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Miércoles, 07 de enero de 2009 | 15:44
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2. El grupo de los doce, Mc 3,13-19 ORACION PARA ANTES DE LEER LA BIBLIA: Espíritu Santo, fuente de luz y de verdad, tu que has inspirado las Escrituras, danos este mismo Espíritu de amor y de inteligencia para captar tu mensaje de amor y de verdad. Queremos tener un encuentro vivo con Cristo en la Escritura, para aprender a ser discípulos, y disponernos a ser enviados como misioneros del Reino de Dios en nuestros ambientes. LECTURA. Lectura atenta del texto: Siempre será imprescindible tener a la mano el texto bíblico que presenten los pasajes. Subió [Jesús] al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron junto a él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó. Mc 3, 13-19 Delimitación del texto Dentro de capítulo 3 el texto a analizar inicia en el versículo 13 y termina en el 19 por las siguientes razones: Estamos en el contexto donde Jesús realiza su ministerio en Galilea (1, 14 - 7, 23) Jesús inicia su predicación en Galilea (1, 14-15). Allí llama a los primeros cuatro discípulos (1, 16-20). Jesús está en Cafarnaún donde cura a un endemoniado (1, 21-28), cura en casa de Simón y Andrés a la suegra de Simón (1, 29-31) y a muchos enfermos y endemoniados de la ciudad (1, 32-34). Jesús sale de Cafarnaún y recorre Galilea predicando y expulsando demonios (1, 35-39), entra de nuevo a Cafarnaún y sigue curando enfermos (1, 40 – 2, 12). Jesús camina por la orilla del mar –mar de Galilea o lago de Tiberiades-, llama a Leví y come en su casa (2, 13-17). Jesús discute sobre el ayuno y sobre la ley mosaica sobre el día sábado con los fariseos (2, 18-28). En el capítulo 3 Jesús enseña en la sinagoga y cura a un hombre de la mano paralizada (3, 1-6). Después de esto Jesús se retira al mar y la muchedumbre lo sigue y, puesto que había curado a muchos enfermos y endemoniados, comienzan a decir que él es el Hijo de Dios, pero Jesús les manda enérgicamente que no lo descubrieran (3, 7-12). Hemos llegado al inicio de nuestra perícopa, razón de ellos es: El lugar Anteriormente Jesús se encontraba en una barca (posiblemente en el lago Tiberiades antes mencionado). Jesús ahora sube al monte. Pero ¿qué significa subir al monte? Respuesta: Constatamos que el llamado de sus discípulos “a quien llamó apóstoles” (cf. Mt 10, 2) se ha realizado en el monte. De allí Jesús vuelve a casa (lo más probable es que sea a casa de Simón). Tenemos, pues, bien definidos los cambios de lugar: a. 3, 7-12: en el mar sobre una barca. b. 3, 13-19: en el monte. c. 3, 20-21: en casa. Los personajes En el capítulo 3, Jesús está en la sinagoga entre los judíos, discutiendo con los fariseos y curando a un hombre de mano paralizada (3, 1-6). De allí, Jesús y sus discípulos se retiran al mar y lo sigue la muchedumbre para que los cure de sus enfermedades y expulse a los demonios (3, 7-12). Enseguida Jesús sube al monte y llama a sus discípulos (3, 13-19). El siguiente cambio de personajes se da en cuanto Jesús vuelve a casa, lo sigue de nuevo la muchedumbre y además aparecen sus parientes (3, 20-21). Lo precisamos de la siguiente manera: a. 3, 1-6: Jesús, el hombre de la mano paralizada, los fariseos y herodianos. b. 3, 7-12: Jesús, sus discípulos y la muchedumbre. c. 3, 13-19: Jesús y los Doce. d. 3, 20-21: Jesús, la muchedumbre y sus parientes. El tema Marcos presenta a Jesús en constante discusión con los fariseos y escribas. Ya desde el capítulo dos, los escribas lo califican de blasfemo (cf. 2, 7), y en el versículo 16 se impresionan indignadamente al ver que Jesús come con los pecadores. Los fariseos por su parte discuten con Jesús sobre el ayuno y sobre las leyes de precepto del sábado, día dedicado a Yahvé según a ley