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Hoy
Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 00:41
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ANEXO 2: Saludo a todos, deseándoles la paz de Cristo resucitado y
glorioso y la cálida protección de la Virgen Madre, Nuestra Señora de San Juan.
Agradezco las condolencias con ocasión de la muerte de mi mamá, así como las agradece
el Sr. Cura Miguel Magaña, cuya familia ha experimentado recientemente -hace un mes
escaso-, una pena semejante a la de mi familia. Dios recompense a todos por estos signos
de fraternidad, sus palabras, su compañía, sus palabras de aliento en la fe y en la
esperanza de la resurrección. PROCESO
PASTORAL Nos
encaminamos hacia el final de una etapa de nuestro caminar pastoral en que se ha visto
involucrada una considerable porción de esta Iglesia diocesana en la elaboración de
nuestro cuarto plan diocesano de pastoral. Al mismo tiempo, juntos hemos hecho avanzar
proyectos de nueva evangelización inspirados -lo acabamos de ver- en nuestro tercer plan
diocesano de pastoral, en las recientes enseñanzas del Papa, en los señalamientos del
Obispo diocesano, así como en las reflexiones de la conferencia del episcopado mexicano
(la CEM) del consejo episcopal latinoamericano (el CELAM). Ante todo, hemos contemplado
permanentemente nuestra realidad con ojos de pastores -acabamos de orarlo- para
transformar esta realidad con la fuerza del evangelio. Me alegra
constatar la amplia participación de todos los sectores de esta Iglesia diocesana. Es
buen augurio de que todos vamos a asumir los compromisos a que lleguemos, como compromisos
propios, ya que hemos sido protagonistas en la planeación, como debemos serlo en la
realización de distintos programas y actividades. Aprecio mucho la presencia de cada uno y
quiero hacer mención especial de las religiosas y religiosos; con los sacerdotes
diocesanos, con los catequistas, con los seminaristas, me veo con más frecuencia, por eso
la mención especial. Y a los sacerdotes religiosos, les invito atenta, cariñosamente, a
ceñirse a los lineamientos y a las sanas tradiciones de esta Iglesia particular en lo que
se refiere a la administración de los sacramentos, así como a respetar con imaginación
y creatividad pastoral los acuerdos decanales encaminados a promover la comunión. VISITA
AD LIMINA APOSTOLORUM En breve -la
próxima semana con el favor de Dios- estaré en Roma para realizar la visita ad
limina apostolorum (a los umbrales de los apóstoles), junto a los sepulcros de
Pedro y Pablo, y participaré con el primer grupo de obispos mexicanos, mismos que haremos
esta visita durante septiembre, divididos en cuatro grupos, un grupo cada ocho días. La
diócesis de San Juan de los Lagos participa como participa siempre, con la provincia
eclesiástica de Guadalajara y con las provincias de Chihuahua, Durango, Hermosillo y con
el obispo de la Eparquía Melquita que radica en México; somos unos veintinueve obispos. Esta visita
que tenemos que hacer los obispos cada cinco años para informar sobre la marcha de la
Diócesis, sobre nuestro propio papel como conductores, y en la que tenemos oportunidad de
una entrevista grupal y otra más breve personal con el Santo Padre, es ocasión de
revisión, de evaluación, misma en la que han participado muchos de ustedes y han
aportado elementos para que su servidor presentara, el cinco de julio a Roma, a través de
la nunciatura apostólica, el informe que debiera ser quinquenal, esta vez es más que
decenal, porque la última visita ad limina fue realizada por los obispos
mexicanos en julio del 94; en aquella participó quien era el pastor de esta
Diócesis, el Sr. José Trinidad Sepúlveda Ruíz-Velasco. Se suspendieron las visitas, o más bien
hoy no fue cada cinco años, sino después de once años, porque el Papa Juan Pablo,
primero nos propuso aquel programa amplísimo del jubileo y durante estos años de jubileo
se suspendieron las visitas. Luego tuvo contacto con los mexicanos el año 99 y al
comienzo del siglo XXI; estaba el Papa cerca y de alguna forma en contacto con la realidad
mexicana. Hoy quiero compartir con todos ustedes lo
que su servidor, el Obispo de San Juan de los Lagos ha presentado al Santo Padre como
conclusión, como apreciación final, informe que consigno en las últimas páginas de
este texto que consta de 81 páginas. Les leo de la 78 a la 81. La evaluación general de
lo que yo he informado sobre la Diócesis y las perspectivas para el futuro. RESUMEN
DEL INFORME A sus 33
años de fundada, esta diócesis de San Juan de los Lagos presenta una aceptable madurez
pastoral. Tiene las estructuras necesarias que prometen un mejor futuro. En nuestro
ambiente se respiran valores cristianos. La familia, a pesar de muchas influencias
negativas, sigue siendo formadora de valores para los hijos. Hay muchas y variadas
expresiones de religiosidad popular. Es grande, en general, la estima que manifiestan los
fieles hacia los sacerdotes, religiosos y religiosas. En un sector significativo se
percibe un gran amor a la Eucaristía. El pueblo, en general, profesa una gran adhesión
leal al obispo diocesano. La cultura rural favorece más el encuentro con Dios, la
contemplación, la armonía, la convivencia humana y la salud moral; no existe ese
anonimato de las grandes ciudades que propicia la degradación en la vida moral de las
personas. De los 302 sacerdotes diocesanos, 28 se encuentran fuera por razones de
enfermedad, estudio o misión; del resto -274- son cerca de 265 los que se encuentran
trabajando con entusiasmo en los distintos campos de acción pastoral de la Diócesis.
