Hoy Miércoles, 07 de enero de 2009 | 11:28

INDICE

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TEMA IV.- EL ARTE DE DIALOGAR
EN EL MATRIMONIO

“El diálogo como una forma de amar”

“El amor significa interesarse por otro ser humano, de forma intensa, duradera y respetuosa, de tal manera que las responsabilidades de comunicación con él se vuelven inagotables”. (FC 21)

PALABRA DE DIOS

Juan 3, 11-13.

En verdad te digo que nosotros hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si ustedes no creen cuando les hablo de cosas de la tierra ¿cómo van a creer si les hablo de cosas del Cielo?

Palabra de Dios

Juan 4, 25-29.

La mujer le dijo: “Yo sé que el Mesías (que es el Cristo), está por venir; cuando venga nos enseñará todo.” Jesús le dijo: “Ese soy yo, el que habla contigo.”

En aquel momento llegaron los discípulos y se admiraron al verlo hablar con una mujer, pero ninguno le preguntó qué quería ni de qué hablaba con ella. La mujer dejó allí el cántaro y corrió al pueblo a decir a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Cristo?” Salieron, pues, del pueblo y fueron a verlo.

Palabra de Dios

OBJETIVO

a) Descubrir el valor y la importancia del diálogo como el mejor medio de comunicación entre personas.

b) Comprender y aceptar que la relación de amor entre los esposos no es posible si no se comunican lo que son, lo que desean y lo que quieren hacer de su vida.

c) Despertar en las parejas el deseo de aprender a dialogar como parte fundamental del matrimonio.

d) Conocer las reglas, los requisitos, los obstáculos y las grandes posibilidades del diálogo.

RESUMEN ESQUEMATICO

1.- El valor de la comunicación:

La comunicación es necesaria para llegar a amar; por eso todos la valoran.

2.- Palabras y gestos en la comunicación:

No solo con palabras se comunica la gente sino con todo su ser. El mismo lenguaje verbal está lleno de gestos que dicen mucho o más que las palabras.

3.- Cómo está hoy nuestra comunicación:

Hoy no sabemos comunicarnos; no tenemos tiempo; hay mucho ruido que nos impide conversar y disfrutar la conversación. Tendemos a vivir solos entre mucha gente. Nuestros jóvenes en el noviazgo tienen una comunicación deficiente, maquillada, superficial.

4.- Conocernos, fin del diálogo:

Para amar hay que dialogar buscando conocernos cada vez más profundamente. Esta es la diaria tarea de los que se casan. Con el diálogo se puede resolver cualquier problema. Con el diálogo sé lo que el otro quiere ser y hacer. Con el diálogo podemos madurar hasta llegar a un “nosotros”.

5.- Exigencias del diálogo:

- No es fácil dialogar porque exige pensar en el otro, cambiar, aceptar lo diferente como tal.

- El diálogo exige respeto a la dignidad del otro; abrir el corazón para expresarnos y para compartir nuestra riqueza interior. Exige darnos a conocer; saber escuchar al otro y que el otro nos escuche. El diálogo no es ni un monólogo ni un ataque verbal.

- En el diálogo es necesario: no imponer al otro nuestro punto de vista; aceptar que solo tenemos una parte de la verdad; aceptación del otro tal como es; dialogar sin defenderse, ni atacar.

6.- Los requisitos para que se dé un diálogo verdadero:

Buscar el momento oportuno; querer dialogar; disposición de encontrar soluciones; saber escuchar activamente, respetando la opinión del otro; saber expresarse; autenticidad; llevar a la práctica lo acordado en el diálogo.

7.- El tiempo y el espacio para el diálogo:

También es importante para el diálogo darle todo el tiempo necesario y buscar el lugar y espacio más adecuado para realizarlo.

8.- Los obstáculos para el diálogo:

Actitud pesimista; temor a la agresión, a la indiferencia, a hacer el ridículo; falso orgullo; no escuchar; indiscreción; convertir el diálogo en discusión; querer sacar ventaja; falta de tiempo; no aceptar de antemano que el hombre y la mujer somos diferentes.

9.- Las reglas del diálogo:

Creer en el otro; saber escuchar; Dialogar con humildad; hacer un diálogo lo más perfecto posible.

10.- El tema del diálogo ha de ser toda nuestra vida diaria.

11.- El diálogo y la oración

El diálogo entre esposos ha de llevar al diálogo con Dios (= oración) y en él, se ha de inspirar el nuestro, practicando los diversos tipos de oración.

SONDEO

1.- ¿Cuánto tiempo deben dedicar los esposos a platicar?

