Hoy Martes, 06 de enero de 2009 | 21:40

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Tema 3: Realización del Concilio Vaticano II

Reflexión:

1. Preparación:

El 25 de enero de 1959, desde San Pablo extramuros, el papa Juan XXIII anunció la celebración del Concilio.

Del 17 de mayo de 1959 al 15 de junio de 1960 se realizó la fase antepreparatoria.

En la primavera de 1960, Card. Tardini pidió propuestas de temas a los obispos de todo el mundo. Mons. Pericle Felici recibió 1,998 respuestas, 7,700 páginas (Acta et Documenta Concilio Oecumenico Vaticano II apparando. Series antepreparatoria I-XVI).

Catalogadas y formuladas como proposiciones en dos volúmenes de resumen, las sugerencias relativas a la liturgia constituían casi la cuarta parte.

El 29 de junio de 1959, en la Encíclica «Ad Petri cathedram» el papa da las primeras indicaciones sobre los fines del Concilio.

Con el Motu proprio «Superno Dei», el 15 de junio de 1960, inició la fase preparatoria. Instituye las 12 comisiones y 3 secretariados, para trabajar 75 esquemas, que se reducirían a 22.

Del 12 al 20 de junio de 1961 se realizó la primera reunión de la Comisión central. Se celebrarían siete reuniones plenarias para examinar los fascículos de los esquemas propuestos. Eran 2,100 páginas en 121 opúsculos.

El 25 de diciembre de 1961, con la Constitución «Humanae salutis», el papa Juan XXIII convocó al Concilio Vaticano II.

El 2 de febrero de 1962, con el Motu proprio «Concilium», fijó la apertura el 11 de octubre.

Pide el papa oraciones por el éxito del Concilio, a los fieles en la Encíclica «Poenitentiam agere» (1 junio 1962) y a los religiosos con la Carta «Il tempo massimo» (2 junio).

El 10 de junio pide observadores delegados a los cristianos separados.

En julio y agosto se enviaron los textos a los obispos, para que los estudiaran antes.

El 5 de septiembre se publicó el Reglamento con el Motu proprio «Apropinquante Concilio».

El 11 de septiembre, el papa dirigió al mundo un radiomensaje.

El 11 de octubre de 1962 se celebró la solemne Inauguración en la Basílica de San Pedro.

La primera etapa de sesiones se realizó del 11 de octubre al 8 de diciembre del mismo año.

Se inició con la discusión el esquema sobre Liturgia, pues los otros esquemas no fueron juzgados maduros y necesitaban revisión (Revelación, medios de comunicación, unidad de los cristianos, la Iglesia). Aunque no llegaron a cuajar un documento, establecieron los grandes principios doctrinales y pastorales.

Se siguió trabajando en la redacción: una comisión de coordinación rehizo los 17 esquemas.

El 3 de junio de 1963 murió el papa Juan XXIII. El 21 de junio es electo Pablo VI. Decide continuar el Concilio, anunciando el 27 de junio la segunda etapa para el 29 de septiembre. El 14 de septiembre convoca a los padres conciliares y nombra 4 cardenales coordinadores (Agagianian, Lercaro, Doepfner, Suenens).

La segunda etapa de sesiones se realizó del 29 de septiembre al 4 de diciembre de 1963. En octubre se discutió el esquema de Iglesia, y en noviembre el de Obispos y diócesis, y Ecumenismo.

Hubo fuertes debates acerca de la Iglesia, sobre todo entre Card. Ottaviani y Card. Frings. La Colegialidad episcopal, las relaciones con los cristianos separados, los judíos, fueron temas candentes.

El 4 de diciembre, en la Clausura, se pudo promulgar la Constitución «Sacrosantum Concilium» sobre sagrada Liturgia, y el Decreto «Inter mirifica» sobre los medios de comunicación social.

Del 4 al 6 de enero de 1964 Pablo VI visitó Tierra Santa, y dio un abrazo de fraternidad al Patriarca Atenágoras.

Por el Motu proprio «Sacram Liturgiam» (25 enero) el papa creo un Consejo para la aplicación de la renovación litúrgica, y por el Motu proprio «In fructibus» (2 abril) creó una comisión pontificia para los medios de comunicación

El 30 de abril en la Carta «Spiritus Paraclitus» pide oraciones por el Concilio.

El 17 de mayo anuncia un Secretariado para la unión de los cristianos.

El 2 de julio reforma el Reglamento conciliar para facilitar los debates. Y el 1 de octubre escribe al Card. Tissarant sobre la tercera sesión.

La tercera etapa de sesiones se realizó del 14 de septiembre al 21 de noviembre de 1964.