Esta es una de las diócesis de México con mejor proporción numérica entre sacerdotes y
fieles laicos (un sacerdotes por cada 3,500 habitantes, aproximadamente). (Dios nos
ha favorecido con el llamado que hace a muchos jóvenes -ellos y ellas- al sacerdocio y a
la vida consagrada respectivamente. Nos alegra constatar una alentadora matrícula en el
seminario mayor y en el curso introductorio, preámbulo al seminario mayor. Y ayer en la
preparatoria, en la que, como un signo de comunión fraterna, hemos recibido por segundo
año a los alumnos preparatorianos de la diócesis joven de Irapuato. Continúo la
lectura). PROBLEMAS
MAS AGUDOS Se podrían
enumerar una serie de problemas más agudos en la Diócesis: 1- La proliferación de
sectas. Aunque quienes las promueven vienen de fuera y no logran mucho éxito en su labor
proselitista. En el fondo, proporcionalmente, son pocos los sectarios. 2- Hay ciertas
influencias negativas en la vida moral de las personas a causa -entre otras- de los que
emigran a los Estados Unidos de Norteamérica y regresan ocasionalmente a sus lugares de
origen. 3- Hay un paulatino alejamiento de las prácticas y conductas cristianas, pero no
de las creencias. 4- Hay un descenso patente en el pudor de la mujer. 5- Los niños y
adolescentes acceden muy fácilmente a la pornografía. 6- Se observa más la violencia
intrafamiliar. 7- Se nota irresponsabilidad y superficialidad en la preparación al
matrimonio por parte de los jóvenes. 8- Aumenta el número de los que se esclavizan con
las adicciones. DESAFIOS
PRIORITARIOS Podemos
señalar como desafíos prioritarios, pastoralmente hablando: 1- La formación integral,
es decir, humana, técnica, doctrinal, pastoral, de los agentes de pastoral. Es bajo el
grado de instrucción de nuestros agentes laicos. (Lo digo con respeto, con cariño,
pero con cierto realismo). 2- Hay poca influencia del espíritu evangélico en ciertos
sectores de decisión en nuestro ambiente. (Qué bueno
que en la oración nos vamos haciendo concientes de que, bebiendo de la Fuente de
Sabiduría y del que es el Fermento Transformador, tienen que tomar, sobre todo los
laicos, un protagonismo más relevante en la transformación del ambiente, en lo social y
en lo político. Es un comentario aparte). 3- Carecemos
de un centro de capacitación de agentes pastorales para lograr un mejor nivel académico,
aprovechando que hay un número aceptable de sacerdotes que han hecho, después de sus
estudios regulares en el seminario, alguna especialización. 4- Nos falta mayor capacidad
para optimizar los recursos humanos y materiales de que disponemos. (Y aquí no lo
elenco, pero sugiero aprovechar estos recursos con más espíritu de pobreza). 5-
Falta mayor generosidad y espíritu de sacrificio en nuestros agentes de pastoral. (Todos
somos agentes, falta esto en el obispo, en algunos sacerdotes, seminaristas, fieles
laicos. Falta en el obispo en primer lugar). 6- Urge un acompañamiento más eficaz al
clero joven. 7- Falta mayor conciencia para sentir obligación moral de la formación
permanente. En un mundo que avanza en la ciencia y la técnica vertiginosamente, pareciera
que algunos agentes nos estancamos en lo ya conseguido. OBJETIVOS
DE LA LABOR PASTORAL (Otro
apartado de esta apreciación global. Los objetivos principales de la labor pastoral).
