Hoy Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 01:09

INDICE

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Bendición
con el Santísimo

Adoración breve antes de la Bendición Eucarística
(subsidio para la Bendición con el Santísimo)

Introducción:

La Exposición Eucarística es una verdadera función litúrgica (Instr. 3 sept 1958).

Tiene como finalidad impulsar a reconocer la presencia de Cristo y a entrar en comunión con El.

Se organiza para que, recogidos en oración, se dediquen todos exclusivamente a Cristo.

Cristo quiso estar continuamente ahí para ser nuestro alimento, refu­gio y consuelo.

"Cristo nuestro Señor, quien se inmola en el mismo Sacrificio de la Misa cuando empieza a estar sacramentalmente presente como alimento espiritual de los fieles bajo las especies de pan y de vino, también es en verdad el Emmanuel, es decir, el Dios con nosotros, luego que termina de ofrecerse el sacrificio, cuando se conserva la Eucaristía en los templos y oratorios, pues día y noche está enmedio de nosotros y vive con nosotros lleno de gracia y de verdad" (Ritual del culto eucarístico n.2).

"La Exposición Eucarística, sea con el copón o con la custodia, ayuda a reconocer en ella la maravillosa presencia de Cristo, e invita a la unión más íntima con El, que adquiere su culmen en la comunión sacramental. Por tanto, fomenten mucho el culto que le es debido en espíritu y en verdad. Procúrese que en estas exposiciones se manifieste la relación que hay entre el culto del Santísimo Sacramento con la Misa. Evítese todo lo que pueda oscurecer el deseo de Cristo, que instituyó la Eucaristía ante todo para ser alimento, remedio y consuelo" (n. 82).

Por eso conviene consagrar la Hostia en la Misa precedente, para que aun en los signos externos quede claro que el culto eucarístico procede de la Misa, pues Cristo instituyó la Eucaristía para nuestro alimento. Promueve el culto en espíritu y en verdad.

Como en la Misa, se usan dos velas en la exposición sencilla y cuatro o seis en la solemne. En ésta se usa incienso (n. 85).

La Exposición breve se haga para dedicar un tiempo a la oración, nunca sólo por dar la Bendición (n. 89). La bendición es un rito de conclusión de la adoración eucarística, no un rito en sí.

Si se hace al final de la Misa, se usan las mismas vestiduras de ésta. Al terminar la oración después de la Comunión, omitiendo los ritos de conclusión, el sacerdote coloca la Hostia en la custodia, sobre el altar, y de rodillas lo inciensa, mientras se canta el Pange lingua u otro canto eucarístico aprobado, y sigue la adoración.

Durante el tiempo de la exposición eucarística, se hacen cantos, lecturas, oraciones y silencios, encamina­dos a dedicarse exclusivamente a Cristo. Son muy importantes los momentos de silencio sagrado, para crear el clima de contemplación y permitir al Espíritu Santo orar en nosotros.

El sacerdote y los ministros pueden permanecer arrodillados frente al altar, u ocupar asientos o reclinatorios colocados en el presbiterio, pero no la Sede.

Sólo se permite la recitación del rosario si se sigue la forma como el Papa lo recomienda en "Rosarium Virginis Mariae", es decir: en cada misterio: enunciado, texto bíblico, glosa cristológica, gloria cantado, oración conclusiva a Cristo; y al final, letanías cristológicas (Sagrado Corazón, Sangre de Cristo, Nombre de Jesús, etc.), o en la visita privada por parte de personas que no tienen al alcance otra forma de oración.

No se deben mezclar acciones litúrgicas y ejercicios piadosos. Así que no pueden hacerse novenas en honor de los santos, ángeles, María, etc. Pero sí puede celebrarse parte de la Liturgia de las Horas.

En el Año de la Eucaristía se pueden beneficiar los fieles cristianos con el don de indulgencia plenaria por celebrar Vísperas y Completas ante el Santísimo Sacramento.

Al final de la adoración, el sacerdote se acerca al altar, hace genuflexión y se arrodilla, se canta el Tantum ergo u otro canto eucarístico aprobado por la Conferencia Episcopal, mientras el sacerdote o el diácono inciensa el Santísimo Sacramento.

Luego se levanta solamente el sacerdote, y dice o canta: Oremos. Tras una breve pausa de silencio prosigue, de pie, con la oración conclusiva, a la cual todos responden Amén.

Entonces el sacerdote, tomando el humeral o paño de hombros, hace genuflexión, toma la custodia, y traza en silencio la señal de la Cruz sobre la asamblea. Conviene que se señale el momento a todo el pueblo con los tres toques acompasados de la campana mayor del templo.

Terminada la bendición, el sacerdote reserva el Sacramento en el sagrario y hace genuflexión, mientras el pueblo canta o hace aclamaciones. Luego, besa el altar, y se retira.

Las tradicionales aclamaciones "Bendito sea Dios" pueden decirse al momento de hacer la Reserva, o terminado el silencio que sigue a la Palabra de Dios. El versículo "Les diste el Pan bajado del cielo" podría decirse antes de alguna oración, o conservarse como pequeña antífona antes del Oremos de la oración conclusiva, como elemento opcional.

Ofrecemos algunos esquemas para una breve visita comunitaria a Jesús sacramentado, a utilizarse antes de la bendición. Podría tomarse uno para cada día del mes, y algunos para ocasiones extra. Pueden servir también para otros momentos del día.

Las visitas al Santísimo son un saludo a Jesús sacramentado en medio de las ocupaciones del día, entre las dificultades y luchas.

Son como una rápida consulta sobre asuntos de la propia vida. No importa que hayan sido muchas veces tratados con El. Así se confirma la marcha emprendida o se hacen rectificaciones a tiempo, antes que el desvío haga más difícil el regreso.

Son una toma de contacto y de fuerzas. Sobre todo cuando viene el cansancio, el desaliento y la duda.

Son una oración breve y jugosa que templa el espíritu, hace tomar conciencia de nuestra vida de gracia, y da mayor eficacia a nuestras actividades apostólicas.

VISITA 1:

Guía: Señor, en esta hora de silencio y paz, cuando la tarde ya ha caído, queremos acompañarte, porque la mesa está preparada, caliente el pan y servido el vino.

Lectura: Dice Jesús: Cuando dos o más se reúnen en mi nombre, Yo estoy enmedio de ellos (Mt 18,20). Tomen y coman, ésto es mi Cuerpo entregado por ustedes. Tomen y beban ésta es mi Sangre derramada por ustedes. Hagan ésto en memorial mío (Lc 22,19). Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28,20).

Preces:

Señor Jesús, presente en este Sacramento, te adoramos diciendo:

Tú estás con nosotros, Señor.

