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34° Cristo Rey del Universo

26 de Noviembre de 2006

INTRODUCCION:

Antes de acercarnos al texto sagrado, nos preparamos personal y comunitariamente; nos ponemos en presencia del Señor en oración: con oración de alabanza, con un canto y pidiéndole al Señor nos envíe su Espíritu y prepare nuestros corazones para comprender su Palabra.

1.- LECTURA DEL TEXTO.
(Conocer, respetar, situar).

(Se proclama en voz alta el texto. Todos leen el texto ayudados de las notas de la Biblia. Se leen y comentan los siguientes subsidios).

Juan 18, 33-37.

A).- La última frase del texto da una buena clave de interpretación, ya que hace pensar (especialmente la expresión “Todo el que es de la verdad escucha mi voz”) en el capítulo 10 del mismo evangelio, dedicado a la imagen del Buen Pastor. Así también se puede entender la respuesta de Jesús a Pilato: mi Reino no es de este mundo. Si en una realeza normal los partidarios del rey luchan y lo defienden de los posibles enemigos, en el caso de Jesús, es él quien “da la vida por sus ovejas”.

Esta afirmación de Jesús es la única respuesta directa en todo el diálogo. El evangelista ha construido una escena a base de preguntas y contra-preguntas, a partir de las cuales se quiere animar al lector creyente a dar la propia respuesta en consonancia con su adhesión a Jesucristo. Así, Pilato pregunta: “¿Eres tú el Rey de los judíos?” y Jesús responde con otra pregunta, a la que Pilato contesta con una “excusa” refiriéndose a los que se lo han entregado y formula una nueva cuestión: “¿Qué es lo que has hecho?” Después de la respuesta de Jesús, la pregunta de Pilato no hace otra cosa que insistir en lo que el mismo Jesús ha dicho. La última respuesta de Jesús se limita a retomar las palabras de Pilato (“Tú lo has dicho, Soy rey”). Incluso, la última frase del diálogo (no reproducida en el texto litúrgico: “Le preguntó Pilato: ¿Y qué es la verdad?”) es una pregunta que no obtiene respuesta.

La técnica literaria del evangelista está al servicio de la reflexión teológica que cada creyente ha de hacer. Incluso se podría decir que Pilato es, en este episodio, una simple figura retórica para facilitar la comprensión de la esencia de la fe: “Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad”. Estas afirmaciones constituyen la “verdad” de fe que expone la primera carta de Juan. El “Jesús que ha venido en la carne mortal” da realmente la vida.

B).- DE REY A REY

- Ya quedan pocos reyes efectivos en la Tierra. Y cuando pensamos en los reyes nos invade una sensación romántica.

- Hermosos y grandes palacios; castillos amurallados en ariscas rocas o en medio de verdes jardines; suntuosos salones; fiestas deslumbrantes; príncipes apuestos y bellas infantas; tronos dorados.

- Y, en medio de todo eso, el rey. Rutilantes uniformes de gala, coronas preciosas, cetro real. Y junto a él, la reina. ¡Caray! Hemos visto muchas películas. Pero algo muy parecida es la realidad.

- Al rey se le dice “Su Majestad”. Nació para mandar, para dirigir un país, para imponer su voluntad.

- Cuando oímos hablar de “Cristo Rey”, se despiertan en nosotros unas sensaciones románticas, esa mentalidad triunfalista.

- Y sin embargo, Cristo es Rey de reyes. El está sobre el hombre y el universo; a El se le dio toda potestad en el cielo y en la Tierra.

- Pero su realeza no es como la realeza del mundo. El no tiene palacios ni castillos; nació en un pesebre y con frío.

- El no tiene tronos dorados: murió en una cruz. Le pusieron un cetro y una corona, pero de burla.

- No tuvo mausoleos de mármol: Sólo una tumba que ni siquiera era suya.

- Entonces, ¿cómo es Rey? Es un Rey que vino por amor, que amó, y por amor se nos entregó.

- Sin El, el mundo anda perdido; no encuentra paz y sosiego, no encuentra salvación.

- Es el Rey porque nos ha comprado por su sangre, porque le pertenecemos, no como esclavos a fuerza, sino como esclavos libres por amor. Y a pesar de los hombres, será Rey por la eternidad.

(Se puede comentar con los demás lo siguiente: Personajes del texto; sus actitudes; el género literario; se aclara lo que no se ha entendido y se manifiesta lo que nos ha sorprendido).

2.- MEDITACION
(Rumiar, dialogar, actualizar)

(En este segundo momento la preocupación debe ser descubrir el mensaje del texto, tomando en cuenta la situación personal, comunitaria, social, etc. Ayuda para la comprensión traer a la memoria otros textos bíblicos con la misma temática).

Se responde a las siguientes preguntas:

1.- ¿Qué celebra la Iglesia en este Domingo?

2.- ¿Qué importancia tenía el Rey para el Pueblo de Israel?

3.- ¿Qué obligaciones tengo como persona que pertenece al Reino de Cristo?

4.- ¿Qué significa que el Reino de Dios debe empezar desde esta etapa terrena?

5.- ¿Qué significa que este Reino tendrá su cúlmen y plenitud en el cielo?

6.- ¿Qué aplicación tiene para mi vida este pasaje?.

3.- ORACION
(Suplicar, alabar, recitar)

(Este es el momento de responder personal y comunitariamente a la Palabra de Dios. Cada uno expresa a Dios aquello que el pasaje bíblico le sugiere).

4.- CONTEMPLACION
(Ver, saborear, actuar, compromiso)

(Es el momento de la respuesta agradecida para con Dios. Lo hacemos concretizando nuestro compromiso personal, y si se puede, uno comunitario).

CONCLUSION
(Plegaria comunitaria)

(Se puede recitar la siguiente oración. Se puede hacer en grupo o recitada por uno sólo).

PLEGARIA COMUNITARIA.

Del Salmo 71. L.- Ven, Señor, rey de justicia y de paz. T.- Ven, Señor, rey de justicia y de paz. L.- Comunica Señor al rey tu juicio

y tu justicia al que es hijo de reyes;

así saldrá en defensa de tus pobres

y regirá a tu pueblo justamente. T.- Ven, Señor, rey de justicia y de paz. L.- Florecerá en sus días la justicia

y reinará la paz, era tras era.

De mar a mar se extenderá su reino,

y de un extremo a otro de la tierra. T. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. L.- Al débil librará del poderoso

y ayudará al que se encuentra sin amparo;

se apiadará del desvalido y pobre

y salvará la vida al desdichado. T.- Ven, Señor, rey de justicia y de paz. L.- Que bendigan su nombre eternamente

y tanto como el sol viva su nombre.

Que sea la bendición del mundo entero

y lo aclamen dichoso las naciones.

T.- Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

L.- Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

T.- Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Canto final: "Tu Reino es Vida".