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La Santísima Trinidad

11 de Junio de 2006

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Mateo 28, 16-20.

A).- El final del evangelio según Mateo se centra en la aparición a los Once (la única) para el envío misionero. Aquí se recoge la fe trinitaria más clara de los evangelios sinópticos.

En esta montaña galilea tiene lugar la aparición; en ella, tres partes:

“Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra”, en referencia a la visión del Hijo del hombre de Daniel. Cristo, es quien ha vencido a las fuerzas del mal, y “su reino no será destruido jamás” (cfr Dan 7, 14).

“Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones... enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado”; como Cristo, quien es presentado en este evangelio como el nuevo Moisés, el Moisés de la plenitud de toda la Ley (cfr Mt 5, 1. 17; 5, 21-22. 27-28. 31-32. 33-34. 38-39), la Iglesia debe enseñar a guardar todo. Como Cristo, ella ha de llamar “sígueme” (cfr Mt 9, 9), e incorporar en la comunidad, “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (confesión de fe trinitaria, ya presente en la Didakhé (7, 1) y relacionada también con el bautismo).

El evangelio acaba con la afirmación de la presencia de Jesús en la comunidad: “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. El, que ha llamado a los discípulos, y que los envía, sigue estando presente en medio de ellos, mientras ellos hacen discípulos para seguir al Maestro.

B).- HEREDERO DE DIOS

- Un pintor dice con orgullo: “Este cuadro es mío, vean la firma. Es quizás mi mejor cuadro y vale una fortuna”.

- “Mi hijo se parece a mí; es mi satisfacción y mi heredero. Yo trabajo para él, y el día de mañana todo lo mío será de él”.

- Todas las cosas tienen una marca. Un televisor “tal”; una lavadora “cual”. Automóviles, aviones, pantalones, sartenes: todo tiene una etiqueta de procedencia.

- También el hombre. Tú llevas en tu ser la etiqueta divina. Eres de Dios, su mejor obra, porque entre todas las criaturas tú estás en el nivel más alto.

- Eres inteligente, puedes amar, gozas de libertad. Por eso eres imagen y semejanza del Creador.

- Y esta etiqueta no la puedes perder. Aunque pierdas la imagen divina, por el pecado, nunca perderás la semejanza con tu Creador.

- Pero Dios no estaba satisfecho en esa “etiqueta natural”. El pecado nos hizo perder la herencia del cielo. Y nos dio otra “etiqueta sobrenatural”.

- Por el bautismo y en él, estamos marcados con la marca sobrenatural de Dios. Eternamente, para bien o para mal, estamos señalados por Dios. En el cielo o en el infierno somos los hijos de Dios.

- El que nos vea en el infierno o en el cielo, nos apuntará con el dedo para decirnos: he aquí un hijo de Dios.

- Pero sí somos hijos de Dios. El es nuestro Padre. Tenemos un Padre que nos creó, un Hijo que nos redimió y un Espíritu Santo que nos infunde su amor.

- ¡Qué triste es ver a un hijo de Dios borracho, ladrón, deshonesto! ¡Miren ese que oprime a sus semejantes es hijo de Dios! ¡Y aquél otro que es infiel a su matrimonio está señalado con el signo de la Santísima Trinidad!

- Desde que nacemos y hasta que muramos vamos acompañados de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Seamos dignos de esta compañía.

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1.- ¿Cómo entendemos la Trinidad en Dios?.

2.- ¿Qué acciones en nuestra vidas manifiestan nuestra Fe en Dios uno y Trino?.

3.- ¿En qué beneficia o afecta mi vida la existencia de Dios Uno y Trino?.

4. ¿Qué mensaje deja para tu vida esta fiesta?.

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

(Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o recitada por uno sólo).

PLEGARIA COMUNITARIA.

Invocación
a la Santísima Trinidad:

L.- Santísima Trinidad, tú eres mi Dios, mi Señor lleno de grandeza y de majestad. Cuánto me pesa no haberte honrado siempre, siendo mi Dios; no haberte obedecido mejor, siendo mi Señor; no haberte amado más, siendo Tú mi única felicidad.

T.- Por eso me arrojo a tus pies, rogando que me perdones y olvides mis pecados, y que me dirijas una mirada de misericordia y bondad.

L.- Dios uno y Trino, te consagro de nuevo mi cuerpo y mi alma, y te ofrezco, con sincera intención, todos mis pensamientos, palabras, obras y sufrimientos.

T.- Quiero agradarte y honrarte dignamente, quiero agradecerte todas tus gracias y desagraviarte por todos los ultrajes, hasta verte y adorarte, Santísima Trinidad, en tu gloria, por los siglos de los siglos.

L.- Bendigamos al Padre, y al Hijo con el Espíritu Santo.

T.- Alabémosle y ensalcémoslo por todos los siglos.

L.- Bendito eres, Señor, en el firmamento del cielo.

T.- Laudable, glorioso y sobremanera sublime por los siglos.

L.- Dios nuestro, cuya misericordia no tiene límites y cuyo tesoro de bondad es infinito.

T.- Doy gracias a tu piadosa majestad por los dones recibidos, rogando a tu clemencia que al tiempo de concedernos lo que te pedimos, nos dispongas para los premios futuros. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.