- Estamos reunidos para adorarte y darte gracias.

- Venimos a reconocer nuestros pecados.

- Venimos a darte gracias por tus beneficios.

- Venimos a pedir tu bendición divina para nuestras familias.

- Tú quisiste quedarte enmedio de nosotros,

- para seguir revelando tu rostro misericordioso,

- que nos escucha, nos alienta y nos consuela.

Cantemos nuestra respuesta a su amor salvador:

Canto: Cantemos al amor de los amores...

Oración: Dios fiel, que nutres a tu pueblo con amor de Padre, reaviva en nosotros el deseo de tí, fuente inagotable de todo bien, y haz que sostenidos por el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, nuestro compañero en el camino de la vida, entremos en el gozo de tus santos, los invitados a la mesa de tu Reino. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 2:

Guía: Jesús, tú estás aquí, en el altar donde has renovado el don de tí mismo en la Cruz por todos nosotros, y deseas ardientemente estar con nosotros. Venimos a encontrarnos contigo al final de la jornada.

Lectura: El Señor abrió las puertas del cielo, e hizo llover sobre su pueblo el maná como alimento; les dio pan del cielo, y el hombre comió el pan de los ángeles (Salmo 77,23-24).

Preces:

Jesús sacramentado, aquí nos tienes, para acompañarte y suplicarte. Respondemos:

Quédate con nosotros, Señor.

- La Eucaristía es un milagro perpetuo de tu amor hacia nosotros.

- Estamos frente a tí, y tú estás muy contento de tenernos en tu presencia.

- Tú estás aquí, en el humilde signo del Pan consagrado, como sobre el altar durante la Misa.

- Tu presencia aquí es del todo singular, única, enteramente distinta a otras formas como estás presente.

- Aquí estás de modo distinto a como estás en tu Palabra.

- Aquí estás de modo distinto a como estás en las almas por la gracia.

- Aquí estás de modo distinto a como estás en tu Iglesia como Cabeza del Cuerpo místico.

- Aquí estás de modo distinto a como estás en los pobres.

- Gracias, Señor, por tu presencia eucarística.

Oración: Señor, Dios vivo, mira a tu pueblo reunido en torno al altar donde te ofrece el Sacrificio de la Nueva Alianza, purifica nuestros corazones, para que en el banquete del Cordero pregustemos la Pascua eterna de la Jerusalén del cielo. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 3:

Guía: Te adoramos, Señor, presente en este sacramento. En esta tarde, te pedimos, Señor, por nuestras familias, para que te visiten, te amen, y nunca te dejen solo.

Lectura: Dice Jesús: "Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. Y el Pan que yo les daré es mi carne, para la vida del mundo" (Jn 6,51).

Preces:

Jesús, que te quedaste con nosotros para ser nuestro alimento, nuestro remedio y nuestro consuelo, escucha nuestra plegaria al final de esta jornada. Digamos:

Señor, haz que vivamos tu amor.

- Jesús, tu Padre dispuso que en la Eucaristía dejaras tu obra salvadora enmedio de nosotros.

- Ayúdanos a apreciar el don de tu amor

- Señor, que apreciemos tu presencia amorosa enmedio de nosotros.

- La Eucaristía eres tú, Jesús, que te entregas al Padre por amor hasta la muerte.

- Gracias, Jesús, por darte a nosotros, en el don de tu Cuerpo entregado y tu Sangre derramada.

- Señor, sé siempre nuestro compañero en el viaje hacia el Padre.

Por eso te cantamos con ilusión, antes de recibir la bendición.

Canto: Es mi Cuerpo, tomad y comed.

Oración: Padre bueno, que nos reunes en asamblea festiva para celebrar el sacramento pascual del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, dános tu Espíritu, para que nuestra vida sea una continua acción de gracias, expresión perfecta de al alabanza de toda la creación, por la participación en el sumo bien de toda la Iglesia. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 4:

Guía: Señor Jesús, estás aquí con nosotros en este sacramento. Eres tú mismo en persona. No es un mero recuerdo, ni una reliquia tuya, ni un símbolo, sino que eres tú en persona. Te adoramos y nos confiamos a tí.

Lectura: Felipe dijo a Jesús: "Señor, muéstranos al Padre y éso nos basta". Jesús le respondió: "Felipe ¿hace tanto tiempo que estoy con ustedes y todavía no me conoces? El que me ve a mí, ve a mi Padre" (Jn 14,8-9).

Preces:

Creemos, Señor, que estás presente en este sacramento, porque tú lo dijiste y confiamos en tí. Te decimos:

Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

- Gracias, Señor, por tu presencia eucarística, fuente de caridad.

- Tú eres el Hijo amado del Padre que nos hace hermanos en tu amor.

- Tú eres el redentor que nos comprende y nos reconcilia con los demás,

- Tú nos reconcilias con el mundo y con nosotros mismos.

- Tú eres la fuente de la felicidad que no se compra ni se vende con dinero.

- Tú eres el pastor y maestro de nuestras vidas.

- Tú eres el médico que sana nuestras heridas.

- Tú manifiestas el rostro del Padre providente con todas sus creaturas del cielo y de la tierra.

- Tú tienes misericordia de nosotros.

- Gracias, Señor, por tu presencia eucarística

- Y por todos los beneficios concedidos a nuestras familias, grupos y barrios.

- No nos has dejado huérfanos; has querido quedarte con nosotros.

- No has querido dejarnos desamparados.

- Has querido quedarte con nosotros.

Canto: Bendito, bendito sea Dios...

Oración: Padre, concede benigno a tu Iglesia los dones de la unidad y de la paz, místicamente significados en la Eucaristía. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 5:

Guía: Tú estás enmedio de nosotros, Señor, pero nosotros no siempre pudimos o quisimos hacer lo que esperabas de nosotros, en nuestra vida personal y en nuestro trato con los demás. Por éso queremos pedirte perdón.

Lectura: En la primera comunidad los fieles "perseveraban unidos en la enseñanza de los apóstoles, en las oraciones, en la convivencia fraterna y en la Fracción del Pan" (Hch 2,42).

Preces:

Llenos de confusión y arrepentimiento, te invocamos diciendo:

Perdónanos, Señor.

- Porque te dejamos solo en el Sagrario, y en ocasiones ni siquiera nos ha interesado la Misa del domingo.

- Por las profanaciones que recibes en la Eucaristía y contra tu santo Nombre, los ataques a la Iglesia, las persecuciones y la propaganda contra tí.

- Por todo lo que hemos dejado de hacer por transformar el mundo con nuestro trabajo, nuestro estudio y nuestra organización social.

- Por lo que hemos hecho en contra de la dignidad de toda persona, particularmente los marginados y débiles.

