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Hoy
Miércoles, 07 de enero de 2009 | 12:43
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14° Domingo Ordinario 9 de Julio de
2006 INTRODUCCION: Antes de
acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en
presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al
Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra. 1.- LECTURA
DEL TEXTO. (Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de
las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios). Marcos 6,
1-6. A).- El fragmento de hoy cierra la primera etapa del ministerio de
Jesús. Es la etapa de la popularidad en Galilea, de las multitudes que se acercan a él
para escucharlo y para que les cure a los enfermos, la etapa en que se muestra cómo por
Jesús llega a los hombres el Reino de Dios que transforma los corazones y libera del mal. Marcos cierra esta etapa en Nazaret, el pueblo de Jesús, que viene a ser
como un símbolo de todo el pueblo de Israel. Porque, efectivamente, a pesar del éxito
inicial y la popularidad, el conjunto del pueblo no puede aceptar que Dios manifieste su
Reino a través de alguien que es un hombre como otro cualquiera, con una familia y un
oficio como la demás gente. Jesús pretendía cambiar la vida de su pueblo, y de hecho,
de entrada, parecía que los que lo veían y lo escuchaban quedaban cautivados por lo que
decía y hacía. Pero poco a poco su pretensión les fue pareciendo excesiva: ¿qué
credenciales podía exhibir Jesús para hacer y decir todo aquello? Y Jesús, después de
esta escena-resumen, empezará a centrar su acción en sus discípulos. Continuará
predicando y curando enfermos, y realizará la acción pública y simbólica de alimentar
a las multitudes multiplicando los panes y los peces, pero su interés estará centrado
sobre todo en hacer comprender el sentido de su misión al grupo más reducido y cercano
de los que van con él. Resalta, en el texto de hoy, la manera como reacciona la gente ante la
palabra de Jesús en contraste con las reacciones del inicio de la vida pública: allí la
gente decía que enseñaba con autoridad, y quedaban admirados (1, 21ss);
aquí no importa como enseña, sino que de entrada no resulta aceptable que pueda tener
autoridad alguien que es una persona normal. Y después resalta que Jesús no pudo hacer ningún milagro.
El domingo pasado, en los dos milagros que leíamos, se veía que la fe-confianza llevaba
a la curación, y aquí no está presente esta fe-confianza. Por eso, su tierra
queda excluida de la liberación, excepto algunos enfermos: ¡no todo el
pueblo se cierra a Jesús! La extrañeza de Jesús ante el hecho de su falta de fe
se convertirá, al final de la vida pública, en lamento sobre Jerusalén, que no ha
querido recibir a su liberador. B).- EL DESPRECIO AL PROFETA - El mundo en que vives respira rebeldía, se nutre de resentimientos y se
muere de violencia. - Así como yo, tú y todos estamos contaminando el ambiente y estamos
destruyendo las riquezas de la naturaleza con tanta basura, así el mundo del hombre
también lo hemos contaminado. - Todos tiran basura en torno a él: el cine le arroja sexo; la
televisión y la radio propaganda y más propaganda; las revistas le da a comer
pornografía; los libros le sirven errores. - Por eso no es raro que el hombre sea un rebelde contra todo: contra las
estructuras que lo esclavizan; contra Dios a quien no conoce ni ama. - Y lo más curioso es que, aunque se admiten todos los profetas
del mal, se desprecia a todo aquel que predica el bien. - Un mundo en que reina el secularismo, es un mundo sin Dios, sin moral,
sin amor y lo que es peor, un mundo sin esperanza. - Aún más, ya los profetas verdaderos escasean. Disminuye el número de
sacerdotes, los seminarios están vacíos, los buenos cristianos son una minoría. - Y cuando alguien nos habla de Dios, de Cristo, de la Iglesia, sonreímos
socarronamente y decimos. ¿Todavía en este tiempo, se dicen cosas tan inútiles?. - Y, sin embargo, la voz molesta del Evangelio seguirá
sonando en las vidas de este mundo rebelde, no obstante el desprecio a los profetas.
Porque aunque no lo merecemos, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos. (Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto;
sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta
lo que nos ha sorprendido). 2.-
MEDITACION (En este segundo
momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la
situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la
memoria otros textos bíblicos con la misma temática). Se responde a las siguientes preguntas: 1.- ¿Qué le sucedió a Jesús en su tierra? 2.- ¿Por qué lo rechazaban los de su
pueblo? 3.- ¿Por qué se rechaza a la
Iglesia, a algunos Obispos y a otros profetas? 4.- Y nosotros ¿en qué sentimos el
rechazo y qué hacemos cuando esto nos sucede? 5.- ¡Qué mensaje deja para nuestra
vida este texto?. 3.- ORACION (Este es el momento de responder personal y
comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje
bíblico le sugiere). 4.-
CONTEMPLACION (Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos
concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario). CONCLUSION (Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o
recitada por uno sólo). PLEGARIA COMUNITARIA. Animador(a): Los paisanos de Jesús se escandalizan: · No les parece que alguien igual a ellos pueda tener una sabiduría
más grande que la de los maestros. · No les parece que tenga un «poder milagroso» en sus manos. Solo Dios
puede tener tal sabiduría y tal poder. · No les parece que Jesús esté tan cerca de Dios, pues es uno de entre
ellos: «No creían en El, todo lo contrario» (vers. 3). Para nosotros, la reflexión de hoy nos invita a revisar también cómo
tratamos a los pequeños y sencillos de nuestra comunidad... Oremos juntos, presentando a Dios nuestras peticiones, de acuerdo con la
reflexión de hoy. A cada petición, todos contestan: R.- Señor danos tu Espíritu de Fe y de paciencia. (Peticiones espontáneas). Oremos: Señor, danos tu Espíritu de fe y de paciencia; que
sepamos escucharte en los más sencillos y no nos desanimemos cuando nos rechacen por
trabajar por el Reino. Todos: ASI SEA. Terminamos con el Salmo 123 (122) que es una oración de esperanza de los
pequeños. Canto final.
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