Hoy Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 02:21

INDICE

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ANEXO 3:
Elementos para el diagnóstico  y las prioridades pastorales

I. LINEAS PASTORALES DE LA CEM
LXXVI y LXXVII ASAMBLEAS PLENARIAS
(Noviembre de 2003 y Abril de 2005)

II. PLAN GLOBAL DEL CELAM 2003-2007

INTRODUCCION

Después de la asamblea 76, los obispos dijeron que examinarían 6 líneas claves de acuerdo a los siguientes aspectos, para llevar adelante la acción pastoral en México.

ASPECTO CRISTOLOGICO

A. Contemplar a Cristo en su misterio, porque la Iglesia es y vive del encuentro personal y permanente con El; descubrirlo presente en nuestra historia y así, por el testimonio que brota de la fe, continuar configurándolo en nuestra sociedad.

B.-Avanzar en la santidad a partir del encuentro con Cristo, profundizando en la oración, viviendo en la conversión y celebrado en los sacramentos, promoviendo la reconciliación entre los hombres.

ASPECTO ECLESIOLOGICO

C.-Vivir el Misterio de la Iglesia al estilo de la Trinidad, como Pueblo de Dios que asume un rostro laical.

D.-Cultivar la comunión en todos sus aspectos, con docilidad al Espíritu y en una actitud de servicio misionero al mundo, a ejemplo de Santa maría de Guadalupe, modelo de evangelización perfectamente inculturada.

E.-Promover la formación permanente e integral de todas las vocaciones y en todos los niveles.

F.-Buscar espacios y dinamismos de diálogo e interacción a través de las comisiones de las demás estructuras, para que la CEM sea más eficaz en su servicio pastoral a las diócesis y a la nación.

ASPECTO ANTROPOLOGICO

G.-Consolidar en los mexicanos la conciencia de ser redimidos por Cristo y fortalecidos por el Espíritu Santo, para que como mujeres y hombres nuevos puedan vivir los valores del Evangelio, especialmente la vida, la justicia, la paz y la solidaridad, y así puedan transformar su ambiente sociocultural.

H.-Valorar la familia, entendida según Dios, como célula fundamental del tejido social; clarificar en ésta la misión de los padres como primeros, principales e insustituibles educadores de sus hijos, a quienes acogen con responsabilidad desde su concepción y acompañan con amor hacia la plena e integral madurez en la vida comunitaria.

Con estos tres aspectos se trabajó el trienio 2000-2003. A partir del 2000, las comisiones empezaron a tener la inquietud de una reestructuración. Se empezó a hablar de una reingeniería, se ser más efectivos, de que se notaran, evaluar, sondear. Y se empezó a manejar la idea de reestructuración de la Conferencia. Se plantearon estos:

OBJETIVOS

Elaboración de un diagnostico de la problemática actual de la CEM para el logro de sus objetivos deseados.

Ejercicio para aprender a definir estrategias y proyectos.

Motivar a los participantes al cambio con rumbo definido.

Conocer herramientas, metodologías, técnicas para la administración efectiva de reuniones de trabajo.

Así llegaron a estas seis conclusiones:

1. Promover y coordinar la pastoral orgánica a través de las diversas comisiones

Tener personal capacitado, suficiente a tiempo completo debidamente coordinado para promover y coordinar la pastoral orgánica a través de las diversas comisiones.

Interesar a las diócesis y regiones para promover y coordinar la pastoral orgánica, a través de las diversas comisiones.

Replantear la organización de comisiones y promover recursos económicos.

Conocer y vivir la pastoral orgánica en orden a una mejor articulación de comisiones.

Establecer los apoyos necesarios para los programas de las Comisiones

Diseñar estrategias para aumentar el compromiso y apoyo a las Comisiones

Simplificar las Comisiones por áreas

Asegurar una mejor vinculación de las comisiones y sus áreas entre sí y con la CEM

Establecer planes donde se tomen en cuenta las necesidades de las diócesis.

Agrupar comisiones afines, articulándolas mediante objetivos claros

Proyecto para reducir o agrupar comisiones para hacerlas mas operativas y simplificar los programas

Potenciar la secretaria general con recursos humanos y materiales suficientes para cumplir eficientemente la articulación de las comisiones episcopales

2. Expresar la comunión y colegialidad en el ejercicio del ministerio episcopal para el servicio del evangelio y de la Iglesia en México

Crear espacios para compartir a nivel personal y profundo que expresen la comunión y colegialidad en el ejercicio del ministerio episcopal para el servicio del evangelio y de la iglesia en México

Conocer y tener disposición para la colegialidad y la comunión en el ejercicio del ministerio episcopal para el servicio del evangelio y de la Iglesia en México

Proyecto para abrir mente y corazón a fin de pensar a nivel de Iglesia en México.

Proyecto para incrementar la interrelación episcopal aprovechando las regiones pastorales.

Motivar la presencia y participación de los obispos en comisiones y asambleas

Diseñar metodologías para el ejercicio de la colegialidad

Investigar por qué falta participación. (Promover la participación de los obispos en los programas de pastoral orgánica de las comisiones)

Método con una visión a largo plazo.

