Hoy Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 02:35

INDICE

Google
 
Para recibir información de las actualizaciones contáctanos.

ANEXO 1:
ESQUEMAS DE ORACION

ORACIÓN INICIAL (Lunes 22)

Exposición del Santísimo:

De rodillas.

Oración:

La salvación que Dios nos regala ha entrado en nuestra historia, por eso es historia de salvación; nada de lo que hacemos es ajeno o desconocido para nuestro Dios, y todo lo que realizamos ha de estar iluminado por su Palabra y dirigido hacia Él.

En este caminar de nuestra historia iniciamos esta Asamblea Diocesana Pastoral, momento de gracia que Dios nos regala para analizar nuestra realidad eclesial, para dirigir una mirada atenta y crítica a nuestras circunstancias, para descubrir en dónde estamos y qué es lo que queremos lograr, atendiendo las situaciones que ayuden a construir unas comunidades más vivas y dinámicas, haciendo siempre centro de nuestra vida y de nuestro trabajo a Cristo, al Padre y a su Espíritu.

En estos días queremos realizar un discernimiento de nuestra vida diocesana, es decir, dejándonos iluminar por la luz de Dios y en comunión con su Espíritu, tratar de descubrir cuál es su voluntad para nuestra Diócesis. Dejemos pues que Su presencia nos ilumine y nos guíe en este importante momento de oración, reflexión y planeación.

Canto:

Espíritu Santo ven, ven...

Lectura:

Mt 13, 44-48.

(De pie).

Reflexión y signos:

Cofre, collar, red, periódico, cirio y Biblia.

Cuento:

(sentados)

Los lentes de contacto

Un hermoso día de verano una serpiente se encontró en el bosque con su viejo amigo el zorrillo.

- ¿Cómo te va?- le preguntó el zorrillo-. Hace mucho que no te veía.

- Me la paso bastante bien -dijo la serpiente-, sólo que ya casi no veo. Pienso ponerme lentes de contacto.

La serpiente logró su propósito y unos días más tarde se encontró de nuevo con el zorrillo.

- Ahora no sólo veo perfectamente bien -le dijo a su amigo-, sino que incluso mi vida familiar ha mejorado.

- ¿Cómo pueden los lentes de contacto mejorar tu vida familiar?

- Es muy simple -dijo la serpiente-. Descubrí que vivía con una manguera para regar el jardín.

Preguntas para reflexionar

Como agentes de pastoral ¿vemos bien la realidad que nos rodea?

¿Qué es lo que nos puede ayudar a ver mejor, a observar más críticamente lo que nos envuelve, a discernir mejor?

Oración:

La hora de mirar y ver

(De rodillas)

Todos:

Enséñanos a ver con tus ojos, Señor

Lector: En eso de buscar excusas soy, oh Dios, especialista. Ante la urgencia de una respuesta encuentro siempre argumentos para escabullirme y no dar golpe. R.-

Lector: Te aseguro, oh Dios, que miro, veo y respondo según mi conveniencia. Te aseguro, oh Dios, que en esto de mirar y ver, hay muchas trampas en las que a veces me dejo enredar. Hoy solicito tu misericordia. R.-

Lector: Hacía un sol espléndido pero el avestruz no lo veía; metida la cabeza bajo la arena, no quería saber que lucía el sol. R.-

Lector: Muchos, incluso creyentes, miran a los heridos del mundo, pero no ven. Como decía Pablo VI: «Siempre hay un cristiano dormido, junto al hermano que sufre y junto al Cristo que muere». Siempre hay alguno que pregunta: ¿pasa algo? R.-

Lector: Hay otros que no ven, porque ni siquiera miran. ¿Para qué? Aquí no pasa nada, dicen, que esto es un invento para tenernos intranquilos. Siempre hay alguno que les confirma: ¡Aquí no pasa nada! R.-

Lector: Hay otros que miran y ven el doble, duplican los números y ven un herido en cada rincón. Piensan que esto no hay quien lo arregle y se amargan soñando interminables desgracias. Nada se puede hacer, se dicen, sino soportarlo. Se cruzan de brazos y se deprimen diciéndose: ¡hay que ver lo que pasa! R.-

