Hoy Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 01:47

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ANEXO 3:
MEMORIA HISTORICA DEL PROCESO
DE ELABORACION DEL IV PLAN DIOCESANO DE PASTORAL

2000-2001

DEFINICION DEL MARCO TEOLOGICO

Ø Una mirada al pasado, al presente y al futuro

Ø La misión de la Iglesia es un don de Dios y tarea de todos

Ø El propósito es anunciar y vivir el evangelio

Ø Queremos encontrarnos con Jesucristo que nos compromete a la conversión, a la comunión y a la solidaridad

Ø Entendemos que la Iglesia es misterio, comunión y misión

PREPARACION DEL MARCO REFERENCIAL

Ø Equipos

Ø Personas

Ø Contenidos

2002-2003

MARCO SOCIAL

Ø 29 Temas

Ø Megatendencias

Ø Niveles de Iglesia

Ø Resumen

2003-2004

MARCO ECLESIAL

Ø 30 Temas

Ø Iglesia misterio - comunión - misión

Ø Niveles de Iglesia

Ø Resumen

2003-2004

MARCO REFERENCIAL

Ø Marco histórico

Ø Comunión

Ø Pastoral profética

Ø Pastoral litúrgica

Ø Pastoral social

Ø Misiones

MARCO HISTORICO: DE LA MANO DE MARÍA, CAMINAMOS HACIA DIOS

«Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, que nació de mujer y fue sometido a la ley, con el fin de rescatar a los que estaban bajo la ley, para que así recibiéramos nuestros derechos como hijos» (Gal 4, 4- 5).

Deseamos tener una «visión pastoral retrospectiva de las etapas más significativas de nuestra historia, considerada como Historia de Salvación» (III Plan Diocesano de Pastoral, 13).

1.1 ELABORAMOS NUESTRO PLAN DESDE LA HISTORIA

Somos un pueblo con una historia singular que ha marcado nuestro acontecer y definido nuestra identidad.

Deseamos hacer una atenta consideración del curso de los acontecimientos de la historia, para discernir hoy las exigencias de la evangelización.

Queremos recoger los valores y tradiciones de nuestro pueblo.

1.2 CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN

A nuestras tierras llegó “la plenitud de los tiempos” cuando los franciscanos nos ofrecieron a María Inmaculada junto con Jesús para hacernos, por el bautismo, hijos de Dios.

Venimos de indios nómadas y aventureros españoles.

Debido a la mala convivencia de indios con españoles, aquellos vivieron en lugares separados y se mezclaron muy poco con criollos españoles.

1.3 COLONIZACIÓN
     Y CRISTIANIZACIÓN

Nuestros pueblos cultivaban la tierra y criaban ganado desde entonces.

Los sacerdotes evangelizaron y catequizaron permanentemente.

Continuó presente la religiosidad indígena.

Se organizaron cofradías y patronazgos; la escuela, el hospital y los pobres, nunca faltaron como apostolado.

Desde entonces el sacerdote fue cabeza y alma de nuestros pueblos; el templo se convirtió en un monumento a la fe católica en el corazón de la comunidad, el modo de vivir y de pensar, quedó impregnado por los valores del Evangelio.

1.4 NUESTRA SEÑORA DE SAN JUAN DE LOS LAGOS

Nuestra Señora de San Juan de los Lagos fue nuestra estrella y la aurora de Jesucristo.

Reconocida e invocada por los cristianos de todo el país a partir del primer milagro (1623). Esta presencia ha hecho todavía más marianos a nuestros pueblos, desde siempre también guadalupanos.

1.5 INDEPENDENCIA Y REFORMA

Nuestro pueblo ha dado su apoyo a las personas, instituciones y movimientos sociales que garanticen su fe católica: españoles de corazón, conservadores de pensamiento y siempre amantes de las libertades.

El nacionalismo liberal mexicano impulsado por Juárez desembocó en la separación de la Iglesia y el Estado, en un Estado laico y en un despojo frecuente de los bienes eclesiásticos.

Pero no decayó la fe, más bien surgieron las misiones populares para acrisolar la fe del pueblo sencillo.

