Hoy Miércoles, 07 de enero de 2009 | 11:48

INDICE

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TEMA VIII.- LLAMADOS A SER
UNA NUEVA FAMILIA

“Familia sé lo que eres”

“En el designio de Dios Creador y Redentor la familia descubre no sólo su identidad, lo que es, sino también su misión, lo que puede y debe hacer” (FC 17)

“La familia recibe la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa”. (FC 17)

PALABRA DE DIOS

Lucas 2,41-43. 46-46.

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió los doce años, subió también con ellos a la fiesta, pues así había de ser. Al terminar los días de la fiesta regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran.

Al tercer día lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.

Sus padres se emocionaron mucho al verlo; su madre le decía: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy angustiados mientras te buscábamos.” El les contestó: “¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que yo debo estar donde mi Padre?” Pero ellos no comprendieron esta respuesta.

Jesús entonces regresó con ellos, llegando a Nazareth. Posteriormente siguió obedeciéndoles. Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón.

Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres.

Palabra de Dios

OBJETIVO

a) Orientarlos para relacionarse con su familia de origen y con su familia política, de forma diferenciada, con afecto y respeto, dándole siempre prioridad a su relación como pareja.

b) Presentarles cuáles son los 4 cometidos que tienen los casados como esposos y padres de familia (si Dios les concede este don): la formación de personas, el servicio a la vida, la participación en el desarrollo de la sociedad y la participación en la vida y misión de la Iglesia.

RESUMEN ESQUEMÁTICO

1.- Dejar padre y madre

Esto significa una nueva formar de relacionarnos con nuestras dos familias, evitando la dependencia de ellos y el desentendimiento de parte de los nuevos esposos. Por su parte los papás deben darle a la nueva familia toda la autonomía, considerando como parte de su familia ya a la nuera o al yerno. Para lograr esta sana distancia es necesario una casa aparte para los nuevos esposos.

2.- Formar personas

Los esposos para lograr este cometido han de crecer en su matrimonio como personas y han de completar esta formación con la ayuda de sus demás familiares. Para formarse como personas en todo momento debe haber respeto y promoción del otro, especialmente del hombre hacia la mujer.

3.- Servicio a la vida

Para cumplir este cometido, los esposos cristianos no pueden reducir su matrimonio a querer formar única y exclusivamente una comunidad de amor, excluyendo la posibilidad de los hijos. Ellos deben estar siempre abiertos a la vida. Es decir, con el propósito de formar una familia. Pero no basta con engendrar los hijos para estar al servicio de la vida. Es necesario que la vida de cada ser humano crezca en todos los ámbitos de una vida humana y no sólo en el biológico.

4.- Participar en el desarrollo de la sociedad

Porque la célula de la sociedad es la familia, en ella se aprende a ser sociedad y solo desde ella puede cumplir con este cometido de participar positivamente en la conformación y desarrollo armonioso de la sociedad.

Pero la familia también ha de preparar a sus miembros para desempeñar honestamente sus funciones socio-políticas, su espíritu cristiano de solidaridad (de caridad), optando por los más pobres. Y empezando por los más cercanos a nuestra familia.

Como familia también toca exigir a los que gobiernan que cumplan eficaz e integralmente sus obligaciones para con la familia, especialmente en lo que concierne a sus derechos.

5.- Participar en la vida y misión de la Iglesia

La familia como Iglesia doméstica forma parte de la Iglesia y como tal está llamada a cumplir con este cometido: anunciar el evangelio del amor a las familias, como esposos y como familia.

Su primera tarea es educarse primero en la fe para que luego la pueda compartir con los demás. Es importante que viva su fe en el seno mismo de la familia para que su ejemplo también evangelice a su familia y a las demás familias.

Ha de buscar con afán misionero a los más alejados. Finalmente ha de participar en su parroquia en algún apostolado, especialmente a favor de las familias.

