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28° Domingo Ordinario

15 de Octubre de 2006

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Marcos 10, 17-30.

A).- El evangelio de hoy continúa con la frase: Y muchos que ahora son los primeros, serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros, con la reanudación “del camino de Jesús”, y con el anuncio de la pasión, muerte y resurrección. El evangelista destaca que los discípulos no entendían lo que quería decir Jesús (10, 32). De hecho, el relato del rico ya ha iniciado esta incomprensión. Dos veces se dice que los discípulos estaban sorprendidos. Las intervenciones apuntan a la misma situación: “Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: ‘Entonces, ¿quién puede salvarse?’ (...) Pedro le dijo a Jesús: Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte”. El hecho de que el episodio del rico se sitúe en medio del camino no es casual, ya que “el camino” indica en la mentalidad bíblica la manera de ser conforme a la voluntad de Dios. En el Antiguo Testamento, se concentra en todo lo que significa el Exodo. En el Nuevo Testamento, en el seguimiento de Jesús. Por eso, camino y mandamientos van a menudo juntos.

La “recriminación” que hace el evangelio a los ricos (comparación del camello) tiene el mismo tono que Mateo 23, 24: “Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello”, contra la hipocresía de fariseos y maestros de la ley porque olvidan las cuestiones importantes y fundamentales de los mandamientos. En la lista de los mandamientos antiguos, Jesús añade el “mandamiento” de venderlo todo y dárselo a los pobres. Jesús, el pobre, se propone él mismo como criterio de los mandamientos (por eso los discípulos lo han dejado todo para seguirlo. Por todo eso, el episodio entero se parece tanto a los relatos de vocación (llamada, radicalidad, promesa de recompensa...) En este contexto, alguien se acerca a Jesús y lo llama Maestro bueno. Los maestros también eran llamados sabios y a los más importantes se les concedía el título de padre. El mandamiento de honrar al padre y a la madre se aplicaba también a los maestros. Jesús es considerado un maestro verdadero (Mt 22, 26; Mc 12, 14), un maestro que habla y enseña con rectitud (Lc 20, 21) o que responde correctamente (Lc 20, 39). Sorprende el título de maestro bueno. Puede significar maestro perfecto, maestro sin ninguna contradicción, maestro sin pecado, en el sentido que era el primero en cumplir lo que enseñaba.

B).- LOS NECIOS Y LOS CAMELLOS

- Hoy se nos habla de la prudencia y sabiduría que viene de Dios: y nada tiene que ver con la prudencia y sabiduría de los hombres.

- Aquellas nos dan la libertad; éstas frecuentemente esclavizan.

- El verdadero sabio de Dios no se ata al poder del hombre, ni a la riqueza que da el poder.

- No está sujeto a los lujos y a la opulencia, ni al oro ni a la plata.

- Está sobre la salud y la hermosura. La sabiduría es mucho más hermosa y “su resplandor no tiene ocaso”.

- Pero a la vez es “más tajante que espada de dos filos”. El Evangelio es duro, aunque es liberador.

- No te preguntes solamente cómo tienes que hacer para vivir mejor, para conseguir un trabajo mejor pagado, un puesto de más prestigio.

- Es normal buscar el pan para la familia; fatigarse para dejar un patrimonio a los hijos; luchar por hacerlos útiles a la patria; sufrir para verlos triunfar.

- Pero todavía no eres prudente ni sabio. Lo serás cuando te hagas la pregunta decisiva: “Maestro bueno, ¿qué hará para heredar la vida eterna?”

- Todo lo tuyo, lo de todos los días, lo más trivial o lo más complicado, debes verlo a la luz de la vida eterna.

- ¡Qué difícil va a ser para los ricos entrar al Reino de Dios! Y también para los esclavos del vino y del sexo, del dinero y del escándalo, de la injusticia y de la deshonestidad.

- ¡Qué difícil alcanzar el cielo para los traficantes de hombres y mujeres, para los mercaderes de mentira, para los hambreadores del pueblo!

- ¡Ay, si fuésemos un poco prudentes y sabios! ¡Porque es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que los imprudentes y necios lleguen al Reino de los cielos!

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1.- ¿Qué pide Jesús para ser verdaderamente libre?

2.- ¿Qué impide, en nosotros construir el Reino de Dios?

3.- Nosotros, ¿cómo compartimos con los demás?

4.- ¿Qué mensaje deja para mi vida este texto?

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

(Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o recitada por uno sólo).

PLEGARIA COMUNITARIA.

Animador: Para seguir a Jesús y entrar en el Reino de Dios, no es suficiente ‘’ser bueno’’, es decir observar los mandamientos, no hacer el mal directamente a nadie, dar limosna...

El Reino de Dios nos es dado gratuitamente. Por eso, debemos nosotros también, poner lo que tenemos al servicio de los demás. Es practicar el ‘’COMPARTIR’’, para que no haya tanta miseria y desigualdad...

Es difícil, Jesús ve en las riquezas un gran obstáculo para ser discípulo suyo.

De este mensaje que Jesús nos ha dado hoy, comprendemos que él nos invita a dejar todo lo que no es necesario y compartir, DESDE LO POCO QUE TENEMOS, para ir haciendo posible el Reino de Dios.

· Oremos con el salmo 111 (110). Este salmo celebra la acción de Dios, que quiere vida y justicia para todos.

· Canto final.