mosaica (cf. 2, 18-28). En el capítulo tres las diferencias y disgustos van en crecimiento a tal grado que los fariseos y los herodianos buscan cómo eliminarle (cf. 3,6). En los versículos precedentes a la perícopa analizaremos el tema que versa sobre el seguimiento de la muchedumbre a causa de las curaciones hechas por Jesús y sobre la fe que tienen en Jesús al creer que sólo con tocarle quedarían curados. En la perícopa que nos ocupa, el tema es uno de los centrales en el evangelio de Marcos: el discipulado. Aquí se da la institución de los Doce. En la perícopa siguiente, se da un aspecto no tan agradable: le juzgan de loco, dicen sus parientes que está fuera de sí. Aquí el tema que quiere transmitir el evangelista no es la “locura” de Jesús, sino la incomprensión de los prodigios hechos ante sus ojos. El contexto anterior lo podemos resumir esquemáticamente: a. 2- 3, 6: discusiones sobre la Ley entre los escribas y fariseos y Jesús. b. 3, 7-12: muchedumbres de varios lugares siguen a Jesús para que los cure. c. 3, 13-19: el discipulado d. 3, 20-21: incomprensión de sus parientes Tiempo Respecto al tiempo lo más probable es que sea en un día distinto al de la anterior perícopa, puesto que tenemos a Jesús seguido por la muchedumbre y que, de hecho, realizó muchas curaciones y expulsó a demonios que salían gritando: “Tú eres el Hijo de Dios”. Al terminar de atender a la muchedumbre es poco probable que procediera a llamar a los que instituiría apóstoles. Lo más seguro es que sea un día distinto al referido en 3, 7-12, puesto que para la elección de los Doce tuvo primero que orar mucho a Dios, estar en intimidad y en plena paz. Por eso primero subió solo al monte (cf. v 13). Y quizá ese mismo día es cuando vuelve a casa (cf. v 20), pero como ya lo indicamos anteriormente, es distinto el tema, los personajes y el lugar. Esto apoya a nuestra elección de delimitar nuestra perícopa que se define en los versículos 13-19. Estructura de nuestro texto. I.- Constitución del Israel Mesiánico. a) Ubicación del hecho: En un monte (3,13) b) Acciones de Jesús: Sube, llama, e instituye (3.13.14) c) Finalidad de la institución: “para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar con el poder de expulsar demonios”. (3, 14.15) II.- Enumeración de los instituidos: d) Enumeración de los doce: Simón llamado Pedro, Santiago, Juan, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón el cananeo y Judas Iscariote. (3,16-19) e) Conclusión de la perícopa: Concluye la lista de los elegidos con el nombre del que le entregaría. (3,19). Comentario a la Estructura del Texto: El episodio comienza con un cambio topográfico: Jesús sube al monte. Desaparecen las multitudes; los personajes son ahora Jesús y sus discípulos. El tema es también claramente distinto del de la perícopa precedente. La perícopa está dividida en dos partes (3,13-15 y 3,16-19) por la repetición de la frase “constituyó a los Doce. La primera parte está construida sobre la frase central “Entonces constituyó a Doce” (v. 14a) que aparece como punto culminante y será por tanto el elemento principal para la interpretación. La segunda parte desarrolla su frase inicial “Instituyó a los Doce”, por lo que este apartado es una explicitación del primero en cuanto a la constitución y enumeración del grupo de los Doce. En la lista de los Doce puede distinguirse fácilmente tres subgrupos fácilmente reconocibles: empieza con los tres discípulos a los que Jesús pone un sobrenombre que por este hecho se distinguen del resto del grupo Después queda asentado un segundo subgrupo encabezado por Andrés y cerrado con Simón el cananeo; finalmente un tercer grupo lo representa únicamente Judas Iscariote. Comparación sinóptica con los textos paralelos. Marcos Lugar: En un monte Acciones de Jesús: “Subió”, “los