Hoy Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 03:14

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 “Seis Temas para celebrar
el 40 aniversario de la promulgación de la Constitución Dogmática
“Dei Verbum”

Introducción y notas metodológicas.

Estamos ya a cerca de cuarenta años de la clausura del Concilio Vaticano II, y hemos de preguntarnos, si ya lo conocemos y saboreamos sus frutos. La coyuntura de la celebración de los 40 años de la promulgación de la constitución dogmática “Dei Verbum”, y la gran celebración en Roma del congreso Internacional, “La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia”, (14-18 de Septiembre), convocado por el “Pontificio consejo para la unidad de los Cristianos”, presidido por el cardenal Walter Kasper, nos invitan a no estar al margen de lo que la Iglesia vivirá en este mes de Septiembre. Sería muy bueno volver nuestra mirada a esta importante constitución del Concilio Vaticano II. Para esto se proponen los siguientes cinco temas que hemos traducido y adaptado del folleto “Ler a Bíblia com a Igreja” Comentário didático popular à CnstituiÇâo Dogmática “Dei Verbum” do Concílio Vaticano II-1965-2005. Comissâo Episcopal para animaÇâo bíblico.catequética. 2004.

La metodología es sencilla, se propone que un equipo prepare los temas, guiado por un sacerdote o los catequistas, prepare los contenidos y haga participar a las personas con las actividades y preguntas que se encuentran en los recuadros. Es indispensable que todos los participantes traigan consigo un texto de la Sagrada Escritura y una excelente disposición a la participación. Los cantos y oraciones se dejan a iniciativa de quien coordina. Puede servir para todos los días, la oración del Cardenal Carlo María Martini, que está impresa en la contraportada de este boletín.

Contextuando el estudio de estos temas.

El Concilio Vaticano II fue un gran paso de nuestra Iglesia, estímulo para muchos avances, que dieron un nuevo rostro a nuestras comunidades. Fue un soplo del Espíritu Santo que nos transformó. La trasformación en la Iglesia tiene una modalidad muy propia: no es cambiar solo para ser diferente, es cambiar para seguir mejor a Jesús. Es cambiar para poder realizar mejor la misión de siempre. Por eso la Iglesia cambia siguiendo dos orientaciones, que parecen opuestas pero que de hecho son complementarias.

a.- Fidelidad a los orígenes.

b.- Atención a los nuevos signos de los tiempos.

El Concilio Vaticano II

Se llevó a cabo de 1962 a 1965. Allí los obispos de la Iglesia se reunieron para decidir cual sería el mejor camino para los tiempos nuevos. El Concilio produjo documentos sobre la identidad de la Iglesia, los diversos ministerios, la liturgia, la Biblia, el ecumenismo, el diálogo con otras religiones, la libertad religiosa, nuestra relación con el mundo moderno.

Una evolución en la comprensión de la revelación, es para comprender y aplicar mejor el Mensaje, que es vivo y precisa se significativo para las personas concretas de cada tiempo y lugar. Luego, después del Concilio, hubo un gran interés por estudiar los documentos de allí emanados.

Muchas cosas acontecieron a causa de todo esto: la liturgia se hizo más participativa, sacerdotes y laicos hicieron se hicieron más cercanos unos a otros, se difundió más la idea de que todos somos la Iglesia, las relaciones ecuménicas tuvieron gran impulso, la Biblia se hizo más presente en las manos del pueblo y pasó a iluminar mejor la vida de las comunidades. Eso, evidentemente tiene repercusiones importantes en la vivencia de la fe, en el seguimiento de Jesús.

Hoy tenemos una enorme presencia de laicos que se sienten responsables de la Iglesia, que quieren ser Iglesia. Eso es muy bueno, habla de una iglesia adulta para cristianos adultos en la fe. Adulto, significa: responsable, es decir, capaz de tomar decisiones de actuar con conocimiento de causa, capaz de ser parte activa en la construcción de la Iglesia. No responderemos a los desafíos del mundo de hoy con un rebaño infantil, en todo dependiente. No se construye una participación adulta sin un conocimiento de lo que es la Iglesia y que se conoce a través de sus documentos más importantes.

No basta solo leer los documentos. Es necesario que en cada párrafo, en cada afirmación, aprender a preguntar, ¿qué implicaciones pastorales, que modelo de iglesia late, que actitudes personales me pide para poner en práctica lo que aquí dice?.

En relación al trabajo con la Biblia, pretendemos aquí ayudar a hacer ese tipo de preguntas, presentando de manera breve pero sustanciosa, los grandes contenidos de la “DEI VERBUM”. El título de esta constitución dogmática sobre la Divina Revelación, está en latín, y significa Palabra de Dios. Se trata de un texto muy importante en relación a la propagación, la escucha, la vivencia y la celebración de la Palabra del Señor en estos tiempos.

En estos tiempos, se juzga que la cualidad del trabajo pastoral de nuestras comunidades, depende de la fundamentación bíblica que tenga. La Palabra de Dios es dinámica, capaz de transformar las personas y las comunidades. La Iglesia nos llama a tener una intimidad siempre mayor con ese regalo de Dios. En esta coyuntura del cuarenta aniversario de la promulgación de la constitución dogmática Dei Verbum invitamos a todas las comunidades de nuestra diócesis de San Juan de Los Lagos, a estudiar y profundizar el texto de la Dei Verbum, no solo para saber lo que allí se dice, no solo para tener un conocimiento más, sino para llegar a una reflexión personal y comprometida, y llegar a la convicción de ese diálogo que existe entre los signos de la revelación de Dios y la propia vida, sobre todo el gran signo de su Palabra.

La misma introducción a la Dei Verbum dice que se expone la doctrina sobre la revelación divina “a fin de que, por el anuncio de la salvación, el mundo entero, oyendo, crea, creyendo espere, esperando, ame” (DV 1).

Creer, tener esperanza y amar, son actitudes que nos pueden transformar profundamente. Nada mejor que la Palabra de Dios, para conducirnos en esa dirección.

Para reflexionar.

Finalmente se propone la lectura comunitaria del texto 1Jn 1,1-4, para saber porque fue escrita la primera carta de San Juan. Pues por este mismo motivo fue escrita la “Dei Verbum”. Si cada uno de nosotros quisiéramos explicar el efecto que la Palabra de Dios hace en nuestra vida, ¿encontraríamos una respuesta parecida a este pasaje bíblico?, ¿en que sería diferente?.