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3er Domingo de Pascua

30 de Abril de 2006

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Lucas 24, 35-48.

A).- Los relatos de apariciones de Jesús resucitado, pretenden hacer descubrir la experiencia inexpresable del encuentro con Jesús vivo. La referencia a los discípulos de Emaús encierra toda una catequesis para el discípulo (seguidor del Maestro) llamado a ser apóstol (enviado a anunciar) de lo que ha visto y oído.

En medio de los Once y los que estaban con ellos, los de Emaús testimonian su experiencia, el encuentro con el resucitado (encuentro que los despoja de sus expectativas, para hacerles ganar la alegría). En medio de la comunidad, el Señor se hace presente; y su saludo-don, la Paz –como escuchábamos el domingo pasado-.

Lucas, el evangelista de la alegría, hoy subraya el desconcierto, el miedo, las dudas; la fe no está vinculada a las apariciones y éstas no pueden dar la fe “no acababan de creer de pura alegría, y seguían atónitos”. El Señor –como en el camino- hará todo lo necesario para hacerlos llegar a la fe: “mírenme”, “tóquenme”, “denme de comer”, para evocar en su vida el encuentro con quien han caminado y comido (escuchado su voz-palabra, compartido el pan). Y en la reunión de “el primer día de la semana” (cfr Lc 24, 1) el Señor está presente.

Por otra parte, la luz es dada por la Escritura: “Está escrito”. En Jesús se cumple el Antiguo Testamento, y el designio salvador de Dios, y es en su muerte y resurrección (como en una pérdida y ganancia) que se abre a todos los pueblos el donde esta nueva Alianza. Los discípulos ahora, desde Jerusalén, “son testigos” de estas cosas (cfr Hechos 2, 32).

B).- HAY QUE HACER

- Las grandes potencias del mundo “hacen” muchas cosas: compran gobiernos, sobornan, venden armas, esclavizan pueblos.

- Nuestro gobierno “hace” muchas cosas: abre pozos para el riego de los campos, edifica fábricas, impulsa la ganadería, abre escuelas. Pero a la vez también encadena conciencias y soborna voluntades.

- También cada uno de nosotros “hace” muchas cosas. Piensa en tu vida diaria; en todo lo positivo y lo negativo; en lo profano y en lo religioso.

- El hombre es toda una actividad. ¡Lástima que esa actividad, a veces, vaya dirigida por avaricia, codicia, poder, egoísmo, necesidad de dominio!

- Muchas veces el hombre “hace” para destruir la vida de la naturaleza y del hombre, para destruir naciones, famas, familias. Para destruir a la Iglesia.

- La Pascua les dio la fuerza a los apóstoles de “hacer” el bien en todos los niveles, y en nombre de Cristo.

- Si hubiese gobiernos que “hiciesen” algo con sentido cristiano, harían el bien, nunca el mal. También tú y yo nos dejaríamos llenar de la Pascua y de ese Cristo “que pasó haciendo el bien”.

- Pero rechazamos “al Santo, al justo” y matamos al autor de la vida. Y entonces nos quedamos solos, y “hacemos” lo que se nos pega la gana.

- Y así perdemos toda nuestra Pascua. Y lo que “hacemos” es perdernos a nosotros mismos.

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1.- ¿Qué tanto sabemos guiar nuestras vidas por "lo que está escrito en la Palabra de Dios"?.

2.- ¿Qué signos nos deja Dios para convencernos de que "Jesús sigue vivo ente nosotros?.

3.- ¿Cómo podemos "contagiar" a los demás nuestra alegría por Jesús Resucitado?.

4.- ¿Qué mensaje deja en tu vida este texto?.

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

(Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o recitada por uno sólo).

PLEGARIA COMUNITARIA.

Cristo resucitado no sólo nos manifiesta su gloria, sino que El mismo se nos da en alimento en la Eucaristía. Al recibirlo, pidamos la eficacia de nuestra comunión con Cristo Resucitado. Aclamamos:

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.

L.- Que Cristo Resucitado nos dé su fuerza para vencer el mal.

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.

L.- Que Cristo Resucitado nos dé su fuerza para perseverar en el bien.

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.

L.- Que Cristo Resucitado nos dé fuerza para tener vida en abundancia.

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.

L.- Que Cristo resucitado nos dé fuerza para ser amantes de la paz.

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.

L.- Que Cristo Resucitado nos dé fuerza para amar hasta dar la vida.

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.

Que Cristo Resucitado nos dé fuerza para ser mensajeros incansables de su Evangelio.

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.

L.- Que Cristo Resucitado nos dé fuerza para no vivir en la tibieza y mediocridad, sino en el fervor.

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.

L.- Que Cristo Resucitado nos dé fuerza para hacer la voluntad de Dios antes que la nuestra.

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.

L.- Que Cristo Resucitado nos dé fuerza para buscar el bien de los demás antes que el nuestro.

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.

L.- Que Cristo Resucitado nos dé la fuerza para soportar el sufrimiento por el Reino.

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.

L.- Que Cristo Resucitado nos dé fuerza para saber esperar la recompensa eterna.

R.- ¡Si,! ¡Tú eres Señor, pan de vida eterna!.