Hoy Miércoles, 07 de enero de 2009 | 12:34

INDICE

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TEMA I.- LA DIGNIDAD
DEL HOMBRE Y LA MUJER

 

“Creados a imagen y semejanza de Dios”

“De la mujer hay que resaltar, ante todo, la igual dignidad y responsabilidad respecto al hombre. La historia de la salvación es un testimonio continuo y luminoso de esto”. (FC 22)

PALABRA DE DIOS

Salmo 8,2-10

¡Oh Yahvé, Señor nuestro, qué glorioso tu nombre por toda la tierra!

Tú que exaltaste tu majestad sobre los cielos, en boca de los niños, los que aún maman, dispones baluarte frente a tus adversarios, para acabar con enemigos y rebeldes.

Al ver el cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas, que fijaste tú, ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán para que de él te cuides?

Apenas inferior a un dios le hiciste, coronándole de gloria y de esplendor; le hiciste señor de las obras de tus manos, todo fue puesto por ti bajo sus pies: ovejas y bueyes, todos juntos y aun las bestias del campo, y las aves del cielo y los peces del mar, que surcan las sendas de las aguas.

¡Oh Yahvé, Señor nuestro, qué glorioso tu nombre por toda la tierra¡

Palabra de Dios

OBJETIVO

a) Descubrir en nosotros mismos y en los demás el valor de la persona, los derechos y deberes que de ello se derivan.

b) Aceptar que el hombre y la mujer, cada uno, tienen una misión y para ello cuentan con características especiales, psicológicas, espirituales, físicas, etc., lo que deben pensar en común para lograr el desarrollo de cada persona.

c) Lograr que se conozcan mejor, con sus posibilidades, tentaciones, debilidades, riquezas, permitiendo aceptar al otro como es y no como quisiera que fuese, promoviendo a fomentar valores y corregir defectos.

SONDEO

1.- ¿En qué circunstancias el hombre vale más como persona que la mujer?

2.- ¿Cuándo es tratada la mujer como pertenencia del hombre?

3.- ¿Por qué es importante primero conocerse para poder luego conocer al otro?

4.- ¿En qué somos iguales los hombres y las mujeres y en qué somos diferentes?

5.- ¿Qué cosas han cambiado hoy en el estilo de vivir el matrimonio?

RESUMEN ESQUEMÁTICO

1.- La dignidad de la persona.

El hombre y la mujer, hechos a imagen y semejanza de Dios, son su obra más perfecta. A cada uno personalmente Dios nos ha destinado para una comunidad de vida y de amor con Él, por toda la eternidad. Por eso, todo ser humano es digno de respeto y debe gozar de todos los derechos como persona.

Cada ser humano somos únicos e irrepetibles y estamos llamados a ser protagonistas de la historia, y somos responsables de nuestros actos.

2.- El conocimiento y valoración de sí mismo:

Primer paso: Es básico conocerse a sí mismo primero, y luego, conocer al otro como es en sí mismo, sin valorarse menos o más de lo que cada uno realmente es.

Segundo paso: Después de conocerse hay que aceptarse con sinceridad, valorando lo positivo para cultivarlo y lo negativo para corregirlo, reconociéndonos ambos con dignidad de persona, respetándola, y promoviéndonos en todos nuestros derechos.

3. Hombre y mujer, dos modos de ser persona:

Dios nos creó hombre y mujer, con una misma naturaleza humana, pero configurada de forma diferente para complementarnos y enriquecernos a través de la sexualidad.

Aunque es la educación y el medio ambiente quien más determina las diferentes funciones que se le atribuyen como propias al hombre o a la mujer, hay unas funciones generales que aparecen a lo largo de la historia más atribuidas ya sea al hombre o a la mujer. Éstas no son sólo fisiológicas sino sobre todo sensitivas, cognoscitivas-intelectuales y volitivas (morales).

