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Hoy
Miércoles, 07 de enero de 2009 | 00:53
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32º
Domingo Ordinario INTRODUCCION: Antes
de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en
presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al
Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra. 1.-
LECTURA DEL TEXTO. (Se
proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se
leen y comentan los siguientes subsidios). Mateo 25,
1-13. A).- Comenzamos a leer hoy el capítulo 25
de Mateo, que terminaremos dentro de quince días en la solemnidad de Cristo rey. Para
situar la parábola de hoy en su ambiente, citamos estas palabras de J. Jeremías:
"Después de que el día se ha pasado en bailes y otras diversiones, tiene lugar la
cena de la boda después de la caída de la noche. A la luz de las antorchas es conducida
luego la novia a la casa del esposo. Finalmente un mensajero anuncia la llegada del
esposo, que hasta entonces ha tenido que permanecer fuera de la casa; las mujeres dejan la
novia y van con antorchas al encuentro del esposo..... La demora está ocasionada por el
regateo sobre los regalos a los parientes más cercanos a la novia.... El punto cumbre de
las fiestas de la boda es la entrada del novio en la casa" (Las parábolas de Jesús
pp. 210-211). La parábola empieza como las del cap. 13: La
llegada del Reino de Dios es comparada a una fiesta de bodas. Su punto culminante es la
dura respuesta que reciben las doncellas necias, no por el hecho de dormirse mientras
esperan al esposo -todas lo hicieron- sino porque cuando había tiempo no hicieron
provisión del aceite necesario y en el momento decisivo no lo tuvieron para avivar la
llama de sus antorchas. En este momento decisivo e imprevisto no tienen ya actualidad los
servicios que los hombres puedan hacerse unos a otros y, por otro lado, no se dan grandes
señales precursoras que anuncien la llegada de este momento y que no hagan necesario
vivir con una fidelidad constante. La lectura evangélica termina con una frase
generalizadora: "Estén pues, preparados, porque no saben ni el día ni la
hora", que quiere describir la actitud que debe tenerse para no tener que escuchar la
respuesta que las doncellas necias reciben de las sensatas ("vayan mejor a donde lo
venden...") y sobre todo del esposo ("Yo les aseguro que no las conozco"),
porque llegará un momento en que no será posible dar nada que pueda asegurarnos la
salvación. La mejor explicación de la actitud que se expresa con el hecho de velar nos
la dan las dos parábolas restantes de Mateo 25: unas vida de fidelidad al don recibido y
de servicio a los demás, especialmente a los pequeños (cfr. Evangelio del Domingo de
Cristo Rey). Dentro del ministerio de Jesús, la parábola
debió tener una primera aplicación. Con El se ha hecho presente el Reino de Dios, El es
el Esposo que invita a la fiesta de bodas y esto exige una respuesta personal antes de que
se cierre la puerta. La comunidad de Mateo y la Iglesia de todos los tiempos se sirve
también de ella para reforzar su llamada -siempre urgente- a tomar una decisión ante
Cristo y a vivir de tal manera que se esté a punto para recibirlo en cualquier momento, y
a recibirlo en cada hermano. B).- ¡NO SEAS NECIO!. + ¡Qué trágico resulta el correr de los hombres
durante su vida! Corren sin saber a dónde... O más bien, sí saben: su carrera loca los
lleva a saciar su sed de cosas, de ambiciones, de poder, de dinero. + Toda la sabiduría humana se ha centrado en el
hombre para procurarle cada día una comodidad más; pero esa sabiduría no le puede
resolver el sentido de su existencia. La sabiduría pagana de hoy no puede detener la
muerte, ni explicar un poco su tremendo y esperanzador misterio. + No somos prudentes. Somos, por el contrario,
bastante absurdos y locos. Atesoramos bienes de acá, pero nuestras lámparas no tienen el
aceite necesario para esperar al Señor. Somos necios porque nuestra lucha es estéril. + Queremos abrir acá todas las puertas, queremos
franquear todas las cercas. Y la única puerta que nos lleva a la casa del Padre, la
cerramos. Entonces, ¿para qué sirven todos nuestros afanes, nuestros cansancios, nuestra
sabiduría? + El cristiano debe librar este mundo de la miseria
moral y material, del egoísmo individual y socia, del dolor y de la desesperación. Pero
para esto se requiere que sea sabio, con la sabiduría que viene de Dios. + Si tú, lector, hablas, hablas y hablas en este
mundo y no llenas las manos de obras positivas, en vano corres, en vano trabajas, en vano
te cansas. + No se puede esperar la venida del Señor
inactivos y convéncete: Al Señor no se le puede engañar. Si los hombres engañan a los
hombres con palabrería hueca, Dios no puede caer en la trampa de sus palabras mentirosas.
¡Haz la voluntad de Dios! Permanece en vela con la lámpara de tu fe, de tu caridad y de
tu esperanza encendida. (Se
puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el
género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha
sorprendido). 2.-
MEDITACION (En
este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en
cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer
a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática). Se
responde a las siguientes preguntas: 1.-
¿Qué actitud tomamos cuando se nos habla del juicio personal que Dios nos hará y del
Juicio Universal?. 2.- ¿No
fueron egoístas las 10 muchachas que no quisieron compartir su aceite? ¿Por qué?. 3.- En tu
vida personal y el la vida de la comunidad, ¿Qué señales manifiestan que estás
esperando la llegada de Jesús?. 4.- ¿Qué
enseñanza deja para tu vida este pasaje?. 3.-
ORACION (Este
es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno
expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere). 4.-
CONTEMPLACION (Es
el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro
compromiso personal, y si se puede, uno comunitario). CONCLUSION (Plegaria comunitaria) Invocación a María: G.- La Santísima Virgen María, que
guardaba y meditaba la Palabra de Dios en su corazón, es modelo de cómo esperar al
Señor, y hacer vida su Palabra. Invoquemos su protección y ayuda: T.- Dulce Madre, no te alejes, tu vista de mí no
apartes: ven conmigo a todas parte y solo nunca me dejes. Tú, que me proteges tanto como
verdadera Madres, haz que me bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén. MIENTRAS RECORRES LA VIDA Mientras recorres la vida tú nunca
solo estás contigo por el camino Santa María
va. Ven con
nosotros al caminar
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