SONDEO

1.- ¿Cómo crees que deba ser la relación de los casados con los padres de ambos?

2.- ¿Cómo se puede ayudar a la pareja para ser mejor persona?

3.- ¿Por qué no es suficiente con alimentar y curar a los hijos?

4.- ¿Qué debe exigirle la familia a la sociedad y al gobierno?

5.- ¿Qué es lo más importante para vivir en familia nuestra vida cristiana?

ILUMINACIÓN

SALIMOS DE UNA FAMILIA PARA FORMAR UNA NUEVA FAMILIA

No renunciamos a nuestros padres

“Dejar padre y madre” no significa ignorar los vínculos que nos atan a ellos por nacimiento y por crianza. Los lazos que nos atan a nuestros padres no deben romperse con el matrimonio. Seguimos teniendo deberes con ellos pero como hijos adultos y casados.

Los esposos no deben depender de sus padres

El dejar padre y madre, no se reduce a vivir en otra casa distinta de la de nuestros padres, tiene que llevarnos a realizar un espacio nuevo donde creemos juntos como pareja una realidad nueva, desprendiéndonos del mundo de nuestros padres. La ayuda de los padres, a veces es necesaria y no hay que despreciarla pero no debe crearnos dependencia de ellos.

Los esposos han de lograr su propia autonomía

Es necesario que los nuevos esposos labren su propia autonomía y que sus padres respeten sus propias decisiones y no tomen partido afectivamente. Y en caso de conflicto deben mirar primero al yerno o nuera que al mismo hijo o hija. Los padres siempre han de favorecer el respeto del matrimonio y nunca la separación o el divorcio. Deben ver a sus yernos y nueras como alguien que ya forma parte de la familia; no hacerles sentir extraños.

La pareja porque necesita intimidad no es conveniente que se aloje en la casa de los padres de uno de los dos, puede deteriorarse la convivencia. Es fácil que se involucren en la vida de los nuevos esposos y éstos en la familiar, creando conflictos innecesarios. La más afectada, ordinariamente es la mujer porque pasa la mayor parte del tiempo en el hogar.

LLAMADOS A FORMAR UNA COMUNIDAD
DE PERSONAS

Ayudarse a ser mejores personas

El primer cometido de los esposos es el de vivir fielmente la realidad de la comunión hasta lograr una auténtica comunidad de personas. Y ésta no se logrará sin un amor que los lleve a compartir todo su proyecto de vida; que los lleve también a la unión cada vez más rica entre ellos, a todos los niveles –del cuerpo, del carácter, del corazón, de la inteligencia y voluntad, del alma-.

Abrirse a la familia y a los demás

Esta comunidad conyugal si quiere ser más rica y siempre nueva debe abrirse a la comunión de la familia, de los padres, de los hermanos y de las hermanas entre sí, de los parientes y demás familiares. En todos ellos encontrarán los nuevos esposos, motivaciones, ejemplos y ayudas para edificar su propia familia.

Les será de mucha utilidad a los nuevos esposos intercambiar con sus familias reflexiones sobre la mejor marcha de su matrimonio, considerando la familia como la más completa y más rica escuela de humanidad.

Compartir la sabiduría de nuestros padres y familiares

La sabiduría de los padres facilitará mucho a los nuevos esposos para ejercer la autoridad como un servicio, respetando la libertad de cada uno. Igualmente la experiencia matrimonial de los padres tiene mucho qué enseñarles a los hijos casados para que entiendan que la comunión matrimonial y familiar siempre implicará un gran espíritu de sacrificio que los lleve a la pronta y generosa disponibilidad del uno para el otro, a la comprensión, a la tolerancia, al perdón y a la reconciliación.