Nuestro objetivo general de estos últimos 10 años ha sido: Dinamizar, en comunión
y participación, la nueva evangelización, teniendo a Jesucristo como única opción,
para formar comunidades vivas y dinámicas que hagan presentes los valores del Reino de
Dios en nuestra cultura, a ejemplo de María. Se ha avanzado
en la conciencia de la necesidad del trabajo en equipo y de la pastoral planificada. Se
han formado equipos bien constituidos en las distintas áreas y en los diversos niveles de
Iglesia: en el nivel diocesano, decanal y parroquial. La programación anual y el ritmo
pastoral, son valores ya asumidos e institucionalizados. En este aspecto, ha sido muy
importante el apoyo de un subsidio que aparece mensualmente, el Boletín Diocesano
de Pastoral, dirigido sobre todo a sacerdotes, religiosos, religiosas y agentes
laicos de pastoral. (Yo añadiría también la ayuda que últimamente tenemos con la
aparición semanal de nuestro Mensajero Diocesano). Se percibe un mayor
espíritu misionero, abriéndonos a la colaboración con otras diócesis y a la misión
ad gentes, (es decir, a la misión allá donde hay que realizar la primera
evangelización, donde hay que empezar por presentarles a Cristo y por bautizar). OBJETIVOS
PASTORALES PRIORITARIOS (Finalmente,
en este informe, los objetivos pastorales prioritarios para el futuro, no los inventé yo
solo, me ayudaron a reflexionar el equipo redactor, y también de lo que he venido
observando personalmente y en este proceso de planificación). Nuestra
Diócesis está en proceso de la elaboración de nuestro IV plan diocesano de pastoral. En
este proceso, nuestro objetivo general va en la siguiente dirección: Insistir todavía
más en la nueva evangelización, a partir del encuentro personal con Jesucristo; ofrecer
a niños, adolescentes y jóvenes un proceso catequético continuado desde la iniciación
cristiana hasta el momento de la opción vocacional y de la elección del estado de vida;
insistir en la catequesis de adultos; y en una pastoral familiar que considera a la
familia como el espacio más privilegiado de formación en la fe y como el santuario de la
vida; ofrecer una atención preferencial a los más alejados y a quienes viven situaciones
críticas que son resultado de la pobreza, marginación, falta de instrucción y
adicciones; abrirnos más a la misión evangelizadora de la Iglesia, colaborando con
recursos humanos en apoyo de otras diócesis más necesitadas. (Estaba yo
pensando en una parroquia de la arquidiócesis de Oaxaca: dos hermanos nuestros en una
arquidiócesis donde -en aquella cartita que compartí con varios sacerdotes a ver
quiénes le entraban, decía- hay una parroquia que hace 20 años fue erigida y no ha
llegado todavía el primer párroco. Y esto no pasa en China, está pasando en una
arquidiócesis de nuestra República. Una parroquia erigida hace 20 años y no ha llegado
todavía ningún párroco, porque no tienen personal suficiente. Es atendida por unas
monjitas, como párrocas, como administradoras, pero en lo de administración
de sacramentos, no pueden ir más allá. Nosotros -hoy platicaba con un párroco- tenemos
en puerta la creación de una parroquia en septiembre, y ya tenemos su párroco, ya nació
por ahí y ya tenemos también previsto el vicario. Siempre hay diferencia: Una parroquia
que está por empezar y va a empezar con un párroco y un vicario. Esto tiene que movernos
a seguir dando desde la suficiencia, porque, pobreza de recursos humanos, no es tanto;
pero sí seguir dando desde la suficiencia, aunque se provoque un poquito de
insuficiencia). MEDIOS
PARA ALCANZAR LOS OBJETIVOS (Algunos
medios que yo adelanto en mi informe a Roma para alcanzar los objetivos antes mencionados.