- Por todo lo que hemos hecho contra el amor: odios, rencores, chismes, malas voluntades, vicios; por los pleitos y prejuicios.

- Por lo que hemos dejado de hacer en nuestro amor hacia los demás: falta de solidaridad cristiana, encerramiento en nosotros mismos o en nuestro hogar, falta de compromiso en las decisiones que benefician o perjudican a la comunidad.

Canto. Dios es amor.

Oración: Padre celestial, que llevaste a su pleno cumplimiento la obra de nuestra redención en el Misterio Pascual de tu Hijo, haz que, anunciando con fe en los signos sacramentales su Muerte y Resurrección, experimentemos siempre más los dones de la salvación. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

VISITA 6:

Guía: Estamos ante tí, Señor, que nos has amado hasta el extremo de entregar tu vida por nosotros, y de renovar ese don de tí mismo en la Eucaristía. Venimos a pedirte que aumentes y purifiques nuestro amor.

Lectura: Jesús dice: "Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando" (Jn 15,12-15).

Preces:

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo suplicante, que te dice:

Señor, acrecienta nuestro amor.

- Sabemos que no es fácil vivir teniendo como ley fundamental de la propia vida el amor.

- Vivimos rodeados de signos y hechos que reflejan la carencia de este don en nuestra comunidad y en el mundo entero.

- Basta pensar en la guerra política y militar, el terrorismo y la violencia familiar.

- Tú, Jesús, nos invitas a descubrir que sólo desde el amor puede transformarse radicalmente el ser humano

- Sólo desde el amor puede convertirse en una nueva creatura, en un ser plenamente humano y feliz.

- Y es que el precio que pagaste por el amor es muy alto, pues te costó dar la vida.

- A nosotros nos puede costar comenzar por reconocer lo lejos que estamos de vivir tu mandamiento del amor.

- Ayúdanos a admitir que nuestra vida no refleja que seamos tus discípulos.

Canto. Danos, Señor, un corazón nuevo.

Oración: Haz, Señor, que gocemos plenamente de tu vida divina en el banquete eterno, que nos haces pregustar en el sacramento de tu Cuerpo y de tu Sangre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

VISITA 7:

Guía: Te adoramos, Señor, presente en este sacramento, y pedimos que nos des tu amor. Quien tiene la experiencia de amar y ser amado, ha descubierto la presencia de un corazón que todo lo entrega a cambio de nada, por pura gratuidad. Así es tu proceder, Señor, para con nosotros. Pero ¿cómo es nuestro proceder contigo y con nuestros hermanos?

Lectura: "Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en El no muera, sino que tenga la vida eterna. Porque el Hijo del Hombre no vino para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por El" (Jn 3,16).

Preces:

Señor, tú nos has amado hasta el colmo, pero en nosotros son más fuertes los poderes del egoísmo y las desilusiones. Por eso te decimos:

Señor, enséñanos a amar.

- Sólo quien se siente amado por tí con certeza, es capaz de donar lo mejor de sí para el bien de los demás,

- Que nuestra única motivación e interés sea amar como nos sabemos amados por tí.

- Es necesario liberarnos de tantas ataduras y suprimir aquellos obstáculos que nos impiden ensanchar el corazón.

- Que descubramos el amor como fuente de plenitud.

Canto: Cantemos al amor de los amores.

Oración: Padre, que en la Eucaristía nos haces participar del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, santifica la familia de los creyentes y refuerza los vínculos de caridad fraterna. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 8:

Guía: Señor, nos has convocado, al caer la tarde, para sentarnos a tu mesa, y luego nos envías a la vida ordinaria para llevar tu mensaje. Gracias por invitarnos a estar contigo.

Lectura: De la primera Carta a los Corintios (13,1-7). Hermanos: Aunque hablara las lenguas de los ángeles y de los hombres, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy. Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha. La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es presumida, no se envanece; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia, sino goza con la verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Palabra de Dios.

Canto. Amar es entregarse.

Oración: Haz, Señor, que la Eucaristía, memorial de nuestra redención y sacramento de tu caridad, sea para todos nosotros signo de unidad y vínculo de amor. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 9:

Guía: Señor, en tu corazón abierto colocamos nuestro corazón. Este corazón puede representar a todos y cada uno de nuestros pequeños corazones, todos llenos de vida, de deseos de amar y ser amados.

Lectura: Hijitos: amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios, porque Dios es amor (1 Jn 4,7-8).

Preces:

Señor, tú nos amas con un amor divino y humano, pero a nosotros el pecado original nos ha dejado profundamente heridos en nuestra capacidad de amar. Por eso te decimos:

Que nos amemos unos a otros.

- No siempre el amor es nuestro signo de identidad.

- No siempre el amor es nuestra credencial de presentación.

- No siempre el amor es nuestra señal de verificación cristiana.

- Con nuestros comportamientos y actitudes ponemos trabas a nuestra capacidad de amar.

- El amor auténtico no es fácil, pues supone sacrificio y donación.

- Pero, cuando es centro y motor de la vida, es fuente de felicidad.

¿Qué nos impide vivir como creaturas nuevas renovadas por la Pascua, para llevar amor a todos los que lo necesitan?

Canto: Amémonos de corazón.

Oración: Concede a tus fieles que participan en los santos misterios, celebrar dignamente el memorial del Señor, en el cual se realiza la obra de nuestra salvación. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 10:

Guía: Señor, en tu presencia vamos a hacer algunas denuncias sobre nosotros mismos, y a pedirte que reavives en nosotros la fuerza de amar, para luchar contra el mal y transformar nuestra realidad.

Salmo 22 El Señor es mi pastor.

Preces:

Reconocemos nuestra falta de amor, para que tú llenes nuestros vacíos con tu amor desbordante. Por eso te invocamos diciendo:

Señor, tu amor es eterno.

- Señor, reconocemos que tenemos egoísmo en nuestros corazones.

- El egoísmo nos impide vivir abiertos a las necesidades de los demás.

- Sólo pensamos en nosotros mismos o en acumular más y más cosas.

- No tenemos la costumbre de ser solidarios con aquellos que carecen de todo.

- No estamos acostumbrados al sacrificio y a la privación.

Guía: Señor, que este sacramento destierre de nosotros todo egoísmo y nos abra al amor.

Canto: Mi Jesús sacramentado.

Oración: Te agradecemos, Padre, por habernos hecho participar del Sacrificio memorial de la Muerte y Resurrección de tu Hijo, haz de nosotros una ofrenda permanente para tu gloria. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 11

Guía: Señor, tú entregaste por nosotros todo lo que eras y tenías, y sigues renovando tu entrega. Sin embargo, a nosotros nos asusta el sacrificio. Venimos a pedirte el don de fortaleza para unirnos a tu ofrenda.