llamó”, “Instituyó” Misión: para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios Manera de nombrarlos: “Los doce” Lista de apóstoles: “Puso a Simón el nombre de Pedro, a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el cananeo y Judas Isacariote, el mismo que lo entregó”. Mateo Lugar: No especifica. Acciones de Jesús: “los llama”, “los nombra” Misión: “les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para curar toda enfermedad y dolencia. Manera de nombrarlos: Llama a “sus doce discípulos” para convertirlos en “los doce Apóstoles”. Lista de apóstoles: “ primero Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo Simón el Cananeo y Judas Iscariote el que lo entregó” Lucas Lugar: En el monte. Acciones de Jesús: “ se fue al monte a orar y se pasó la noche en la oración de Dios”, “los llamó”, “los eligió”, “los nombró”. Misión: no especifica Manera de nombrarlos: De los discípulos, elige a doce; después los nombra apóstoles. Lista de los apóstoles: “Simón a quien le puso el nombre de Pedro, a su hermano Andrés, a Santiago y a Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón llamado el Zelota, A Judas de Santiago y a Judas Iscariote que fue el traidor. Comentario de la comparación sinóptica. A diferencia de Mateo, Lucas matiza este pasaje tomado de Marcos, con la oración que Jesús hace como preparación a este momento; Mateo, simplemente evita ubicar la acción y se limita a mencionar sólo las acciones necesarias de Jesús. En cuanto a la misión es muy interesante notar el toque personal e íntimo que Marcos le confiere a esta encomienda ya que tiene como prioridad que los Doce “estén con Él”. Por su parte Mateo hace hincapié en el poder liberador conferido a los Doce, mientras que Lucas no especifica en este pasaje la misión para la que fueron llamados apóstoles. Si tomamos en consideración la omisión de los añadidos en algunos códices que mencionábamos más arriba se nos muestra más evidente que Mateo y Lucas tratan de resaltar el nombramiento de apóstoles, que los discípulos elegidos reciben en este momento. En lo concerniente a la enumeración de los apóstoles resaltan también aquí características peculiares de los evangelistas. Marcos a diferencia de Mateo y Lucas incluye en su lista el sobrenombre de boanerges dado a Santiago y a Juan, además mientras que Lucas y Mateo hacen el listado por binas exceptuando a Pedro y a Judas Iscariote, Marcos hace su lista considerando a cada discípulo en particular. Marcos, lo mismo que Hch 1, 13, cita a Andrés después de Santiago y Juan; Mateo y Lucas, en cambio, lo citan inmediatamente después de Pedro. Este es el orden natural que había que esperar en Marcos ya que está basado en el deseo de dar prioridad a los tres discípulos principales. Resalta también que el primero en las listas de los sinópticos sea Pedro y que en los tres, queda asentado inconfundiblemente el papel de Judas, “el mismo que le entregó”. Explicación del Texto. Tanto en la cultura religiosa judía como en las paganas circundantes la divinidad o divinidades tenían su morada o lugar de actuación en un monte. En Grecia el Olimpo, en Judea Sidón, lugar del templo, habitación de Dios. En toda la historia de salvación de Israel, este lugar había mantenido su importancia pues fue en el monte Sinaí donde fue la revelación de Dios a Moisés y al pueblo (Ex 19, 3; 24,9, 11). El monte tiene, pues, un significado teológico en los evangelios: es el lugar simbólico de la presencia divina en relación con la historia humana. Por eso, para Marcos, la subida de Jesús al monte, coloca a éste, en la esfera divina; la convocación se hace pues, con la autoridad de Dios mismo presente en Jesús. El hecho de subir al monte pone a Jesús en paralelo con Moisés pero su actuación en el monte le pone en paralelo con Dios, por ello, la escena afirma