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Hoy
Miércoles, 07 de enero de 2009 | 12:20
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19° Domingo Ordinario 13 de Agosto
de 2006 INTRODUCCION: Antes de
acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en
presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al
Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra. 1.- LECTURA
DEL TEXTO. (Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de
las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios). Juan 6,
41-51. A).- En el fragmento anterior al texto de hoy se iniciaba la
discusión entre los judíos y Jesús, cuando éstos lo buscan (dando a este verbo un
sentido fuerte teológico). El problema de la mediación entre Dios y el pueblo, que los
judíos ya tienen en Moisés, impide encontrar realmente a Jesús. El texto de hoy continúa con la murmuración de los judíos que sirve
para introducir un nuevo elemento en la discusión: el conocimiento (también dando a este
término un sentido fuerte teológico) de Jesús. ¿No es éste, Jesús, el hijo de José?
¿Acaso no conocemos a su padre y a su madre? Sin embargo, el evangelista identifica
conocer con venir a mi. Por lo tanto, conocer a Jesús es igual
que creer en él y seguirlo, hacerse discípulo suyo. Más aún, la única manera de
conocer (ahora equivale a ver) a Dios es conociendo a Jesús.
Llegando al máximo de su polémica, Juan dice que la mediación de Moisés no sirvió
para conocer a Dios: Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron.
Si conocimiento equivale a fe y a seguimiento de Jesucristo, desconocimiento
equivale a muerte. Llevando hasta el extremo la radicalidad de las
afirmaciones, el evangelista viene a decir que lo contrario de la fe no es la falta
de fe sino la falta de vida. La afirmación final (El pan que yo les voy a dar es mi carne para que el
mundo tenga vida) juega con lo que ha dicho al comienzo (el pan vivo que ha bajado del
cielo). En la concepción bíblica carne es cualquier criatura de Dios a la
que él ha dado su aliento de vida. Cielo y carne forman una unidad que indica la presencia
posibilitadora del conocimiento auténtico, aquél que es relación íntima. B).- GASOLINA - Estamos viviendo la época grande del transporte. - El tren, barcos, camiones, grandes y pequeños automóviles, aviones de
hélice y de retroimpulso. Gigantescos cohetes que han llevado hombres a la Luna. - Todos estos medios de locomoción se mueven a base de combustibles.
Nuestro tiempo es el tiempo de las gasolinas y aceites. - Por eso las naciones se pelean por los
pozos petroleros y todo sube hasta las nubes cuando escasea el combustible. - No nos podemos mover en la actualidad si de
alguna manera no usamos algún combustible. - El hombre es un viajero empedernido. Un
día sale de su cuna y comienza un viaje definitivo. - Camina hacia su morada definitiva. Ha salido a dar una vueltecita
de diez, de treinta, de cincuenta, de ochenta años, y tiene que volver a casa. - Pero para dar ese paseo necesita combustible. Nadie puede
volver a Dios sino por Jesucristo; y nadie puede venir a Jesús si el Padre Celestial no
le da combustible. - Este combustible se llama -¡qué ignorancia!- La Gracia-
¿En qué pozos se da? ¿Dónde se consigue esa gasolina? - Sin esa no puedes caminar hacia Dios. Los hombres se afanan en perforar
muchos pozos de oro negro, pero no saben dónde se consigue la gracia de Dios.
Gastan millones en aquello; y ésta que nada cuesta ni siquiera saben que existe. - Dios nos da este carburante en el bautismo, y si queremos,
nunca nos faltará. Si queremos, nos tenemos por qué andar buscando gasolineras
para abastecernos. Pero si algún día, por nuestra culpa perdemos la gracia, la amistad
con Dios y con los hombres allá mismo tienes tu gasolinera; un acto de arrepentimiento,
un acto de amor, una confesión y tu tanque nuevamente estará lleno. - Como buen caminante, lleva siempre lleno el tanque. (Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto;
sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta
lo que nos ha sorprendido). 2.-
MEDITACION (En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el
mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc.
Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma
temática). Se responde a las siguientes preguntas: 1.- ¿En qué se parece la escena de este texto con nuestra vida?. 2.- En los hechos, ¿Sentimos la
necesidad de comer el Cuerpo de Jesús y beber su sangre?. ¿Creemos en realidad en su
presencia?. 3.- ¿En qué se manifiesta que
"Dios conduce nuestra vida"?. 4.- ¿Qué mensaje deja para tu vida
este texto?. 3.- ORACION (Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la
Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere). 4.-
CONTEMPLACION (Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos
concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario). CONCLUSION (Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o
recitada por uno sólo). PLEGARIA COMUNITARIA. Oh Espíritu Santo, Espíritu Divino de luz y de amor; yo te consagro
durante mi vida y para la eternidad mi inteligencia, mi corazón, mi voluntad y todo mi
ser. Que mi inteligencia sea siempre dócil a tus celestiales inspiraciones y
a las enseñanzas de la Santa Iglesia católica, de la cual eres el Guía infalible; que
mi corazón esté siempre inflamado en el amor de Dios y del prójimo; que mi voluntad sea
siempre conforme a la voluntad divina, y que toda mi vida sea una imitación fiel de la
vida y de las virtudes de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien, al Padre y a Tí,
oh Espíritu Santo, sea honor y gloria por los siglos de los siglos Amén. Terminamos con el Padre Nuestro, pausado. Canto Final.
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