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20° Domingo Ordinario

20 de Agosto de 2006

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Juan 6, 51-58.

A).- En el fragmento de hoy se dice que los judíos se pusieron a discutir entre sí. El domingo anterior el texto decía que los judíos murmuraban. Estas dos expresiones tienen una clara intención teológica, continuando con el contexto de Moisés, del desierto y del don del maná. Si repasamos el Antiguo Testamento, por ejemplo Ex 17, 2: Núm 20, 3. 13, vemos cómo el pueblo de Israel en el desierto también murmuraba y discutía contra Moisés y contra Dios. Protestan por la falta de agua. San Pablo en I Cor 10, 3-4 da una explicación cristiana: tomaron una comida espiritual (el maná), tuvieron una bebida espiritual (el agua), la roca de la que brotó el agua es Cristo. Quizá Juan conoce la misma línea de interpretación y así puede pasar a una explicación eucarística de la fe en Cristo.

El realismo con que el evangelista habla de la comida y de la bebida hacen pensar que la polémica del texto en vez de ir contra los judíos va contra la misma comunidad Joánica (o al menos contra una parte de la comunidad): la carne y la sangre (binomio inseparable) indican claramente la encarnación y la muerte: es decir, que Juan precisa muy bien qué quiere decir cuando habla de la fe en Jesucristo, el pan vivo que ha bajado del cielo.

La recepción de la fe por la Eucaristía, sitúa a los creyentes en una nueva alianza. Quizás la idea ha salido de la normativa general judía sobre la comida o ha salido directamente de Gén 9, 4 (alianza con Noé). Se prohibe comer la carne con su sangre, es decir, con su vida. Véase también en Lev 3, 17; 7, 26; 17, 10-14. Ahora Jesús habla de comer su carne y beber su sangre. Si la alianza de Dios con Noé era una alianza de vida (Gén 9, 11. 15) y era una alianza eterna con toda la tierra (Gén 9, 12. 16), era como una nueva creación (Gén 9, 1-3), por la fe con Jesucristo la alianza queda definitivamente renovada y sellada.

B).- EL MUNDO LOCO

- San Pablo nos advierte: no os comportéis como estultos, sino como hombres cuerdos.

- Y las razones que da son éstas: en primer lugar los tiempos que corren son malos. En segundo lugar hay mucha borrachera y ésta lleva al desenfreno de las costumbres.

- Todo esto destruye nuestra alma y nuestro cuerpo, que son vasos llenos del Espíritu de Dios.

- San Pablo se queda corto. Nuestro tiempo es malísimo. Está lleno de todos los vicios, de todos los placeres.

- Es un tiempo asesino: mata las conciencias, comprándolas por dinero; mata el honor, la honradez; mata la familia; mata la salud; mata al mismo Dios en los hombres.

- ¡Cuántos se venden por un puesto! Por el lujo! Ya no puede haber una alegría si no se embrutecen los hombres con vino, droga, sexo.

- Por todos los medios se nos mete la estulticia. La televisión tara a los niños; el cine hace harapos la virtud; las lecturas inflaman la imaginación.

- No hay lugar para la sencillez, para la hermosura, para la inocencia. “¡Vendo mi vida por un automóvil, por un collar, por una pulsera!”

- Y lo malo es que no nos damos cuenta que la estulticia hace hombres estultos, débiles, degenerados.

- Todos propiciamos esa escuela en la que se educan los hombres. Las voces de Dios, de los hombres honestos, de las mujeres castas se pierden entre los gritos, los aullidos, los estertores del mundo bastante enfermo.

- Es normal que un hombre adulto, un joven vayan hacia la madurez; pero es anormal que un cristiano cada día se degenera más.

- La Eucaristía es el encuentro personal con Cristo. Y Cristo es el sol que madura. ¡Pero si el mundo anda tan lejos de El!

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1.- ¿En qué se parece la escena de este texto con nuestra vida?.

2.- En los hechos, ¿Sentimos la necesidad de comer el Cuerpo de Jesús y beber su sangre?. ¿Creemos en realidad en su presencia?.

3.- ¿Qué efectos produce en nuestra vida el "recibir dignamente" a Jesús en la Eucaristía?.

4.- ¿A qué nos obliga el recibir a Jesús en la Eucaristía?

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

(Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o recitada por uno sólo).

PLEGARIA COMUNITARIA.

Oración de desagravio
a Jesús Sacramentado

Señor Jesús, me arrodillo ante Tí, reconociendo tu presencia real en el Santísimo Sacramento. Te agradezco inmensamente tu permanencia conmigo y la fe que me has dado.

Con profundo dolor siento que tantos hombres, redimidos por Tí, te olvidan y te ofenden, que en tantos sagrarios estés solitario y en tantos hogares no seas invitado.

Nosotros, arrepentidos de nuestros pecados queremos en la medida de nuestras fuerzas hacerte compañía por cuantos te abandonan, y comprometer contigo nuestra vida como ofrenda y desagravio a tu Corazón pleno de amor hacia nosotros.

Santa María, Madre nuestra, confiamos en tu Inmaculado Corazón que nos alcances gracias para perseverar en la fe, animarnos por la esperanza y vivir la caridad, como satisfacción de nuestros pecados y para la salvación del mundo.

a) Por todas las blasfemias, sacrilegios, profanaciones que se cometen contra el nombre de Dios y sus templos.

R.- Perdón, Señor, Perdón.

b).- Por todos los ataques a la Iglesia, persecuciones y propagandas de ateísmo.

R.- Perdón, Señor, Perdón.

c) Por todos los que abandonan y desprecian el Magisterio de los Papas y por todos los falsos profetas.

R.- Perdón, Señor, Perdón.

d). Por todas las opresiones de gobiernos, de esclavitud, de delincuencia; y por todas las injusticias laborales, familiares y sociales.

R.- Perdón, Señor, Perdón.

e) Por toda la inmoralidad y corrupción en el trabajo profesional, en la política; en los espectáculos, diversiones, modas, lecturas, bebidas, drogas, etc.

R.- Perdón, Señor, Perdón.

f) Por todos los pecados de escándalos y respetos humanos, de inmoralidad y pornografía en el cine, en los periódicos, en la televisión.

R.- Perdón, Señor, Perdón.

g) Por todos los pecados contra la santidad de la familia y contra la vida y el amor fraterno.

R.- Perdón, Señor, Perdón.

h) Por los sacerdotes indignos, por los políticos prepotentes y mentirosos, por todos loa abusos de autoridad.

R.- Perdón, Señor, Perdón.

Oremos: Cristo Jesús, pedimos en especial a tu Corazón que concedas gracias abundantes a los más necesitados; y que nunca permitas que nos apartemos de Tí. Amén.