4.- Creados hombre y mujer para una comunidad de vida y de amor:

La razón principal de crearlos hombre y mujer fue para que formen una comunidad de vida y de amor a través del matrimonio y la familia. Ahí, cada uno, aporta lo propio y diferente para hacer con el otro una verdadera comunidad.

Hoy en día, la comunidad matrimonial y familiar es diferente al estilo de nuestros padres, porque, con frecuencia, la mujer trabaja fuera del hogar, tiene más tiempo libre, entiende la autoridad y la obediencia de otra manera, el fin del matrimonio se centra más en el amor conyugal que en los hijos, hay más igualdad entre el hombre y la mujer, etc.

5.- El proceso permanente de conocerse y amarse:

El conocerse cada uno a sí mismo y conocer al otro es una tarea que inicia desde el noviazgo y nunca termina. Y es que conocerse es el paso necesario para amarse, porque a nadie se le ama si antes no se le conoce. Y el amor crece al mismo ritmo que crece el conocimiento de la persona amada.

Para conocerse hay que estar siempre en actitud de encuentro, manifestándose y aceptándose tal y como son cada uno y no como quisieran que fuera la otra persona. El diálogo, en el encuentro, será el mejor instrumento para que nos lleve a conocer más profundamente a quien amamos.

ILUMINACIÓN

1.- LA DIGNIDAD DE LA PERSONA

Somos imagen de Dios

Sólo el hombre y la mujer han sido creados a imagen y semejanza de Dios; por eso, ellos son la obra más perfecta de este mundo. Ellos son los reyes de la creación.

Somos “Alguien”

Sólo el hombre y la mujer son capaces de conocer y de amar porque sólo ellos están dotados de inteligencia y de voluntad. A diferencia de los animales y de las plantas, sólo ellos piensan y quieren. Por eso, sólo ellos son personas y es altísima su dignidad.

El hombre y la mujer no son, pues, algo sino “alguien”. Dios a cada uno de los seres humanos nos ha conocido y amado personalmente. Jesucristo nos ha redimido y nos ha destinado para formar con Dios una comunidad de vida y de amor por toda la eternidad.

El bautismo lleva a su plenitud nuestra dignidad de personas al hacernos verdaderamente “hijos de Dios” en su Hijo Jesucristo.

Cuando somos conscientes de quiénes somos y de lo mucho que valemos, no podemos menos que tratar a cada ser humano como digno de respeto; y con todos los derechos como persona.

Tenemos derechos

Todos los seres humanos tenemos el derecho a la vida, don sublime de Dios que nos ha sido dado para defenderla, no como dueños sino como administradores de ella; tenemos el derecho a crecer y educarnos, a construir nuestra propia familia, a disponer de los medios necesarios para una honesta y digna subsistencia.

Todos somos originales

Todos los seres humanos somos originales e irrepetibles y no podemos exigir que el “otro” se moldee como una copia de uno mismo.

Todos los seres humanos estamos llamados a ser protagonistas de nuestra propia historia y “arquitectos de nuestro propio destino”. Los demás nos pueden ayudar o estorbar.

Cada uno somos protagonistas

Por eso, cada uno de nosotros, somos el centro y el fin de toda vida económica y social. Es decir, la economía y la sociedad han de estar siempre al servicio de la persona; y los bienes han de llegar a todos en forma equitativa, justa y solidaria.

Por eso, cada uno somos responsables de nuestros actos y somos sujetos del bien o del mal, que siempre tiene repercusión en los demás. Por eso, “al final de nuestra vida seremos juzgados sobre el amor”

2.- EL CONOCIMIENTO Y VALORACIÓN DE SÍ MISMO

Tenemos necesidad de conocernos

Porque el matrimonio es la unión de dos personas, es muy importante que primero cada uno: el hombre y la mujer, nos conozcamos mejor a nosotros mismos y lleguemos a valorarnos, para luego poder conocer a la otra persona.

