Hoy Martes, 06 de enero de 2009 | 20:32

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Tema 3
Anacleto
González Flores

Biografía

Nació en Tepatitlán, Jal., el 13 de julio de 1888. Laico, casado y abogado de profesión. Fue martirizado en Guadalajara, Jal., el 1º de abril de 1927.

Nació en un ambiente de extrema pobreza, pero eso no le impidió poseer siempre nobles sentimientos, elevados ideales y gran inteligencia. Unas misiones predicadas en su parroquia en 1905 lo hicieron piadoso y apostólico.

En 1908 ingresó al Seminario Auxiliar de San Juan de los Lagos; pronto alcanzó grandes adelantos en las ciencias y hasta pudo suplir con creces las ausencias del catedrático, ganándose el apodo de toda su vida: “Maistro Cleto”.

Cuando concluyó que su vocación no era el sacerdocio ministerial, dejó el Seminario para ingresar a la Escuela Libre de Leyes. Notable pedagogo, orador, catequista y líder social cristiano, se convirtió en paladín laico de los católicos de Guadalajara.

Poseedor de vasta cultura, escribió algunos libros llenos de espíritu cristiano, así como centenares de artículos periodísticos. En octubre de 1922 contrajo matrimonio con María Concepción Guerrero, quien no asimiló el amor al apostolado de su marido, con todo fue esposo modelo y padre responsable de sus dos hijos.

Muy fiel a su prelado, el Siervo de Dios Francisco Orozco y Jiménez, propuso a los católicos la resistencia pacífica y civilizada a los ataques del Estado contra la Iglesia; constituyó por ese tiempo la obra cumbre de su vida, la Unión Popular, que llegó a contar con decenas de miles de afiliados.

Al finalizar el año 1926, después de haber agotado todos los recursos legales y cívicos habidos, y ante la inminente organización de la resistencia activa de los católicos, apoyó con su prestigio, su verbo y su vida, los proyectos de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa.

Alimentado con la oración y la comunión diaria, fortaleció su espíritu para dar su voto con sangre por la libertad de la Iglesia Católica. La madrugada del 1º de abril de 1927 fue aprehendido en el domicilio particular de la familia Vargas González; se le trasladó al Cuartel Colorado, donde se le aplicaron tormentos muy crueles; le exigían, entre otras cosas, revelar el paradero del Arzobispo de Guadalajara: - No lo sé, y si lo supiera, no se los diría -respondió-. Los verdugos, bajo las órdenes del General de División Jesús María Ferreira, Jefe de Operaciones Militares de Jalisco, descoyuntaron sus extremidades, le levantaron las plantas de los pies y, a golpes, le desencajaron un brazo.

Antes de morir, dijo a Ferreira: -“Perdono a usted de corazón, muy pronto nos veremos ante el tribunal Divino, el mismo juez que me va a juzgar, será su juez, entonces tendrá usted, en mi, un intercesor con Dios”. El militar ordenó que lo traspasaran con el filo de una bayoneta calada. Su muerte hundió en luto a los tapatíos.

Propuestas para la liturgia:

Monición:

Anacleto González Flores nació en Tepatitlán el 13 de julio de 1889. Desde chico trabajó para ayudar a su familia numerosa y pobre. De muy joven se opuso a la injusta legislación y la persecución religiosa. De 1908 a 1913 estudió en el Seminario de San Juan de los Lagos. En 1922 se tituló de abogado y contrajo matrimonio, dedicándose desde antes a la enseñanza en Guadalajara. Fundó y dirigió la Unión Popular de Jalisco en 1925, condecorado con la Cruz «Pro Ecclesia et Pontifice» por voluntad de Pío XI. Promovió el boicot y fue figura reconocida en México. Apresado el 1 de abril de 1927, sin proceso ni sentencia, fue cruelmente ejecutado en el Cuartel Colorado de Guadalajara: lo colgaron de los pulgares, se le azotó, se le torturó para arrancarle nombres, y finalmente le hundieron una balloneta en la espalda; era viernes primero a mediodía.