1.6 REVOLUCIONES MEXICANAS

A finales del s. XIX y principios del XX surge la reflexión sobre los problemas sociales de nuestro pueblo; algunos de nuestros laicos, como el Lic. Anacleto González Flores, llegaron a ser los mejores líderes de opinión en todo el país.

La Iglesia particular de Guadalajara fue promotora de la justicia y la solidaridad ante una sociedad y un gobierno muchas veces injustos, corruptos y autoritarios.

Dio voz a los reclamos sociales del pueblo, golpeado por un Estado al servicio de los poderosos y por la impunidad y desigualdad sociales: caciquismo, despojo de bienes, manipulaciones de la ley, opresión a la Iglesia, falta de libertad de expresión y otras.

El acoso y opresión crecientes de los sucesivos gobiernos revolucionarios lanzó a nuestra gente (más cristera que revolucionaria), como protagonista de una lucha para hacer valer sus derechos y libertades religiosas negadas; defensa y protesta pacíficas en las que las armas fueron el último recurso.

En esta lucha todos participaron: como soldados, informantes, anfitriones, proveedores, donantes, protectores, etc.

Todos simpatizaban con la defensa de la fe; por ella oraban, luchaban y estaban dispuestos hasta a dar la vida por ella.

Recordamos a los santos Román Adame, Julio Álvarez, Pedro Esqueda, Sabás Reyes, Toribio Romo y Tranquilino Ubiarco, y muchos otros mártires silenciosos y anónimos que con igual o mayor ardor derramaron su sangre por sus creencias.

Recordamos también los más de treinta siervos de Dios o beatos originarios de estas tierras, cuyo ejemplo de vida es valor de fe incalculable.

Fruto de esta tierra de mártires fue y es la dinámica vida eclesial de nuestros pueblos, sus vocaciones sacerdotales y religiosas, sus familias, donde la mujer ha sido la primera educadora en la fe y en los valores; la floración de asociaciones, y el fortalecimiento de la catequesis a partir de los años treinta.

1.7 EN LOS UMBRALES DEL SIGLO XXI

El Concilio Vaticano II coincide con un profundo cambio social en nuestro pueblo, mismo que se prolongará hasta nuestros días.

Las crisis económicas recurrentes han hecho más grande la brecha entre ricos y pobres, generando un malestar social que hizo pasar a nuestra gente del pasivismo cívico tradicional a una participación más amplia y consciente, sobre todo en las elecciones, misma que dio como resultado una alternancia en el poder en la que nuestros pueblos fueron pioneros a nivel municipal y estatal.

1.8 NUESTRA IGLESIA DIOCESANA

La erección de la Diócesis de San Juan de los Lagos en 1972, marcó nuestra historia contemporánea.

Mons. Francisco Javier Nuño Guerrero (1972-1981), creó las estructuras básicas de la Diócesis.

Mons. José López Lara (1981-1987) impulsó la pastoral orgánica.

Mons. José Trinidad Sepúlveda Ruiz-Velasco (1988-1999), impulsó el Segundo (1989-1995) y Tercer (1995- 2000) Planes Diocesanos de Pastoral y encabezó la Visita del Papa Juan Pablo II a nuestra Diócesis.

Mons. Javier Navarro Rodríguez a partir de 1999, ha impulsado la elaboración de nuestro IV Plan.

1.9 CONCLUSIONES RELEVANTES

Desde la visión histórica que hemos descrito, tratamos de elaborar nuestro IV Plan Diocesano de Pastoral. Bajo esta luz mencionamos los siguientes desafíos históricos que a todos nos interpelan y nos invitan a darles respuesta aquí y ahora.

Evangelizar al pueblo de Dios que peregrina en la Iglesia de San Juan de los Lagos, siendo fieles a su historia particular y al Plan salvífico de Dios en su Hijo Jesucristo.

Profundizar en la memoria histórica de nuestro pueblo para corregir actitudes deficientes y conservar los valores más genuinos de nuestra gente.

Fundamentar nuestra tarea pastoral planificada en los dinamismos y necesidades que, a lo largo de la historia, van presentando los pueblos de nuestra región.

Asumir la pastoral planificada como la mejor manera de configurar, desde la fe, nuestra Iglesia diocesana.

