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Hoy
Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 01:03
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Primer Tema LA REVELACION Dios
quiso, en su bondad Nuestro Dios es alguien que se revela. No es un conjunto de normas o
doctrinas, se trata de una relación personal. El Dios que nos revela su rostro, hace esto
por bondad y sabiduría, pues conoce nuestros límites. Las personas que se quieren, están empeñadas en conocerse cada vez
mejor. Es un conocimiento que se da poco a poco. Con Dios, las cosas no son diversas. La
DV (Dei Verbum) dice que Dios, llevado por su gran amor, habla a los hombres
como amigos. Dice también que la revelación, se concretiza a través de
acontecimientos y palabras. (DV 2). Lo mismo acontece hoy. Dios se comunica con nosotros a través de las
Escrituras, y nos habla también en los acontecimientos de la vida. Palabra de Dios y
hechos de la vida, se interpretan mutuamente: el uno ayuda a entender el otro. Son como
dos brazos de la misma corriente de un río. Piénsese en alguna situación de vida que se convierte en voz
de Dios, que nos hace comprender mejor el recado de Dios. Y a la vez piénsese en algún
mensaje bíblico que nos invite a transformar esta realidad. Pero, Dios es diferente de los hombres, de las personas. Para comenzar,
Él es invisible. Él inspiró a mucha gente para ser instrumento de su comunicación. El
signo más sorprendente y completo que Dios ha dado a los hombres, la señal última y
plena es: la persona de Jesús, y el que me ve, ve al que me envió.
(Jn 12,45); El que me ha visto a mí ha visto al Padre; (Jn 14,9) Cristo
es al mismo tiempo, mediador y Podríamos resumir así la revelación: Principio Motivo
Centro
Modo
Destinatarios Dios
Por bondad Se
revela
Por
medio de
Las
personas Hablando de la Biblia, es bueno que todos traigamos nuestro texto
personal. Confirma en Ef 9,1-12 lo que está escrito sobre la centralidad de Jesús
en la revelación. PARA
ENTENDER MEJOR Jesús es para nosotros los
cristianos la plenitud de la revelación. No hay revelación más perfecta, ni
mejor que su persona y su palabra. Así es como el Espíritu Santo nos permite percibir el
significado de esa revelación. Eso no significa que ahora podemos
entender todo sobre Dios, por el hecho de que conocemos a Jesús de Nazareth: tenemos
nuestras propias limitaciones. Ningún otro mensaje, venga de donde venga, va a superar lo
que ha sido revelado en Jesús. Jesús es el rostro de Dios Padre, y Madre. La fe nos hace ver a Dios como creador del universo. La Biblia muestra
que eso fue el resultado del progresivo automanifestarse de Dios, que se ha ido revelando
a lo largo de la historia. Jesús, la gran revelación de Dios, es el Verbo por medio del
cual todo fue hecho. ( Jn 1,1-5). Consecuentemente el universo todo con sus
misterios y sus maravillas, nos habla de Dios, y de lo que Él es capaz (DV 3). Pero Dios no quedó satisfecho con este tipo de revelación. Ël quiso
dársenos a conocer más personalmente. La Biblia es la historia de esta revelación
paulatina de Dios. Los primeros capítulos de la Biblia hablan de esa comunicación en
forma simbólica, queriendo mostrar que desde el comienzo de la humanidad, Dios tenía un
proyecto de salvación, y que deseaba que nosotros lo conociéramos. A partir de cierto tiempo, Dios quiso un PUEBLO INSTRUMENTO, para tener
con él una comunicación especial. Así llamó a Abraham y a Sara, los patriarcas y
matriarcas, a Moisés, a los profetas para que leyeran la historia desde el punto de vista
de Dios. Con todo esto se fue abriendo el camino del Evangelio. La historia y la conciencia del Pueblo de Dios, fueron progresando, con
ellas la revelación de Dios fue pasando por etapas. Es por eso que muchas veces en la
Biblia se encuentran ideas diversas sobre Dios. No se revela nada que el pueblo no pueda
comprender. Dios tiene paciencia, y a medida que la conciencia moral, espiritual, humana,
del pueblo se va desenvolviendo, muestra caminos, y maneras nuevas para hacer entender al
pueblo y a los individuos, quién es Él. Eso mismo pasa con nosotros, en la historia de nuestro propio
desarrollo. ¿Qué ideas tenías cuando eras niño?, ¿No se modificaron estas ideas del
mundo, de ti mismo, a medida que fuiste teniendo más experiencia? Y porque ese amor de Dios ansiaba estar con nosotros de un modo único,
personal, Jesús entra en la historia humana. Basta con que veas lo que DV 4 dice sobre Jesús. Él es la Palabra que ilumina a todos los hombres. Él revela los secretos de Dios, y es la Palabra que se hace hombre
entre los hombres. Él realiza la obra de la salvación que el Padre le encargó. (Jn
5,36.17,4) Quien lo ve a Él, ve al Padre. (Jn 14,9). Él envía al Espíritu de verdad, que lleva a su plenitud la
revelación. Él confirma con su propia vida, que Jesús está con nosotros para
liberarnos de la muerte. Él da testimonio de la resurrección a la vida eterna. En todas estas afirmaciones es importante percibir cómo es definitiva la
revelación hecha por Dios en Jesús. Por eso la DV advierte
ya no hay que
esperar ninguna revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor
Jesucristo (DV 4). 1 Tm 6,14; Tit 2,13). Nadie, ni los santos pueden decirnos más allá de lo que Jesús reveló.