Programa de sensibilización a los obispos para fomentar el afecto colegial y la espiritualidad de comunión

Fomentar que, fieles al magisterio de la Iglesia, se pueda vivir la unidad en la diversidad superando los grupos cerrados o las ideologizaciones que nos aparten de la fe

3. Leer a la luz de la fe los acontecimientos del México de hoy y proponer respuestas pastorales

Establecer instancias adecuadas de diálogo con la sociedad y las demás religiones para leer a la luz de la fe los acontecimientos del México de hoy y proponer respuestas pastorales.

Lograr canales adecuados para comunicar las reflexiones de los obispos y usar adecuadamente los Medios de Comunicación Social para leer a la luz de la fe los acontecimientos del México de hoy y proponer respuestas pastorales.

Proyecto con asesores de expertos para entender, discernir y responder adecuadamente a los desafíos contemporáneos.

Proyecto para alcanzar una visión actualizada y critica de los grandes retos nacionales.

Crear un organismo observatorio que conozca e interprete la realidad.

Diseñar una metodología desde el consejo permanente, para que ayude a obispos a interpretar la realidad.

Organizar nuestros proyectos pastorales teniendo en cuenta la realidad nacional.

Crear un equipo permanente de lectura y discernimiento de la realidad, que proponga respuestas pastorales.

Proyecto para que la CEM tenga un elenco de personas e instituciones especialistas en diversas disciplinas, que puedan ser consultadas para escudriñar los rumbos culturales y analizar la realidad.

Ofrecer un programa de formación permanente para los obispos (estudio personal y formación comunitaria.

4. Institución episcopal de oración, reflexión, diálogo y discernimiento pastoral de la realidad para transformarla con la fuerza del evangelio

Asegurar momentos de oración reflexión, diálogo y discernimiento pastoral de la realidad para transformarla con la fuerza del evangelio.

Proyecto para actualización del conocimiento crítico de la realidad.

Proyecto para mejorar la dinámica de las asambleas a fin de encontrar espacios y estrategias que promuevan la participación y mutua escucha.

Crear espacios de oración y diálogo permanente.

Diseñar mejores métodos de discernimiento pastoral.

Programa de formación permanente que inicie un proceso que nos lleve (operativice) a una conversión profunda en nuestro ser y quehacer como pastores de cara a la realidad.

Tomar una decisión valiente para transformar la realidad de la CEM, creando una estructura más sencilla, operativa y eficaz.

Proyecto para urgir el seguimiento y la continuidad de las decisiones tomadas por todos después del discernimiento pastoral.

Proyecto para conjuntar criterios de discernimiento para inculturar el evangelio en la realidad.

5. Animar y apoyar en forma subsidiaria y solidaria a las diócesis para implantar el Reino de Dios

Contar con recursos materiales y humanos para animar y apoyar en forma subsidiaria a las Diócesis para implantar el Reino de Dios.

Superar el individualismo y protagonismo pastoral para animar y apoyar en forma subsidiaria y solidaria a las Diócesis para implantar el Reino de Dios.

Proyecto para crear canales de comunicación entre las diócesis.

Proyecto para motivar la solidaridad y concientización de la CEM y sus comisiones de su carácter subsidiario.

Crear mecanismos solidarios para conseguir e intercambiar los recursos humanos y económicos.

Usar métodos tecnológicos y la RIIAL en todas las Diócesis.

Impulsar efectivamente las regiones pastorales.

Crear un equipo de investigación, financiamiento, captación y distribución de recursos.

Proyecto para fomentar la mística para el trabajo solidario y subsidiario.

Proyecto para eficientar la comunicación oportuna entre diócesis y comisiones.

6. Ayudar a los obispos en la realización de su vocación y su misión

Que los obispos se dejen ayudar y valoren las aportaciones de sus colaboradores y comisiones para la realización de su vocación y su misión.

Implementar un programa de formación permanente que ayude a los obispos en la realización de su vocación y su misión.

Proyecto para la formación permanente integral e interactiva.

Proyecto para apoyar a los obispos eméritos y dejarnos ayudar por ellos.

Establecer y consolidar instituciones de ayuda para servir a las Diócesis y obispos y los motive a continuar su formación permanente.

Cuidar el dinamismo y organización de nuestras asambleas, dándoles continuidad.

Programa de sensibilización a los obispos para fomentar el afecto colegial y la espiritualidad de comunión.

Ofrecer un programa de formación permanente para los obispos (estudio personal y formación comunitaria).

I. LINEAS PASTORALES DE LA CEM

1. Solidarizarse con los hermanos que sufren (Derechos humanos).

2. Reflejar el rostro de Jesucristo, Buen Pastor, para animar la vida cristiana y responder a los problemas actuales.

3. Leer, a la luz de la fe, los acontecimientos del México de hoy y proponer respuestas pastorales, con la fuerza del Evangelio.

4. Ser fermento de unidad y reconciliación de nuestros pueblos.

5. Continuar un proceso de reorganización interna de la Conferencia Episcopal y de sus Comisiones, en orden a una mejor pastoral orgánica.

6. Animar y apoyar en forma subsidiaria y solidaria a las diócesis, para implantar el Reino de Dios.

7. Promover una mayor conciencia de los fieles laicos sobre la necesidad de un encuentro personal con Jesucristo, que los lleve a una conversión efectiva y a vivir su lugar en la Iglesia y en el mundo.