Promover en nuestras comunidades el estudio, la reflexión y la sistematización de la historia de nuestros pueblos y de nuestra región.

Inspirar nuestro trabajo pastoral en las mejores líneas de la gesta cristera que nos dieron muchos mártires y cristianos ejemplares, tanto sacerdotes como laicos.

Institucionalizar el estudio atento y diario de los signos de los tiempos, especialmente ahora que nuestra patria mexicana respira nuevos aires de democracia.

Enfrentar el nuevo siglo y nuevo milenio desde un pasado que se hace presente en nosotros, exigiéndonos una Iglesia diocesana fiel a Dios, al hombre y al Magisterio de la Iglesia.

LLAMADOS A SER PROMOTORES
DE COMUNION

“Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su hijo Jesucristo”.

Nuestra comunión y participación en la sociedad y en la Iglesia

En consonancia con el Papa Juan Pablo II, descubrimos que el desafío principal que tenemos es hacer de nuestra Iglesia una escuela de comunión y participación.

LAS LUCES DE NUESTRA
COMUNION Y PARTICIPACION

Una luz es que en nuestra historia se ha suscitado la presencia de hombres y mujeres que viven los valores humanos y cristianos propiciando la integración de la comunidad.

Destacamos el acercamiento de nuestro Obispo como un agente de comunión fraterna entre sacerdotes y comunidades de nuestra Diócesis.

La comunión y participación de nuestro seminario al integrarse a la pastoral en todas sus etapas.

En la mayoría de nuestras comunidades hay equipos, consejos y asambleas.

LAS SOMBRAS DE LA COMUNION
Y PARTICIPACION

Nuestras familias que son centro de comunión y participación, están sufriendo graves deterioros, desintegración familiar, divorcios, etc.

Hay quienes se han dejado arrastrar por la cultura de muerte, violencia intrafamiliar, divorcios, abortos.

En algunas comunidades no se han integrado los mecanismos de comunión y participación, equipos, consejos y asambleas.

Existen equipos diocesanos que no tienen representatividad en el nivel decanal ni parroquial.

El activismo ha disminuido nuestro entusiasmo por logar una verdadera espiritualidad de comunión y participación.

Reconocemos que más de la mitad de las parroquias no han logrado aterrizar los proyectos diocesanos en el nivel parroquial.

NUESTRAS CONVICCIONES SOBRE
LA COMUNION Y PARTICIPACION

Creemos que el misterio de la Iglesia una, santa, católica y apostólica, es el sacramento de la comunión de Dios al servicio de su Reinado en toda la humanidad.

Entendemos que el misterio de la comunión se encarna y se manifiesta en la Encarnación.

Comprendemos que la Iglesia debe de ser siempre un espacio de comunión y participación, más allá de las condiciones económicas, políticas y sociales de los hombres y mujeres que la componen.

Asumimos que el valor de la comunión se manifiesta y se encarna en la esencia misma de la Iglesia.

La comunión es el fruto de la manifestación de aquel amor que surgió del Padre, que se derrama en nosotros a través del Espíritu de Jesús.

Confesamos que el factor de unidad más importante para nuestra comunidad eclesial es la Palabra de Dios.

Apreciamos y asumimos las directrices que el Magisterio universal y local de la Iglesia ponen en nuestras manos.

Estamos ciertos de que el ejercicio práctico de la comunión se realiza en la corresponsabilidad.

Esperamos de los sacerdotes un empeño creciente por convertirse en los primeros factores, por su palabra y su testimonio de la comunión y participación.

DESAFIOS PASTORALES

Urge testimoniar un estilo de vida capaz de iluminar y unir con los valores humanos y cristianos.

Es necesario un conocimiento profundo de la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia.

Necesitamos que los valores de la comunión y participación sean más evidentes desde la vida familiar.

Vemos necesario vivir un proceso permanente de conversión pastoral.

Empezamos a sentir un cierto conflicto generacional entre sacerdotes.

Necesitamos atender pastoralmente a la familia como centro primario y natural de la comunión y participación.

Urge revalorar y potenciar los mecanismos de comunión y participación. En todos los niveles.