Lectura: Nosotros hemos de gloriarnos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo; en El está nuestra salvación, vida y resurrección; por medio de El fuimos salvados y liberados (Ga 6,14).

Preces:

Señor, tú mantienes tu oración de la Cruz y del cenáculo también a la derecha del Padre y desde la Eucaristía. Hoy te invocamos diciendo:

Perdona, Señor, nuestra falta de generosidad.

- Señor, nos atrae la comodidad y preferimos no complicarnos la vida con lo que exija romper con nuestros esquemas de bienestar rápido y felicidad fácil.

- Nos falta la generosidad necesaria para entregarnos sin ningún interés egoísta a servir a los débiles y marginados.

- Nos dejamos arrastrar por una sociedad materialista y consumista.

- No dejamos desarrollar los valores de la convivencia y la fraternidad.

Señor, queremos regresar a nuestras casas con entusiasmo renovado, para dar la vida por tí.

Canto: Amante Jesús mío.

Oración: Padre del cielo, que nos purifique de toda culpa el Sacrificio de tu Hijo presente en este sacramento, ya que sobre el altar de la Cruz destruyó el pecado del mundo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

VISITA 12:

Guía: Venimos, Señor, al terminar la jornada, cansados del trabajo, pero cansados también de los problemas de la vida. Queremos descansar en tí.

Lectura: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en el abismo, y toda lengua proclame que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre (Flp 2,10-11).

Preces:

Haz, Señor, que reconozcamos tu presencia y recibamos tu ayuda en los momentos difíciles de la vida. Por eso te decimos:

Señor, contamos contigo para cambiar.

- En muchos momentos nos falta ilusión, valor, entusiasmo, para romper la rutina y apatía en que vivimos.

- Ahogamos nuestros sentimientos más nobles y nuestros sueños de transformar la realidad, en la pasividad más absoluto o en la crítica a todo.

- No estamos siempre dispuestos a dar un giro a nuestro modo de entender la vida.

- Preferimos dejarnos arrastrar por las modas, la diversión, la inercia de una vida fácil.

- Criticamos, Señor, las incoherencias de los demás cristianos y de la Iglesia, como si fuéramos buenos o ajenos.

- Vemos con dificultad la paja en el ojo ajeno y nos cuesta reconocer los propios defectos y nuestras propias incoherencias.

- Nos sentimos tan distantes de nuestra madre la Iglesia, que la criticamos implacables.

- Ni siquiera nos damos cuenta que nos estamos criticando y juzgando a nosotros mismos.

- Tal vez nos sentimos mejores que los que fallan en su vida de fe.

- Tal vez es más fácil criticar que cambiar según el Evangelio.

- Muchas veces nuestra crítica no es sino un pretexto.

- Ocultamos así nuestra falta de compromiso o nuestro alejamiento de tí.

Canto: Jesús, aquí estoy.

Oración: Mira, Señor, a tu familia, reunida en torno a la Eucaristía, y haz que gocemos en esta vida la dulzura de este banquete, para disfrutar la felicidad eterna en la patria del cielo. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 13:

Guía: Señor, la Eucaristía es signo de unidad, vínculo de caridad, y factor de comunión. Gracias porque no sólo significas sino también realizas nuestra íntima unión contigo y con nuestros hermanos.

Lectura: Nos redimiste, Señor, y con tu Sangre compraste para Dios hombre de toda raza, lengua, pueblo y nación, y has hecho de nosotros un reino de sacerdotes para nuestro Dios y Padre (Ap 5,9-10).

Preces:

Contrasta, Señor, el gran amor que nos tienes, con nuestra correspondencia tan pequeña. Por eso te decimos:

Infúndenos, Señor, tu amor.

- Señor, tenemos un sentido muy individualista de la vida y de la fe.

- Nos preocupamos muy poco de los demás y excesivamente de nosotros mismos.

- Nos falta valor para seguirte radicalmente, y preferimos rehuir a todo lo que signifique compromiso y exigencia.

- Creemos que tú tienes que estar orgulloso de nosotros porque hacemos cosas buenas, aunque sea de vez en cuando.

- Somos fervorosos cuando nos nace, cuando nos conviene, cuando nos obliga o nos remuerde.

- Muchas veces lo único que queremos es tranquilizar nuestra conciencia.

- Vivimos totalmente desentendidos de los hermanos que reclaman atención a nuestro lado.

- Negamos un poquito de nuestra atención, de nuestro tiempo, de nuestro cariño, de nuestra dedicación, de nuestros recursos.

- No hemos entendido que tu ley es el amor, que es un llamado a la unidad y al servicio.

Canto. Entre tus manos.

Oración: Padre, que redimiste a todos con la Sangre de tu Hijo, custodia en nosotros la obra de tu misericordia, para que celebrando la Eucaristía obtengamos los frutos de nuestra redención. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 14:

Guía: Jesús, gracias por quedarte tan cerca de nosotros, a fin de que no sintamos la soledad ni la orfandad. Tú hiciste del amor a los demás la norma fundamental de comportamiento. Tu muerte en la cruz es el signo más perfecto del amor, porque representa tu donación total por aquellos a quienes amas.

Lectura: Jesús gritó con fuerte voz: "El que tenga sed que venga a mí, y beba el que crea en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva" (Jn 7,37).

Preces:

Señor: Han existido muchas personas que, siguiendo tu ejemplo, no han temido arriesgar o perder la vida, amando con intensidad a cuantos pasan a su lado en la historia. Hoy te pedimos la fortaleza de los mártires, diciendo:

Haz que seamos testigos de tu amor.

- La muerte ha sido para ellos una prueba más del amor, incluso a los enemigos.

- Su testimonio ha sido semilla de vida nueva para muchos.

- Ha servido para que otros hombres y mujeres de todo el mundo descubran que la fuente de la felicidad y de la plenitud humana están en el amor auténtico.

Canto: Llegará la libertad.

Oración: Dios nuestro, concede a tus fieles revestirse de los sentimientos del corazón de tu Hijo, para que, transformados a su imagen, seamos partícipes de la redención eterna. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 15:

Guía: Señor, hemos sido creados para amar, pero nuestro corazón muchas veces se deja apoderar por sentimientos contrarios al amor.

Lectura: Dice Jesús: "Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse" (Lc 15,7).

Preces:

Cuántos nudos ciegos hacemos en nuestras relaciones con los demás, actitudes que nosotros adoptamos y que nos impiden hacer del amor nuestro distintivo cristiano. Por eso hoy te decimos:

Señor, ayúdanos a quitar
las barreras del egoísmo
.

