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Hoy
Miércoles, 07 de enero de 2009 | 10:43
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PRESENTACIÓN al encuentro con Jesucristo Vivo, unidos a la
Virgen María En el horizonte
espiritual de las parroquias y las demás comunidades, salvo excepciones, viven las grades
consignas entregadas por el Papa Juan Pablo II. Él nos convocó a ir al encuentro con
Jesucristo Vivo, a contemplar su rostro y a recorrer sus caminos unidos a la Virgen
María, (de allí nuestro lema), a construir una Iglesia que sea casa y escuela de la
comunión, la oración y el espíritu misionero, a aspirar a la santidad y a hacer de la
Eucaristía la fuente y la cumbre de la vida. Nos planteó, además, el desafío de
globalizar la solidaridad, evangelizar la cultura y desplegar la imaginación de la
caridad. Ese horizonte, lleno de
realidades nuevas, de investigaciones asombrosas, de vacilaciones éticas, de sufrimientos
y de búsquedas esperanzadas, de nuevas propuestas religiosas, de inequidades,
adicciones y corrupciones, pero también de ansias de solidaridad, lleno de desafíos
seculares, nos recuerda profecías de hombres
visionarios. Uno de ellos, Karl Rahner, decía que en el siglo XXI: El cristiano o bien
será un místico, o no será. Pues bien, tanto la orientación pastoral de la Iglesia en
América, que va al encuentro de Jesucristo, como la voluntad de responder vigorosamente a
los desafíos de nuestros tiempos, y de extraer de la riqueza de nuestra fe todas sus
potencialidades para tener una vida más feliz y más plena, para comunicar a otros la
Buena Nueva que da sentido a nuestra vida, y para transformar el mundo y caminar en la
esperanza hacia los cielos nuevos y la tierra nueva (cf. 2Pe 3,13; cf Ap21,1-2) nos han
conducido al tema de nuestra próxima Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y
del Caribe: Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él
tengan vida. Por eso, avancemos hacia este gran horizonte rico en cercanía de Jesús, en
fidelidad a Él y en voluntad de servir a nuestros pueblos. (Cuaderno de trabajo Hacia
la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe nn. 38). Queriendo continuar con
nuestro proceso diocesano de evangelización
que nos señala cuatro etapas generales: Catequesis Kerigmática. Catequesis de
Iniciación Cristiana, Catequesis de Integración a la comunidad, y Catequesis de
formación para la Misión. Nos encontramos en la primera de ellas llamada kerigmatica.
Esta tiene como objetivo: Lograr el encuentro con Jesucristo vivo mediante una
evangelización en orden a la conversión, con ello se busca propiciar que afloren
los interrogantes y anhelos más profundos de los que quieran iniciar un camino de
relación con Él, suscitando la adhesión a la persona de Jesucristo para ser
sus discípulos. El encuentro con
Jesucristo conduce a la conversión de quien ha sido llamado como discípulo, y también a
la acción evangelizadora. Aquí vemos un ITINERARIO. Cada discípulo, en su estado de vida y en su
profesión, en el ambiente social en que vive y convive con otras personas, en el medio
en que trabaja, precisa: 1. Hacer una experiencia de Jesucristo,
mediante un encuentro fuerte con Él, y renovar muchas veces este encuentro durante
la vida. 2. En el encuentro con Cristo, escuchar
atentamente su Palabra, contemplado con admiración y dejarse invadir por Él (por su
Palabra, su Amor y sus actitudes). 3. De esta escucha nace y se fortalece
siempre de nuevo la fe, esto es, la adhesión profunda y personal a Cristo, a tal
punto que el discípulo sea capaz de invertir todo lo suyo en Cristo. 4. El discípulo debe integrarse en la comunidad
de los demás discípulos de Jesús (la Iglesia), a través de la iniciación cristiana y allí
vivir en comunión como hermano y convivir con Cristo (oración, lectio divina,
celebración de los sacramentos, principalmente de la Eucaristía, solidaridad con los
pobres, etc.), y acoger las enseñanzas de los sucesores de los apóstoles. 5. De ahí nace el seguimiento de Jesucristo.
El seguimiento es la moral cristiana. El discípulo, porque admira y ama
profundamente a su Maestro y Señor, porque lo sigue de cerca con fidelidad y esperanza,
quiere recorrer los caminos del Evangelio: amar como Cristo amó, vivir como Él vivió
y cumplir cuanto Él mandó. 6. El discípulo se torna misionero.
Quiere llevar a otros al encuentro con Cristo. Quiere que Cristo sea para otros la Buena
Nueva de su vida, así como lo es para él, de modo que también otros tengan la
experiencia vivificadora y la profunda fe que se convirtió para él en el sentido de su
vida. 7. Como testigo del amor de Cristo, el
discípulo trabaja en la sociedad para que ella acoja a todos, conforme a su
dignidad de hijos de Dios, y los aliente a hacer fecundos los dones que de Él recibió. En este material
tendrás dos opciones: Una, la que proponemos en la línea kerigmática, primera opción,
queriendo profundizar el encuentro con Jesucristo vivo. Dos, en la línea que nos proponen
los Obispos Mexicanos considerando este año como Guadalupano. En el primer esquema puedes
elegir uno o dos temas Guadalupanos si así lo decides. El segundo proyecto lo podrás
abordar en una semana o triduo Guadalupano según tus necesidades. Junto con ello anexamos
un subsidio en orden a la predicación de cada día doce del mes para que sigas
imprimiendo a tu comunidad en este tinte. Otro anexo es sobre el discipulado tema que
también estaremos profundizando este año. En todo esto, no
queremos ni vivir ni trabajar a la deriva. Como la Santísima Virgen y los santos, con
el oído puesto en el corazón de Dios, y la mano en el pulso del tiempo avancemos
al encuentro de Jesucristo Vivo unidos a la Virgen María, en este año Guadalupano
dedicado a ella. Que Santa María de
Guadalupe, Estrella de la evangelización, y la intercesión de nuestros santos mártires
mexicanos, varios de ellos paisanos nuestros, nos acompañen y alcancen las gracias
necesarias para vivir nuestra fe con mayor fidelidad, dar un impulso cualitativo a la
acción evangelizadora en nuestra diócesis y saber mostrar a Jesucristo con el fervor de
los santos a todos nuestros hermanos. Por último un
reconocimiento sentido de gratitud al esfuerzo
de tantos agentes de pastoral que se esfuerzan por hacer crecer el espíritu de comunión,
participación y corresponsabilidad, manifestado en la multiplicación de los consejos
pastorales diocesanos, decanales y parroquiales- en los que asumen la misión de
fortalecer a la Iglesia en sus diferentes
niveles y tiempos litúrgicos. ¡Felices fiestas de Cuaresma Pascua 2006! Atentamente: Comisión de Pastoral Profética
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