también la divinidad de Jesús, el Hombre-Dios”. Jesús convoca a los que “el quiere”. Con estas palabras manifiesta que el motivo de tal convocación es el amor de Jesús, por ellos, por su pueblo. A ellos los invita a reunirse con él en la esfera divina (el monte), pues en ella será donde se constituirá el Israel definitivo. Por cuanto acabamos de ver el grupo elegido por Jesús sólo está determinado por su amor: no es un grupo de privilegiados ni por sus cualidades ni por sus actitudes. Jesús no escoge gente preparada ya que la transformación de ellos se va a realizar en la vivencia con él. Jesús llamó a los que él quiso, es decir, su elección fue predeterminada por su libre voluntad. Esta elección supone el amor hacia ellos, pues fundamentalmente los llama para estar con él. Incluso hay más, como hace observar el cardenal Martini, el verbo usado no habla tanto de ‘aquellos que le gustaban’ o ‘aquellos que le vinieron a la cabeza’, sino con referencia al verbo hebreo correspondiente, ‘aquellos que tenía en el corazón’. Jesús llama a los que quiere, en el sentido de aquellos que tiene en el corazón, que ha amado con predilección. La finalidad de la elección es doble: Jesús eligió a los doce para que gozasen de una amistad íntima con él y para enviarlos a predicar con autoridad para expulsar demonios. Los doce no realizan el encargo de predicar y expulsar demonios hasta el 6,7 con ello Marcos quiere indicar que en este intervalo los Doce estuvieron en contacto íntimo con Jesús. Conviviendo con Jesús aprenden el contenido y la esencia del anuncio de la Buena Nueva por propia experiencia. Finalmente la proclamación irá acompañada de una actividad liberadora, expresada como “expulsar demonios”. En cuanto a la tarea encomendada a los Doce, Jesús no pone fronteras a la misión de los doce, ya que no especifica límites por lo que queda abierto al horizonte de los pueblos paganos. Esta encomienda sólo es posible realizarla desde la adhesión incondicional hacia él, pues sólo “estando” con Jesús, se podrá ejercitar la misión que se les confía en beneficio de la humanidad entera. La afirmación “constituyó a Doce, quiere significar que, aunque el ambiente en el que se efectúa es modesto, se trata de un acontecimiento trascendental en la historia de la salvación. Constituir a Doce es crear el nuevo Israel. Doce es una cifra íntimamente ligada con la historia de Israel y es utilizada aquí para expresar la finalidad de este círculo, pues precisamente con las doce tribus de Israel fueron parte de la alianza con Dios ( Ex 24, 4; 28,9-30) y constituyen la totalidad del pueblo de Israel. Pero la cifra de las doce tribus encarna también la esperanza de plenitud del pueblo elegido al final de los tiempos (Ez 48,30-35; Ap 21). Por eso, todo lector judío de esa época entendía que el grupo de los Doce, establecido por Jesús, representaba una exigencia para Israel y previa la nueva comunidad israelítica que Dios crearía al final de los tiempos. La lectura de Marcos 3,13-15, puede verse que existe un paralelo con Joel 3,5. La comparación de los pasajes ilumina el texto de Marcos. La perícopa de este evangelista interpreta la profecía de Joel, en la que Dios prometía que en el ámbito de la institución judía, (en el monte Sión- en un monte) quedarían hombres que serían convocados por él para ser portadores de buenas noticias. Jesús convoca ahora a estos israelitas para que sean portadores de buenas noticias. Jesús convoca ahora a estos israelitas para que sean portadores del mensaje del Reino. Finalmente, hay que tener en consideración que en el A.T, las listas de los nombres de los patriarcas o fundadores de los pueblos –también las genealogías- tenían mucha importancia para la identidad de las tribus. De igual manera el círculo de los Doce fue visto como un grupo fundamental para la tradición evangélica. Por eso la transmisión de los nombres intenta atestiguar que son personas históricas y testigos concretos que confirman el contenido y la manera del anuncio evangélico. MEDITACION. 