- Son los obstáculos que ponemos nosotros mismos a la libertad de quien ama.

- Nos impiden avanzar en el camino de la felicidad que Dios quiere para todos.

- Es hora de destruir, Señor, las barreras que nosotros mismos creamos.

- Es hora de deshacer los nudos que nos impiden descubrir tu amor como gratuidad y donación que nos hace felices.

- Que liberemos nuestro corazón de todo lo que le estorba.

- Que nos liberemos nosotros mismos de todo lo que no nos deja amar.

- Que tengamos un corazón generoso, y abierto a la ayuda de los demás.

- Que tengamos un corazón dócil a la voluntad de tu Padre Dios en nuestra vida.

Renunciemos a algún comportamiento o actitud que impide que el amor sea la razón de nuestra vida.

Canto: Cristo nos da la libertad.

Oración: Padre, fuente de todo bien, que en tu Hijo nos abres los infinitos tesoros de tu amor, haz que rindiéndole homenaje en estos signos sacramentales, cumplamos también el deber de corresponder a su amor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

VISITA 16:

Guía: Señor, tú nos elegiste como pueblo tuyo, para que demos testimonio de tí y te alabemos. Recibe nuestro homenaje, antes de retirarnos a nuestras casas.

Lectura: Así dice el Señor: "No temas, porque yo te redimí, te puse mi nombre, tú eres mío. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; si pasas por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego no te quemarás, ni la llama arderá en tí, porque yo soy el Señor, el santo de Israel" (Is 43,1-3).

Preces:

Sentirse amado por Dios es el punto de partida para experimentar un inmenso gozo interior. Por eso hoy te pedimos:

Dános, Señor, tu amor.

- Tu amor, Señor, nos libera de prejuicios y ataduras.

- Tu amor nos abre a la generosidad sin interés y a la alegría.

- Nos sabemos amados por tí, sin méritos de nuestra parte.

- Reconocemos tu presencia en cada persona con la que entramos en contacto.

- Que sintamos la acción divina en todo lo que pasa.

- Jesús, nosotros sabemos que Tú eres el Señor.

Señor, con los ángeles y los santos, con todos los justos del mundo, con los que viven fieles a tí enmedio del anonimato y del dolor, nosotros te alabamos y te bendecimos.

Canto: Altísimo Señor.

Oración: Dios grande y fiel, que haces conocer a los pequeños el misterio de tu amor, dános tu Espíritu Santo, para aprender a amarnos unos a otros con corazón sencillo y generoso, pues tu Hijo compartió nuestra debilidad para hacernos herederos de tu Gloria. El cual vive y reina por los siglos de los siglos.

VISITA 17:

Guía: Señor, nos postramos en adoración ante tí. Tú eres el Grande, el Inmenso, el Infinito, el Altísimo, el Todopoderoso, el Médico de nuestras vidas, el Amigo, el Consuelo. Hoy estamos contigo.

Lectura: Digno es el Cordero degollado de recibir la gloria, el honor, el poder y la fuerza, por los siglos de los siglos.

Preces:

Señor, recibe la alabanza de tu pueblo. Digamos:

Señor, tú eres grande.

- Señor, te adoramos y te glorificamos. Te alabamos, te bendecimos, te damos gracias.

- Señor Jesús, Hijo único del Padre, tú llenas el mundo con tu poder.

- Señor Jesús, que en el Sacramento de tu Amor te das a tu Iglesia, tú estás presente en medio de nosotros.

- Señor Jesús, que llenas el mundo con tu Poder; llénanos con la fuerza de tu Espíritu.

- Que experimentemos tu poder en nuestra conducta y nuestra acción, en nuestro seguimiento a Ti,

- Llena los lugares y los ambientes en que nos movemos:

- La casa, la familia, el lugar de nuestro trabajo: que sean santuario de tu Palabra;

- También nuestros lugares de diversión, de convivencia y de descanso.

Señor, tú estás enmedio de nosotros, y quieres estar cerca de nosotros en toda nuestra existencia. Por eso te cantamos.

Canto: Alabemos en todo momento.

Oración: Señor Dios nuestro, tú que eres amor y lo demuestras entregándonos a tu Hijo querido, concédenos experimentar tu amor para vivir como dignos hijos tuyos. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 18:

Guía: Jesús, en la última Cena, en Emaús, y en tus apariciones, te acercaste a los apóstoles, tomaste el pan y se los diste. Toma Tú mismo la iniciativa de acercarte a nosotros, ven a nuestro encuentro.

Lectura: El cáliz de bendición con el que damos gracias ¿no nos une a Cristo por medio de su Sangre?. Y el Pan que partimos ¿no nos une a Cristo por medio de su Cuerpo? El Pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo Pan.

Preces:

Te invocamos, Señor Jesús, y esta noche te decimos con toda la Iglesia:

Ven, Señor Jesús.

- Ven a nuestras parroquias, a nuestras pequeñas comunidades, a nuestros grupos y centros de catequesis:

- Invocamos tu venida y tu poder, para que sean lugares donde tu Palabra fluya viva y transparente.

- Sobre nuestras familias, a nuestros corazones, sobre todo a aquellos que tienen un problema o sufren,

- Sobre los que viven en soledad, amargura o desconsuelo, y que oran con nosotros;

- Ven al que está abandonado y que necesita de alguien que le ayude.

- Haz descender, Señor Jesús, la fuerza de tu Espíritu:

- Sobre las estructuras de servicio a tu Iglesia:

- Sobre nuestro Seminario, nuestra Curia diocesana; los equipos diocesanos de animación pastoral.

- Sobre el mundo entero, sobre nuestra tierra que tiene necesidad de significado, de sentido, de paz, de fraternidad.

- Ven, sobre nuestras comunidades, sobre la Iglesia universal, sobre las misiones, sobre los pobres, los que sufren por la guerra y por el hambre.

Tú cumples tu promesa de estar con nosotros hasta el fin del mundo. Por eso te cantamos agradecidos.

Canto: Altísimo Señor.

Oración: Señor Padre santo, que nos permites reconocer tu amor, al entregarnos a tu Hijo en este sacramento, ayúdanos a realizar nuestros propósitos. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 19:

Guía: Señor, tú eres digno de toda alabanza, porque eres dominador de cielos y tierra por el misterio de tu Muerte y Resurrección. Te alabamos al final de esta jornada.

Lectura: Al llegar a Jesús, como le vieron ya muerto, uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. Y quien lo vio lo asegura, y él sabe que dice verdad.

Preces:

Aquí nos tienes, Señor, nacidos a tu vida por el Bautismo, y alimentados por tu Eucaristía, para crecer y madurar en tí. Te decimos:

Te adoramos, Señor.