Se trataron los textos que hablan de escatología y María, obispos, libertad religiosa, judíos y religiones no cristianas, Revelación, laicos, sacerdotes, Oriente, Iglesia y mundo moderno, misiones, religiosos, seminarios, educación, sacramentos.

Discuten principalmente sobre revelación y colegialidad; hay tensiones con relación a los judíos.

En la Clausura logró dar a luz la Constitución dogmática «Lumen Gentium» sobre la Iglesia; y los Decretos «Orientalum ecclesiarum» y «Unitatis redintegratio». En la Clausura, el papa Pablo VI proclamó a María como Madre de la Iglesia.

El 28 de agosto de 1965 Pablo VI anuncia la última etapa en una Exhortación Apostólica.

La última etapa de sesiones se llevó a efecto del 14 de septiembre al 8 de diciembre de 1965.

El 15 de septiembre se instituyó el Sínodo de los Obispos por la Constitución apostólica «Apostolica sollicitudo».

Se discutieron los esquemas de libertad religiosa, Iglesia y mundo moderno, misiones y sacerdotes.

El papa visitó la ONU del 4 al 5 de noviembre.

El 28 de octubre se promulgaron los Decretos «Christus Dominus», «Optatam totius», y las Declaraciones «Gravissimum educationis», y «Nostra aetate».

El 4 de noviembre el papa pedía oraciones por la feliz conclusión en la Exhortación apostólica «Postrema sessio».

El 18 de noviembre se promulgó la Constitución «Dei Verbum» sobre la divina revelación y el Decreto «Apostolicam actuositatem». El papa anuncia la reforma de la Curia, los procesos de beatificación de Pío XII y Juan XXIII, el Jubileo del Concilio, y la próxima asamblea del primer Sínodo de los Obispos.

El 7 de diciembre se promulgaron los Decretos «Perfectae charitatis», «Presbiterorum Ordinis», «Ad gentes»; la Constitución «Gaudium et spes» sobre la Iglesia en el mundo actual; la Declaración «Dignitatis humanae». Se hizo además la Declaración Estambul-Vaticano el 7 de diciembre.

En la Plaza de San Pedro, al aire libre, el 8 de diciembre de 1965 se realizó la solemne Clausura.

Sugerencias para la liturgia:

Motivación

«Este sacrosanto Concilio se propone acrecentar de día en día entre los fieles la vida cristiana, adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones que están sujetas a cambio, promover todo aquello que pueda contribuir a la unión de cuantos creen en Jesucristo y fortalecer lo que sirve para invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia. Por eso cree que le corresponde de un modo particular proveer a la reforma y al fomento de la liturgia» (SC 1).

Lecturas:

Hch 15, 1-4.12-35

Sal 18

Jn 21, 15-19

Oración Universal

Hermanos, el Padre nos envió el Espíritu Santo, para hacernos un solo cuerpo en Cristo Salvador, de cuyo único Pan y cáliz participamos. Reconciliados con él en el camino de la salvación, renovemos nuestra fe y nuestra caridad, pidiendo:

R.- Congréganos contigo,
Señor, en la unidad.

1.- Para que tu Iglesia, reunida por tu Espíritu desde todo pueblo y nación, sea santa e inmaculada, e invitando a todos los hombres a la conversión y a la Eucaristía, se muestre cada día más como sacramento de salvación, Roguemos al Señor: R.

2.- Para que todos los hombres, dóciles a la Palabra que los llama a la conversión, acudan a las fuentes de las salvación, y en la Eucaristía, misterio de unidad, encuentren la paz que sólo tú puedes dar, Roguemos al Señor: R.

3.- Para que el pueblo de tu propiedad, al que entregaste en la cruz una alianza nueva, por el Misterio Pascual renovado continuamente en la Eucaristía, aprenda de Cristo, que amó y se entregó a sí mismo, la ley de la caridad, que hace entregarse hasta la muerte, Roguemos al Señor: R.

4.- Para que, con María y los Apóstoles, perseverando en la oración y en la Fracción del Pan, tu Iglesia permanezca vigilante en la espera del Reino prometido a los pobres y humildes, cuya esperanza conservas, Roguemos al Señor: R.

5.- Para que renovada sin cesar en tu amor, la Iglesia sea cada vez más imagen de tu misericordia y testigo de tu Resurrección para todos los hombres que te buscan de verdad, Roguemos al Señor: R.

Padre misericordioso, que de todas partes llamas a los hombres a la conversión, para que, reconciliados en tu amor por el Espíritu Santo, sean en la Iglesia el pueblo de la nueva alianza; te pedimos concedas que por la Eucaristía, misterio de unidad, sean siempre un solo corazón y una sola alma, y por medio de ellos, testigos de tu amor, el mundo te conozca a ti y al que enviaste Jesucristo, tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.