Hoy Miércoles, 07 de enero de 2009 | 10:42

INDICE

Google
 
Para recibir información de las actualizaciones contáctanos.

Día dos o 12 de Febrero

“Dios es Amor Eterno”

Bienvenida y Canto inicial

Ubicación.- Hemos considerado en la sesión anterior que Dios existe en Sí mismo en Trinidad de Personas. En esta ocasión vamos a meditar cómo Dios es Amor Eterno a partir de lo que nos ofrece la narración del relato original de las apariciones de Nuestra Madre Santísima de Guadalupe. El mismo relato no nos afirma eso pero como dijimos desde el principio de este método, nos inspiramos en esa narración y sobre todo en lo que la Virgen le va diciendo a Juan Diego, sobre sí misma, el amor que nos tiene y lo que espera de nosotros.

Ella es la que nos ayudará a conocer más y a amar mejor» al verdaderísimo Dios», al Dios Amor­-Vida que se nos ha manifestado de manera tan especial en el Aconte­cimiento Guadalupano en el Tepeyac, pues al fin y al cabo, las Divinas Personas son las que nos envían a la Hija Predilecta del Padre para que nos muestre todo su amor y compasión a nombre propio y a nombre de Ellos. Sigamos con atención estas consideraciones.

En esta ocasión les pedimos a San Juan Bautista, el Precursor, y a San Esteban, primer mártir del Señor, que nos acompañen para conocer y amar más a Dios por quien ellos dieron la vida.

Puntos para meditar o rosario del día

Primera consideración

Dios es Amor Compartido en Tres Personas.

En el Acontecimiento Guadalupano María le manifiesta a Juan Diego al Verdaderísimo Dios (N.M. 26) a quien Ella nos viene a dar «con todo su amor personal, en su mirada compasiva, en su auxilio, en su salvación» (N.M. 28). Si esto es así, es porque Ella lo ha aprendido de las Divinas Personas que son cada una para las demás, en relación amoro­sa total. Contemplemos este misterio eterno de amor y pidámosle al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, que nos enseñen a amar.

Segunda consideración

Dios es el que» perfecta y amorosamente a todas partes está mirando» eN. M. 104).

Esta expresión que aparece en la narración sobre la Virgen en el Tepeyac, nos revela su gran amor por todos nosotros; pero nos lleva más allá. Nos dice lo mismo que Dios le expresa a Moisés en el Antiguo Testamento cuando se le aparece para comunicarle que ha visto la aflicción de su pueblo. Así lo hace aquí en México, donde va a realizar una alianza tan especial con el pueblo indígena tan afligido entonces por la Conquista. Pero Ellos nos siguen mirando ahora así, con ese mismo amor. Y cada una de estas Personas se ven, con el mismo amor, entre Ellas. Viven en el Amor eterno, su Amor Eterno, y se ven y nos ven con todo amor.

Tercera consideración

Dios es digno de ser conocido.

Todo el Acontecimiento Guadalupano nos está hablando del amor y providencia que tiene Dios por cada uno de nosotros. Por eso es tan importante para todos llegar a conocerlo y amarlo como se merece. Y a Juan Diego, como tantos otros, de todos los tiempos, lo va a buscar en la catequesis que recibía en Santiago Tlaltelolco (N.M.68). También conocieron a Dios y a María todos aquellos hermanos que fueron a comprobar el mila­gro del ayate en donde quedó impresa la imagen gloriosa de Santa María de Guadalupe (N.M. 215). Que este mismo Dios, autor de maravi­llas, nos permita conocerlo y amarlo más. Qué María nos ayude a lograrlo.

Cuarta consideración

Dios nos da señales de cómo nos ama.

El Evangelio está lleno de acciones que hizo Jesús en favor de su pueblo. En cada pueblo, en cada ocasión que puede, realiza signos para que el hombre vea, oiga, entienda, que El y su Padre, los aman. Y esto a pesar de la resistencia del pueblo para creer.

María nos viene a manifestar a este Dios-Amor. Al mismo obispo le va a mandar se­ñales de su amor, igual que a Juan Diego, a Juan Bernardino y a todo el pueblo (N.M. 77-80;

125-126; 135-139 y 1 82-1 84). Interiorice­mos lo que nos dice San Pablo: «¿Quién nos po­drá separar del amor de Dios, manifestado en Cris­to Jesús?”

Quinta consideración

Dios es digno de ser amado

Si Dios nos ha amado de tal manera, es justo que nosotros la amemos con todo nuestro amor. Si nadie tiene tanto amor como “el que da la vida por los amigos”, como nos dice el Señor, es muy justo que nosotros amemos “Al que nos amó primero”. Los indígenas, al ver la imagen de María de Guadalupe, se estremecieron de alegría y de amor por lo que Ella les había dejado. Y Ella era enviada por Dios. Ella es su humilde servidora. Aprendemos de Ella a servir y a amar a quien tanto nos ha amado. Aprendemos de los indígenas contemporáneos de Juan Diego a amar y glorificar a Dios y a su Mensajera Celestial. (N. M. 214-218)

Lecturas Bíblicas y comentarios 1Jn4, 9 y 16; 5,9­-12;Ex 3, 7-10;Jn14, 7y15-21; 15,9; 16, 13­1 5; J n 1 7, 3; Lc 7, 11 - 1 7 y 1 9, 1 - 1 O; Rom 8, 3 7 ­39;Jn15, 13; 1 Jn4,19; 7-11

Oraciones complementarias y letanías.­

Jaculatoria propia del día:

Guía: Santa María de Guadalupe, enséñanos a amar.

Todos: Al que desde la eternidad, nos amó primero.

Acuerdos, Oración final y Consigna.­

Guía: ¡CON MARIA, NUESTRA MADRE, VIVI­MOS PLENAMENTE EL TERCER MILENIO!

Todos: ¡ELLA NOS ACOMPAÑARA A CONS­TRUIR LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR!

Canto final y Despedida

¡Para ti, Señora de Guadalupe, Madre de Jesús y Madre Nuestra, todo el cariño,
honor, gloria y alabanza continúa
de todos tus hijos e hijas de toda América!

Juan Pablo II