Es indispensable contar con una estructura organizativa que permita a todos los sectores de personas, grupos, asociaciones y movimientos y agentes de pastoral, sentirse representados.

En materia de pastoral debemos luchar para que los planes y proyectos pastorales a nivel diocesano y decanal, se concreticen también en el nivel parroquial

CONCLUSIONES RELEVANTES

Publicación y criterios pastorales sobre la preparación, celebración y registro de sacramentos.

Pronunciarse sobre la posibilidad y necesidad de agrupar algunos equipos que hasta ahora han funcionado con cierta autonomía. Ejemplo: En la pastoral social, agruparse pobres, campesinos, M.C.S., y otros.

Existen algunos nombramientos a nivel diocesano que no están en nuestro organigrama y tienen muy poca representatividad en los mecanismos de comunión y participación, el caso de cursillos, M.F.C. y otros, que podrían darse en el equipo de laicos.

LLAMADOS A SER EVANGELIZADORES DEL REINO

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a libertar a los oprimidos y la proclamar un año de gracia del Señor. (Lc 4, 18-20).

La Iglesia existe para evangelizar.

Como dijo Pablo VI, “evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda”. (EN 14)

Una atenta consideración al acontecer contemporáneo nos lleva a afirmar que estamos viviendo un cambio de época que cuestiona fuertemente la manera de vivir de las personas y de nuestros pueblos. Esa es quizá la intuición de fondo que hay tras el llamado insistente del Papa a inaugurar los tiempos de una “Nueva Evangelización: nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión”, proceso que implica simultáneamente un reencuentro con el Jesús evangelizador y una encarnación en la humanidad de nuestra época (ChL 34; RMi 33).

Juan Pablo II ha presentado como opción preferente para toda la Iglesia la nueva evangelización. Pero nos ha hecho una advertencia sabia: el hombre es el camino hacia Dios. Si queremos que se nos tome en serio cuando presentemos a Jesucristo, debemos partir del hombre concreto: de sus desengaños, de sus preguntas, de sus conquistas, sueños y realizaciones históricas. Y desde ahí, asumiendo el mundo como creación divina y lugar donde habita el Espíritu, la tarea hoy prioritaria es la Evangelización.

HECHOS POSITIVOS

La catequesis se alimenta de la Palabra de Dios para fortalecer nuestra fe.

La mayoría de los padres de familia tienen conciencia de la importancia de la catequesis para sus hijos en la etapa de iniciación cristiana y la familia sigue siendo la principal escuela donde se aprende a amar y vivir los valores humanos y cristianos

Hay presencia activa de agentes comprometidos, valerosos y corresponsables en la evangelización y la mayoría de agentes son mujeres.

Es clara y permanente la asesoría y formación continua de catequistas.

Es innegable que la valiente profesión de fe de nuestros mártires cristianos son hoy un ejemplo a seguir.

Los medios de comunicación social favorecen la difusión de la cultura; son utilizados rectamente para ayudar al género humano y propagar y fortalecer el Reino de Dios. La Iglesia predica el mensaje salvación con estos medios.

HECHOS NEGATIVOS

En general no estamos habituados al estudio de la Biblia y es un simple adorno.

Existe apatía de los padres de familia por la tarea evangelizadora, rehuyen al compromiso evangelizador de ser educadores de sus hijos, se respaldan en las catequistas y les exigen demasiado.

Aceptamos que la falta de continuidad en la evangelización propicia incoherencia, miedo al compromiso y pérdida de valores.

Se ha descuidado la catequesis de adultos.

Los agentes buscan una pastoral cómoda, no comprometida y falta una suficiente preparación.

Incoherencia entre la fe, la religiosidad y la vida, así como el hacer de la religión un asunto de gustos donde cabe una fe sin compromiso.

Se ha hecho poco para formar en el uso correcto de los MCS y para crear conciencia crítica ante sus contenidos.

DESAFIOS

Necesitamos que la evangelización no quede en meros conocimientos, sino que lleve a una experiencia con Cristo.

Los agentes de pastoral seamos primero discípulos y después maestros.

Debemos valorar e impulsar lo positivo que nos ofrecen los MCS (estudio, documentales, información, internet, solidaridad en desastres, conciencia comunitaria, sana diversión, etc.), y no satanizarlos por completo.