8. Insistir en la necesidad de un marco jurídico claro en las relaciones Iglesia-Estado, respetuoso de la libertad religiosa para todos los credos.

9. Alentar, desde la fe en Jesucristo vencedor de la muerte y del pecado, la esperanza de los mexicanos ante la lentitud de los cambios deseados.

10. Capacitarnos para una presencia más significativa y cualificada en los medios informativos.

11. Dialogar con líderes de la sociedad y de diferentes confesiones religiosas, para colaborar juntos en la promoción de la justicia y de la paz.

12. Defender la sacralidad de la vida, desde su inicio en el seno materno hasta su término natural, y el plan de Dios sobre el matrimonio y la familia, en diálogo también con los legisladores.

13. Acompañar evangélicamente a sectores sociales en situaciones de injusticia, en particular a los niños, las mujeres, los campesinos, los subempleados y los migrantes.

14. Seguir alentando el proceso de dignificación de los indígenas, anunciándoles el Evangelio en forma inculturada.

15. Contar con «programas de formación permanente que inicien un proceso que nos lleve a una conversión profunda en nuestro ser y quehacer, como pastores, de cara a la realidad’; (Asamblea N° 76).

16. Renovar las estructuras administrativas y pastorales de nuestra Conferencia, para que sirvan mejor a la colegialidad episcopal, para ser más eficientes en el discernimiento pastoral y en la transformación de la realidad con la fuerza del Evangelio y para prestar un servicio mejor a la pastoral de conjunto de nuestras iglesias particulares.

17. Hemos reflexionado con seriedad en nuestra vocación a la santidad, a la conversión pastoral y a la comunión. Creemos que en estas realidades está en juego lo específico y lo propio de nuestra misión de pastores.

18. Nos urge a los Obispos a responder a quienes buscan con sinceridad a un Cristo vivo, a los que desean nuevas formas de oración y tienen hambre de la Palabra de Dios, a quienes anhelan un camino espiritual que dé sentido a sus vidas y a muchas personas que quieren hacerse solidarias con los más necesitados. Pensamos principalmente en los jóvenes, en las familias y en muchos hombres y mujeres de buena voluntad. Por otra parte, la invitación a programar la santidad (NMI, 31) nos exige que nuestros planes pastorales estén impregnados de principio a fin por este señalamiento que el Papa nos hace.

19. “Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión es el gran desafío que tenemos entre nosotros... si queremos ser fieles al designio de Dios” (NMI, 43). La espiritualidad de comunión nos exige incrementar la interrelación episcopal, promoverla en nuestras respectivas diócesis y estar abiertos a colaborar con otras instancias no eclesiales, siempre en un clima de respeto, de diálogo y de aceptación, presentando coherentemente los principios y los criterios de nuestra fe.

20. Impulsar más la educación religiosa en diversos ambientes, la asistencia espiritual en los centros de salud y de readaptación social del sector público, así como una mayor presencia en los medios de comunicación.

21. Vivir, como Conferencia, nuestra VOCACIÓN A LA SANTIDAD, la CONVERSIÓN PASTORAL Y la ESPIRITUALIDAD DE COMUNIÓN. Tres aspectos que se necesitan entre sí, se interrelacionan, se esclarecen mutuamente y serán la iluminación de nuestros trabajos.

22. Se necesita tener claridad y certeza para saber hacia donde ir, cómo actuar, qué decisiones tomar, cuáles opciones tomar y qué actitudes asumir. No parece razonable emprender un camino o comprometerse en una tarea, dejándose llevar únicamente por las intuiciones, las corazonadas, la buena voluntad o el puro sentimiento.

23. La conversión pastoral vivida primero por nosotros los obispos ayudará a nuestros hermanos presbíteros, consagrados, fieles laicos, a aceptarse y a amarse los unos a los otros en una verdadera comunión.

24. Queremos utilizar medios nuevos, nuevas metodologías, nuevas formas de observar la realidad. Lo debemos hacer porque vivimos en una Iglesia que es Iglesia del verbo Encarnado, en la cual las realidades humanas asumen funciones sacramentales que hacen visible y eficaz la acción invisible de la salvación divina. Sin embargo, tengamos siempre presente el fin: los medios nunca pueden sustituir el fin y «a fortiori» los medios humanos no pueden sustituir el fin divino de la Iglesia y su misión de santificación.

25. «Queremos una conversión pastoral que nos lleve a superar el individualismo y protagonismo pastoral, para animar y apoyar en forma subsidiaria a las diócesis, para implantar el Reino de Dios».

26. «Expresar la comunión y la colegialidad en el ejercicio del Ministerio Episcopal para el servicio del Evangelio y de la Iglesia en México». «Tener disposición para la colegialidad y la comunión» - «incrementar la interrelación episcopal» - «diseñar metodologías para el ejercicio de la colegialidad».

II. PLAN GLOBAL DEL CELAM
2003 – 2007

PRESENTACIÓN

Hacia una Iglesia casa y escuela de comunión y solidaridad en un mundo globalizado

Humanizar la globalización y globalizar la solidaridad

INTRODUCCIÓN

I. Una mirada al camino recorrido: “recordar con gratitud el pasado”

A partir del Concilio Vaticano II hasta los más recientes eventos y documentos eclesiales, hacemos memoria, agradecemos y celebramos el paso del Espíritu en el proceso de evangelización y servicio eclesial vivido en los últimos 50 años en América Latina.

