Hoy Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 02:30

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ANEXO 2:
Mensaje del Sr. Obispo

“Quiero, como siempre, agradecer la participación que personalmente siempre encuentro rica y generosa; felicitar de nuevo a la vicaría de pastoral porque, lo que hace durante el consejo y en los intervalos entre uno y otro evento, de veras es un trabajo muy serio y que nos ha favorecido mucho en este proceso.

Estamos llegando al final de un proceso de planeación, en el que hemos convenido en plasmar por escrito, después de la madura reflexión y asimilación del proyecto de Dios para realizarlo en nuestro tiempo y en nuestro espacio, las conclusiones en las que se pretendió involucrar a todos los sectores de esta Iglesia particular de San Juan de los Lagos, y buena parte de esta inclusión de todos los sectores, se ha logrado.

Las conclusiones de todo este proceso, aparecerán a su tiempo en un volumen, expresión de nuestro propósito de realizar una pastoral planificada, como nos lo pide hoy la Iglesia y como es de esperarse de toda institución seria que quiere el crecimiento progresivo, integral y constatable de aquellos a los que agremia o a los que sirve llevándoles, en el caso de la Institución diocesana, el servicio del Evangelio. Este crecimiento que pretendemos debe ser tanto individual como comunitario.

Yo tengo una preocupación: Que expresando con toda claridad el objetivo, las prioridades, las estrategias y demás, no proyectemos con la misma claridad, un testimonio de fe que se traduzca en auténtica comunión y se proyecte en fecunda misión. Quiero yo recordar algunas expresiones del número 21 de Evangelii Nuntiandi sobre la importancia primordial del testimonio en la obra evangelizadora.

El Papa Pablo VI, refiriéndose a esta importancia primordial del testimonio, dice acerca de los que queremos convertirnos y actuar de acuerdo al evangelio: Que además de que irradiamos o irradian de manera sencilla y espontánea su fe en los valores que van más allá de los valores corrientes, irradian su esperanza en algo que no se ve ni osaría soñar. Pues a través de este testimonio sin palabras, estos cristianos hacen plantearse a quienes contemplan su vida interrogantes irresistibles: ¿Por qué son así? ¿Por qué viven de esta manera? ¿Qué es o Quién es el que los inspira? ¿Por qué están con nosotros?

Y dice el Papa: ‘Pues bien, este testimonio, constituye ya de por sí una proclamación silenciosa, pero también muy clara y eficaz de la Buena Nueva’. Hasta aquí el Papa en el número 21. Yo pienso que hay un lenguaje no verbal que no debemos descuidar, porque si fueran más importantes las palabras que el testimonio, ¿por qué el Verbo se hizo hombre y no permaneció sólo como Verbo? ¿Por qué treinta años de vida discreta en el seno de una familia y sólo tres de vida pública? ¿Por qué los mismos evangelios consignan no sólo los dichos, sino también los hechos de Jesús?

El primer santo mexicano fue canonizado por ser mártir, sin ser declarado doctor de la Iglesia. Los siguientes veinticinco han sido canonizados por su testimonio heroico hasta el martirio. Contamos también con una santa confesora que ha sido canonizada por haber vivido una virtud en grado heroico, Santa María de Jesús Sacramentado Venegas, a quien, por cierto, en todo México, pareciera que en esta etapa de feminismo, como que no se le da la relevancia. La primera mujer santa mexicana y nosotros mismos, en las letanías de ordenaciones, no la mencionábamos. Y lo es por ser confesora de la fe.

Recientemente hemos decidido vivir el año de la santidad, procurando que sea realidad, vocación fundamental y universal, inspirar a todas nuestras actividades y actitudes. Esta santidad que tiene como fuente a Dios y que consiste en la perfección de la caridad, que en todos nosotros debe ser caridad pastoral. O sea, santidad que consista en la perfección de la caridad pastoral.

En este momento del proceso, yo bendigo a Dios por tantos edificantes testimonios que hemos tenido y que tenemos de agentes realmente llenos de Dios y comprometidos con el Evangelio a lo largo de estos casi treinta y tres años de vida de esta Diócesis. Treinta y tres años que estamos por cumplir el próximo 29.

