Hoy Miércoles, 07 de enero de 2009 | 10:32

INDICE

Google
 
Para recibir información de las actualizaciones contáctanos.

6° Domingo de Pascua

21 de Mayo de 2006

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Juan 15, 9-17.

A).- Como continuación del fragmento del evangelio del domingo pasado, nos encontramos ante el desarrollo del tipo de relación del cristiano con Jesús: la relación de comunión conlleva dar frutos...

En dos movimientos se fija la centralidad del amor:

La vid puede hacer llegar la vida a los sarmientos por la relación que tiene con ella el viñador (cfr domingo pasado): “como el Padre me ama, así los amo yo” (Jn 15, 9); los discípulos, quedan insertos en esta misma relación de amor: “si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” (Jn 15, 10). Como en una gran cascada, con sucesivos saltos, el amor crea esta gran unidad del Padre, al Hijo, y a los discípulos, y “los unos a los otros” (Jn 15, 12). (¿No nos cautiva ver una cascada?) “Que su alegría sea plena”.

Esta misma comunión es dada por la relación que ha establecido Jesús con los discípulos: “no los llamo siervos” (Jn 15, 15); ha habido encuentro en lo profundo del ser y ha habido verdadera comunicación de vida: “les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre” (Jn 15, 14); no son unos cualquiera, son “amigos” introducidos en esta cascada de amor que se derrama hasta “dar la vida” (Jn 15, 13). El discípulo es hecho amigo, es levantado en dignidad.

Este amor de unidad, de encuentro (mandamiento que es revelación) no puede ser vivido como obligación; la misión para “dar fruto que permanezca” (Jn 15, 16) es donación gozosa al continuar la misma obra de Jesucristo, y bajo el cuidado del Padre.

B).- ¡ANIMO!

- El padre Cornelio, aunque tenía un grado militar, ante la persona de Pedro se sintió muy poco. El era el principal apóstol de Cristo; Cornelio un soldado pagano.

- “Y se echó a sus pies”. Acto de humildad, de veneración, de sumisión que enaltece al centurión, porque él quería reverenciar a quien representaba Pedro.

- Y la actitud de Pedro fue ésta: Levántate; yo no soy Dios, soy un hombre como tú. Cornelio debió sentirse importante y contento.

- Pero el Príncipe de los Apóstoles no hizo otra cosa que lo que había aprendido del Maestro. Pedro ofendió a Cristo y el Señor lo hizo cabeza de la Iglesia.

- Ser hombre es lo máximo. Ser una criatura racional, que quiere y que es libre. Ser hombre es ser imagen y semejanza de Dios.

- Ser hombre es también ser pecador, y frágil y cambiante. Hoy somos buenos, mañana malos; hoy humildes, después orgullosos.

- Por eso Cristo se hizo hombre, en todo semejante a nosotros, menos en el pecado. El sabe por lo tanto, nuestras debilidades, nuestras carencias.

- Cuando nos postra la tristeza, la maldad, la enfermedad, la calumnia o la injusticia, El nos dice: ¡Ánimo! ¡Levántate! A mí me pasó lo mismo.

- Nosotros somos un fracaso, con mucha frecuencia nos sentimos derrotados por la vida, en el trabajo, en la familia, en la sociedad. Pero Cristo es hombre como nosotros y nos anima; es Dios y nos da fuerza.

- Tenemos un amigo que nos comprende, que nos ama. Y nosotros tenemos que amar a los demás, y cuando los encontremos derrotados tenemos que levantarlos y darles ánimo.

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1.- ¿Qué cosas nos ha dado a conocer Jesús para demostrarnos su amistad?.

2.- ¿Estamos dispuesto arriesgar nuestra vida por Jesús o por el Evangelio?.

3.- ¿Qué hechos manifiestan que nuestro mundo no corresponde al amor de Dios?.

4.- ¿Que mensaje deja para mi vida este pasaje?:

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

(Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o recitada por uno sólo).

PLEGARIA COMUNITARIA.

L.- Ante Jesús Resucitado la tierra tiembla; como rayos del cielo bajan los ángeles, se acaba la noche; todo es resplandor. ¡Cristo ha resucitado!. Es la aurora de una nueva era; es el amanecer de un nuevo día.

R.- Eso es la Resurrección: ¡comienzo de un mundo nuevo!.

L.- El sepulcro explota:; rueda la piedra que lo cerraba; se rasgan las entrañas de la tierra como si se tratara de un parto; tiemblan los guardias. ¡Cristo ha resucitado!.

A las mujeres, que tienen la tarea de propagar la vida se les ordena que extiendan la noticia: ¡Cristo ha salido victorioso de la tumba!.

R.- Es la Resurrección: ¡comienzo de un mundo nuevo!.

L.- No tengan miedo. No busquen entre los muertos al que vive, ¡Cristo ha resucitado!.

R.- Es la Resurrección: ¡comienzo del hombre nuevo!.

L.- Señor Dios, Tú que eres novedad, juventud eterna; Tú que dijiste: "He aquí que hago todo nuevo" (Ap. 21, 5), haz que de las miles de noticias que llegan a nuestros oídos, pero ya no llegan a nuestro corazón, hay una que esté al centro de todas, y que se la más nueva y la que siempre cambie y oriente nuestra existencia; que esta buena noticia sea siempre: ¡Cristo ha resucitado!.

Te lo pedimos por El mismo que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.