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25° Domingo Ordinario

24 de Septiembre de 2006

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Marcos 9, 30-37.

A).- Es la segunda vez que Jesús anuncia su pasión, muerte y resurrección (Mc 8, 31). En ambos casos se habla de este anuncio como de una instrucción. La instrucción se alarga en la llegada a Cafarnaúm con el tema del servicio y de la acogida. La palabra que el evangelista aplica a los discípulos (discutían) tiene su fuerza, porque normalmente la aplica a los fariseos y a los doctores de la Ley que delante de Jesús “murmuran”, “reaccionan”, “intentan ridiculizar”.

Los discípulos no entienden la primera parte de la instrucción, subrayada por el evangelista con la discusión que habían tenido durante el camino (quién era el más importante). El papel que tienen los Doce en medio de estos discípulos será el de “hacer entender”. Los discípulos están como mudos: no entendían aquellas palabras y tenían miedo de pedir explicaciones. En cambio, Jesús, de forma solemne, se sienta, llama y dice. Los Doce, por su parte, escuchan y miran el niño, puesto en medio de ellos.

Normalmente, se interpreta el texto como una especie de “lucha” de los discípulos por ocupar los primeros lugares. Pero es posible que se trate más bien de la comunidad (los discípulos son más que los Doce,. Porque entre ellos hay un niño) que no acaba de ver claramente quién tiene “la primacía” dentro del conjunto de los creyentes. La expresión en mi nombre suele indicar la intimidad con Jesucristo y, puede ser equivalente a la fórmula de fe “confiar en alguien”, “creer en” en el sentido de poderse fiar, de poderse apoyar. La acogida, pues, es la acogida del “creyente” y, en consecuencia, acogida en la fe. En la comunidad, el “protos” (el primero) lo es en virtud de la fe que la comunidad tiene: en él se está acogiendo a Jesús y al Padre. Acogiendo “el servicio del primero” en la comunidad, ésta se convierte en el colectivo (la Iglesia) que lleva el nombre de Jesús, Porque El, por la Pascua, es el primero.

B).- SIRVE DE ALGO

- ¿Y esto para qué sirve...? Es la pregunta que a todos se nos ocurre cuando vemos una cosa desconocida.

- Cuando empezaron a aparecer los primeros cristianos, la gente se preguntaba: ¿Y estos para qué sirven? Y como creían que para nada servían, había que condenarlos a muerte, expropiarles sus bienes, mandarlos al extranjero...

- Cristo inventó a los cristianos para servir no sólo de algo, sino de mucho. Pero cosa rara. Su idea de transformar al mundo no vendría desde los altos puestos de mando, sino desde abajo. Desde la base.

- Por eso se dice a sus discípulos sobre quién de ellos sería el más importante en el nuevo reino de su Maestro: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”.

- Ya en otra ocasión les había dicho: “No vine a ser servido, sino a servir”.

- Nosotros pensamos que para componer este mundo, corrompido por el dinero, por el poder, por el placer, por las ideologías, por el desparpajo... tenemos que echarnos sobre las estructuras civiles, económicas, y aún religiosas.

- Olvidamos que en la debilidad, en el servicio, en los últimos puestos está la fuerza del cristianismo.

- Esa codicia y ambición que se da en las estructuras, es el resultado de lo que viene de abajo y que ha logrado entronizarse con todos los funestos resultados de codicia y ambición.

- Por eso te digo: “Sirve de algo”, aunque te creas muy pequeño. Desde tu humilde puesto de cristiano y ciudadano empieza por hacer algo.

- Mientras cada uno de nosotros no deje su propia corrupción, las estructuras seguirán igual y peor... Y se volverá a decir que los cristianos para nada servimos... pero ahora sí con mucha razón.

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1.- ¿Dónde se encuentra Jesús con sus discípulos? (...en su casa, en Cafarnaúm...) ¿Qué pregunta hace?

2.- ¿Qué les enseña Jesús en ese momento?

3.- Nosotros, ¿nos preocupamos por la importancia de nuestro cargo en la comunidad o en otras partes?

4.- En nuestra sociedad, qué actitud es la más frecuente: ¿buscar la importancia del cargo? ¿o el servicio desinteresado?

5.- Si queremos mejorar la sociedad, ¿cuál es la actitud necesaria?

6.- ¿Qué mensaje deja para tu vida este texto?.

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

(Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o recitada por uno sólo).

PLEGARIA COMUNITARIA.

Ponemos al niño (con su mamá) en medio del grupo. Algunas de las participantes le dice algo que le haga sentir bien, sonreír...

Animador:

- Jesús ayúdanos a reconocer tu presencia en este niño, al tratarlo con respeto.

Todos: Queremos ser servidores de todos.

Animador:

- Jesús, ayúdanos a mirar tu presencia en cada persona humana y a servirla con toda nuestra capacidad. R.-

- Jesús, ayúdanos a no buscar ser importantes, pero sí a ser servidores, como nos has dado el ejemplo. R.-

Se presentan otras personas peticiones.

Rezamos juntos el salmo 131 (130) que nos hace sentir como niños en paz en los brazos de su mamá.

Canto final.