Hoy Miércoles, 07 de enero de 2009 | 15:21

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Día diez o 12 de Octubre

“EI Espíritu Santo construye la Iglesia de modo admirable en el Acontecimiento Guadalupano.”

Bienvenida y Canto inicial.­

Ubicación.-Hemos estado considerando los días (meses) anterio­res a las distintas personas a las que Dios fue eligiendo como actores principales de este Gran Acontecimiento. Pero el que está atrás y por delante de todos ha sido el Espíritu Santo quien los ha preparado, apoyado y conectado para hacer los grandes signos que previó desde la eternidad y que fue impulsando poco a poco hasta llegar a las fechas de la rea­lización de tales maravillas. El es el Gran Constructor de la Iglesia –visible e invisible-, el que con su aliento vital ha favorecido los grandes momentos de la evangelización internacional y el que inicia en América, desde Santa María de Guadalupe, la gran evangelización de este Continente Americano de una manera tan original y efectiva.

El Espíritu del Señor, como dice el salmo, llenó la cara de la tierra y aquí la llenó de la presencia amable, cercana, dulce de la Morenita del Tepeyac. Agradezcámosle al Padre que así le haya parecido bien; al Hijo, porque nos ha evidenciado la presencia materna de María a nosotros, sus hermanos de América, y la Espíritu Constructor por tales prodigios. Invitamos este día a los apóstoles San Simón y San Judas Tadeo, pariente del Señor, y a San Lucas, evangelista, que nos dejó testimonios grandioso como la Encarnación, Pentecostés y otros muchos, a que nos ayuden a recorrer el camino de la fe que ellos supieron vivir y transmitir impulsados por la fuerza del Espíritu Santo. A los primeros los celebramos el día 28 de octubre- día en que comienzan los 46 rosarios Guadalupanos, tradición muy antigua, que terminan el 12 de diciembre-, y a San Lucas, el 18 de este mismo mes.

Puntos para meditar o Rosario del día

Primera consideración

El espíritu Santo pone en contacto a la Virgen, a Juan Diego y a Fray Juan de Zumárraga para que juntos hagan nacer, eficientemente, la Iglesia de México (N.M. 33; 60-65; 140-142, 178-180 y 191-194)

Contemplemos estos diferentes encuentros desde la óptica de Dios; El es el que ha hecho posible la existencia de estas personas para que sean coautores con El del Acontecimiento más importante de la historia de América a nivel de evangelización. Repasemos mentalmente estas escenas y demos gracias por esta singular Providencia. Agradezcámosle a Nuestra Madre su fina presencia y actividad desde el Tepeyac a favor de todos para construir el Reino de Dios.

Segunda consideración

El Espíritu Santo fortalece a Juan Diego en su misión para apoyar la petición de María (N.M. 44-49; 54-59; 63-65; 79-81; 115-126; 147- 152; 164-180; 191-196).

En varias ocasiones Juan Diego se siente débil, temeroso. Sin embargo recibe la fortaleza a través de María y por la gracia que le fue dando el Espíritu Santo para que no decayera. Esto no fue solamente en esos días pues Juan Diego vivió 17 años al servicio de la Reina del Tepeyac en el mismo lugar que Ella y allí la sirvió hasta la muerte. Junto con él bendigamos al Todo Santo y a María porque en verdad hacen obras maravillosas con nosotros.

Tercera consideración

El Espíritu Santo vence la resistencia del Obispo Zumárraga y lo con convierte en colaborador y responsable de levantar la casa de la Virgen en el Tepeyac (N.M. 33, 60-62, 90-91, 137-142, 160-161, 185-193 y 212-214).

Contemplemos las distintas escenas que hemos leído y admiremos cómo María, impulsada por el Espíritu Santo, va doblegando paso a paso al Obispo que después se abrirá plenamente a la gracia divina y que llegó a ser impulsor de la cultura en México y colaborar eficiente del Espíritu Santo.

Cuarta consideración

El Espíritu Santo convocó a muchas más personas, desde el inicio del Acontecimiento Guadalupano, para que éste tuviera el éxito requerido hasta hoy (N.M. 193, 196-198; 214-218).

El Espíritu de vida que alentó a la comunidad apostólica en Jerusalén en Pentecostés es el que ayudó en este Acontecimiento Guadalupano que tuvo efectos muy parecidos a los de Pentecostés: muchos grupos étnicos reunidos, diversas lenguas, el mismo efecto: amor, consolación, difusión de la Buena Noticia, creci­miento interno y externo de las comunidades. Hoy mis­mo sentimos que muchos se­guimos colaborando con el mismo Espíritu y con María para llevar a muchos el Plan de salvación del Padre. De­mos gracias por estos maravi­llosos hechos.

Quinta consideración

El Espíritu Santo rehizo al pueblo indígena, y con la ayuda eficientísima de María, ha ido estableciendo el reinado de Dios en estas tierras americanas (N. M. 1-2; 26-32; 181-184).

Como hemos visto en las consideraciones anteriores y en los números recién recorridos, María ha sido una infatigable promotora de la comunión entre todos los habitantes de México. Pero no solamente aquí, pues está presente desde Alaska hasta la Patagonia. Ella ejerce su amparo y protección a este Continente. ¡Hasta el Papa la ha declarado: Nuestra Señora de las Ameritas! Admiremos a María, en toda su capacidad de amor maternal, y al Espíritu Santo que nos ha ayudado a ir rehaciendo los tejidos sociales de nuestras naciones para ser los pueblos creyentes que hoy somos.

Lecturas Bíblicas y comentarios: Lc 2, 1-20; Jn 2, 1-12 y 4, 1-42, Hech 2, 1-41, 5, 17-42 y 22, 1-21.

Oraciones complementarias y letanías

Jaculatoria para este día:

Guía: Con María Misionera, Madre de nuestra nación,

Todos: Realizaremos con gusto nuestra sublime misión.

Acuerdos, Oración final y Consigna.­

Guía: ¡CON MARIA, NUESTRA MADRE, VIVIMOS PLENAMENTE EL TERCER MILENIO!

Todos: ¡ELLA NOS ACOMPAÑARA A CONS­TRUIR LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR!

Canto final y Despedida