Creemos que el más grande comunicador y el mejor mensaje que debemos comunicar es JESUCRISTO y su evangelio nuestro mayor aporte al mundo de la comunicación.

Creemos y predicamos que la Virgen María es el prototipo de mujer libre, digna y fiel a Dios y al hombre.

Reconocemos que aún falta que los laicos sean testigos de los valores evangélicos en todos los niveles y aspectos de la vida social y política. Necesitamos promover líderes cristianos en el campo político-social.

Es necesario seguir haciendo conciencia en los padres de familia sobre la cultura de la vida, la responsabilidad de la procreación y la educación de los hijos.

Es necesario reforzar esfuerzos para que en las parroquias, especialmente los jóvenes y adolescentes conozcan, vivan y amen la fe y la Sagrada Escritura a partir del encuentro con Cristo.

CONVICCIONES

Creemos que evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia.

Proclamamos que la Iglesia siempre ha tenido la Sagrada Escritura como tesoro de la revelación y alimento eficaz para la vida como lo ha hecho con el Cuerpo de Cristo pues ella nos lleva al conocimiento de Dios, a vivir como El nos manda y nos guía en el proceso de pastoral.

Proclamamos que María es Madre de la Iglesia, Modelo de santidad, intercesora y Maestra de Evangelización que nos lleva a Cristo.

Proclamamos que los padres de familia deben ser los primeros evangelizadores mediante la palabra y el testimonio de vida.

Reconocemos que todos los miembros de la Iglesia tenemos la misión de anunciar el Evangelio y dar testimonio de Cristo.

Creemos que Cristo sigue evangelizando en la Iglesia por medio del Espíritu Santo en comunión con el Padre.

Creemos que Cristo es el centro y fuente principal de toda catequesis.

Proclamamos que el Espíritu Santo es el protagonista en la tarea evangelizadora.

CONCLUSIONES RELEVANTES

“La ruptura entre evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo, como lo fue también en otras épocas” (EN 20). Los aportes de nuestra Diócesis en el campo de la cultura indican la vigencia actual de este drama de nuestro tiempo. Desde 1992, los obispos latinoamericanos en el documento conclusivo de su IV Conferencia Episcopal Latinoamericana en Santo Domingo, acentuaron en su pensar y actuar la urgencia de evangelizar la cultura: “La Nueva Evangelización tiene que inculturarse más en el modo de ser y de vivir de nuestras culturas” (SD 30). El llamado de Cristo es actual y, en los desafíos de nuestro pueblo, reclama nuestra respuesta. “Ustedes son la luz del mundo... brille su luz delante de los hombres, de modo que, al ver sus buenas obras, den Gloria a su Padre que está en los cielos” (Mt. 5, 13.16).

Como la Sagrada Familia en Nazareth (Lc 2), las familias de hoy deben leer, meditar y hacer vida constantemente el mensaje de la Palabra de Dios que las construye poco a poco como Iglesia doméstica y las hace fecundas en humanismo y virtudes cristianas; allí se constituye como la fuente de las vocaciones (IA 46a). Tampoco deben faltar en las familias los momentos de oración y vida espiritual en común (IA 46c).

Es necesario que los MCS fortalezcan aquellos valores que les permitan servir a las personas, favoreciendo sus derechos y su libertad. Así mismo, es indispensable que cuiden su independencia de cualquier instancia de poder político y económico que pueda limitarlos en su imparcialidad y transparencia (CPCEM 385).

CONVOCADOS PARA CELEBRAR
A CRISTO

Alta práctica religiosa

Ritualista, rutinaria, por tradición, acto social

Resistencia a evangelización

Campaña “Por una celebración digna”

Atención a la Eucaristía en los últimos años: Urgencia y cansancio

Años trabajando por unificar criterios sobre sacramentos

Adultos: Practicantes, tradición arraigada, cristiandad, no formación ni actualización

Jóvenes: Momentos de experiencia religiosa, no tradición, ni norma, ni compromiso, relativismo moral

Ambiente: Religiosidad Eucarística y mariana

Carácter femenino

Decae por superficialidad, prisa, modernidad

Las faltas contra la liturgia Expresan y afectan:

- La comunión

- La fe

- La caridad

PROMOTORES DE LA SOLIDARIDAD CRISTIANA

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a dar la buena nueva a los pobres, a sanar a los de corazón destrozado, a proclamar la liberación a los cautivos y a los prisioneros la libertad” (Isaías 61, 1).