II. Globalización y fe: “vivir con pasión el presente”

En la primera sección de esta segunda parte presentamos las características de la globalización y sus repercusiones en la vida de la sociedad y la Iglesia latinoamericanas (LA GLOBALlZACIÓN y SUS REPERCUSIONES); y en la segunda sección distinguimos algunos principios que iluminan nuestro camino en este contexto de globalización (UNA MIRADA DE FE: LA COMUNIÓN Y LA SOLIDARIDAD).

III. Respuesta desde la fe: anunciar a Jesucristo “abrirnos con confianza al futuro”

Destacamos aquí los principales desafíos pastorales que presenta la globalización, subrayamos algunos criterios, establecemos las prioridades pastorales y señalamos los campos de acción y tareas para responder al llamado de S.S. Juan Pablo II: “humanizar la globalización, globalizando la solidaridad”.

IV. Programación 2003 - 2007

En esta última parte presentamos los programas y proyectos con los cuales el CELAM se empeña, durante este período, a servir a las Conferencias Episcopales Nacionales y a contribuir con ello a la realización de los anhelos de vida plena de nuestros pueblos.

Objetivos

Fortalecer la Iglesia en América Latina y el Caribe como casa escuela de comunión, desde el encuentro con Cristo y en el espíritu de la nueva evangelización, y colaborar en el esfuerzo de humanizar la globalización y globalizar la solidaridad.

Coordinar e impulsar los servicios del CELAM a las Conferencias Episcopales, en el contexto de la celebración de sus 50 años, para impulsar la comunión y la solidaridad en las Iglesias de América Latina y el Caribe.

Contribuir al fortalecimiento de la comunión eclesial en sus diferentes niveles y al diálogo con otras confesiones religiosas para que se efectúe la misión universal de la Iglesia y se posibilite la globalización de la solidaridad.

Impulsar los procesos de renovación pastoral de la parroquia para hacer de ella casa y escuela de comunión y participación en el marco de la Nueva Evangelización.

Coadyuvar en la tarea de formación y fortalecimiento de las pequeñas comunidades eclesiales vivas y dinámicas para que sean testimonio vivo de la comunión y la solidaridad.

Favorecer la integración de los Movimientos y de las Nuevas Realidades Eclesiales y de las Asociaciones Laicales en la pastoral de las Iglesias particulares para testimoniar la comunión y solidaridad eclesial.

Favorecer al interior de la Iglesia local puntos de encuentro entre los distintos Movimientos, Nuevas Realidades Eclesiales y Asociaciones Laicales para recoger el aporte que cada uno puede ofrecer a la construcción de la misma Iglesia.

Impulsar la labor evangelizadora de la Iglesia de América Latina y el Caribe con una viva espiritualidad de comunión y participación, para favorecer el encuentro y seguimiento personal y comunitario de Cristo Vivo y el anuncio de la Buena Nueva a todos los hombres y mujeres del continente y fuera de él. Estimular el desarrollo de la pastoral bíblica para favorecer el encuentro personal con Cristo y su seguimiento en el mundo de hoy.

Fortalecer las experiencias de anuncio del kerigma para dinamizar el anuncio y el encuentro de Cristo vivo en el contexto en que viven los hombres y mujeres de hoy.

Contribuir a la propagación de la práctica de la lectio divina, como lugar de encuentro con Cristo para propiciar el conocimiento de la persona y mensaje de Cristo y la respuesta generosa a su Palabra.

Alentar las experiencias de discipulado para favorecer la adhesión personal al estilo de vida de Jesús.

Contribuir al fortalecimiento, en toda su amplitud y riqueza, de la catequesis pre y postbautismal, kerigmática e inculturada, para lograr que la nueva evangelización sea una realidad en las diferentes culturas.

Contribuir al desarrollo de la catequesis de adultos para lograr un mayor conocimiento de las verdades de nuestra fe y un seguimiento radical de la persona de Jesús.

Desarrollar subsidios pastorales utilizando los nuevos métodos y medios de comunicación para apoyar las labores de catequesis en sus diferentes modalidades, en el contexto de la nueva evangelización.

Estimular la elaboración de los catecismos nacionales para apoyar el desarrollo de la catequesis orgánica e inculturada.

Fortalecer la vida litúrgica como fuente y cumbre de la actividad de la Iglesia para propiciar el encuentro con Cristo vivo, camino para la conversión, la comunión y la solidaridad.

Alentar los procesos de inculturación de la liturgia en los diversos ambientes para que la celebración del Misterio pascual sea viva, participativa, comunitaria y encarnada.

Continuar con la elaboración, revisión y actualización de materiales de apoyo litúrgico para contribuir a la renovación litúrgica de acuerdo con las exigencias de la nueva evangelización y propiciar encuentros para animar a los Equipos de Liturgia del Continente. Valorar, discernir y asumir la religiosidad popular, en sus creencias profundas, sus actitudes básicas y sus expresiones, teniendo en cuenta su gran influencia en la pastoral latinoamericana para dinamizar la nueva evangelización.