1. ¿Con cual de los personajes de este texto me identifico? 2. ¿Qué importancia guarda este pasaje en el cumplimiento de la misión que a Jesús le ha encomendado Dios Padre? 3. ¿Es importante el grupo de los doce como modelo de discípulos? 4. ¿Qué me dicen las dos finalidades con para las cuales Jesús elige a sus discípulos: para estar con Él y para ser enviados?. ORACION Cada uno de los participantes, se compromete a hacer una pausa de oración. Es oración a partir de lo que el texto nos hace decirle a Dios. Gracias, Señor por la elección de los Doce, En ellos, fundaste la Iglesia, En ellos, modelos de discípulos Fundas la comunidad de discípulos y misioneros del Reino Queremos responder a la elección que nos haces De vivir íntimamente unidos a tí, y comprometernos en la extensión de tu reino. Amén. CONTEMPLACION – ACCION a) La llamada El hombre desea estar seguro de que la llamada que llega a su conciencia procede realmente de Dios y de que él no se limita simplemente a seguir la proyección de los sentimientos y emociones de su propia alma. Claro está que no es posible encontrar una norma absolutamente segura que nos permita conocer de un modo inequívoco si la llamada hecha a un hombre procede o no de Dios. Pues la legitimidad de la llamada de Dios no puede experimentarse desde fuera, sino únicamente a través de la obediencia, de la puesta a prueba (cf. Jn 7, 17)1 . A nosotros nos resta estar atentos y abiertos a esta llamada, y responder con generosidad. b) Estar con Él El llamado de Dios es en primera estancia para estar con Dios. No se puede, y sería incorrecto, hablar de Dios a la gente sin antes haberle hablado a Dios de la gente. Es un principio básico para toda vocación y misión: estar con Dios, es decir, sentarse a sus pies para escuchar sus enseñanzas, como lo hizo María la hermana de Marta, se trata de escuchar su voz, aprender de su persona, asumir su mensaje… es adorarle en su majestad, alimentarse de su Palabra, de su Cuerpo y Sangre, de todo el Evangelio. Sólo entonces podremos ir a realizar con eficacia la misión encomendada, de lo contrario las palabras que salgan de nuestra boca serán huecas, anunciando la propia persona y no el evangelio de Jesús. Por último, estar con Jesús es algo permanente, no es trata de ir a una clase de evangelización y salir a proclamar lo aprendido. No. Se trata de un trato constante, de un diálogo ininterrumpido, de una conversión constante. c) Enviados a predicar No se trata de una misión cualquiera. Deberán hacer la misma tarea que Jesús hizo, deberán continuarla, hacerla suya, prolongarla. Se trata de una misión salvadora. Una misión para la que ningún hombre está preparado –por listo o santo que sea- si no recibe el poder especial de lo alto. Por eso Jesús no vacilará en decirles: “Reciban el Espíritu Santo” (Jn 20, 22), y les garantiza aún más: “Yo estaré con ustedes hasta el final de los tiempos” (Mt 28, 20). Con esto queda dicho que se trata y también de una tarea permanente, no transitoria. Serán pues, más que simples portadores de un mensaje, serán auténticos actores de la obra de Dios, elegidos por él2 . d) Con poder de expulsar demonios En tiempos de Jesús la enfermedad era vista también como posesión diabólica (por ejemplo la epilepsia, o la lepra como castigo de Dios por sus mochos pecados, etc). Esta autoridad se les ha concedido para que cumplan una misión. Es por eso que la liturgia une la elección de los Doce con la misión a ellos encomendada por Jesús. Desde aquí parto para hacer el apéndice de este último punto. La misión está enmarcada por dos actividades –según Mateo-: expulsar demonios y curar enfermos. Esto es lo que debemos hacer nosotros: curar enfermos, es decir, liberar a las personas de todo lo que las paraliza, les roba vida y les hace sufrir; sanar el espíritu y el cuerpo de todos los que se sienten destruidos por el dolor y angustiados por la dureza despiadada de la vida diaria. Resucitar muertos, es decir, liberar a las personas de todo aquello que bloquea sus vidas y mata su esperanza; despertar de nuevo el amor a la vida, la confianza en Dios, la voluntad de lucha… Limpiar leprosos, es decir, limpiar esta sociedad de tanta mentira, hipocresía, convencionalismo y corrupción. Arrojar demonios, es decir, liberar a las personas de tantos ídolos que nos esclavizan, poseen y pervierten nuestra convivencia3 . El discípulo de Cristo es alguien que ha recibido al Señor lleno de estupor. Como en Belén, con María, José y los pastores, ha acogido al Hijo de Dios que se ha hecho pequeño y servidor de todos, se ha acercado a su vida y ha entrado en ella. Por eso, vive contemplando su rostro (ver NMI II) y asombrado por la venida de Dios a este mundo como nuestro hermano y salvador, por las obras de las cuales es testigo, y por el don que no se habría atrevido a soñar: participar de su vida y recibirlo como la sabiduría y la paz. No es el discípulo quien escoge al Maestro. Siempre ha sido Jesús el que ha llamado al discípulo y lo ha invitado a seguirle (cf. Mc 3, 13-19). La primera experiencia del discípulo consiste en el llamado personal que le hace Jesús, y en la voluntad de seguirle que nace en él y que lo mueve a dar su respuesta creyente y amorosa, que lo lleva a configurarse con Él. Esta respuesta lo vincula inmediatamente a una comunidad de fieles, en la que discierne luego cuál es su misión en la Iglesia y en la Sociedad. (V Congelac 44-45). 1. ¿A qué me compromete el texto que he meditado? 2. ¿Cómo voy a comprometerme para vivir en contínuo conocimiento de la persona de Jesucristo y estar íntimamente unido a Él? 3. ¿He visto mi misión en unión con la misión de mi obispo, sucesor de los apóstoles? 4. ¿Considero mi ser de discípulo como una gracia o como un privilegio? 5. ¿Es que aspectos de mi vida personal voy seguir creciendo? CONCLUIMOS nuestro encuentro con la Palabra, con la siguiente oración, que será la misma todos los días: A Ti, Señora Nuestra de Guadalupe, discípula perfecta del Padre, Misionera primera de nuestras tierras, te encomendamos nuestros corazones, Queremos ser tierra firme donde caiga la semilla de la Palabra que es Jesús. Que fructifiquemos convirtiéndonos en mensajeros y que juntos gocemos de la alegría de la plenitud de la vida, que es Cristo, Señor nuestro, por quien y para quien vivimos. Amén. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo….. Finalmente, se puede dar a conocer el texto del próximo día para irlo preparando en casa. Bibliografía Castro Sánchez Secundino, El sorprendente Jesús de Marcos, El Evangelio de Marcos por dentro, desclée De Brouwer, Bilbao 2005. Lentzen-Deis Fritzeleo, Comentario al Evangelio de Marcos, Modelo de nueva evangelización, Verbo Divino, Pamplona 1998. Joachim Gnilka, El evangelio según san Marcos, Vol. I, Mc 1,1-8,26, Sígueme, Salamanca 1992. Mateos Juan – Camacho Fernando, El Evangelio de Marcos, Análisis Lingüístico y comentario exegético, Vol. I, Ediciones el Almendro, Madrid 1993. Taylor Vicent, Evangelio según san Marcos, Ediciones Cristiandad, Madrid 1980 1 Lothar Coenen-Erich Beyreuther-Hans Bietenhard, Diccionario teológico del Nuevo Testamento, III, Sígueme, Salamanca 1993, 14. 2 José Luis Martín Descalzo, Vida y misterio de Jesús de Nazaret, Sígueme, Salamanca 2001, 733. 3 Florentino Ulibarri, Conocer, gustar y vivir la Palabra, ciclo A, Verbo Divino, Navarra 2002, 279.
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