2.- ¿Cómo nos sentimos cuando dialogamos con nuestra familia (papás, hermanos y parientes)?

3.- ¿Qué se necesita para que funcione el diálogo en pareja?

4.- ¿Qué cosas obstaculizan el diálogo entre esposos?

5.- ¿Tiene algo qué ver el diálogo con la oración?

ILUMINACIÓN

LA COMUNICACIÓN EN GENERAL

El valor de la comunicación

“Hablando se entiende la gente” dice un refrán popular. Pero el saber hablar es un don muy apreciado por todos. Un buen conversador es bien recibido por todos. La conversación es realmente un arte que exige aprendizaje y ejercicio. Para quienes se casan será la comunicación, la mejor forma de amarse y de hacerse felices. Sin la comunicación realmente los esposos no pueden llegar a ser una misma cosa, un mismo corazón.

No solo con palabras se comunican los humanos

El ser humano se comunica con todo su ser. Se manifiesta en cada gesto, en cada uno de sus actos. Siempre el ser humano se ha comunicado con gestos y palabras. Hay pues, un lenguaje verbal y otro no verbal. Ambos mutuamente se necesitan y se complementan. El mismo lenguaje verbal está lleno de gestos en el momento que hablamos. El tono de voz, las palabras elegidas, la postura del que habla, las expresiones y gestos al hablar, el ritmo, etc., completan y confirman lo que estamos diciendo con sonidos y lo que estamos diciendo sin sonidos.

Este tipo de comunicación no verbal es muy importante para el fortalecimiento permanente de la relación y el amor entre esposos. Y es decisiva para la formación emocional y afectiva del ser humano desde los primeros años de su vida. Pensemos por un momento todo lo que se expresa en los abrazos, besos, caricias, sonrisas, etc.

LA COMUNICACIÓN EN ESTOS TIEMPOS MODERNOS

Hoy, todo está contra del diálogo

Uno de los problemas más graves que estamos viviendo, es que hemos perdido el arte de conversar. Todo atenta contra la conversación. El vivir de prisa, el trabajo absorbente, el exceso de compromisos sociales, el ruido en todas sus manifestaciones, ya sea de camiones que pasan, sea de radio o televisión a todo volumen, nos llenan de ruidos, de tal manera el ambiente, que no oímos ya al que nos habla moderadamente en suave y agradable conversación. En las fiestas o reuniones es imposible comunicarse con los demás, porque le estamos dando más importancia al volumen de la música que a nuestra interrelación, sin darnos cuenta que poco a poco con todo esto nos estamos aislando; vivimos en un mundo de silencio dentro de un ambiente de ruido.

El individualismo creciente en nuestra sociedad actual

En nuestra sociedad actual se experimenta un individualismo que nos impide comunicarnos profundamente porque estamos viviendo muchos pero aislados cada uno. Las calles están llenas de gentes que viven solas. Hay muchos espacios que nos reúnen para vivir una soledad acompañada, mientras disfrutamos el partido, el concierto, compramos o comemos. La cultura de los futuros esposos está marcada por esta soledad multitudinaria.

Nuestros jóvenes tienen una comunicación deficiente

Los jóvenes, la mayoría de las veces, en su comunicación, su lenguaje es superficial, ambiguo e inadecuado, a veces, hasta ofensivo. En el noviazgo la comunicación es maquillada, tiende a ocultar las limitaciones y debilidades; mezcla los ideales con la realidad; aún no se tienen la suficiente confianza para intimar.

Los jóvenes frecuentan lugares que el mismo ambiente les impide comunicarse: discotecas, cines, etc. Viven su noviazgo junto con otros. Por todo lo cual tenemos, pues, que recuperar el arte de conversar. Más aún, tenemos que aprender a dialogar; tenemos que buscar espacios aptos para dialogar.

Los novios ocupan privacidad para dialogar; ocupan darle todo el tiempo necesario.

Si los novios no dialogan, no se conocen, y si no se conocen, no llegarán nunca al verdadero amor.

EL DIALOGO PROFUNDO, PRINCIPAL ALIMENTO DEL AMOR

El diálogo es revelarnos uno al otro

El diálogo entre personas es el principal alimento del amor, nos vamos a casar con una persona que empezamos a conocer, que ha comenzado a revelarse a nosotros y que a lo largo de la vida de casados se nos dará a conocer más profundamente. No se puede amar a quien no se conoce.

Sin diálogo no se puede amar

Si no existe ese diálogo en el matrimonio, no tendremos suficientes elementos para amarnos, resolver nuestras crisis y ayudarnos a crecer, a tomar decisiones juntos y así no sabremos como ser ni buenos esposos y mucho menos padres responsables.