Impulsar el conocimiento y aplicación de las orientaciones del magisterio sobre la religiosidad popular para valorarla y discernirla en favor de la evangelización.

Estudiar e impulsar las mutuas relaciones entre la piedad mariana, la liturgia y toda otra acción evangelizadora.

Invitar a las Iglesias particulares de América latina y del Caribe, para que, desde su experiencia evangelizadora, asuman responsable y solidariamente el compromiso de la misión ad gentes.

Motivar a las comunidades y sus agentes de pastoral, a través de las Comisiones episcopales, para que con su testimonio y sus proyectos pastorales asuman los desafíos del anuncio del Evangelio a todo el mundo.

Proponer e impulsar planes de formación misionera a todo nivel para lograr que el anuncio de Cristo llegue efectivamente a los hombres y mujeres inmersos en una diversidad cultural.

Ayudar al fortalecimiento de la organización misionera a escala regional y nacional para potenciar las infraestructuras mínimas con que contamos en el servicio a la Misión ad gentes.

Colaborar con las Conferencias Episcopales nacionales en la tarea de dinamizar la ministerialidad de la Iglesia en América Latina y el Caribe, desde una espiritualidad de comunión y solidaridad, para que cada bautizado, descubra, asuma y viva su vocación específica y sea testigo del Evangelio.

Apoyar los servicios de las Comisiones episcopales nacionales de la pastoral vocacional, de la pastoral de adolescentes y de la pastoral juvenil para impulsar sus procesos y favorecer la promoción de todas las vocaciones específicas en las Iglesias particulares de América Latina y el Caribe.

Favorecer el fortalecimiento de la pastoral vocacional en el Continente de manera que cada bautizado cuente con los medios necesarios para descubrir su vocación y misión en la Iglesia y en el mundo.

Promover la formación y capacitación de los agentes de pastoral vocacional para fortalecer los equipos nacionales y diocesanos y favorecer la promoción de todas las vocaciones.

Impulsar la vivencia de la vocación del laico en la Iglesia y en el mundo, como también la promoción de los ministerios confiados a los laicos en las Iglesias particulares de América Latina y el Caribe para fortalecer la comunión y la solidaridad eclesial. Estimular la reflexión sobre el compromiso bautismal en la vida de la Iglesia para potenciar la vivencia de su vocación laical.

Explorar la riqueza evangelizadora que los ministerios confiados a los laicos representan para la vida de la Iglesia, para favorecer la multiplicidad y diversidad de los mismos.

Colaborar con las Conferencias Episcopales en la promoción de la Vida Consagrada y su integración en las Iglesias particulares, para que, con la riqueza de sus carismas, contribuya eficazmente en la nueva evangelización.

Propiciar el diálogo y la comunión entre Obispos, religiosos, religiosas y consagrados de Institutos seculares para fortalecer la comunión eclesial y la mutua colaboración en un mundo interdependiente y globalizado.

Apoyar la formación permanente de la Vida contemplativa para contribuir a que sus miembros vivan con gozo su carisma propio y su pertenencia a la Iglesia.

Apoyar a los Institutos seculares y proveer una ayuda eficaz que favorezca la vivencia de su carisma y una mayor inserción de sus miembros, conforme a su vocación personal, en la pastoral de conjunto.

Reflexionar sobre la experiencia en nuestras Iglesias en relación a las vírgenes consagradas.

Colaborar con las Conferencias Episcopales, en coordinación con la Organización de Seminarios Latinoamericanos -OSLAM-, en el impulso de la formación inicial al ministerio ordenado para que los futuros pastores se preparen de acuerdo a las orientaciones de la Iglesia y. a las exigencias actuales.

Impulsar el intercambio de experiencias, la reflexión conjunta y la búsqueda de líneas pastorales para favorecer una formación en los seminarios acorde con la enseñanza de la Iglesia y las necesidades del Continente.

Apoyar el desarrollo de la Pastoral en favor de los presbíteros y brindar espacios para la formación permanente a fin de fortalecer su vida y ministerio en el espíritu de la nueva evangelización.

Favorecer el intercambio de experiencias, la reflexión conjunta, y la búsqueda de líneas pastorales para impulsar la formación permanente y la organización y desarrollo de la pastoral presbiteral.

Impulsar la previsión social del clero y la atención adecuada en situaciones de especial dificultad para favorecer la calidad de vida y ministerio de los presbíteros.

Impulsar el ministerio y vida del Diaconado Permanente en América Latina y el Caribe, en comunión con las Conferencias Episcopales nacionales, para el mejor aprovechamiento de este ministerio en la vida y misión de la Iglesia.

Impulsar el intercambio de experiencias, la reflexión conjunta y la búsqueda de líneas pastorales para favorecer el mejor desarrollo del diaconado permanente en la Iglesias particulares de América Latina y el Caribe.

Favorecer la capacitación de los responsables de las escuelas de formación de los diáconos permanentes para que se consoliden sus instituciones y puedan ofrecer un mejor servicio a sus diócesis en la formación inicial y permanente de los Diáconos.