- Señor, te alabamos y te bendecimos por tu amor rico en misericordia.

- Nos postramos ante Ti, como Moisés ante la zarza ardiendo.

- Nos postramos como Pedro ante Ti, Resucitado.

- Abre nuestros ojos, Señor, para que veamos tu gloria.

- Ensancha nuestra mente, nuestro espíritu está cerrado a menudo, incapaz de comprender la sencillez de tu Palabra.

- Envíanos tu Espíritu para que podamos acogerla con verdad, con sencillez; para que ella transforme nuestra vida.

- Haz que no te resistamos, que tu Palabra penetre en nosotros como espada de dos filos;

- Que nuestro corazón esté abierto y que nuestras manos no resistan,

- Que nuestros oídos no se cierren y que nuestros ojos no se vuelvan a otra parte, sino que nos dediquemos totalmente a esta escucha.

- Te lo pedimos, Jesús, en unión con María y con San José, con cada familia, cada niño y cada hombre y mujer, Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Canto: Señor ¿a quién iremos?

Oración: Señor Dios nuestro, que en tu gran misericordia quisiste que tu Hijo se quedara con nosotros como Pan de vida y se nos diera en alimento, concédenos comprender su amor y participar siempre de El. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

VISITA 20

Guía: Señor, peregrinos por el desierto del mundo, para no desfallecer, necesitamos el alimento del cuerpo y el alimento del alma. Hoy hemos venido a nutrirnos de tí. Te alabamos.

Lectura: Jesús dice: Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando (Juan 15,14).

Guía: Puestos de rodillas, oremos a Cristo, quien ha sido constituido por el Padre como mediador para la nueva alianza entre Él y el género humano, y digámosle confiados:

Salva, Señor, al pueblo
que redimiste con tu sangre
.

- Señor Jesucristo, pan verdadero que da la vida eterna, te pedimos confiadamente por tu amada Iglesia, para que le concedas la gracia de permanecer unida a Ti, y ser así fuente de salvación para el mundo. R.

- Señor Jesucristo, ofrenda agradable al Padre, te pedimos por todas las naciones del mundo, para que les concedas descubrir en su historia y en su acontecer, las bendiciones de la herencia eterna del Padre, que con tu muerte conseguiste para ellas. R.

- Señor Jesucristo, que has purificado nuestras conciencias con tu sangre, concede a nuestros gobernantes la fortaleza para rechazar la corrupción humana, y el deseo sincero de servir con amor a quienes los eligieron. R.

- Señor Jesucristo, manantial de la vida eterna, te pedimos por los hermanos más necesitados del mundo y marginados, para que tu alimento los fortalezca en la búsqueda de mejores condiciones de vida para ellos y los suyos. R.

- Señor Jesucristo, que eres fuente de vida en plenitud y santidad, auméntalas en los ministros de tu Iglesia, en particular en los más viejos, enfermos y alejados, para que sean fieles al ministerio que les concediste. R.

- Señor Jesucristo, que nos entregas tu Cuerpo y tu Sangre en alimento, concede a nuestras comunidades nuevas vocaciones que se entreguen para dar el alimento celestial a tu Iglesia. R.

Canto: El Señor es mi pastor.

Oración: Señor Padre santo, que nos permites disfrutar en esta vida de la Cena instituida por tu Hijo, concédenos también participar del banquete celestial de tu Reino. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 21

Guía: Señor, hemos sentido tu inmenso amor, hemos experimentado tu cercanía, nos sabemos unidos a tí y llamados a amar a los demás como tú nos amas. Haznos sentir siempre tu presencia.

Lectura: El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente; el último Adán, Cristo, es espíritu que da vida (1 Co 15,45).

Preces:

Señor, somos barro, pero también soplo divino. Que tu gracia ayude a nuestra debilidad. Hoy te decimos:

Haz, Señor, que nos amemos unos a otros.

- Señor, el amor es capaz de abrir todas las puertas.

- Por muy pesadas, atrancadas, custodiadas o aseguradas que estén.

- El amor nos dignifica y engrandece.

- El amor nos aproxima y nos une.

- El amor nos humaniza y diviniza.

- El amor nos hace un reflejo tuyo.

- Ayúdanos, Señor, a contemplar nuestra historia con ojos serenos.

- Ayúdanos a verla como una sucesión de intervenciones maravillosas tuyas.

- Que culminaron con tu Muerte y Resurrección salvadoras.

- Escucha nuestras oraciones por la superación de los problemas de nuestra comunidad.

Canto: Un día caminaba.

Oración: Dios nuestro, que para gloria tuya y salvación nuestra instituiste sumo y eterno sacerdote a tu Hijo Jesucristo, concédenos la gracia de ser fieles en el cumplimiento de nuestro ministerio. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 22

Guía: Señor, estamos convencidos de que tú nos amas, y queremos animarnos a ser testigos infatigables de tu amor en nuestro ambiente. Cuando tus discípulos te pidieron que los enseñaras a orar, les pediste orar con tu oración. Hoy queremos cantarla: Padre nuestro...

Ahora te decimos:

Aquí estamos, Señor.

- Jesús, te amamos, te adoramos, te glorificamos y te damos gracias.

- Queremos cumplir tus mandamientos, y lo que nos manda tu Santa Iglesia.

- Te damos gracias por hacernos hijos de tu Padre celestial.

- Gracias por venir a salvarnos, haciéndote hombre como nosotros.

- Anunciaremos con nuestra vida que tú estás con nosotros.

- Haremos obras que manifiesten que somos hijos de nuestro Padre Dios.

Canto: Te damos gracias, Señor...

Oración: Señor Padre santo, que amas a todas tus creaturas, con la fuerza de este sacramento perdona nuestras faltas, convierte nuestra debilidad en fortaleza, y haznos vivir en la rectitud. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 23:

Guía: Señor Jesucristo, que entregaste tu Cuerpo y tu Sangre como ofrenda derramada por todos los hombres, hoy venimos ante tí para alabarte. Escucha nuestra oración y bendícenos al terminar esta jornada.

Lectura: Esta es mi oración por ustedes: Que su amor siga creciendo más y más, y se traduzca en un mayor conocimiento y sensibilidad espiritual. Así podrán escoger siempre lo mejor y llegarán limpios e irreprochables al día de la venida de Cristo, llenos de los frutos de la justicia, que nos viene de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios (Flp 1,9-11).

Preces:

Guía: Reconozcamos la presencia del Señor en cuerpo y alma. Oremos diciendo:

Cordero de Dios, dános tu salvación.