El diálogo no es para que el otro haga nuestra voluntad

Una de las trampas más peligrosas del matrimonio es llegar a pensar que mi esposo (a) es lo que yo quiero que sea, que espera de la vida exactamente lo mismo que yo, que le alegran o entristecen las mismas cosas que a mí, que se sentirá satisfecho (a) haciendo lo que a mí me complace. Esto es hacer al “otro” a mi misma imagen. Es dejar de buscar a mi esposo (a) como un “Tú” diferente a mí, que me complementa y que tiene una vocación propia y una personalidad muy suya. Quien piensa así nunca buscará el diálogo para conocerse y comprenderse; para hacer un nosotros. El diálogo será para que la otra persona haga su voluntad.

Sin diálogo frecuente de los esposos, el amor se apaga

Cuando la pareja no dialoga frecuentemente y con sinceridad sobre su vida y sus problemas, sus ilusiones y decepciones, se va distanciando y enfriando en su comunicación y puede suceder que cada uno haga del otro una prolongación de sí mismo. Y como esto es falso, cada día crecen las incomprensiones, los roces, las impaciencias porque el otro no reacciona como nosotros esperamos y queremos.

El diálogo, tarea que nunca termina

Al llegar al matrimonio no conocemos realmente cuánto nos amamos. Y es que el amor es una aventura de descubrirse diariamente; ir cambiando juntos, madurar, hacer de un “Tú” y un “Yo” un NOSOTROS.

Esto no se puede hacer en silencio ni conversando sólo sobre problemas urgentes y temas superficiales. Tampoco se hace de una vez por todas y para siempre, hay que avanzar en el conocimiento mutuo, entenderse y ayudarse en las circunstancias de hoy, volver a decirse ese “SI” del día de la boda cada vez que encontremos un aspecto de la personalidad del otro, un matiz de su vocación, una cualidad o debilidad que no habíamos percibido antes.

El diálogo cuesta mucho

Las cosas valiosas de la vida son las que más cuestan. El diálogo cuesta mucho, pero nos ofrece recompensas inmensas. Todos tenemos defectos que estorban al diálogo, todos estamos demasiado encariñados con nosotros mismos y no siempre estamos dispuestos a cambiar.

El diálogo nos pide el esfuerzo de cambiar para responder mejor al amor de ese “Tú” diferente que nos complementa y así superarnos como personas, como esposos, como padres, creciendo humana y cristianamente en nuestro amor.

LO QUE ES EL DIÁLOGO

Dialogar es respetar la dignidad del otro. Es dar acceso por medio de las palabras y gestos a nuestra riqueza interior. Es escuchar y hablar para aprender a ser mejores.

Dialogar es abrir al otro el corazón, lo que somos, pensamos, sentimos y deseamos hacer.

Dialogar es abrir al otro los pensamientos, los ideales; es dar acceso por medio de las palabras a nuestra riqueza interior; es comunicarse las ansias, los ideales y los anhelos más profundos.

Dialogar es ser capaces de decir lo que nos preocupa, lo que nos perturba la paz.

Dialogar es contribuir a conocernos más. Es hablar de nuestros propios sentimientos, de las frustraciones, de los goces y de las esperanzas.

Dialogar es escuchar con oído atento y comprensivo.

Dialogar no es el monólogo de dos personas. Dialogar no es hablar por no quedarse callado. Dialogar no es buscar los defectos del otro para decírselos en forma hiriente y cara a cara, ni tampoco enfilar las baterías para desahogar el mal humor.

DIALOGAR ES DAR AL OTRO LO QUE SOMOS, PENSAMOS Y SENTIMOS.

PASOS PREVIOS PARA EL DIALOGO

El diálogo como pasos previos elementales: 1.- La aceptación: Es necesaria la aceptación verdadera de uno mismo tal como es y la aceptación honrada del otro sin querer hacerlo a nuestra imagen y semejanza. 2.- La expresión de los sentimientos. La capacidad de expresar los propios sentimientos sin herir. Reconocer los propios sentimientos. Armonizar los sentimientos con el ideal. 3.- La capacidad de escucha Y finalmente, tener la capacidad para escuchar al otro sin defenderme ni justificarme.

El tiempo necesario

Darle el tiempo necesario en un ambiente de tranquilidad, de paz, amor, amistad, sin prisas, sin otro asunto que hacer enseguida.

El lugar adecuado

Puede ser en casa, en su recámara, parque, etc., en donde no sean perturbados ni molestados por otras personas. Proporcionando un ambiente, de ser posible, muy confortable. Esto es muy importante, se necesita que haya tranquilidad, que los estados de ánimo no estén alterados, ni exaltados, que sea un momento de armonía.