Acto penitencial:

El martirio de Jesús fue consecuencia de su mensaje y de su conducta. Vino a iniciar el Reino en su etapa final, y sólo los fuertes lo conquistan. Afrontó valientemente los riesgos que comportaba el amor hasta el extremo, tanto a su Padre como hacia nosotros sus hermanos. Los judíos le difamaron, le persiguieron, y lo llevaron hasta la muerte, que El había asumido y ofreció como sacrificio expiatorio. Y asocia a su muerte a los que le son fieles, para seguir gritando al mundo la validez de su mensaje. No permitamos que se borre la memoria del martirio de nuestros héroes en la fe frente al tirano poder político. Reconozcamos que nuestra vida ha sido mediocre y nuestro testimonio de fe muy débil, y confiémonos a la misericordia del Señor que nos robustecerá con su Palabra y su banquete sagrado.

- Tú que nos has hecho tus hijos, y haces que las ciencias humanas nos ayuden a vivir en plenitud nuestra vocación: Señor, ten piedad.

- Tú que en Cristo nos diste el modelo de hombre nuevo, y nos ayudas a crecer en edad, sabiduría y gracia ante tí y ante los demás: Cristo, ten piedad.

- Tú que dispusiste que maduráramos ayudándonos unos a otros, y permites que los educadores induzcan al bien común: Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso, que dio al hombre una dignidad incomparable, y quiere que la educación esté al alcance de todos, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

Primera Lectura:

De la primera Carta de San Pablo a los tesalonicenses (1,5-10) (Leccionario III).

Salmo responsorial:

R. Guíanos, Señor,
por sendas de rectitud.

¡Cuánto amo tu voluntad! Todo el día la estoy meditando; tu mandato me hace más sabio que mis enemigos, siempre me acompaña. R.

Soy más docto que todos mis maestros, porque medito tus preceptos; soy más sagaz que los ancianos, porque cumplo tus leyes. R.

Trata con misericordia a tu siervo, enséñame tus leyes; yo soy tu siervo, dame inteligencia y conoceré tus preceptos. R.

Evangelio

Según San Mateo (5,13-16).

Oración universal:

Al conmemorar la muerte y agradecer la beatificación del Lic. Anacleto González Flores, líder de la resistencia contra los que querían destruir la fe y la libertad religiosa en México, pidamos el surgimiento de agentes creíbles por su testimonio, y fortaleza para imitar sus actitudes, diciendo:

Queremos ser tus testigos, Señor.

1. Señor Jesucristo, que no defendiste tu vida, sino la causa del Reino de tu Padre, haz que trabajemos por ese mismo Reino, sabiendo que al perder la vida la reencontraremos contigo en plenitud, pues nos ofreces vida eterna. Oremos.

2. Ayúdanos a afrontar los nuevos martirios, aceptando por amor a tí rechazos, burlas, sufrimientos y torturas, a causa del odio a la fe y la práctica de las virtudes cristianas, para seguir las huellas de los mártires en tu seguimiento. Oremos.

3. Que descubramos las nuevas y variadas situaciones de pecado que siguen martirizándote en el mundo, y las denunciemos con caridad y verdad, aunque lesionen intereses de los poderosos, para que reine la virtud. Oremos.

4. Que reconozcamos el mérito de los que trabajan en favor de la justicia y de la paz, padeciendo tortura, extorsión, presiones, amenazas, persecución, y hasta masacre y muerte, y promovamos nuestra comunidad cristiana según el Evangelio. Oremos.

5. Que sigamos tu ejemplo de lucha por transformar los criterios y comportamientos según el proyecto de tu Padre, uniendo revolución y reconciliación, justicia y libertad, personas y estructuras. Oremos.

6. Queremos participar en tu Pascua, es decir, en tu paso de la muerte a la vida, del individualismo a la comunidad, de la improvisación a la planificación pastoral, del pecado a la gracia, aceptando los aparentes fracasos en nuestros esfuerzos por darle un nuevo rostro a tu Iglesia. Oremos.

Padre celestial, que concediste el don de la fidelidad en el cumplimiento de sus deberes temporales, conforme a la luz del Evangelio, a tus siervos Anacleto González Flores, Luis Padilla Servín, Jorge y Ramón Vargas, Ezequiel y Salvador Huerta, Luis Magaña Servín, Leonardo Pérez Larios y Miguel Gómez Loza, hasta dar testimonio con su sangre de la fe cristiana, concédenos firmeza en la confesión de la misma fe. Por Jesucristo nuestro Señor.