Contribuir a la encarnación del Evangelio de la vida en los diferentes ambientes y culturas de América Latina y el Caribe, dentro de un contexto de globalización, para que la Buena Nueva llegue a todos y contribuya a la formación de una cultura que acepte, aprecie, defienda y promueva la vida.

Fortalecer los trabajos que se vienen realizando con las familias para ayudarlas a responder, desde la cultura de la vida, a los desafíos que les presenta la globalización.

Promover una coordinación y apoyo mutuo entre los movimientos que trabajan con la familia y las Iglesias particulares para responder efectivamente a los impactos y desafíos que trae consigo la globalización.

Propiciar la creación de estructuras y dinamismos pastorales que favorezcan e impulsen el crecimiento en la fe y animen el acompañamiento pastoral de la infancia y el menor en los distintos ámbitos de formación humana y cristiana.

Estimular y propiciar mecanismos que contribuyan al fortalecimiento de la Pastoral de los adultos mayores, suscitando procesos pastorales que involucren a los distintos organismos que trabajan con esta fase de la vida humana.

Alentar las respuestas pastorales a las situaciones que viven las familias en situación irregular en un mundo plural, para que los valores evangélicos les ayuden a crecer en su conversión, comunión y solidaridad.

Procurar, con una esmerada caridad evangélica, la atención pastoral de los homosexuales y lesbianas, que favorezca el discernimiento de sus situaciones y los anime en el crecimiento de su fe.

Favorecer espacios de reflexión, comunión, participación e intercambio de los organismos episcopales al servicio de la pastoral de adolescentes y de la pastoral juvenil, para animar, fortalecer y evaluar los procesos de estas pastorales en el Continente.

Ofrecer espacios de reflexión, intercambio y evaluación de experiencias del trabajo pastoral en favor de los adolescentes para impulsar el desarrollo y la organización de esta pastoral en América Latina

Ofrecer espacios de intercambio, reflexión y coordinación a nivel regional y latinoamericano, para consolidar, en el Continente, la pastoral juvenil orgánica, escuela de encuentro y seguimiento de Jesucristo y constructora de la Civilización del amor. Favorecer espacios de reflexión conjunta, intercambio y evaluación de las experiencias de pastorales específicas de juventud que se están acompañando en el Continente, para apoyar y fortalecer la propuesta de una pastoral juvenil latinoamericana orgánica y diferenciada.

Promover la formación y capacitación de los agentes de pastoral juvenil para fortalecer los equipos nacionales y diocesanos al servicio de esta pastoral. Colaborar con las Conferencias Episcopales en la Evangelización inculturada de los pueblos indígenas para que florezca su vida, encarnen la fe en sus culturas y experimenten el respeto y solidaridad de la Iglesia con sus culturas y procesos históricos.

Animar el desarrollo de los procesos de inculturación del Evangelio en las comunidades indígenas para lograr que Cristo sea conocido, amado, seguido y anunciado en ellas.

Avanzar en la reflexión sistemática sobre la teología india cristiana para acompañar la auténtica inculturación del Evangelio en los pueblos indígenas. Colaborar con las Conferencias Episcopales en la nueva evangelización de los pueblos afroamericanos para propiciar un proceso de inculturación que valore y asuma las expresiones culturales y religiosas propias.

Alentar el estudio y aplicación de las “Líneas pastorales afro-continentales” a fin de lograr una mayor unidad, dentro de la diversidad, y una mejor cooperación en esta labor evangelizadora.

Cooperar en los procesos de formación de agentes de Pastoral afroamericana en los niveles continental, regional y nacional para fortalecer la evangelización inculturada en esas comunidades.

Acompañar a los Obispados castrenses de América Latina y el Caribe, como verdaderas Iglesias particulares, para fortalecer esta pastoral específica en comunión y en un contexto de construcción de la paz.

Fomentar la comunión entre los Obispados castrenses de América Latina y el Caribe para responder mejor a los desafíos de la globalización. Ofrecer medios de reflexión, formación y actualización para capellanes castrenses, para afianzar el nuevo perfil del capellán castrense y motivar la formación de otros agentes de esta pastoral específica.

Profundizar en temas específicos, relevantes y urgentes de la pastoral castrense, a fin de responder a los desafíos de un Continente en el cual las Fuerzas Armadas tienen una misión importante en la que confrontan problemas graves y de incidencia en la vida de los países.

Estimular la formación en valores en el mundo de la educación formal y no formal, a la luz del Evangelio y del pensamiento de la Iglesia, de tal manera que favorezca la educación para todos, promueva la convivencia social y esté abierta a la pluralidad y al diálogo.

Continuar la reflexión antropológica, ética y teológica en torno a las reformas educacionales, y alentar el encuentro con Jesucristo y los valores evangélicos como fuente de inspiración de los proyectos educativos pastorales que se desarrollan en el continente en sus diversos niveles.

Promover la reflexión en torno a la identidad y misión de la Universidad, especialmente, la Universidad Católica y de inspiración cristiana, a fin de buscar nuevos caminos para la formación integral de sus miembros, haciendo énfasis en las dimensiones humana, académica, administrativa, espiritual y pastoral.

Impulsar la aplicación de las orientaciones doctrinales y pastorales del Magisterio de la Iglesia en el campo de la enseñanza religiosa escolar y su relación con la catequesis, a fin de consolidar la formación religiosa en el marco de la educación formal en el continente.

