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Hoy
Miércoles, 07 de enero de 2009 | 10:40
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11° Domingo Ordinario 18 de Junio de
2006 INTRODUCCION: Antes de
acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en
presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al
Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra. 1.- LECTURA
DEL TEXTO. (Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de
las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios). Marcos 4,
26-34. A).- El evangelio de hoy está formado por dos parábolas que
ilustran el crecimiento del Reino de Dios y, finalmente por la reflexión del evangelista
sobre la enseñanza en parábolas. 1.- Parábola de la semilla que crece. La parábola en sí nos
describe la siembra y la vida rutinaria y normal del que sembró, hasta que el crecimiento
y la maduración permita la siega. Para el hombre de la Biblia, todo el crecimiento de la
planta es visto como un milagro de la vida ante el cual se admira. Encuentra su punto culminante en el momento de la siega, la recogida del
fruto granado, como símbolo del tiempo final o del juicio de Dios. Pero también hay que
tener en cuenta los demás elementos, como el misterio del crecimiento, que subraya el
poder de Dios, sin negar, con todo, la importancia de quien sembró y preparó el terreno. Vista en su conjunto, es muy posible que la parábola estuviera
directamente dirigida a cuantos esperaban que el Reino de Dios se instaurara de forma
rápida y violenta: les hace ver que el Reino es en primer lugar obra de Dios. Por otro
lado, en Jesús se recogen ya los frutos de las semillas de preparación al Reino que
fueron sembradas a lo largo de toda la historia de la salvación. 2. La parábola del grano de mostaza es especialmente importante
para darnos cuenta de cómo el propio Jesús entendió la naturaleza del Reino. Se juega
aquí con el contraste ente la pequeñez proverbial del grano de mostaza y el rápido
crecimiento de la planta una vez nacida. El Reino de Dios, en primer lugar, es una realidad que ya está presente,
que ya actúa en la vida y la predicación de Jesús. Y el crecimiento de este Reino
implica su apertura a los gentiles, a todos los pueblos: con Jesús, la salvación y las
bendiciones de Dios se encuentran al alcance de todos los hombres. El ha introducido en el
mundo un principio creador y transformador que se va desarrollando hasta alcanzar la
transformación de todas las personas. Este principio pequeño y casi insignificante
incluye ya su final universalista. 3. Los dos últimos versículos son una reflexión de Marcos sobre
el por qué de las parábolas: es un acomodarse al modo de entender de la gente para
que capten el mensaje del Reino. Pero, además de esta enseñanza general a todos, Jesús
profundiza su enseñanza con el grupo de los que lo siguen. La adhesión como discípulos
a él permite ir más allá en el conocimiento de su enseñanza. B).- EL GRAN MILAGRO - La ciencia moderna, orgullosa de sus avances, cree tener todas las
explicaciones de las cosas. Y los hombres piensan frecuentemente y así lo enseñan muchos
maestros en nuestras escuelas, que la ciencia lo puede todo, que ya no existen milagros,
que ya Dios no es necesario. - Y realmente los hombre de hoy, embelesados y fascinados con la técnica
ya no queremos o no podemos ver la mano de Dios en todas las cosas. Es un milagro que el
sol nos caliente, que el aire nos de su oxígeno, que la lluvia haga germinar la semilla,
que la tierra sea fecunda para darnos alimentos. Es un milagro la hermosura de un ave o de
una flor. - Hemos perdido el sentido de Dios. Nuestro mismo cuerpo, nuestro
espíritu no son sino su imagen. Somos un milagro en nuestro complejísimo organismo;
somos una perfección en nuestra inteligencia que ha creado la ciencia, en nuestra
voluntad libre que anda en busca del bien. - Así también es el Reino de los cielos: como un hombre que echa una
simiente en la tierra. El duerme de noche y se levanta de mañana. Y mientras la semilla
germina. Este es para el cristiano el milagro de los milagros. Dios echa en nuestros
surcos su semilla. La semilla de la gracia, del amor, de la justicia, de la honradez, del
bien. Y Dios la riega y la hace crecer sin nosotros, aunque requiere nuestra cooperación.
El Reino de Dios crece por la gracia del Señor: nuestra cooperación es poner la buena
tierra. - Porque a veces le ponemos tierra mala, tierra pedregosa, tierra con
espinas, tierra dura. Y entonces el Reino de los cielos no crece en nosotros y nosotros no
crecemos con él. Nosotros fuimos sembrados para crecer. Y un cristiano que se ha quedado
enano, no es apto para el Reino de los cielos. - No todo lo explica la ciencia de los hombres. No puede explicar ni
siquiera cómo el grano se haga tallo, planta, flor, fruto. Menos cómo el hombre se hace
Dios. (Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto;
sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta
lo que nos ha sorprendido). 2.-
MEDITACION (En este
segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en
cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer
a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática). Se responde a las siguientes preguntas: 1.- ¿Qué ejemplos tenemos de actividades humildes, pero importantes
para la vida? 2.- ¿Qué importancia tienen para la
vida estas actividades sencillas? 3.- ¿Y cuál es su importancia para
el "Reino de Dios"? 4.- ¿De qué medio se vale Jesús
para darnos a conocer su Reino? 5.- ¿El Reino crece rápido o
despacio? Dar ejemplos para hoy. 6.- ¿El Reino crece desde arriba o
desde abajo? Dar ejemplos para hoy. 7.- ¿Se puede desde aquí ya
construir el Reino de Dios entre nosotros? ¿A qué nos comprometemos? 3.- ORACION (Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la
Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere). 4.-
CONTEMPLACION (Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos
concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario). CONCLUSION (Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o
recitada por uno sólo). PLEGARIA COMUNITARIA. Animador(a): Escuchamos a Jesús que nos dice: "Es
Dios quién da el crecimiento de su Reino desde abajo, a partir de los pequeños y de sus
actitudes de solidaridad. Traigo una tortilla, (presenta la tortilla) porque el Reino de Dios se
parece a una tortilla, algo sencillo y que se puede compartir para que nadie pase hambre. Ponemos las semillas en medio de la asamblea y meditamos. Si las
plantamos, las pequeñas semillas podrán crecer, con la ayuda de Dios... Pedimos para que
todos un día las tengamos y podamos compartirlas. Oración final espontánea.
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