La necesidad del conocimiento personal y de la otra persona es una tarea básica que debemos emprender a lo largo de toda la vida matrimonial. De ese conocimiento dependerá en gran parte nuestra posibilidad de ser felices cada día y cada vez más.

Después de caer en la cuenta de nuestra grandeza como personas y nuestra altísima dignidad como hijos de Dios, conviene que concreticemos en nuestra propia persona y en la del otro.

Conocernos a nosotros mismos

Primer paso: Conocerse a sí mismo.

No es tarea de un día. No somos siempre lo mismo y no estamos siempre en lo mismo. Conocerse mejor a sí mismo, ayuda a conocer mejor al otro.

Hay algunos que tienen una imagen de sí mismos equivocada; ya sea porque se tienen en menos de lo que en realidad son; o porque los demás les hacen sentir que valen menos. Pero, también hay algunos, es más frecuente, que creen tener más o en mayor grado algunas cualidades que los demás no ven, llevándolos a un complejo de superioridad que les dificulta ser aceptados por los demás.

Valorarnos

Debemos evitar una falsa humildad y una sobrevaloración; ambas nos hacen daño a nosotros y a los demás. Conviene vernos tal como somos y estar conscientes de nuestra dignidad. La correcta apreciación y valoración de sí mismo requiere de reflexión, análisis, conocimiento propio, aprovechando todos los medios disponibles para lograrlo.

Conocernos por lo que dicen los demás

Debemos tomar muy en cuenta los comentarios y apreciaciones que de nosotros hacen otras personas con quienes convivimos y nos relacionamos. Este esfuerzo de conocimiento nos ayudará a tener una imagen clara y realista de nosotros mismos, sin subestimar algunas cualidades, pero también sin sobrevalorar, las cosas que realmente tenemos.

Es necesario aceptarnos como somos

Segundo paso: Después de conocerse, es necesario llegar a la aceptación de nosotros mismos, lo cual es indispensable para vivir en armonía y en conformidad interior, de manera que nos permita vivir la felicidad personal que nos es posible disfrutar. Lo anterior no significa llegar a un conformismo ante los defectos o aspectos negativos de nuestro carácter o comportamiento.

Debemos llegar a una aceptación sincera de nuestras posibilidades y circunstancias que contamos para superarnos sin quedarnos en la mediocridad; y también debemos llegar a una aceptación serena de lo que, por naturaleza, nunca podremos cambiar.

Una mentalidad positiva será, pues, el análisis y la reflexión sobre nosotros mismos que nos permita tener bases más sólidas y conocer más en concreto los aspectos positivos con que contamos para cultivarlos, y también para corregir, evitar o rectificar aquellos aspectos negativos que vemos en nosotros y que no corresponden a nuestra dignidad de persona.

Debemos vivir siempre conforme a nuestra dignidad de persona

Para poder triunfar en la vida y darle su verdadero valor y sentido siempre será necesario que vivamos conforme a nuestra dignidad de persona, de una manera adecuada y equilibrada, reconociéndola en nosotros y respetándola en los demás.

Quien se conoce y reconoce la dignidad humana, sabrá aceptar que hay momentos para estar con otros y momentos para estar uno solo; momentos para hablar y momentos para guardar silencio; momentos para trabajar en serio y momentos para divertirse, jugar o descansar.

Quien valora la dignidad de todo ser humano considerará importante promover y defender siempre los derechos humanos, partiendo del principio general que nos dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Esta dignidad no depende de distinciones de razas, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier clase, origen social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

3.- HOMBRE Y MUJER, DOS MODOS DE SER PERSONA

El hombre y la mujer somos iguales pero distintos

Dios al crear al ser humano hombre y mujer (Gen 1,27), a los dos los hizo directamente a su imagen y semejanza; por esto, son los dos de la misma dignidad como personas humanas; y por esto, los dos, hombre y mujer, tienen la misma naturaleza aunque sea expresada de manera diferente en cuanto al aspecto físico, psicológico, moral y espiritual.