Respetarnos siempre como personas

Los esposos, desde el inicio de su matrimonio deben procurar el respeto y promoción de su cónyuge en cuanto a los derechos y obligaciones que tienen ambos. Siempre deben considerarse iguales en cuanto a derechos y obligaciones, especialmente el hombre respecto de la mujer que sigue padeciendo, en nuestro tiempo, una inequidad y desigualdad en cuanto a su dignidad y a sus derechos humanos. San Ambrosio, exhorta así a los varones esposos: “No eres su amo, sino su marido; no te ha sido dada como esclava, sino como mujer.... Devuélvele sus atenciones hacia ti y sé para con ella agradecido por su amor”.

LLAMADOS AL SERVICIO DE LA VIDA

Solo la fecundidad lleva el amor a su plenitud

Aunque expresamente se ha tocado que el amor conyugal, fin único del matrimonio, debe siempre estar abierto a la vida, no está por demás recalcar que la fecundidad le da plenitud a ese amor. La fecundidad es el fruto y el signo del amor conyugal, el testimonio vivo de la entrega plena y recíproca de los esposos.

La fecundidad es más que procrear

No se debe reducir, sin embargo, la fecundidad a la sola procreación de los hijos, ésta se amplía y se enriquece con todos los frutos de la vida moral, espiritual y sobrenatural que los padres están llamados a dar a los hijos y, por medio de ellos, a la Iglesia y al mundo. Igualmente el amor no se agota en la fecundidad biológica, tanto los consagrados como los esposos que no pudieron tener hijos, por diversas circunstancias, están abiertos a una fecundidad espiritual, sumamente valiosa y necesaria.

Los esposos deben ser apóstoles de la vida

Hoy los esposos cristianos no sólo deben estar al servicio de la vida humana, abriéndose al amor de los hijos para brindarles una vida que vaya más allá de lo biológico y abarque todos los campos de la vida humana, hoy es necesario que se conviertan también en apóstoles y defensores de la vida humana frente a una cultura de muerte que impide el nacimiento de seres humanos, los controla por motivos económicos y está a favor del aborto y la eutanasia.

LLAMADOS A PARTICIPAR EN EL DESARROLLO DE LA SOCIEDAD

Ser sociedad primero en familia

Porque la sociedad se compone esencialmente de familias, es su fundamento y alimento continuo. Como célula primera y vital de la sociedad la familia debe estar siempre abierta a las demás familias y a la sociedad.

Los esposos primero han de vivir en comunión y participación para que luego puedan luego hacerlo a favor de otras familias y de la sociedad. Los esposos practicando el respeto, la justicia, el diálogo y el amor entre ellos, sin duda que luego lo proyectarán hacia la sociedad.

La familia tiene una función social

Como familia, todos sus miembros tienen una función social y política qué desempeñar. Cada familia es un pequeño mundo donde se juega la suerte en parte la humanidad: en ella se tiene la primera experiencia, positiva o negativa de humanidad o de Iglesia.

La familia está llamada a ser solidaria

Toda la familia está llamada a la solidaridad; a las obras de servicio social, especialmente a favor de los más pobres. El matrimonio no es únicamente para el beneficio de los cónyuges, sino que también es para beneficio de sus hijos y de la comunidad humana. Alrededor nuestro hay muchas necesidades, materiales y espirituales, tanto en lo familiar como en lo social. Piensen en cuáles son las personas que más necesitan de su amor de pareja; sus padres, hermanos, parientes, amigos, vecinos, personas que trabajan con ustedes, personas que les sirven...

La sociedad debe estar siempre al servicio de la familia

Pero también la sociedad ha de estar al servicio de la familia, buscando ante todo su bienestar. A los gobernantes toca velar y realizar políticas para que la familia sea respetada y promovida. A ellos toca, cuidar de los derechos de la familia: -tener los recursos apropiados para la familia, transmitir la vida y educar a los hijos, gozar de la vida conyugal y familiar, tener vivienda adecuada y digna, educar a los hijos de acuerdo con las propias tradiciones y valores religiosos y culturales, etc-. Nosotros debemos luchar porque las leyes sostengan y defiendan estos derechos de la familia.