Examinar los desafíos que la sociedad actual le presenta a la Cultura de la Vida, a fin de identificar, a la luz del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia, algunos lineamientos teológicos, éticos, pedagógicos y pastorales que orienten una educación integral de la persona para el amor y la sexualidad.

Profundizar en los elementos bíblico-teológicos que fundamentan la acción pastoral de la Iglesia en el campo de la educación informal o alternativa, analizar las políticas de los diversos países y propiciar la creación y articulación de redes; a fin de coordinar esfuerzos, cualificar el trabajo y ampliar la cobertura especialmente en la atención a personas en situaciones de riesgo.

Promover la inculturación del Evangelio, también mediante el diálogo con los sectores que mayor desafío ofrecen a la nueva evangelización y conseguir su cooperación en la humanización de la globalización y el respeto a la diversidad cultural.

Buscar las formas de anunciar el Evangelio en el contexto de la globalización para responder a los interrogantes profundos de hombres y mujeres de hoy, con especial atención a la celebración del domingo como expresión de la identidad cristiana.

Promover el valor de la vida mediante el diálogo con los científicos-tecnólogos y legisladores para resolver los problemas que se plantean con las nuevas tecnologías.

Fortalecer la identidad cultural y su substrato católico ante la nivelación cultural que causa la globalización. Promover desde la identidad cristiana el diálogo con los no creyentes para establecer caminos de cooperación en la globalización de la solidaridad.

Dialogar con los no creyentes para encontrar caminos de colaboración en la construcción de una sociedad más justa y fraterna para todos.

Animar, promover y fortalecer el proceso de transformación de la realidad, desde el horizonte de la Globalización de la solidaridad y a la luz del Evangelio y la Doctrina Social de Iglesia, para construir en armonía con la creación de una sociedad justa y fraterna, signo del Reino de Dios.

Contribuir a la construcción de una sociedad humanista, solidaria, justa, democrática y participativa con el aporte de la Doctrina Social de la Iglesia, en el contexto de la globalización.

Colaborar con las Conferencias Episcopales en la promoción de nuevas formas y espacios de corte crítico-propositivo y de formación de agentes de pastoral para que estos puedan colaborar desde y en sus comunidades a ser constructores de una sociedad humanista, solidaria, justa, democrática y participativa.

Contribuir al fortalecimiento de las acciones de difusión y promoción de la Doctrina Social de la Iglesia para garantizar el estudio adecuado de la realidad y enfrentar los desafíos que presentan los cambios y paradigmas sociales derivados de la globalización.

Colaborar con diversos actores sociales y las Conferencias Episcopales en la promoción de la cultura de la solidaridad basada en una profunda conciencia de la dignidad humana y en una ética que favorezca la participación ciudadana y el respeto de los derechos humanos, para impactar y transformar el conjunto de la vida cotidiana de nuestros pueblos.

Fortalecer la pastoral de todos los derechos humanos fomentando la solidaridad global para contribuir desde la vivencia del mandamiento nuevo, a una ética que conduzca hacia una sociedad justa, fraterna y solidaria.

Animar y acompañar a las Conferencias Episcopales en el impulso de procesos de reconciliación y construcción de la Paz, a partir del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, de modo que la Iglesia colabore en la construcción de una sociedad justa y solidaria.

Generar en colaboración con las Conferencias Episcopales y otros organismos, los procesos que permitan ir construyendo una cultura global de respeto de todos los derechos de los niños y de las niñas, en el contexto del derecho a tener familia.

Estimular y acompañar a las Conferencias Episcopales en la generación de procesos que favorezcan la formación de una conciencia solidaria y la creación de estructuras sociales que dentro de un marco de justicia, equidad y participación impulsen la inclusión y colaboración de todos en el desarrollo integral de las comunidades.

Facilitar el proceso de animación, articulación y vinculación de los distintos organismos de pastoral social-caritas del Continente para hacer presente el Evangelio en la realidad y colaborar con diversos organismos sociales en la construcción de una sociedad justa y solidaria.

Promover iniciativas de acercamiento y diálogo entre los trabajadores, los empresarios y organizaciones sociales con los Departamentos de Pastoral Social de las Conferencias Episcopales para analizar conjuntamente la situación del mundo del trabajo en esta época de globalización y poder aportar desde la Doctrina Social de la Iglesia y el marco de los derechos humanos alternativas que permitan mejorar la calidad de vida de todos los afectados.

Apoyar a las Conferencias Episcopales a potenciar en las diócesis procesos pastorales que les faciliten incluir y atender a través de sus organismos y movimientos al mundo carcelario, para que éste vea en la Iglesia, como defensora de los derechos de los encarcelados y otras víctimas, una promotora de la vida y una comunidad de esperanza.

Humanizar y evangelizar el proceso de globalización con un renovado espíritu misionero, generando los espacios para la construcción de una sociedad más justa y solidaria, al servicio de la vida y el bien común, desde la centralidad de la dignidad de la persona humana a fin de promover una salud plena para todos.