Una serie de objetivos que he venido tomando de lo que hemos reflexionado y sin duda son
elementos que serán tomados, porque entre todos los hemos ido haciendo a la hora que en
esta asamblea empecemos ya a formular el objetivo general). Algunos
medios para alcanzar los objetivos antes mencionados son: 1- Promover por distintos medios
la vivencia de la comunión. 2- Consolidar más los proyectos de la pastoral bíblica para
hacer más accesible la Palabra de Dios a todos los fieles, y promover su lectura orante
que lleve a la experiencia íntima de Dios y al encuentro transformador con Jesucristo. (A mí me
cuestiona mucho, hermanas y hermanos que a los novios y a los que hacen la primera
Comunión y a los que se confirman, se les regala una Biblia, pero no hay quién les
instruya para saber sacar toda la riqueza de esa Biblia. Como que es un adorno, un
regalito más, pero falta que lo que regalamos, si estamos regalando lo más valioso, la
Palabra de Dios, sepamos instruir a los demás para que saquen todo el provecho). 3- Ofrecer una
mejor preparación a los catequistas en el aspecto espiritual, doctrinal y pedagógico,
así como en su inserción en la pastoral orgánica. (Me sigue
preocupando la escasa respuesta que tiene de parte de todas las comunidades, sobre todo
rurales, a pesar de la insistente invitación y la adaptación de planes que ha hecho
nuestra escuela catequística diocesana con las madres del Bosqueto y el padre coordinador
de la pastoral catequética. Y pareciera que hay que seguirle buscando, como hay que
seguir insistiendo en que agradecemos la buena voluntad de tantos catequistas, pero no
basta. Hay que formarse más y hay que entrarle más a fondo a la formación permanente). 4- Potenciar
más el decanato como centro de coordinación de proyectos pastorales supra-parroquiales,
de animación pastoral y de intercambio y apoyo mutuo. (Pertenecer a un decanato como
agente de pastoral es, guardando la proporción, como pertenecer a una parroquia. Hay
deberes que hay que cumplir, necesariamente cumplir, para poder vivir la comunión en este
nivel. Alguien todavía de agentes muy cualificados -es un comentario, al Papa no se lo
digo- alguien todavía pareciera que ve el decanato como una opción en la que se puede
estar o no estar, trabajar o no trabajar o excluirse. Yo repito y reafirmo ahora: La
pertenencia -y nosotros somos agentes laicos cualificados por vocación-, la pertenencia
no es opcional. No podemos, si descuidamos esta instancia, de veras organizar una
pastoral, como señalábamos refiriéndonos a los seminaristas, pero podemos decirlo de
todos, ser promesa de una pastoral y de una evangelización vigorosa). 5- Brindar a
los jóvenes una mejor preparación remota, próxima e inmediata para el matrimonio. 6-
Promover la catequesis de adultos en sintonía con un proyecto que impulsa actualmente la
conferencia episcopal. 7- Fomentar más el espíritu misionero con prácticas de misión y
conferencias sobre el tema a los seminaristas diocesanos. Así mismo, invitando a los
sacerdotes a ofrecerse por algunos años para apoyar otras diócesis más necesitadas de
agentes evangelizadores. (Entre los sacerdotes me cuento yo también. Si Dios me llama
a una diócesis de menos recursos, de mayor pobreza, pienso que tengo la suficiente salud
y también la disponibilidad y no estoy esclavizado por condicionamientos. Si en alguna
forma Dios se manifiesta para ir a un lugar de más retos en el sentido de más carencias
y de más urgencia evangelizadora). Hasta ahí la
mirada global, como el resumen del informe a Roma. CONCLUSION Ha terminado,
lo vimos en las noticias, el encuentro del Papa con los jóvenes en Colonia, Alemania.
Hubo una delegación de nuestra Diócesis encabezada por el Sr. Cura Juan Martín, el
responsable de la pastoral juvenil y hay otro grupo de tepatitlenses que también, con
rifitas y colectas se lanzaron, y qué bueno que nos han representado en este encuentro
del Papa con los jóvenes. Hay mucho que hacer en este campo y tenemos que hacerlo. Yo
invito a todos, al comienzo de esta XIV asamblea diocesana de pastoral, a seguir
trabajando, aunque todavía no aparezca el librito que va a consignar las
reflexiones consensuadas y avaladas por la promulgación del Obispo, a que sigamos
trabajando. Hay que
aprovechar tanta reflexión e intercambio que a lo largo de este proceso se ha generado en
todos los sectores y niveles. Hay que aprovechar elementos que ya tenemos, así como muy
acordados para inspirar nuestras acciones. Invito también a que no nos quedemos en un
proceso de planeación técnicamente impecable. Hay que avanzar, y esto nos lo recuerda el
Papa y lo remarcaba el padre Muñoz Porras al principio del proceso, hay que avanzar en la
santidad personal y comunitaria. No hay que contentarnos con poco. Hay que tirarle a la
perfección y a la santidad evangélica. Y es preciso que juntos hagamos de todo este
proceso un proceso evangelizador que nos toque y nos convierta el corazón para poder
luego transformar el entorno, para gloria de Dios y para anticipación del Reino en
nuestras estructuras. Muchas gracias.
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