Los teólogos, es claro, pueden estudiar y sacar conclusiones, intentar comprender mejor
el mensaje. Los cursos bíblicos populares, las experiencias de las comunidades
cristianas, también hacen avanzar en la comprensión de este mensaje único de Jesús. La
conciencia humana, evolucionando a lo largo de la historia, puede y debe entender mejor la
revelación e ir leyendo en los acontecimientos, lo que Dios espera de nosotros en cada
momento. El criterio para realizar este crecimiento en la comprensión de la revelación
es: fidelidad a lo que Jesús vivió y comunicó. El objetivo es llegar a decir
coherentemente: ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí (Gal
2,20). Nada es novedad. La Biblia ya había dicho, que Jesús es el camino para
ir al Padre (Mt 11,27 Jn 1,18;14,6-9 1Tm 2,5; Hb 1,1-2). Para reflexionar. Todos
tenemos nuestras devociones personales. Son buenas cuando ayudan a dar a Jesús el lugar
que le corresponde. ¿Estamos conscientes de eso?. Es preciso que ese lugar único de
Jesús sea claro, para que nadie se confunda ni interprete mal nuestra actitud. ¿Qué
podemos hacer para dejar más visible el papel insustituible de Jesús como mediador y
plena revelación del Padre? La Fe es un don de Dios, depende de la gracia, de la ayuda del Espíritu
Santo. No se fabrica, no se da de balde, no se garantiza con el simple hecho de hacer
prácticas religiosas o de enseñar esto o aquello. El don de la fe pide la colaboración
humana, que asuma concretamente las actitudes y las enseñanzas de Jesús. La fe requiere
la adhesión de la voluntad. La inteligencia también participa del acto de fe, y nos
ayuda a comprender el proyecto de Dios (DV5). En el mundo moderno, donde la religión no se considera sino herencia
familiar, la misión de evangelizar invita a cultivar relaciones personales en clima
de oración y de docilidad al Espíritu. Estamos invitados a escuchar lo que las personas
piensan, para que nuestra manera de presentar la revelación no ponga barreras a la
adhesión a esta revelación, pues ésta también pasa por la inteligencia y por la libre
decisión de cada uno. Dios también puede ser conocido a través de la propia capacidad humana,
aquella con la que se piensa en la vida común (Rm 1,20-21). Eso es muy importante, porque
nos indica que Dios no está ni ausente ni distante de quien no tiene conocimiento de la
revelación registrada en la Biblia. Dios es más grande que la misma Biblia. Los pueblos
que nunca han oído hablar de Cristo pueden tener una relación con Dios a través de su
propia vida, dentro de sus propias culturas. Nuestro modo de creer en Dios no es el único
posible. NO podemos decir que los otros son sin Dios, por el hecho de que no
participan de nuestra fe. El hecho de que conocemos las Escrituras, no nos dispensa a
nosotros de percibir la presencia y los recados de Dios, hay muchos signos de la presencia
de Dios en el mundo. Pueblos de diferentes culturas tienen su modo de comunicación con lo
sagrado. Dios no se ausenta de la vida de sus hijos e hijas. Por otro lado, si Dios quiere comunicar algo que va más allá de la mera
reflexión humana (DV6) tenemos que agradecer ese regalo y procurar responder con amor a
lo que se has dado. No somos mejores que aquellos que no conocen las escrituras, al
contrario, estamos llamados a dar frutos derivados de ese don. Para reflexionar. ¿Qué valor damos al hecho de la
revelación? ¿Tenemos dificultades para entender
el Texto Bíblico? ¿Qué hacemos para tener un mayor
grado de intimidad con Las Escrituras?
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