Es necesario descubrir en los rostros sufrientes de los pobres el rostro de Dios.

En la fe encontramos los rostros desfigurados por el hambre, consecuencia de la inflación, de la deuda externa, injusticias, violencia, etc.

Entre las angustias de los hombres y los consuelos de Dios.

Nuestra Diócesis experimenta las angustias de la cuestión social y los consuelos que Dios ofrece.

Reconocemos con humildad que no hemos asumido todos los desafíos que la realidad nos demanda.

LUCES - ASPECTOS POSITIVOS

La Pastoral Social se va consolidando en su organización.

La Iglesia está atenta a las necesidades de la comunidad y trata de discernir los signos de los tiempos.

Aumenta el número de laicos que se hacen sensibles a las necesidades de los demás.

Algunos laicos en la pastoral penitenciaria.

Jóvenes que se han resistido a la corrupción del ambiente.

Gran solidaridad en nuestro pueblo.

La mayoría de nuestras parroquias son centros de caridad.

Obispo y Sacerdotes han hecho su opción por los pobres.

En algunas parroquias hay eventos para atender a los migrantes.

Esfuerzos por dar respuesta al problema de las adicciones.

Han proliferado las cooperativas.

SOMBRAS - ASPECTOS NEGATIVOS

Cultura de la muerte.

Aumenta el fenómeno del narcotráfico, la droga y el alcohol.

Ambiente relativista e indiferencia ante la pérdida del sentido del pecado.

Gente alejada y en situaciones críticas no son atendidos y evangelizados.

En gran número de personas hay un divorcio entre fe y vida.

Fenómeno migratorio, causa de distintos problemas.

TLC: quiebra de muchos.

Ambientes como pandillerismo, drogadicción y prostitución, no son atendidos.

¿QUE NOS PIDE DIOS?

El Evangelio nos muestra a Cristo en su opción por los pobres.

La persona debe colaborar en el anuncio del Evangelio, discerniendo los signos de los tiempos.

Conversión: Don que implica la reincorporación a la comunidad y al compromiso social.

La Iglesia debe presentar el Evangelio como algo liberador.

El laico está llamado a ser discípulo, a procurar la santidad y a dar testimonio.

Como Iglesia, debemos acercarnos al más alejado.

Estamos llamados a organizar la pastoral social, la vida de caridad de la Iglesia, para que la palabra anunciada y celebrada llegue a plasmarse en la vida de los cristianos.

DESAFIOS PASTORALES

Hacer de Cristo el centro de nuestra vida. “Construir la civilización del amor”.

La Iglesia se haga presente en todos los campos para llegar a los más alejados.

Contar con una estructura organizativa.

Orientar a los jóvenes sobre la situación actual.

Involucrarnos en el trabajo social.

Que los programas pastorales respondan a las necesidades de las comunidades.

Reconocer los derechos de los laicos para que estos cumplan sus obligaciones como miembros del pueblo de Dios.

Formación humana y cristiana sólida: firmeza de la fe.

Talleres de formación e información política a toda la ciudadanía.

COMPROMISOS - LINEAS DE ACCION

Dos nuevos departamentos: Pastoral de la salud y pastoral de los derechos humanos.

Mayor comunicación con otros equipos de pastoral: MCS, Pobres y Pastoral Urbana.

Formación adecuada en la línea social desde el Seminario.

Destinar recursos para que laicos tengan acceso a formación en cuestiones sociales.

IGLESIA DIOCESANA,
IGLESIA MISIONERA

 

 

Cristo trasmite la misión recibida de su Padre (Mc 16, 15)

Iglesia reflejo de este misterio y solo la iglesia que experimente esta vivencia comunitaria podrá ser auténticamente misionera.

Hemos recibido la fe de los misioneros, hoy vivimos una crisis profunda en la vivencia del compromiso evangelizador.

