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Hoy
Miércoles, 07 de enero de 2009 | 09:55
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28° Domingo Ordinario 15 de Octubre
de 2006 INTRODUCCION: Antes de
acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en
presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al
Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra. 1.- LECTURA
DEL TEXTO. (Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de
las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios). Marcos 10,
17-30. A).- El evangelio de hoy continúa con la frase: Y muchos que
ahora son los primeros, serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán
los primeros, con la reanudación del camino de Jesús, y con el anuncio de la
pasión, muerte y resurrección. El evangelista destaca que los discípulos no entendían
lo que quería decir Jesús (10, 32). De hecho, el relato del rico ya ha iniciado esta
incomprensión. Dos veces se dice que los discípulos estaban sorprendidos. Las
intervenciones apuntan a la misma situación: Ellos se asombraron todavía más y
comentaban entre sí: Entonces, ¿quién puede salvarse? (...) Pedro le dijo a
Jesús: Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte. El hecho de
que el episodio del rico se sitúe en medio del camino no es casual, ya que el
camino indica en la mentalidad bíblica la manera de ser conforme a la voluntad de
Dios. En el Antiguo Testamento, se concentra en todo lo que significa el Exodo. En el
Nuevo Testamento, en el seguimiento de Jesús. Por eso, camino y mandamientos van a menudo
juntos. La recriminación que hace el evangelio a los ricos
(comparación del camello) tiene el mismo tono que Mateo 23, 24: Guías ciegos, que
cuelan el mosquito, pero se tragan el camello, contra la hipocresía de fariseos y
maestros de la ley porque olvidan las cuestiones importantes y fundamentales de los
mandamientos. En la lista de los mandamientos antiguos, Jesús añade el mandamiento
de venderlo todo y dárselo a los pobres. Jesús, el pobre, se propone él mismo como
criterio de los mandamientos (por eso los discípulos lo han dejado todo para seguirlo.
Por todo eso, el episodio entero se parece tanto a los relatos de vocación (llamada,
radicalidad, promesa de recompensa...) En este contexto, alguien se acerca a Jesús y lo
llama Maestro bueno. Los maestros también eran llamados sabios y a los más importantes
se les concedía el título de padre. El mandamiento de honrar al padre y a la madre se
aplicaba también a los maestros. Jesús es considerado un maestro verdadero (Mt 22, 26;
Mc 12, 14), un maestro que habla y enseña con rectitud (Lc 20, 21) o que responde
correctamente (Lc 20, 39). Sorprende el título de maestro bueno. Puede significar maestro
perfecto, maestro sin ninguna contradicción, maestro sin pecado, en el sentido que era el
primero en cumplir lo que enseñaba. B).- LOS NECIOS Y LOS CAMELLOS - Hoy se nos habla de la prudencia y sabiduría que viene de Dios: y nada
tiene que ver con la prudencia y sabiduría de los hombres. - Aquellas nos dan la libertad; éstas frecuentemente esclavizan. - El verdadero sabio de Dios no se ata al poder del hombre, ni a la
riqueza que da el poder. - No está sujeto a los lujos y a la opulencia, ni al oro ni a la plata. - Está sobre la salud y la hermosura. La sabiduría es mucho más hermosa
y su resplandor no tiene ocaso. - Pero a la vez es más tajante que espada de dos filos. El
Evangelio es duro, aunque es liberador. - No te preguntes solamente cómo tienes que hacer para vivir mejor, para
conseguir un trabajo mejor pagado, un puesto de más prestigio. - Es normal buscar el pan para la familia; fatigarse para dejar un
patrimonio a los hijos; luchar por hacerlos útiles a la patria; sufrir para verlos
triunfar. - Pero todavía no eres prudente ni sabio. Lo serás cuando te hagas la
pregunta decisiva: Maestro bueno, ¿qué hará para heredar la vida eterna? - Todo lo tuyo, lo de todos los días, lo más trivial o lo más
complicado, debes verlo a la luz de la vida eterna. - ¡Qué difícil va a ser para los ricos entrar al Reino de Dios! Y
también para los esclavos del vino y del sexo, del dinero y del escándalo, de la
injusticia y de la deshonestidad. - ¡Qué difícil alcanzar el cielo para los traficantes de hombres y
mujeres, para los mercaderes de mentira, para los hambreadores del pueblo! - ¡Ay, si fuésemos un poco prudentes y sabios! ¡Porque es más fácil
que un camello pase por el ojo de una aguja, que los imprudentes y necios lleguen al Reino
de los cielos! (Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto;
sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta
lo que nos ha sorprendido). 2.-
MEDITACION (En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el
mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc.
Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma
temática). Se responde a las siguientes preguntas: 1.- ¿Qué pide Jesús para ser verdaderamente libre? 2.- ¿Qué impide, en nosotros
construir el Reino de Dios? 3.- Nosotros, ¿cómo compartimos con
los demás? 4.- ¿Qué mensaje deja para mi vida
este texto? 3.- ORACION (Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la
Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere). 4.-
CONTEMPLACION (Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos
concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario). CONCLUSION (Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o
recitada por uno sólo). PLEGARIA COMUNITARIA. Animador: Para seguir a Jesús y entrar en el Reino de
Dios, no es suficiente ser bueno, es decir observar los
mandamientos, no hacer el mal directamente a nadie, dar limosna... El Reino de Dios nos es dado gratuitamente. Por eso, debemos nosotros
también, poner lo que tenemos al servicio de los demás. Es practicar el COMPARTIR,
para que no haya tanta miseria y desigualdad... Es difícil, Jesús ve en las riquezas un gran obstáculo para ser
discípulo suyo. De este mensaje que Jesús nos ha dado hoy, comprendemos que él nos
invita a dejar todo lo que no es necesario y compartir, DESDE LO POCO QUE TENEMOS,
para ir haciendo posible el Reino de Dios. · Oremos con el salmo 111 (110). Este salmo celebra la acción de Dios,
que quiere vida y justicia para todos. · Canto final.
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