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2° Domingo de Cuaresma

12 de Marzo de 2006

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Marcos 9, 2-10.

A).- Después de la confesión de la fe por Pedro, cuando Jesús instruye abiertamente sobre el camino hacia Jerusalén y anuncia por primera vez su Pasión y Muerte Y Resurrección, una teofanía iluminará esta segunda parte del evangelio, como el Bautismo (Tú eres mi Hijo amado, mi preferido) abre la primera parte.

De nuevo nos encontramos en la tensión entre los saberes humanos y el actuar de Dios (el comentario de Simón que increpa, y “el Hijo del hombre tiene que...” (Mc. 8, 32. 32), entre ganar y perder la vida (Cfr Mc 8, 35). La misma tensión que nos anunciaba el evangelio del domingo pasado.

Hasta aquí en el Evangelio, Jesús ha ido perdiendo el favor de los fariseos (Mc 3, 6) y de sus propios conciudadanos (Mc 6, 3). Le quedaban los discípulos, pero “no lo entienden” (Mc 8, 21) y merecen (en la persona de Simón) ser tildados de “Satanás” (Mc 8, 33). Más pérdida, imposible.

En el contrapunto del “ir perdiendo”, quedaba el encuentro. He aquí el significado del pasaje de este domingo. Con “tres” testigos (Pedro, Santiago y Juan) el encuentro de Jesús con la Escritura: Moisés, el caudillo que como institutriz va guiando al pueblo para que acepte vivir en “obediencia” al Decálogo de Libertad que el Señor les ha dado; y Elías, el profeta que manteniéndose fiel al Señor, reclama del pueblo una actitud en “fidelidad” al Dios de la alianza.

Siguiendo a Jesús (“apártate de mí” – Mc 8, 33), lo primero es una actitud que hay que purificar: “¡Qué a gusto estamos aquí!”, la sensiblería, que nos lleva a “no saber lo que se dice”. Para seguirlo, una urgencia: “¡Escúchenlo!” Al descender, un ejemplo práctico: el epiléptico (Mc 9, 14-29).

B).- MALENTENDIDO

- Muchas veces has oído decir que tu patria es el cielo. Que aquí en la tierra está de paso. Que eres ciudadano del Reino de Dios.

- Esto, quizás, lo has interpretado como sí las cosas de la tierra no debieran importarnos ni hacernos perder el tiempo.

- Mientras todos los hombres trabajan en construir una sociedad más humana, los cristianos nos evadimos tranquilamente de nuestras responsabilidades políticas y sociales.

- Y realmente ésta es una tentación y un pecado cristiano. Ya san Pedro lo había dicho allá en la montaña de la Transfiguración: aquí arriba, con Jesús transfigurado se está muy bien; ya no quisiéramos bajar.

- Y sin embargo, somos los cristianos los que debemos, más que los demás, construir un mundo digno, una patria buena, una familia perfecta.

- La fe del cristiano no es apatía. Abraham respondió con fe a Dios y su fe no fue fácil. Superó la prueba dolorosa y fue padre de una inmensa prole.

- Cristo se transfiguró para mostrarnos un destello del cielo; pero luego bajó de la montaña para que lo crucificaran.

- Tu trabajo, tiene que ser cristiano; con él debes conquistar el mundo, mejorar las estructuras, desterrar las injusticias, redimir el vicio, cambiar la sociedad.

- Si tú en tu vida privada no cumples con tus obligaciones como ciudadano consciente, estás falseando tu compromiso cristiano.

- Mejorar la producción, hacer producir el campo, cuidar las ciudades, no contaminar el ambiente, socorrer con la ciencia al enfermo sin robarlo, ser buen vigilante, buen policía, justo vendedor, es estar viviendo la fe cristiana. Y esa es nuestra vocación aunque nos cueste.

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1.- Nuestros actos de piedad (oraciones, sacramentos, etc. ¿Tienen qué ver con nuestro compromiso de transformar el mundo?.

2.- ¿Los trabajos pastorales de nuestras comunidades, de la Diócesis y de la Iglesia están basados en la realidad o están en las nubes?.

3.- ¿Qué cosas manifiestan que sí vivimos el compromiso de nuestra vida cristiana?.

4.- ¿Qué mensaje deja para tu vida este pasaje?.

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

(Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o recitada por uno sólo).

PLEGARIA COMUNITARIA.

· Hacemos un pequeño teatro con el texto, dramatizando el conflicto entre Pedro, quién quiere quedarse y acomodarse ante la presencia de Dios, y Jesús, que quiere bajar del monte a la realidad. · Cada participante hace una petición a Dios, de acuerdo con lo que hemos meditado... · Padre nuestro... · Podemos orar con el Salmo 92 (91) versículos 13 a 16, que nos habla de la inmensa bondad de Dios y de los frutos que espera de nuestras vidas.