Invito a todos los miembros de este consejo a refrescar conceptos y experiencias en los que ya hemos profundizado a lo largo de nuestro proceso de planeación pastoral y que nos recuerda la carta apostólica sobre el nuevo milenio que comienza. Sobre la santidad, números 30 y 31: ‘Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación’ la cita aquella de primera a Tesalonicenses. Y la invitación que ya hemos escuchado aquí de poner la santidad como fundamento de la programación pastoral.

Sobre la oración, en la misma carta apostólica, número 32, el Papa, citando a San Juan en el capítulo 15, nos invita a ‘permaneced en Mí, como Yo en vosotros, dice el Señor’. Y luego Él hace lo contrario. Esta reciprocidad es condición para toda vida pastoral auténtica.

Quiero yo, con esta intervención, invitar a continuar con el mismo entusiasmo, pero seguir revisando en todos los niveles nuestro testimonio como elemento primordial de evangelización. Y termino con una invitación de otro asunto muy de tipo práctico.

Creo yo que en muchos niveles y muchas personas elaboran cosas realmente muy bien pensadas y nos las comparten y a todos nos sirven en nuestra labor de evangelización en el sector, con la gente que estamos, pero será bueno seguir pensando cómo traducir para el periódico o para la televisión o el radio, tanto material y tantas iniciativas orientadas al crecimiento en la fe de nuestro pueblo.

Yo veo que sí tenemos que plantearnos en serio, no ser dueños de una emisora de televisión o radiodifusora, pero sí no desaprovechar una presencia bien preparada en estos medios. Porque de toda la riqueza de material que se genera y de iniciativas, pues sí llega, pero a unos cuantos. Tenemos un elemento: El periódico diocesano, que ya va por su cuarto año. Creo yo que sí conviene plantearnos cómo traducir para el periódico tanta riqueza en equipos y comisiones que, en el territorio parroquial o decanal, se generan.

Y si los 13,000 ejemplares que se reparten, de veras lo leen si quiera 3,000 personas, pues vale la pena pensar que ahorita es el medio que tenemos, que tiene más alcance para más gente y con más oportunidad de tomarlo una vez, y volverlo a tomar a ver qué dice, porque la sesión catequética se quedó en eso, en una sesión, para muchos, sin proyección, o con proyección. O la homilía dominical también para alguien, pues es un momento de reflexión y algunos sí lo proyectan en su vida, para otros fue el momento de oración y de participación.

Yo quiero invitar a que le demos más importancia a este medio colaborando más con el que lo dirige y también buscando que nos asesoren para buscar formas sobre cómo traducir para el impacto periodístico, toda esta riqueza que se genera en la Diócesis, porque no es tan fácil poner en el periódico una homilía tal como la pronuncié, pensando que va a tener el mismo efecto que cuando la pronuncié. Yo creo que sí hay contenidos idénticos, pero el método, el lenguaje, tiene que ser distinto.

Creo yo que es un medio que hay que aprovechar, que sí nos ha dado más identidad y nos ha hecho vivir más comunión diocesana, pero que sí hace falta involucrarnos todos en el mismo. Gracias. No sé si a esta intervención, brevemente, pudiera haber alguna reacción sobre la primera motivación, o sobre esto concreto a lo que estoy invitando”.

-Como que sí, quizá tenemos el medio de ‘El Mensajero’, pero como que le falta la formación periodística o el lenguaje periodístico, contenidos, que no sé si será cuestión de que aquí en el consejo de pastoral se vea cómo lograr esa capacitación de personal. Porque se pueden mandar colaboraciones, pero como está el estilo del periódico, como que es más celebrativo, o más de sociales, o trae cosa doctrinal, pero como que el lenguaje periodístico pide algo más ágil, que llegue, a como la gente acostumbra leer el periódico. Que merece una seria revisión de EDFIP.

“Gracias por la participación. A lo mejor será el momento de recordar al director de esta área, que también tendría que participar en este consejo. Y tal vez, como se deja espacio para otros asuntos, sí hay que revisarnos sobre este medio y aportarle a quien lo dirige, que se formó en esta materia, pero quizá sí haya aportes que pudieran ser válidos para hacerlo un instrumento más eficaz de información y de evangelización. Gracias”.