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Domingo de Pentecostés

4 de Junio de 2006

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Juan 20, 19-23.

A).- Cerrando el tiempo de Pascua, volvemos a leer la escena de la mañana de resurrección, que leímos –entera, en sus dos momentos- el domingo de la octava (ver también las notas de aquel domingo). Litúrgicamente, un subrayado de la unidad de todo este tiempo, que ya se inicia con el mismo “entregar el Espíritu” en la cruz (cfr Jn 19, 30).

Este primer día de la semana desde “la madrugada, cuando todavía estaba oscuro” (Jn 20, 1) el evangelista nos sitúa “en el principio... en el que todo era oscuridad” (cfr Gén 1, 2); nos sitúa ante una nueva creación. En medio del miedo (=oscuridad), quien es la Luz del mundo (cfr Jn 1, 5) resplandece en medio de ellos: se abre el día ya sin ocaso.

Así como en el inicio de la creación, Cristo resucitado “exhaló su aliento sobre ellos” (cfr Gén. 2, 7) comunicando lo que le es propio: el Espíritu. En la plenitud de la relación, de ese encuentro, se da la plena comunión por la comunicación de su misma vida; una vida, en el Espíritu que recrea al ser humano y a la humanidad.

En esta nueva humanidad, la Paz (que es de Dios –cfr Núm 6, 26-), la Alegría (de esta hora, el Resucitado –cfr Jn 16, 20-, al contemplarlo en su gloria -cfr Jn 1, 14-), y el Perdón (misión dada por el Espíritu), son la nueva enseña, que rompe el círculo de la desobediencia (negación de la Paz, de Dios –cfr Gén 3, 5-), el miedo (la ocultación y la muerte –cfr Gén 3, 8-), y el odio (envidias y venganzas –cfr Gén 4-).

B).- LA MISMA PALABRA

- Pentecostés es la fiesta de la comunicación. En una época de la humanidad todos se entendían, pues hablaban una sola lengua; el pecado fue la causa de una incomunicación.

- El egoísmo humano hizo que cada hombre hablase su propia lengua, la que el convenía para salvaguardar sus intereses. La soberbia también hace que cada quién busque su propio beneficio, atropellando a los demás.

- Para las grandes potencias no hay una sola lengua. Cuando una habla de Paz, quiere decir entrar con tanques y armas; cuando otra dice “libertad”, quiere decir dominar económicamente a las naciones más pobres.

- Nadie se entiende; nadie habla ya una misma lengua. Los poderosos que tienen en sus manos, el poder, la tecnología piensan en la justicia, cuando ellos se enriquecen; en una familia los padres hablan un lenguaje diverso del de sus hijos.

- Los esposos no se entienden, porque no se conocen y, lógicamente, cada día se aman menos, y hay más infidelidad, más divorcios.

- El Espíritu Santo vino al mundo como un Viento impetuoso; vino para volver a su unidad el lenguaje humano. El vino para que todos los hombres hablásemos la misma Palabra de Dios, que es Jesucristo.

- Si los hombres no se entienden en Jesucristo, no se van a entender nunca; si no hablan el lenguaje que es amor, que es fuego, que es paternidad, corren hacia su ruina.

- Pentecostés es la fiesta de la comunicación de todas las naciones, de las familias, de los patrones y obreros, superiores e inferiores, de ricos y pobres.

- La ley del amor es la misma en todas las mentalidades, en todos los rumbos del planeta, en todos los ámbitos de la convivencia humana.

- Pero nosotros estamos empeñados en no escuchar la Palabra que se nos da el día de Pentecostés. ¡Peor para nosotros! Estamos desperdiciando la unidad ala que es llamado el hombre.

- La única palabra que se entiende ahora es la palabra del amor, de la comprensión, del servicio. En ti está el Espíritu Santo. Haz que tu vida sea una fiesta de comunicación. No vivas en la mentira.

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

(Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o recitada por uno sólo).

PLEGARIA COMUNITARIA.

Consagración al Espíritu Santo:

Espíritu Santo, Espíritu Divino de luz y de amor, yo te consagro durante mi vida y para la eternidad, mi inteligencia, mi corazón, mi voluntad y todo mi ser.

Que mi inteligencia sea siempre dócil a tus celestiales inspiraciones y a las enseñanzas de la Santa Iglesia Católica, de la cual eres el guía inefable; que mi corazón esté siempre imflamado en el amor de Dios y del prójimo; que mi voluntad sea siempre conforme a la voluntad divina, y que toda mi vida sea una imitación fiel de la vida y de las virtudes de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien, junto con el Padre y contigo, oh Espíritu Santo, sea dado el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.