OTRAS EXIGENCIAS
DEL DIÁLOGO

La naturaleza del diálogo requiere para que sea posible:

A nivel verbal:

Exponer su punto de vista, sin imponerlo. Escuchar el punto de vista ajeno, sin anularlo emocionalmente.

A nivel existencial:

No se da a sí mismo toda la razón. Deja al otro su parte de verdad. Le da derecho a ser como es y así, incondicionalmente le admite en su corazón.

PASOS PARA UN DIÁLOGO
SINCERO Y PROFUNDO

Buscar el momento oportuno

El diálogo debe practicarse cuando nuestro estado de ánimo está calmado, si queremos tener éxito.

Querer dialogar

Interesarse por lo que es y piensa el otro, por su trabajo, problemas, aficiones, etc. Sentir la necesidad de ser mejores en muchos aspectos de nuestras relaciones. No podemos eliminar nuestros defectos si no los conocemos.

Disposición de encontrar soluciones

Tener una mente positiva. Existen problemas que solucionar, defectos que corregir cualidades que aprovechar, que por medio del diálogo encontramos la luz para actuar debidamente. Tratar de hablar siempre primero de lo positivo y después de lo negativo.

Saber escuchar activamente respetando la opinión del otro

Es recibir el mensaje del otro con atención. Es decir, mirando al que habla, con serenidad, si alterarse, tratando de juzgar desde el punto de vista de quién habla, escuchando con apertura y sin prejuicios.

No interrumpir sin antes escuchar al otro. La opinión y el criterio de ambos es valioso y se enriquecerá mutuamente. Respetar al otro demostrando nuestro amor al interesarnos por sus opiniones.

Saber expresarse

Implica que el que está hablando se ajuste al asunto que tratan, esto parece sencillo, pero en la práctica no lo es tanto, porque suele suceder que nos parece propicia la ocasión para recordar asuntos, incidentes o desavenencias pasadas. Asimismo, es necesario que se expliquen con claridad los puntos a tratar, estando seguros que el otro entendió.

Autenticidad.

Nos debemos dar a conocer y aceptar tal como somos con nuestras riquezas y limitaciones. Recordemos que el amor a nuestro prójimo exige autenticidad.

La franqueza y la lealtad en el diálogo ayudan al mutuo entendimiento de los cónyuges. Para que sea eficaz el diálogo matrimonial ha de ser animado por el amor y conducido en el respeto a la libertad del cónyuge.

Llevar a la práctica lo acordado en el diálogo

El verdadero diálogo nos hace cambiar para ser capaces de solucionar nuestros problemas, para ser capaces de amarnos con más madurez y eficacia.

Examinar una situación y juzgarla juntos, nos hace vivir lo que hemos decidido que es más conveniente en cada paso. Por ello hablamos del diálogo como medio, que es fecundo si nos hace cambiar y mejorar.

OBSTÁCULOS PARA EL DIÁLOGO

Actitud pesimista

De quien ha intentado comunicarse con el cónyuge y ha fracasado. Hay que intentarlo una y otra vez, si nosotros queremos de veras aprender a amar. Los aparentes fracasos nos servirán de experiencia, no de pretexto para abandonar el único camino de crecer en el amor.

Temor y miedo

Temor a la agresión; a ser tomados con indiferencia; a hacer el ridículo. Miedo al cambio; a reconocer la realidad. Miedo a ceder. Debemos acercarnos al diálogo sin temor y con deseos de superarnos. No aprovechar el diálogo para reprochar errores pasados y para adoptar actitudes de mártir.

Falso orgullo

El temor de dejarnos conocer es la principal actitud enemiga del diálogo. Pretende ocultar nuestros defectos a quien convive con nosotros, cosa que obviamente es imposible, sólo lograremos malas interpretaciones y falta de ayuda para superarnos.

No escuchar

Hay que escuchar lo que dice el otro, ponernos en su lugar para ver las cosas con sus ojos y en sus circunstancias.

Indiscreción

Contar a otras personas las confidencias del diálogo ocasiona que el otro cónyuge pierda la confianza y no esté dispuesto a revelar lo más íntimo de sí.

Convertir el diálogo en discusión a ver quien gana.

Querer sacar ventaja

Ir al diálogo dispuesto a sorprender al otro y dispuesto a obtener concesiones.

Falta de tiempo

Lo acelerado de nuestra vida y los compromisos sociales, absorben cada vez más nuestro tiempo.

Egoísmo

Únicamente queremos tratar nuestros problemas y no tomamos en cuenta los del cónyuge que no se tiene confianza.