Distintos para completarnos

Esta diferencia, tiene la finalidad de la complementariedad y está claramente orientada hacia el matrimonio y desarrollo de la vida familiar.

Mucho se ha discutido sobre lo que determina las diferencias de comportamiento entre el hombre y la mujer. La mayoría se inclina por afirmar que son el resultado de la educación y el ambiente social y cultural. Ciertamente la única diferencia absoluta será que la mujer es capaz de gestar al hijo en su seno, mientras que el hombre no.

Las principales diferencias entre el hombre y la mujer

Estas diferencias son fisiológicas, sensitivas, cognoscitivas-intelectuales, volitivas, religiosas, morales, etc.

Pudiéramos señalar como las más generales del hombre frente a la mujer: el deseo de cambiar las cosas frente al deseo de conservarlas como siempre han estado. Impetuosidad, impaciencia, rapidez frente a perseverancia, preocupación, deseo de seguridad y de evitar riesgos. Deseo de tomar la ofensiva frente al deseo de permanecer a la defensiva. Insaciabilidad, espíritu provocativo, competitividad frente indulgencia, pacifismo. Su máximo es sentirse y ser reconocido como importante frente a su máximo es amar y sentirse amada.

4.- CREADOS HOMBRE Y MUJER,
PARA UNA COMUNIDAD DE VIDA Y DE AMOR

Dios creó el matrimonio para ser uno solo

Dios al crear como personas diferentes al hombre y a la mujer; y al darles una mutua atracción para formar una comunidad de vida y de amor, inventó el matrimonio. Expresamente en el libro del Génesis invita al hombre y a la mujer para ser los dos “una sola carne” y para formar una nueva familia, dejando a su padre y a su madre.

El matrimonio, pues, es la primera y básica comunidad humana; y les exigirá a los esposos un conocimiento de sí y un conocimiento como personas de diferente sexo que, en todo momento, buscan formar una comunidad matrimonial.

El nuevo estilo de vivir hoy el matrimonio

Esta vida matrimonial no pueden (y tampoco, con frecuencia, quieren) comportarse según el estilo de vida de sus padres y abuelos. El estilo de vida matrimonial va cambiando conforme va pasando el tiempo.

Hoy en día, las mujeres, porque han tenido más oportunidad de estudiar y participar en la vida de la comunidad, son capaces de mantenerse con su trabajo. No están tan dispuestas a ser solo amas de casa; ni se preparan sólo para los quehaceres domésticos.

Hoy en día, la mujer ya no se entrega al hombre, sino que se une a él y ambos asocian su vida no sólo para fundar una familia, sino para compartir una vida que va mucho más allá de las paredes de un hogar.

Hoy en día, como las tareas del hogar se han simplificado mucho, las mujeres como amas de casa, disponen de más tiempo libre.

Hoy en día, la autoridad y la obediencia se entienden de manera diferente. La autoridad es servicio, no imposición; la obediencia se ejerce en la libertad, no en la sujeción.

Hoy en día, los que se casan están más convencidos de que el amor es el verdadero fundamento de su matrimonio y su familia. No se ve el matrimonio como un contrato obligatorio de permanecer juntos y de ayudarse a tener hijos. Hoy, se privilegia el amor como un llevar una vida en común, en una relación de mucho más igualdad, donde hay que buscar mutuamente el bien de toda la persona y su felicidad temporal y eterna.

Los obstáculos para vivir hoy el matrimonio

Hay una serie de obstáculos que impiden este nuevo estilo de vida, siempre cambiante y con nuevas posibilidades de mejorar. Ellos son: el machismo entendido como la superioridad del varón que no quiere compartir ni la autoridad ni sus privilegios de varón con su esposa.