- Señor Jesucristo, que congregaste a tu Iglesia para manifestar al mundo el designio del Padre; concédele perseverar a partir de la Fracción de la Pan, en la oración común, la enseñanza de los apóstoles y en la comunicación de bienes. R.

- Señor Jesucristo, que te ofreciste por la salvación de los hombres; concede que por la acción de tu Espíritu aumente en las naciones y pueblos del mundo el número de los que han de salvarse. R.

- Señor Jesucristo, que viniste como maestro del amor a servir y no a ser servido, concede a nuestros gobernantes y servidores públicos tu sabiduría divina, para que administren los bienes comunes en provecho de sus gobernados más necesitados. R.

- Señor Jesucristo, que prometiste a tus apóstoles que beberían contigo el vino nuevo en el Reino de tu Padre, concédenos la seguridad de que al final de nuestros días, todos los que creemos en tí también compartiremos ese vino nuevo. R.

- Señor Jesucristo, pastor de pastores, que conoces tus ovejas, te pedimos que fortalezcas a quienes has elegido para apacentar tu rebaño, a fin de que congreguen en tu nombre a todos tus hijos dispersos por el mundo. R.

- Señor Jesucristo, dador del Espíritu, que por El te haces presente entre nosotros en el Sacramento de la Eucaristía; inspira en los corazones de los más jóvenes el llamado a la vocación sacerdotal, religiosa o misionera. R

Canto: A Dios den gracias los pueblos.

Oración. Padre misericordioso, que nos has bendecido en Cristo con todas las bendiciones del cielo, para mantenernos santos y puros en tu presencia, derrama sobre nosotros la abundancia de tu bendición, para que recibamos las riquezas de tu gloria, nos instruya tu Palabra de verdad, nos oriente el Evangelio de la salvación, y vivamos siempre rebosantes de amor fraterno. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 24:

Guía: Recogidos a los pies de Jesús, presente en el sacramento de la Eucaristía, expresémosle nuestra fe y nuestra adoración

Lectura: Dios fijó las estaciones y los confines de los pueblos, para que busquen a Dios, y siquiera a tientas lo hallen, pues no está lejos de nosotros, ya que en El vivimos, nos movemos y somos (Hch 17,27-28).

Preces:

Que el Señor, como maestro bueno, nos enseñe el camino de la vida eterna. Pidámoslo, diciendo juntos:

Señor Jesús, Tú eres nuestro camino,
verdad y vida.

- Maestro, santifica nuestra mente y aumenta nuestra fe. R.

- Maestro, ilumínanos con tus enseñanzas. R.

- Maestro, líbranos del error del mundo y de las tinieblas eternas. R.

- Maestro, único camino hacia el Padre, aumente nuestra esperanza en Ti. R.

- Maestro, modelo de santidad, haznos fieles discípulos tuyos, perfectos como el Padre que está en los cielos. R.

- Maestro de vida nueva, vive en nosotros para que vivamos en Ti. R.

- Maestro de verdad, conviértenos en luz para nuestros hermanos del mundo. R.

Canto: Oh buen Jesús yo creo firmemente.

Oración: Tu reino, Señor, es un reino de amor; líbranos del espíritu de poder y dominación, para consagrarnos, como tú, al servicio de nuestros hermanos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

VISITA 25:

Guía: Señor, queremos estar contigo, que eres eucaristía, misterio y sacramento. Recibe nuestro homenaje.

Lectura: Nadie puede poner otro fundamento fuera del que ya está puesto: Jesucristo (1 Co 3,11).

Preces:

Señor, nuestra presencia no es pasiva. Te acompañamos porque hemos escuchado tu llamado y queremos responderte. Por eso ter decimos:

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

- Queremos escuchar atentamente tus palabras.

- Queremos recibir tus confidencias y corresponderlas.

- Queremos saciarnos de tu Espíritu y de tu Cuerpo y Sangre.

- Queremos darte gracias por el Sacramento de la Eucaristía.

- Queremos darte gracias por el don del Sacerdocio, bautismal y ministerial.

- Queremos darte gracias por el mandamiento del amor.

- Queremos partir y compartir cada día tu Cuerpo.

- Queremos descubrir el amor que te ha impulsado a quedarte sacramentalmente con nosotros.

- Queremos permanecer contigo también en las pruebas.

Señor, quédate con nosotros, porque cae la tarde; que te reconozcamos en la Fracción del Pan.

Canto: Quédate con nosotros.

Oración: Señor Padre santo, fuente y principio de la vida, por este sacramento haz que seamos difusores de la nueva vida, en la esperanza de participar en la plenitud donde tú habitas. Por Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 26

Guía: Señor Jesús, hecho alimento y bebida para nuestra fortaleza y vigor, hoy venimos a tí, necesitados de tu fuerza y compañía. Gracias por quedarte tan cerca de nosotros.

Lectura: Cuando llegó la Hora de pasar de este mundo al Padre, sabiendo Jesús todas las cosas, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo (Jn 13,1).

Preces:

Creemos en tu palabra al dártenos como alimento. Respondemos:

Estás aquí, Señor Jesús.

- Conmemoramos tu presencia sacramental enmedio de nosotros.

- Renovamos nuestro espíritu eucarístico y nos comprometemos a vivirlo con mayor exigencia.

- Enséñanos tu doctrina del amor y del servicio.

- Fórjanos en la fragua de tu Evangelio.

- Ilumínanos, como al ciego del camino, para andar por tus sendas evangélicas.

- Háznos sentir sed de agua viva como a la samaritana.

- Háznos instrumentos de tu paz, para crear un mundo justo y solidario.

Canto: No podemos caminar.

Oración: Padre nuestro, que has querido que tu Hijo Unigénito, levantado sobre la tierra, atrajese hacía sí todas las cosas, prolonga en nosotros su vida, para llevar a los hombres a su corazón. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 27

Guía: Señor, queremos ser de los que no dudan, de los que no se desalientan, de los que no conocen posturas ambiguas. Queremos darlo todo por tí.

Lectura: María dio a luz a su Primogénito, y le envolvió en pañales, y le acostó en un pesebre, porque no hubo sitio para ellos en la posada (Lc 2,7).

Preces.

Señor, en la Eucaristía estás presente con el cuerpo que asumiste de María, para ser hombre como nosotros y poder morir, ofrendando tu vida en Sacrificio. Respondemos a cada invocación:

El Verbo se hizo carne
y puso su morada entre nosotros
.

- Tú, Señor eterno, te hiciste humano, limitado y débil como nosotros y por nosotros.

- Tú no tomaste una humanidad pura, sino nuestra humanidad gravemente herida por el pecado.

- Tú te hiciste en todo semejante a nosotros, Señor, menos en el pecado.