Colaborar con diversos actores sociales y las Conferencias Episcopales en la promoción de un desarrollo humano y solidario que respete y defienda la vida y cuide de la naturaleza como casa de todos. Contribuir desde la Doctrina Social de la Iglesia a la elaboración de propuestas, movilización e incidencia social en la realidad actual para promover procesos de cambio hacia un nuevo orden económico en el marco de la Globalización de la Solidaridad.

Colaborar con las Conferencias Episcopales y movimientos sociales en la sensibilización, organización y participación de las comunidades en la conservación y uso sustentable de los recursos naturales para participar más activamente, con otros sectores, en la construcción de una verdadera ecología humana.

Colaborar con las Conferencias Episcopales en el impulso, organización y formación de los laicos para fortalecer su protagonismo en el mundo desde su vocación y misión específicas en comunión con toda la Iglesia.

Estimular el mayor compromiso de los laicos en la transformación de la sociedad para que vivan auténticamente su vocación y misión.

Propiciar el diálogo y apoyar procesos de formación con líderes políticos y empresariales para motivar su compromiso en favor de la globalización de la solidaridad.

Colaborar con las Conferencias Episcopales y los diversos actores sociales, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, para globalizar la solidaridad en el mundo de la movilidad humana, a fin de cooperar en la construcción de comunidades que vivan la comunión en la diversidad y promover acciones efectivas que signifiquen mejorar la calidad de vida de las personas involucradas en este fenómeno.

Fortalecer y animar a la pastoral migratoria para contribuir en la construcción de una sociedad justa, fraterna y solidaria que respeta, acoge y acompaña a los migrantes, refugiados y desplazados, como signo del Reino de Dios.

Promover el apostolado del mar para favorecer la asistencia religiosa, social y humana que necesita la gente de mar y sus familias en el proceso de la nueva evangelización.

Impulsar y animar la pastoral del turismo, para colaborar en la construcción del diálogo cultural y religioso, acogida a los turistas, respeto a las comunidades locales y entorno ecológico, denuncia del turismo sexual, defensa y promoción de los derechos de los trabajadores del turismo.

Impulsar la pastoral de la comunicación social y el uso de las nuevas tecnologías al servicio de la nueva evangelización, para dar a conocer los rostros del Cristo viviente y contribuir al fortalecimiento de la comunión eclesial.

Impulsar el conocimiento y aplicación de los principios y líneas de acción de la pastoral de la comunicación para favorecer la tarea evangelizadora en los medios de comunicación.

Utilizar los nuevos lenguajes de la comunicación social para contribuir a una más eficaz labor pastoral. Ayudar en la formación de la conciencia crítica frente a los medios de comunicación, para promover su democratización y el buen uso de los mismos.

Impulsar la coordinación con los productores de radio y televisión para establecer formas de cooperación para el anuncio del Evangelio en el mundo globalizado.

Difundir el Magisterio, la reflexión teológica y las experiencias de la actividad evangelizadora para fortalecer la comunión, la participación y el diálogo con el mundo.

Desarrollar subsidios pastorales empleando los nuevos formatos tecnológicos para anunciar a Cristo en lenguajes significativos para los hombres y mujeres contemporáneos.

Difundir el Magisterio eclesial y el pensamiento teológico y pastoral para apoyar la labor evangelizadora en la perspectiva de la nueva evangelización.

Fortalecer la presencia de la Iglesia latinoamericana en la red informática, en coordinación con el Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales para llevar el Evangelio a todos.

Desarrollar la comunicación institucional del CELAM y de las Conferencias Episcopales e Iglesias particulares para contribuir a un mejor conocimiento de sus servicios y experiencias.

Servir de apoyo a las oficinas del CELA M y de instrumento de comunión e información a las Conferencias Episcopales e Iglesias particulares del Continente.

CONCLUSIÓN

“Comunión para la solidaridad, una pastoral alimentada y generadora de esperanza”

La realidad que se nos presenta está llena de luces y sombras y puede mirarse desde sus signos de desesperanza o puede contemplarse como el escenario donde se perciben nuevos rostros de Dios que interpela a los discípulos de Jesús y los convoca a buscar respuestas creativas y congruentes con las nuevas situaciones.

Quien cree en la Alianza se sabe llamado y enviado; quien vive la convicción de que el Espíritu del Señor va desplegando su fuerza y su sabiduría en la comunidad que discierne y se compromete, se alimenta de una firme esperanza y es capaz de generar esperanza.

En el actual contexto de la globalización, la Iglesia juega un papel relevante, pues, no obstante sus numerosos fallos, aún conserva una credibilidad que la hace digna de confianza. Por ello, en los inicios del nuevo milenio, queremos proclamar las palabras de Jesús: “no tengan miedo”. Queremos proponer a América Latina y El Caribe como un proyecto que se construye sobre la complementariedad y la colaboración; es una propuesta que tiene sus raíces más profundas en el Evangelio, que brota del encuentro con la persona de Jesucristo y que se traduce, mediante la experiencia de la conversión, en una vida de comunión para la solidaridad.

Confiando en la presencia del Señor resucitado diseñamos programas y proyectos con sus propios objetivos. Ojalá podamos desatar procesos pastorales que generen esperanza, de tal manera que como comunidad creyente seamos la casa y escuela de comunión para colaborar en la respuesta al desafío de humanizar la globalización y globalizar la solidaridad.