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Hoy
Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 02:51
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MISA DE CLAUSURA Monición inicial: Hemos llegado al final de nuestros trabajos de discernimiento pastoral en
favor de nuestra Iglesia diocesana. Expresamos nuestra gratitud, ofreciendo el Sacrificio
de acción de gracias de Jesús. Celebramos la fiesta del apóstol San Bartolomé, que etimológicamente
significa: hijo que mantiene las aguas en la altura. Para algunos, benigno defensor de
rayos. Para otros, fatídico por soltar al diablo. Fue de los primeros discípulos de Jesús, natural de Caná, labrador,
identificado con Natanael. Después de la Ascención, predicó en la India occidental,
Armenia, Persia y Arabia. La tradición cuenta que, por destruir un ídolo, el rey le apresó, le
arrancó la piel, y luego lo decapitó. Por eso se le representa con la piel en las manos
y el cuchillo del verdugo. Y lo han hecho patrono los carniceros, curtidores, guanteros,
yeseros, encuadernadores, y todos los que manejan herramientas cortantes. Como agentes de pastoral, también debemos manejar tantas herramientas,
como el análisis evangélico de la realidad, la iluminación doctrinal, la planificación
orgánica, el trabajo en equipo, etc. Esas herramientas resultan tan agudas y cortantes,
que dejan al descubierto las intenciones del corazón y la dirección de la historia. Que la intercesión de San Bartolomé merezca de Jesús para nosotros
también el elogio: «He aquí un verdadero israelita, en el cual no hay doblez». Gloria: Con este antiquísimo y venerable himno, de los pocos no bíblicos que se
han conservado de las primeras comunidades, la Iglesia, congregada en el Espíritu Santo,
glorifica al Padre y al Cordero y le presenta sus súplicas. Oración Colecta: (De San Bartolomé). LITURGIA
DE LA PALABRA Primera Lectura: (De la Fiesta) Con un estilo lleno de imágenes poéticas, descubrimos la utopía de la
Iglesia, que Cristo resucitado nos invita a construir por el Espíritu. Salmo responsorial: (De la Fiesta) Con todas las generaciones de cristianos, de todas las condiciones,
reconocemos la obra de Dios y le alabamos por ella. Evangelio: En la narración del encuentro de Bartolomé-Natanael con Jesús, aparece
como modelo del creyente sincero, que descubre a Jesús con autenticidad, lo recibe y lo
sigue. Oración
universal: Hermanos, aceptando el llamado que nos hace Dios en su Palabra,
sostenidos por la fuerza del Espíritu Santo, elevemos nuestra plegaria común al Padre,
como expresión de nuestro esfuerzo por darle un nuevo rostro a nuestra Iglesia diocesana. Responderemos a cada petición: R. Tú eres el Hijo de Dios, 1. Por el Papa Benedicto, pastor de la
Iglesia universal, y por nuestro obispo Javier: que con su palabra y sus acciones sean
para todos signo de unidad, y caridad, e instrumentos de paz y reconciliación. Oremos. 2. Por nuestra Iglesia diocesana de San Juan
de los Lagos: que ofrezca a todas sus parroquias y a las diócesis hermanas un vivo
testimonio de conversión, con signos concretos de amor a todos y de solidaridad hacia los
más pobres. Oremos. 3. Por la paz y seguridad de nuestro país y
del mundo entero, para que todos los hombres de buena voluntad se comprometan a
construirla eficazmente, para asegurar la tranquilidad a las familias, con el fin de
lograr un auténtico progreso duradero. Oremos. 4. Por los prófugos, los migrantes, los
desterrados, los presos, los marginados, y todo tipo de pobres: que la nueva
evangelización sea para ellos un anuncio eficaz de liberación integral y de vida nueva.
Oremos. 5. Por nuestras familias, grupos de barrio,
parroquias, decanatos y equipos pastorales, para que sean lugar de acogida para todos, en
la fraternidad y el amor sincero. Oremos. Padre vivo y santo, que la intercesión de San Bartolomé dé valor a
nuestra súplica, nos ilumine su palabra ardiente e inspirada, y sus méritos obtengan que
nuestra debilidad consiga la meta que nos propones. Por Jesucristo nuestro Señor. Ofrendas: (Además del pan y el vino de la Eucaristía, los secretarios
decanales llevan sus folders con las conclusiones del trabajo) Presentamos al Señor todo el trabajo realizado, y todo el trabajo por
realizar que arrancará a partir de hoy, como resultado de nuestros esfuerzo intenso en
estos días. Que seamos capaces de responder a las necesidades del ambiente, de renunciar
a las actitudes que nos estorban, y de crecer en comunión y participación. Monición final: Vayamos a reconocer la presencia del Señor en nuestra historia de cada
día, y a hacerlo presente donde aún no se encuentra. Que para nosotros siga siendo San
Bartolomé una invitación a un recio y seguro seguimiento de quien nos llamó por gracia.
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