Lector: Los hay que miran, ven y dicen: ¡ésta es la nuestra! Y se ponen a hacer demagogias mientras arriman el ascua a su comida. Pero no hacen nada. Se quedan tan hinchados con sus afirmaciones genéricas y gratuitas y nada aportan. Éstos van y se dicen: ¿qué pasa? Pasa... bla, bla, bla... R.-

Lector: Que esto no va con nosotros, dicen, que lo nuestro es otra cosa, que no debemos meternos en política, que eso es cosa de políticos, economistas y, si acaso, de sindicatos. R.-

Lector: Nosotros a lo nuestro. Así que pasa, colega, pasa. Y los hay que miran y ven la realidad tal cual es y ponen manos a la obra y se dicen: No pasamos de nadie, no pasamos de nada. Aquí estoy, oh Dios, mándame a mí. R.-

Todos:

Cuando Dios esté lejos y el desaliento te invade debes confiar.

Cuando el camino acaba y la duda comienza, debes esperar.

Cuando las armas matan y la indiferencia se calla, debes gritar.

Cuando todo va bien y nada hay que temer, debes vigilar.

Cuando todos mienten y ninguno dice la verdad, debes hablar.

Cuando el mar está encrespado y el destino es incierto, debes partir.

Cuando los ríos se secan y las vidas son estériles, debes sembrar.

ORACIÓN FINAL (Lunes 22)

Monitor: Hay una distancia considerable entre la vida ideal y la fatigosa vida real, pero buscamos y deseamos una vida placentera y plena a pesar de estar incondicionados, por influencias de todo tipo. Al terminar esta jornada nos dirigimos al Señor para pedirle nos ayude a mejorar la vida.

Lectura:

Jn 12, 24-26. Si el grano de trigo no muere.

En verdad les digo: Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida la destruye; y el que desprecia su vida en este mundo, la conserva para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Y al que me sirve, el Padre le dará un puesto de honor.

(Comentarios)

Salmo 44 (43)

R.- Levántate, Señor, y socórrenos.

Lo escuchamos, oh Dios, con nuestros oídos y nos lo transmitieron nuestros padres: las hazañas que en su época tú hiciste, con tu propia mano, en otros tiempos. Para implantarlos, expulsaste a naciones y para extenderlos, maltrataste a pueblos. R.-

No conquistó al país su propia espada, ni su brazo los hizo vencedores, sino que fueron tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro, porque los amabas. Tú, mi rey y mi Dios es quien decide las victorias de Jacob. R.-

Por ti hundimos a nuestros adversarios y en tu nombre pisamos a nuestros agresores. No es mi arco en quien yo confío, no es mi espada quien me da la victoria; mas por ti vencemos a nuestros adversarios, tú dejas en vergüenza a los que nos odian. A Dios cada día celebramos y sin cesar alabamos tu nombre. R.-

Ahora, en cambio, nos rechazas y humillas y no sales al frente de nuestras tropas. Nos haces ceder ante el adversario y los que nos odian saquean a gusto. Nos entregas como ovejas a la matanza, y nos dispersas en medio de las naciones. R.-

Vendes a tu pueblo por un precio irrisorio y no ganas nada con tu negocio. Nos haces el escarnio de nuestros vecinos, todos en derredor se burlan y se ríen. Servimos de escarmiento a las naciones, y los pueblos menean la cabeza. R.-

Todo esto nos pasó sin que nosotros te olvidáramos o rompiéramos tu alianza. No se dio vuelta nuestro corazón ni dejaron tu senda nuestros pasos. Pero nos aplastaste en el desierto, y nos cubrió la sombra de la muerte. R.-

Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios tendiendo las manos hacia un dios extranjero, ¿no es cierto que Dios lo hubiera visto, el que conoce los secretos del corazón? Por tu causa nos matan a cada rato, y nos vemos como ovejas ante el cuchillo. R.-

Despiértate, ¿por qué duermes, Señor? ¡Levántate y ven a socorrernos! ¿Por qué escondes tu cara? ¿Olvidas nuestra opresión, nuestra miseria? Nos arrastramos por el polvo y a la tierra se pega nuestro vientre. ¡Levántate, Señor, y socórrenos, acuérdate de tu bondad y líbranos! R.-

Canto:

Ven con nosotros al caminar...