- Jesús, tú no asumiste el pecado como acto personal, pero sí asumiste el pecado de todos con todas sus consecuencias.

- Tú te hiciste errante con los peregrinos, fugitivo con Caín, desterrado con Adán, aventurero con los patriarcas, perseguido con los profetas.

Canto: Señor ¿a quién iremos?

Oración: Padre del cielo, que nos has elegido para ser conformes a la imagen de tu Hijo Jesucristo, presente en este sacramento, danos tu gracia para conseguirlo. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 28

Guía: Señor, agradecemos tu amor, que te ha llevado a entregarte a la muerte por nosotros.

Lectura: Dice Jesús: No juzguen, y no serán juzgados; no condenen, y no serán condenados; perdonen, y serán perdonados; porque con la medida con que ustedes midan, serán medidos (Mt 7,1-2).

Preces:

Cristo, tú quisiste compartir tu habitación con nosotros, pecadores, pero a nosotros nos cuesta ser buenos vecinos de los demás. Por eso te pedimos:

Haznos crecer en tu amor, Señor.

- Tú no viniste destruyendo a los malos, Señor, sino acercándote al pródigo, para emprender con él el regreso al Padre.

- La entrega de tí mismo a nosotros por amor te llevó, Señor, hasta lo más humillante de la condición humana, hasta lo absurdo, lo inhumano, lo contradictorio.

- Lo que no es asumido, no es redimido. Por eso tú tomaste nuestra carne de debilidad y muerte.

- Señor, tú revelaste tu propia realidad, haciéndote un despojo humano, alguien ante quien se desvía el rostro, para que no nos avergoncemos de nuestros hermanos más desfavorecidos.

- Te damos gracias, Señor, por el Misterio de tu encarnación en el seno de la Virgen María, para vivir en el seno de nuestra humanidad.

Canto: Alma mía, recobra tu calma.

Oración: Padre de misericordia y Dios de todo consuelo, que tanto amaste al mundo que le diste a tu Unico Hijo nuestro Señor Jesucristo, el cual se nos da en sacrificio y en alimento, haz que busquemos siempre hacer tu voluntad. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 29

Guía: Señor, tú te hiciste uno de nosotros, para elevar nuestra humanidad a la calidad de tu vida. Y tú nos alimentas con tu Cuerpo y con tu Sangre, con el fin de alimentar, sostener y acrecentar esa vida. Gracias por nuestra vida de gracia, que es tu propia vida en nosotros.

Lectura: Dice Jesús: Vayan y enseñen a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que Yo les he enseñado (Mt, 28,19).

Preces:

Señor, no estamos solos, sino que formamos parte de tu Cuerpo. Hoy te pedimos:

Jesús, ayúdanos a seguir tu camino.

- Tú, Señor, quieres que tu Iglesia siga tu camino de encarnación, para manifestarte y comunicarte.

- Tu Iglesia, Señor, ha buscado caminos para estar más cerca de los problemas humanos y de las personas en las varias situaciones.

- Con ojos de fe, descubrimos que estás presente en los acontecimientos y en los pobres.

- Señor, a veces nos escandalizan las fallas de tu Iglesia, y la criticamos, en lugar de sentir que somos parte de ella, y seguir tus actitudes de encarnación.

- Ayúdanos, Señor, a dejar nuestras actitudes de superioridad y lejanía, para estar cerca de los últimos y caminar con ellos.

Canto: Sois la semilla (Id, amigos).

Oración: Muéstrate propicio, Señor, con tus siervos, miembros de tu Iglesia, tu Esposa, para que gozando de su maternal intercesión y libres de todo pecado, merezcan darte gracias con un corazón nuevo. Por Jesucristo nuestro Señor.

VISITA 30

Guía: Señor, no somos dignos de estar cerca de tí ni de recibir tus favores. Pero tú eres bueno y quieres bendecirnos, por eso estamos contigo. Gracias, Jesús.

Lectura: Dice Jesús: Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando (Juan 15,14).

Preces: Cristo, tú triunfaste muriendo. Nosotros queremos participar de tu Pascua, a través de este sacramento. Hoy te invocamos diciendo:

Oyenos, Señor.

- Que te confesemos siempre, Señor, venido en carne, para evitar espiritualismos sin compromiso con la transformación de la realidad.

- Que sepamos descubrir tu voz y tu presencia en el mundo.

- Que seamos como María, que ha caminado con nuestro pueblo sencillo a pesar de sus ambigüedades.

- Haz, Señor, que tu Iglesia recorra los caminos de encarnación que inició con el Concilio Vaticano II.

- Que la Encarnación no sea una verdad para pensarse, sino para vivirse.

Canto: Cristo vence.

Oración: Dios Padre santo, que enviaste al mundo a tu Hijo para salvarnos, y El nos dejó el memorial de su Muerte y su Resurrección en este sacramento, haz que tu Iglesia lo reconozca como único salvador, que vive y reina por los siglos de los siglos.

VISITA 31:

Guía: Señor, tú estás presente en el sacramento de la Eucaristía, con toda tu obra salvadora. Tú moriste por nuestros pecados y resucitaste para nuestra justificación. Te damos gracias.

Lectura: Dice Jesús: No todo el que diga "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mt 7,21).

Preces:

Señor, el amor del Padre que nos viniste a traer, ahora lo hacemos florecer en intercesión por los demás. Te invocamos diciendo:

Alabanza a tí, Cristo Jesús.

- Señor, en el mundo hay mucho pecado, mucho desorden, mucha corrupción, y todo ésto engendra mucho dolor.

- El avasallador mal del mundo, y el sufrimiento de los inocentes, son un problema y un misterio.

- La anticultura de la muerte introducida por el pecado nos hace entrever la gravedad de éste.

- Tú, Señor Jesucristo, no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva.

- Tú viniste a destruir el mal, venciendo el pecado que lo causa y la muerte que le sigue.

- Ante la inutilidad de los millares de sacrificios, tú, Señor, te hiciste víctima de expiación por nuestros pecados.

- El peor crimen alcanzó en tí la plenitud de salvación querida desde toda la eternidad, cuando te entregaste a la muerte de Cruz por nosotros pecadores.

- Como siervo sufriente, Jesús, llevaste nuestras culpas y soportaste el castigo que nos trae la paz. Fuiste contado entre los malhechores.

- Por eso te pedimos por todos los que causan el mal.

- El mal ha sido redimido mediante una muerte que humanamente no tiene sentido: tu Muerte.

Canto: Yo soy el Pan de vida.

Oración: Padre todopoderoso, que has querido que todos los hombres se salven por tu Hijo Jesucristo, y no quieres que ninguno se pierda, escucha la oración de tu pueblo, y concédele ver cumplida su plegaria. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.