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19° Domingo Ordinario

13 de Agosto de 2006

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Juan 6, 41-51.

A).- En el fragmento anterior al texto de hoy se iniciaba la discusión entre los judíos y Jesús, cuando éstos lo buscan (dando a este verbo un sentido fuerte teológico). El problema de la mediación entre Dios y el pueblo, que los judíos ya tienen en Moisés, impide “encontrar” realmente a Jesús.

El texto de hoy continúa con la murmuración de los judíos que sirve para introducir un nuevo elemento en la discusión: el conocimiento (también dando a este término un sentido fuerte teológico) de Jesús. ¿No es éste, Jesús, el hijo de José? ¿Acaso no conocemos a su padre y a su madre? Sin embargo, el evangelista identifica “conocer” con “venir a mi”. Por lo tanto, conocer a Jesús es igual que creer en él y seguirlo, hacerse discípulo suyo. Más aún, la única manera de “conocer” (ahora equivale a “ver”) a Dios es conociendo a Jesús. Llegando al máximo de su polémica, Juan dice que la mediación de Moisés no sirvió para conocer a Dios: Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Si conocimiento equivale a fe y a seguimiento de Jesucristo, “desconocimiento” equivale a “muerte”. Llevando hasta el extremo la radicalidad de las afirmaciones, el evangelista viene a decir que lo contrario de la fe no es la “falta de fe” sino la “falta de vida”.

La afirmación final (El pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida) juega con lo que ha dicho al comienzo (el pan vivo que ha bajado del cielo). En la concepción bíblica “carne” es cualquier criatura de Dios a la que él ha dado su aliento de vida. Cielo y carne forman una unidad que indica la “presencia” posibilitadora del conocimiento auténtico, aquél que es relación íntima.

B).- GASOLINA

- Estamos viviendo la época grande del transporte.

- El tren, barcos, camiones, grandes y pequeños automóviles, aviones de hélice y de retroimpulso. Gigantescos cohetes que han llevado hombres a la Luna.

- Todos estos medios de locomoción se mueven a base de combustibles. Nuestro tiempo es el tiempo de las gasolinas y aceites.

- Por eso las naciones se pelean por los pozos petroleros y todo sube hasta las nubes cuando escasea el combustible.

- No nos podemos mover en la actualidad si de alguna manera no usamos algún combustible.

- El hombre es un viajero empedernido. Un día sale de su cuna y comienza un viaje definitivo.

- Camina hacia su morada definitiva. Ha salido a “dar una vueltecita” de diez, de treinta, de cincuenta, de ochenta años”, y tiene que volver “a casa”.

- Pero para dar ese paseo necesita “combustible”. Nadie puede volver a Dios sino por Jesucristo; y nadie puede venir a Jesús si el Padre Celestial no le da “combustible”.

- Este combustible se llama -¡qué ignorancia!- “La Gracia”- ¿En qué “pozos” se da? ¿Dónde se consigue esa “gasolina”?

- Sin esa no puedes caminar hacia Dios. Los hombres se afanan en perforar muchos pozos de “oro negro”, pero no saben dónde se consigue la gracia de Dios. Gastan millones en aquello; y ésta que nada cuesta ni siquiera saben que existe.

- Dios nos da este “carburante” en el bautismo, y si queremos, nunca nos faltará. Si queremos, nos tenemos por qué andar buscando “gasolineras” para abastecernos. Pero si algún día, por nuestra culpa perdemos la gracia, la amistad con Dios y con los hombres allá mismo tienes tu gasolinera; un acto de arrepentimiento, un acto de amor, una confesión y tu tanque nuevamente estará lleno.

- Como buen caminante, lleva siempre lleno el tanque.

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1.- ¿En qué se parece la escena de este texto con nuestra vida?.

2.- En los hechos, ¿Sentimos la necesidad de comer el Cuerpo de Jesús y beber su sangre?. ¿Creemos en realidad en su presencia?.

3.- ¿En qué se manifiesta que "Dios conduce nuestra vida"?.

4.- ¿Qué mensaje deja para tu vida este texto?.

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

(Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o recitada por uno sólo).

PLEGARIA COMUNITARIA.

Oh Espíritu Santo, Espíritu Divino de luz y de amor; yo te consagro durante mi vida y para la eternidad mi inteligencia, mi corazón, mi voluntad y todo mi ser.

Que mi inteligencia sea siempre dócil a tus celestiales inspiraciones y a las enseñanzas de la Santa Iglesia católica, de la cual eres el Guía infalible; que mi corazón esté siempre inflamado en el amor de Dios y del prójimo; que mi voluntad sea siempre conforme a la voluntad divina, y que toda mi vida sea una imitación fiel de la vida y de las virtudes de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien, al Padre y a Tí, oh Espíritu Santo, sea honor y gloria por los siglos de los siglos Amén.

Terminamos con el Padre Nuestro, pausado.

Canto Final.