ORACIÓN INICIAL (Martes 23)

Monición

Nos reunimos nuevamente para continuar nuestra Asamblea Diocesana de Pastoral, valioso momento comunitario para seguir descubriendo los caminos por los que nos pide Dios caminar, las actitudes que debemos cultivar para seguir haciendo presente la Buena Noticia de Jesús aquí y ahora.

A Dios le seguimos pidiendo: su luz para descubrir su plan de salvación, sabiduría para aceptarlo y fortaleza para colaborar con Él en esta gran tarea de ser signos de esperanza; somos luz que ilumina con alegría nuestro mundo, y sal que da sabor de esperanza a nuestra Diócesis.

Lectura:

Lc 10, 25-37. Comentario.

Canto:

(Mientras se acercan personas con un Cristo y otras con carteles indicando diversas realidades y actitudes).

El hombre en el pozo

Un hombre cayó en un pozo y no podía salir, porque sus fuerzas no se lo permitían.

Una persona de buen corazón que pasaba por allí, dijo: «De verdad lo siento por ti. Participo de tu dolor».

Un político comprometido en lo social: «Era lógico que, antes o después, alguien acabara allí dentro».

Una persona piadosa dijo: «solamente los malos pueden caer en un pozo».

Un hombre de ciencia calculó cómo había hecho el hombre para caerse.

Un político de la oposición prometió hacer un escrito contra el gobierno.

Un periodista prometió un artículo polémico en el periódico del domingo siguiente.

Un hombre práctico le preguntó qué tan altos estaban los impuestos del pozo.

Una persona triste dijo: «¡Mi pozo es peor!»

Un optimista: «¡Podrías estar peor!»

Un pesimista: «Te hundirás todavía más».

Jesús, lo miró, lo tomó de la mano y lo sacó del pozo.

Preguntas para reflexionar

Ante las necesidades de nuestra comunidad diocesana ¿Actuamos? ¿Hacemos algo?

¿Ante todo lo que es necesario realizar todos los miembros de la Diócesis sentimos que es nuestro compromiso?

¿En nuestro trabajo pastoral descubrimos qué es lo más importante que tenemos que realizar? ¿O ponemos más atención a lo secundario, a lo menos importante?

Oración

Todos:

Nuestras preferencias deben ser...

No el poder, sino la humildad. No la diversión, sino la compasión. No la burla, sino la compasión. No el racionalismo, sino el misterio.

Nuestras preferencias deben ser...

No la mediocridad, sino la santidad. No la introspección, sino la contemplación. No la riqueza, sino la pobreza. No el purismo, sino la inocencia.

Nuestras preferencias deben ser...

No el mal menor, sino la justicia. No el bien personal, sino el bien de todos. No la interpretación, sino la palabra. No la prudencia, sino la caridad

Nuestras preferencias deben ser...

No el abuso de los bienes, sino el uso de los bienes. No la agitación, sino el silencio. No la picardía, sino la simplicidad. No el fanatismo, sino la fe.

Nuestras preferencias deben ser...

No la opresión, sino la libertad. No el Hombre en general, sino el hombre en concreto. No dios, sino Dios. No la letra, sino la poesía.

Nuestras preferencias deben ser...

No el egocentrismo, sino el humanismo. No el coche, sino la cruz. No la instalación, sino la persecución. No la institución, sino el Espíritu.

Nuestras preferencias deben ser...

No una Iglesia instalada en el mundo, sino perseguida. No el absurdo, sino el misterio. No la separación, sino la comunicación. No mi voluntad, sino la del Padre.

Nuestras preferencias deben ser...

No el refinamiento, sino el pan. No la contemplación de uno mismo, sino el olvido. No yo, sino el Cuerpo Místico. No la autosuficiencia, sino la colaboración.

Nuestras preferencias deben ser...

No el acomodo en la verdad, sino buscar la verdad. No el oro, sino la piedra. No el desprecio o el odio, sino el amor. No la fuerza del rico, sino la debilidad del pobre.

Nuestras preferencias deben ser...