La pereza de la mujer que, infantilmente, se niega a exigirse más y prepararse mejor para ser algo más que una simple ama de casa.

Los celos que consideran al otro como propiedad absoluta y ven como un peligro todo afán de promoverse y participar en la vida de la comunidad.

El miedo a ser diferentes a las parejas tradicionales que marcan fuertemente la separación entre el mundo del hombre y el de la mujer.

El miedo a la incomprensión mutua.

5.- EL PROCESO PERMANENTE
DE CONOCERSE Y AMARSE

Sin conocimiento no hay amor

Al plantear esta riqueza y abundancia de lo que es cada persona humana en sí, como pareja de diferente sexo y con un estilo de vida matrimonial, siempre haciéndose, fácilmente se puede concluir que quienes se casan deben vivir su matrimonio como un proceso permanente de conocerse y amarse.

No olvidemos que nada ni nadie puede ser amado si primero no es conocido. Y que en la media que una persona es más conocida también es más amada. El mismo amor que sentimos por una persona nos lleva misteriosamente a conocer su pasado, su presente y su proyecto de futuro. Todos los recovecos del espíritu queremos conocer de aquel, o de aquella, a quien amamos. En conclusión, el conocimiento de la persona nos lleva a amarla y el amor a una persona nos lleva a conocerla cada vez más profundamente.

Conocerse, tarea permanente y difícil

Para esto será necesario vivir buscando un encuentro continuo de los dos. Dicho encuentro ha de ser espontáneo, así lo plantea una vida en común, y debe ser, asumiendo siempre una actitud positiva.

De otra manera, no desaparecerá el miedo de descubrirse uno al otro con una incompatibilidad real que no los deje descubrir sus riquezas y apoyarse en sus limitaciones y vacíos.

Dejarse conocer tal y como es cada uno

Para lograr un encuentro vivificante y entrar en un proceso de mayor conocimiento y amor, los esposos deben:

Manifestarse uno al otro tal y como son. Es la única forma de que nos valoren en lo que tenemos de bueno y nos corrijan en lo que estamos limitados. El darnos a conocer al otro es para experimentar un influjo positivo en nosotros.

Aceptar al otro tal como es. Pero no es un resignarse porque no queda más remedio. Se trata de valorar su persona, respetar sus cualidades y aprovechar todo aquello que el otro nos puede dar porque nos falta a nosotros. El sentido positivo excluye de la expresión: “aceptar al otro”, todo lo que signifique ansia dominadora. Es decir, tratar de hacer al otro a su propia medida, no importa que termine anulando la personalidad del otro.

Conocerse, tarea principal en el noviazgo

En definitiva, esta búsqueda y realización permanente ha de disponer a los novios, a comenzar ya desde ahora, sabiendo que esta actitud ha de seguirse siempre.

La unión íntima en ningún momento debe ahogar la personalidad de los esposos y la unión más fecunda es aquella que respeta la personalidad de cada uno.

COMPROMISO

Después de reflexionar este tema sobre la dignidad e igualdad del hombre y la mujer, sus diferencias y la necesidad de conocerse cada uno y a su pareja, ¿qué propósito personal tienes?

Y como pareja, ¿qué podrían hacer para mejorar?

SUBSIDIOS

1.- CATECISMO DE NOVIOS DIOCESANO

Responde al tema en el capítulo I: ¿QUÉ ES EL MATRIMONIO? “Definición del matrimonio “ preguntas 1-9. y en el capítulo III: ¿PARA QUÉ NOS CASAMOS? “El fin del matrimonio” preguntas 27 al 33.

2.- DINAMICAS:

1.- ¿Quién soy yo?

2.- Conócete a ti mismo.

3.- ¿Quién eres tú?

4.- ¿Quién eres tú para mí?

5.- Cooperación y convivencia.

6.- El perfil de la personalidad.

7.- Cuadros de las diferencias del hombre y la mujer.

8.- La persona humana y la relación