La familia es la primera defensora de los derechos humanos y familiares

Sin embargo, no debemos limitarnos a exigir que respeten nuestros derechos sino que debemos apoyar las campañas que reclaman el respeto de todas las personas.

También debemos contribuir a la búsqueda de soluciones eficaces para los problemas sociales. Por medio de la participación política debemos buscar que la sociedad se organice en forma más justa.

LLAMADOS A PARTICIPAR EN LA VIDA Y MISIÓN DE LA IGLESIA

Construir la Iglesia desde la familia

Los esposos como cristianos están llamados a construir la Iglesia desde su propia familia. Llevar a otros el amor al estilo de Cristo. El estilo de relaciones humanas que corresponde a toda familia y con mayor razón a la familia cristiana es el que nace del amor. La Iglesia tiene el encargo de Jesús de sembrar en el mundo el amor. La iglesia cumple esta misión por medio de las pequeñas Iglesias que son las familias. El deber apostólico de los laicos nace del bautismo y se especifica en el matrimonio; están llamados a ser apóstoles del Reino de Dios como esposos y como familias.

Cultivar la fe cristiana en la familia

En el interior de la familia, los esposos deben cultivar su propia fe, ilustrarla y nutrirla. Son para sus hijos los primeros predicadores de la fe por la palabra y por el ejemplo. Otras personas los pueden ayudar, pero nadie los puede sustituir. Poner interés en conocer el plan de Dios para el ser humano y para la sociedad. Los esposos están llamados a ser misioneros del amor y de la vida. Necesidad de conocer mejor la Palabra de Dios. Cuidar la fe propia y de los hijos.

Algunas exigencias de la familia como bautizados:

- Preocuparse por los alejados de Cristo, comenzando por las personas más cercanas. La familia tiene una vocación misionera, que no se agota en la propia familia.

- Oración en común, de pareja y de familia. La bendición de la mesa es un momento precioso de la liturgia familiar. Participación en la liturgia de la Iglesia: Eucaristía, Reconciliación. Prepararse para el bautismo, confirmación y primera comunión de los hijos.

- Cultivar los lazos de pertenencia con la Iglesia, por medio de la participación activa en la propia parroquia (FAMILIA de familias cristianas).

- Vincularse a grupos apostólicos, especialmente de apostolado familiar.

- Poner al servicio de la Iglesia su experiencia de vida conyugal y familiar, así como las capacidades profesionales, artísticas y técnicas participando activamente en programas: de evangelización y formación en la fe; de educación para la vida familiar (educación para el amor, educación sexual); de ayuda a parejas en dificultad; de educación sexual; de preparación para el matrimonio; de formación cristiana para la paternidad responsable.

Conclusión

Está llamada toda la familia y todas las familias a ser fermento de nuestras comunidades, para contribuir a construir en nuestros ambientes la “Civilización del amor”.

COMPROMISO

Después de reflexionar este tema sobre la autonomía de la nueva familia y la misión que tienen los casados como esposos y como padres: en formar personas, en servir a la vida, y en participar, tanto en el desarrollo de la sociedad como en la vida y misión de la Iglesia, ¿qué propósito personal tienes?

Y como pareja, ¿qué podrían hacer para mejorar?.

SUBSIDIOS

1.- CATECISMO DE NOVIOS DIOCESANO

Responde al tema en el capítulo VI: ¿CUÁL ES LA MISIÓN DE LOS CASADOS COMO ESPOSOS Y COMO PADRES? “Los deberes y tareas de los casados” preguntas 61-80, y en el capítulo X: ¿LOS ESPOSOS, LLAMADOS TAMBIÉN A SER SANTOS? “ El matrimonio, camino de santificación” preguntas 141-150.

2.- DINÁMICAS:

1.- Nueva familia.

2.- Carta a mis padres.

3.- Dejar padre y madre.

4.- La pareja en la comunidad.

5.- Familia, sé lo que eres.