No la evasión, sino la participación. No el individualismo, sino la comunión. No el mal, sino el bien. No el príncipe de este mundo, sino su Creador.

Todos:

Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquiven, acéptalo tú. Sé el que apartó del camino la piedra, el odio de los corazones y las dificultades del problema.

Hay la alegría de ser sano y justo. Pero hay, sobre todo, la inmensa alegría de servir. ¡Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho, si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender! No caigas en el error de que sólo se hacen méritos con los grandes trabajos. Hay pequeños servicios: poner una mesa, ordenar unos libros.

Servir no es una faena de seres inferiores.

Dios, que es el fruto y la luz, sirve, y te pregunta cada día: ¿Serviste hoy?

ORACIÓN FINAL
(Martes 23  - En los grupos decanales)

Compromiso es el empeño que pone una persona en llevar a cabo una acción. Es tarea personal o colectiva, conscientemente pensada, a partir de unos imperativos éticos, para ayudar a otros en ciertos valores fundamentales. Comprometerse equivale a luchar por un cambio importante, dada una situación de dependencia y opresión. El compromiso exige militancia. Tiene que ver con el cambio social, económico, político, cultural y religioso para que el mundo sea más justo y más humano.

Pedimos al Señor fuerza y claridad para ir realizando día tras día el objetivo que nos hemos propuesto.

Lectura Bíblica

Mc 8, 34-38.

Salmo 1

R.- Dios cuida el camino de los justos.

Dichoso el hombre que no va a reuniones de malvados, ni sigue el camino de los pecadores ni se sienta en la junta de burlones, mas le agrada la Ley del Señor y medita su Ley de noche y día. R.-

Es como árbol plantado junto al río que da fruto a su tiempo y tiene su follaje siempre verde. Todo lo que él hace le resulta. No sucede así con los impíos: son como paja llevada por el viento. R.-

No se mantendrán en el juicio los malvados ni en la junta de los justos los pecadores. Porque Dios cuida el camino de los justos y acaba con el sendero de los malos. R.-

Canto:

Amar es entregarse...

ORACIÓN INICIAL (Miércoles 24)

Monición:

En nuestro tercer día de Asamblea, nos volvemos a reunir para afinar nuestro trabajo de planeación. Con la luz que hemos pedido a nuestro Dios hemos estado analizando nuestra realidad y señalando en qué es lo que hemos de poner más atención como agentes de pastoral, para construir la Iglesia de Cristo, misterio, comunión y misión.

Encomendamos a Dios los esfuerzos que realizaremos en este momento, pedimos su presencia para que nos guíe y nos ayude a tener acierto en nuestras reflexiones y decisiones.

Lectura:

Jn 14, 25-31

Comentario y signos:

veladora, por decanato.

Oración:  (Sin ti Espíritu Santo)

Lector: Ven, Espíritu Santo, porque sin ti, Dios es un ser lejano, Jesús resucitado se queda en el pasado, el Evangelio aparece como letra muerta, la Iglesia es una simple organización, la autoridad, un mero ejercicio de poder, la misión, una propaganda, el culto, un arcaísmo, la acción moral, un servilismo.

Todos: Por el contrario, contigo, Espíritu Santo, el mundo es hogar, el Resucitado está presente, Dios está cercano, el Evangelio es poder de vida, la Iglesia se convierte en comunión, la autoridad es un servicio fuerte y gozoso, la liturgia es memorial vivo, la acción ética y moral es un camino vigoroso y constructivo de libertad.

 

La tierra que soñó Jesús

(Sentados)

Entonces Jesús se puso a soñar:

-Si el proyecto de Dios se hubiera realizado como Él quería, ¿cómo habría sido este mundo?

Y su sueño se va forjando en el silencio de sus 30 años en el taller de Nazaret.

Se imagina un mundo nuevo que tiene la forma de un gran puente hecho con las manos de los hombres que habitan este mundo.

Un mundo nuevo donde los hombres se aman de verdad, hasta dar la vida unos por otros, si es necesario.

Un mundo donde los que ocupan los primeros puestos son los servidores de los demás.

Un mundo donde los más importantes son los pequeños, los inútiles, los ignorantes, los enfermos, los ancianos...

