la equivalencia: fariseísmo es sinónimo de hipocresía. Y el que fueran hipócritas irritaba mucho al Señor. El Evangelio está lleno de rechazo a los hipócritas.

+ Y ser hipócrita es tener muchas caras; es aparentar una cosa y ser otra; es ser retorcido en la vida. Nunca sabes lo que piensa un hipócrita, nunca sabes lo que quiere, nunca es verdadero ni sincero.

+ Verdad y sinceridad son notas de autenticidad evangélica; mentira y doblez son notas del eterno fariseo. Ser lo que tenemos que ser y serlo a la luz de todo el mundo es característica del verdadero cristiano.

+ El fariseísmo hipócrita se ha dado y se da a todos los niveles: Reyes, sacerdotes, magnates, poderosos, sabios; vasallos, fieles, pobres e ignorantes. Pero la hipocresía repugna más cuando los fariseos son aquellos que "están sentados en la cátedra de Moisés", es decir, aquellos que por su cargo, su posición, su sabiduría deberán ser guías de los demás.

+ Es fariseo un guía falso del Pueblo de Dios, que predica lo que él no es capaz de practicar. Predica la santidad, la bondad, la misericordia, la justicia y él no es nada de eso.

+ Es fariseo un funcionario público que habla de honestidad, de patriotismo, de moralidad, y él se dedica a enriquecerse, a desfalcar al fisco con cuantiosos contrabandos, a vivir en lo personal una mida amoral.

+ Cuántas veces hemos oído que un papá o una mamá obligan a sus hijos a ser limpios y ellos son sucios; a ser religiosos y ellos no practican la religión: a ser sumisos y ellos viven en pleitos constantes.

+ El Evangelio nos habla de una "rebelión"; no hagáis lo que ellos hacen. Todos tenemos un compromiso con Dios: cúmplelo, aunque aquellos que deberían dar ejemplo no lo hagan. Al pan, llámalo pan, y al vino vino. Que tu actitud sea transparente, evangélica, cristiana. Cristo ama a los rectos.

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1.- ¿Qué es lo que reprueba Jesús de los Maestros de la Ley y los fariseos?.

2.- ¿Qué recriminaría Jesús de mi vida?. ¿De la de mi familia?. ¿De la de la comunidad?.

3.- ¿Tienes algún ejemplo en que se cumpla la frase de Jesús: "El que se engrandece será humillado y el que se humilla será engrandecido?.

4.- ¿Que enseñanza deja para tu vida este texto?.

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

Hacemos la siguiente reflexión:

EGOISMO

A veces nuestras preocupaciones nos desorganizan internamente y no vemos más allá de lo que pensamos y sentimos subjetivamente en ese momento.

Nos domina el orgullo porque confiamos en nuestras soluciones y puntos de vista personales.

Sin embargo EL, siempre está presente y sólo espera un grito y una súplica sincera para correr en nuestro socorro.

Gran drama del hombre, tener que dejar momentáneamente la solución y esperar... Todo se dilucidaría si en ese instante decisivo decidimos detenernos y... gritar.

El nos respondería: Aquí, estoy. ¿Qué necesitas? Yo obraré por ti, abandónate, renuncia y deja. Yo puedo ver lo que tú no eres capaz, hacer lo que a ti te parece prácticamente imposible y cambiar en un soplo cualquier situación.

Escucha, atiende, siéntate un poco, respira y mira hacia lo alto.

Yo estoy contigo siempre para ayudarte y ampararte.

Déjame a mí, córrete a un lado, ten plena confianza en lo que puedo hacer por tí. No te defraudaré.

Ven entonces Espíritu Santo, envía tu poder y tu fuerza y seremos salvos. Ven y hazte entender. Envía a nuestros oídos suaves y delicadas sugerencias.

Deja una marca indeleble en tu paso. Ven y santifícanos.

Ven.

Se termina con una oración espontánea.