No reconocer la diferencia sexual

El no reconocer de antemano que el hombre y la mujer son distintos pero complementarios. El no reconocer que el hombre y la mujer tenemos diferente sensibilidad, diferente ritmo de vida, diferente relación con la vida, diferente forma de expresarnos y diferente percepción de la realidad.

Hablar de temas concretos

Toda nuestra vida diaria. Todos los detalles de la vida diaria son temas de diálogo. No esperar a asuntos o sucesos extraordinarios para dialogar.

Ideales, ilusiones, deseos, problemas, limitaciones, frustraciones, fracasos, triunfos, economía, canciones, periódicos, televisión, trabajo, etc. Todo es tema de diálogo.

Sin duda que los grandes temas que nunca deben falta son: la familia, la unión íntima conyugal, la economía, los hijos, la religión, el perdón, etc.

REGLAS DE ORO PARA EL DIÁLOGO.

Creer en el otro

Aceptar que es capaz de cambiar. Reconocer que tiene mucho de positivo, que es valioso. Aceptar la verdad de la otra persona.

Saber escuchar

Es mucho más que oír. Supone liberarse de prejuicios y poner todo de su parte para querer comprender lo que escucha. Intentar ponerse en su lugar para valorar lo que está diciendo.

Dialogar con humildad

Es muy difícil aceptar al otro si nos sentimos perfectos o dueños absolutos de la razón. Si nos plantamos en el diálogo como jueces y acusadores del otro. Un diálogo humilde siempre procurará ver lo bueno del otro y lo malo que hay en mí.

Hacer un diálogo lo más perfecto posible

Para ello ha de ser paciente, sintiendo simpatía por el otro, en actitud cordial, oportuno, constante, renovado, prudente.

DEL DIÁLOGO CONYUGAL A LA ORACION

La oración es un diálogo con Dios

La oración es siempre un diálogo con Dios. Por eso los esposos, han de dialogar con Dios para entender su designio sobre su matrimonio y sobre su familia, para luego dialogar como esposos y como padres, iluminados y fortalecidos por Dios.

Aprender a dialogar desde la oración

En el diálogo con Dios aprenderemos el diálogo como esposos y padres. La Biblia está llena de diálogos entre el hombre y Dios; entre el hijo de Dios, Jesucristo y su Padre.

Pero también el saber dialogar como esposos y padres, sin duda hará que mejore nuestro diálogo con Dios. Sabremos orar mejor.

Los diversos tipos de oración nos enseñan cómo debe ser el diálogo matrimonial. La oración de alabanza nos enseña a valorar al otro y admirarlo. La oración de acción de gracias nos enseña a saber reconocer todo el bien que recibimos del otro y a recompensarlo con muestras semejantes de amor y de servicio. La oración de perdón, mucho nos enseña a saber pedir perdón, perdonando y a perdonar, sabiendo pedir perdón. Nos enseña a realizar un diálogo humilde donde sólo podemos presumir nuestras limitaciones y caídas. La oración de petición, nos propone un diálogo que reconoce la gran necesidad del otro, quien nos puede completar, complementar y enriquecer.

Cristo el modelo de oración y de diálogo

Sin duda, Cristo es el perfecto modelo de orante y dialogante. A través de su vida diaria por medio de los acontecimientos tuvo un diálogo constante con el hombre, manifestándonos plenamente a nuestro Padre Dios. Su diálogo fue fecundo y eficaz pues todas sus promesas fueron cumplidas. El hablaba y lo que decía lo realizaba.

Finalmente debemos buscar nuestra santificación como pareja. Dios nos dice muchas cosas en boca de nuestro cónyuge. A través del diálogo podremos responder mucho mejor a nuestra vocación de santificarnos juntos, como cristianos casados en el Señor.

COMPROMISO

Después de reflexionar este tema sobre la gran importancia que tiene el diálogo para crecer en el amor y unidad, y el aprendizaje que se requiere para alcanzar una comunicación profunda, ¿qué propósito personal tienes?

Y como pareja, ¿qué podrían hacer para mejorar?

SUBSIDIOS

1.- CATECISMO DE NOVIOS DIOCESANO

Responde al tema en el capítulo VIII: ¿CÓMO ENFRENTAR EN EL MATRIMONIO LOS MOMENTOS DIFÍCILES? “ La superación de las crisis matrimoniales” preguntas 127-131.

2.- DINÁMICAS:

1.- No sabemos platicar, no sabemos dialogar.

2.- Cómo se construye una pareja

3.- La comunicación una forma de amar.

4.- Comunicación en el matrimonio.