Un mundo donde las cosas buenas se hacen casi a escondidas y no para ser vistos por los demás.

Un mundo donde se hacen favores y se ayuda sin esperar nada a cambio.

Un mundo donde el que tiene más comparte con el que tiene menos, y los que poseen mejores cualidades las ponen a disposición de los menos afortunados.

Un mundo en donde no existe la venganza, porque el perdón es un mandato.

Un mundo donde la felicidad no depende del dinero, sino del amor.

Un mundo donde cada uno se esfuerza por cumplir su deber y trabajar para que los demás sean más felices.

Un mundo donde la violencia es imposible, porque nadie se considera ofendido ni tiene nada que disputar con los demás.

Un mundo donde reina Dios, que es lo mismo que decir que reina el amor.

Y Jesús se dijo: ¡Esto es posible!

Canto:

Somos un pueblo que camina...

Utopía

(de pie)

Coro 1: Feliz el hombre que se sabe camino hacia sí mismo, sin dar cabida en su corazón a estériles fantasías se enfrenta cada día con su propia realidad.

Coro 2: Feliz el hombre que no se considera desprovisto de todo valor, y cultivando los dones recibidos, se abre al infinito de Dios que mora en él.

Coro 1: Feliz el hombre que se reconoce necesitado y hambriento de algo que lo supere y lo dinamice, más allá de los límites de su yo posesivo.

Coro 2: Feliz el hombre que huye de las respuestas prefabricadas, y busca, aunque se vea incomprendido y solo, la verdad que lo libera de su rutina existencial.

Coro 1: Feliz el hombre que cultiva las raíces de su solidaridad universal, y acepta que su vida será más bella y fecunda cuanto más hondo baje en la tierra del dolor compartido.

Coro 2: El será una primavera en la historia de los hombres; y los miedos, vacíos y desesperanzas que royeron el corazón de tantos hermanos, no tendrán ya poder de muerte para muchos gracias a la descarga de amor que de él recibieron.

Coro 1: Feliz el hombre que se propuso por encima de todo ser fiel a sí mismo, porque en sí mismo fue camino para el encuentro de Dios con los hombres.

Monición:

Con ayuda de Dios hemos tenido la oportunidad de revisar nuestro ser y quehacer como comunidad diocesana, y seguir planeando cómo queremos seguir trabajando, como colaboradores de Dios, para que su Palabra se siga haciendo presente cada día en cada persona, en cada familia, en cada ambiente.

Agradecemos a Dios su misericordia que nos ha regalado este momento de gracia para nuestra parroquia, a Él pedimos nos siga dando su Espíritu para ser mensajeros constantes y entusiastas de su mensaje.

Vayan a decir

Lector: Vayan a decir a los humildes:

Todos: No están lejos del Reino de Dios (Mc 12, 34).

Lector: Vayan a decir a los ricos:

Todos: Ya tienen su recompensa (Mc 6,24).

Lector: Vayan a decir a los políticos:

Todos: Den a Dios lo que es de Dios (Mc. 12 17).

Lector: Vayan a decir a los gobernantes:

Todos: El que quiera ser importante sea su servidor (Mt 20, 26).

Lector: Vayan a decir a los generales:

Todos: Envaina tu espada (Jn 18, 11).

Lector: Vayan a decir a las personas importantes:

Todos: Los primeros serán los últimos (Mt 19, 30).

Lector: Vayan a decir a los pobres olvidados:

Todos: Los últimos serán los primeros (Mt 19, 30).

Lector: Vayan a decir a los apurados:

Todos: Sólo una cosa es necesaria (Lc 10, 42).

Lector: Vayan a decir a los soldados:

Todos: Bienaventurados los que trabajan por la paz (Mt 5, 9).

Lector: Vayan a decir a los ociosos:

Todos: ¿Por qué están aquí todo el día sin hacer nada? (Mt 20, 24).

Lector: Vayan a decir a los tristes:

Todos: Les vengo a traer una gran alegría (Lc 2, 10).

Lector: Vayan a decir a los pesimistas:

Todos: Valen más que todos los pájaros (Lc 12, 24).

Canto:

Id amigos, por el mundo ...