Hoy Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 03:12

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ANEXO 4:
Prioridades pastorales

¿Qué son?

Orientaciones radicales de personas y comunidades.

Se asumen conciente y libremente.

No motivados por el cansancio, por la inercia.

Abarcan y enfocan todo el trabajo pastoral.

Que si enfocamos las energías en esos sectores, queda abarcada toda la realidad.

No son exclusividades, sino trampolines.

No quiere decir que nada más quienes están más implicados en esas prioridades son los que van a trabajar. Tampoco quiere decir que la prioridad elegida será lo único en lo que se va a trabajar y que todos los demás grupos o tareas se harán a un lado. Son en función de lo cual queremos organizar nuestro trabajo pastoral. Se pensará: Yo, desde mi trinchera, ¿cómo voy a apoyar esas prioridades? Esas prioridades dirán: Yo esperaría que los demás equipos apoyen de esta manera…

Se pueden referir a sectores de población o a fenómenos sociales y/o eclesiales.

En nuestra experiencia como Diócesis hemos tenido de las dos clases. Las hemos definido por sectores o por fenómenos; o también por áreas de pastoral. En el primer plan había muchas opciones prioritarias (eran como 14). En la primera evaluación se vio que eran muchos y en el siguiente se bajó a 7 (familias, jóvenes, campesinos, pastoral social, etc.). Ahí ya no se refirió a un sector de la población, sino a un área de la pastoral.

Mons. Jorge Jiménez decía que en Costa Rica tenían como opción los que no van a misa. Otros la pueden tener en pastoral educativa, etc. En el tercer plan fueron 3 prioridades: Familia, jóvenes y cada decanato elegiría una prioridad. Unos adoptaron los campesinos, otros los agentes, etc.

Podemos incluso hacer que en cada parroquia se vea cuál será la prioridad; luego se comparten en el decanato y ahí se elige cuál prioridad tomar. Ya se llevan 2: la de la parroquia, la del decanato. Después se pueden reunir los 10 decanos y en el CDP podríamos ver cuál sería la prioridad diocesana. Porque cada parroquia verá cuál es su prioridad.

Valdría la pena aclarar que hay unas que parecen prioridades, pero son tareas fundamentales permanentes. Lo que se puede hacer es darles radicalidad o énfasis. Hay también un avance. La Familiaris Consortio dice que la familia es una prioridad permanente, también los agentes, los jóvenes, las vocaciones. Hay cosas que son de por sí permanentes, no son opcionales.

Cada prioridad tiene ciertas exigencias. Siempre nos van a exigir actitudes y actividades.

No se trata de buscar urgencias. Sino ver cómo vamos a abordar esas urgencias. No son líneas de acción. Es por qué creo yo que algo puede englobar todo el trabajo de la Diócesis. No es un programa. Tampoco son recursos humanos, o acciones para lograr una meta. Las prioridades no son metas que nos vamos a proponer. Son enfoques generales que le queremos dar a nuestra acción pastoral.

¿Por qué?

Exigencias sociológicas y eclesiales

Experiencia humana (importancia de las cosas).

Ya es incuestionable que hay tareas permanentes. Pero la práctica nos dice que no podemos darle prioridad a todo. No puede haber asesores para todo. Llega el momento en el que se duda a qué darle más prioridad.

Por lo menos en el III Plan se nos decía que había cierta prioridad en las reuniones, por ejemplo en las plenarias de sacerdotes, en las del CDP, en los consejos decanales. Pero en la práctica no era así. Se fallaba a reuniones prioritarias con el pretexto de otras reuniones. Eso reflejaba en el fondo cuáles son las verdaderas prioridades. Cuando se tienen empates en reuniones, ahí se manifiesta a qué se le da prioridad. A eso es a lo que se le va a echar más recursos económicos, de tiempo, de trabajo. Por eso debemos pensar bien a qué le vamos a dar prioridad.

Complejidad de la vida social y eclesial.

Esto nos exige una reflexión más profunda para poder discernir cuáles son los puntos clave. Así hicieron los obispos en Puebla. Los obispos mexicanos.

Exigencia de comunión.