De acuerdo al Vaticano II y a la Carta de los obispos (del encuentro…) hoy la misión se lleva a cabo a través del dialogo profundamente cristiano.

Hoy son muchos los campos misión; el urbanismo, la política, los migrantes los marginados, etc., etc., etc.

Nuestra Diócesis se siente impulsada a compartir los dones que el Espíritu ha depositado en ella, tenemos que dejarnos interpelar y no sólo eso, sino formarnos para dar respuesta al reto de los tiempos actuales.

LUCES Y SOMBRAS

Ante las transformaciones sociales y eclesiales ¿Qué hacer? ¿Qué caminos tomar? ¿Qué desafíos reales tenemos enfrente?

Antes de contestar esto veamos qué tenemos de positivo. Aclaro que esto positivo no necesariamente responde a estas preguntas, pero nos puede ayudar.

LUCES

Hay familias evangelizadoras, mujeres promotoras de valores y papás que creen que la catequesis es importante para sus hijos.

Aumenta el número de laicos comprometidos, que conforman los grupos de pastoral en todos sus niveles.

Muchas personas se esfuerzan por testimoniar su fe (sacramentos, escucha de la Palabra, sensibles a las necesidades).

El número de agentes sacerdotes es abundante.

Hay conciencia del fenómeno migratorio, se empieza a atender la pastoral de las ciudades.

Existe la misión Ad-Gentes.

Hay no pocos laicos que han llevado su compromiso al campo sociopolítico.

SOMBRAS

Aquellas que no son antítesis de las luces

El fenómeno migratorio raíz y causa de la desintegración familiar.

Divorcio fe-vida, binomio que va a la alza.

Poca participación de varones en la pastoral.

Programas de pastoral inadecuados a las comunidades parroquiales.

No se anuncia el Reino a los alejados (situaciones irregulares, situaciones críticas).

Se vive una vida sin Dios, secularismo; el poder, el tener y el placer, llevan a una vida vacía.

Los proyectos pastorales no son apropiados a la sociedad.

La misión Ad-Gentes no da frutos reales.

¿QUE NOS PIDE DIOS?

A que animados por el Espíritu veamos el futuro como un área de oportunidad.

El ser misioneros nos lo demanda:

Crecer como Iglesia desde la comunión y desde la solidaridad.

Renovarnos como Iglesia diocesana desde la dimensión misionera.

Ser verdadero testimonio de vida.

Que caigamos en la cuenta que el Espíritu Santo es el protagonista de la misión evangelizadora.

Que a través de la oración encontremos la firmeza en la fe.

Dios nos pide anunciar el evangelio animados por el Obispo, principal misionero.

Creemos que Dios nos pide que nuestras catequesis no pierdan su dimensión misionera.

Somos llamados a dar testimonio a ejemplo de los mártires del nombre cristiano.

Estamos llamados a hacer de nuestras familias verdaderas Iglesias domésticas.

Proclamar en y desde la parroquia, el compromiso misionero.

DESAFIOS
PASTORALES

Lograr una mejor evangelización en nuestra Diócesis.

Implementar nuevas estructuras evangelizadoras en nuestra sociedad descristianizada.

Intensificar en la parroquia la evangelización de los alejados con evangelizadores competentes.

Necesitamos que la evangelización lleve a una experiencia íntima con Cristo.

Urgen agentes (sacerdotes y laicos) que den testimonio de fe y conversión.

Urge una pastoral orgánica que nos unifique (estructura, institución, agentes)

Es necesario que el evangelio llegue a instituciones educativas

Promover una pastoral misionera que tenga animación, formación, organización y cooperación misionera.

Tomar en cuenta la misión evangelizadora que es:

Atención a los fieles

Evangelizar a los alejados

Misionar con los no cristianos

Urge crear mecanismos que concreticen el compromiso misionero Ad-Gentes

CONCLUSIONES
RELEVANTES
(LINEAS DE ACCION)

Fomentar la mística misionera en la praxis pastoral

Que la acción pastoral de la Diócesis tome en cuenta la triple misión evangelizadora (antes mencionada).

Aterrizar el compromiso misionero diocesano desde las parroquias

La misión eclesial debe tener ingerencia en el campo socio-político.