Hoy Jueves, 20 de noviembre de 2008 | 22:31

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5. El Discípulo llamado
al conocimiento Progresivo
de la Verdad

Mc 8,22-26

ORACION PARA ANTES DE LEER LA BIBLIA:

Espíritu Santo, fuente de luz y de verdad, tu que has inspirado las Escrituras, danos este mismo Espíritu de amor y de inteligencia para captar tu mensaje de amor y de verdad. Queremos tener un encuentro vivo con Cristo en la Escritura, para aprender, a ser discípulos, y disponernos a ser enviados como misioneros del Reino de Dios en nuestros ambientes.

LECTURA.

Lectura atenta del Texto:

Siempre será imprescindible tener a la mano el texto bíblico que presenten los pasajes.

Mc 8,22-26

22 Llegan a Betsaida. Le presentan un ciego y le suplican que le toque.

23 Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: “¿Ves algo?”

24 Él, alzando la vista, dijo: “veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan”.

25 Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas.

26 Y le envió a su casa, diciéndole: “ni siquiera entres en el pueblo”.

Delimitación de nuestro texto

Tema

El tema en esta perícopa o pasaje bíblico es la curación de un ciego que es presentado a Jesús en la comunidad de Betsaida, a quien Jesús cura en dos momentos. En el primer momento Jesús pone saliva en los ojos y le impone las manos; en el segundo momento Jesús ya no le pone saliva, sino que solamente le impone las manos. Parece que el autor (Marcos) quiere dar a notar la perfección de Dios cuando realiza un milagro, cosa que los apóstoles no han entendido, ni descubierto. La curación se hace en dos momentos (no porque Jesús haya sido incapaz de curarle a la primera vez, sino para que sus discípulos entendieran quién era él verdaderamente), para dar respuesta a la pregunta con que termina el pasaje anterior en Mc 8, 21: Y continuó “¿Aún no entendéis?”. “El contexto y la peculiaridad literaria del relato- sin descripción de la enfermedad, sin efecto inmediato, sin reacción de la muchedumbre invitan a pensar que el evangelista pretende impregnar la realidad histórica de un significado simbólico”1 .

Lugar

El pasaje inicia con la llegada de Jesús y sus discípulos a Betsaida en 8, 22. Se dice en 8, 10 subió a la barca con sus discípulos y se fueron a la región de Dalmanutá (nombre de una localidad desconocida, como “Magadán” de Mateo 15, 39; o quizá transcripción de una expresión mal identificada), seguramente Dalmanutá forma parte del contorno del lago de Genesaret, por lo tanto, andaba cerca de Cafarnaún, porque después en 8, 13 dice que después de dejar a los fariseos se embarcó de nuevo y se fue a la orilla opuesta, que será Betsaida 8, 22 donde cura al ciego de ésta localidad, el pasaje anterior es clave para entender lo de la curación en dos momentos, porque dará respuesta a la pregunta de 8, 21 ¿Aún no entendéis? Me imagino que al ir cruzando de la región de Dalmanutá a Betsaida fue cuando Jesús les recomienda que se cuiden de la levadura de los fariseos y de Herodes, que se da cruzando el lago de Genesaret. Entonces, vemos pues que “Jesús después de advertir a los discípulos contra la ceguera que los rodea y la amenaza, Jesús devuelve la vista a un ciego. El milagro se sitúa en Betsaida, lugar donde intentaban dirigirse ya tras la primera multiplicación de los panes. La travesía se ha prolongado y complicado. El milagro lo realiza fuera del pueblo 8, 23, y al terminar la curación, ya en 8, 26 Jesús le manda a su casa, pero que no entre ni siquiera en el pueblo, entonces cabe la pregunta ¿de dónde era el ciego que curó?.

Personas

En 8, 22 llegan a Betsaida Jesús y sus discípulos, le presentan (un puño de gente que le suplican que le toque) un ciego. Los principales son Jesús y el ciego en 8, 23; como secundarios son los discípulos y la gente que lo lleva Jesús, y como terceros personajes la gente que va pasando (tal vez era a la entrada del pueblo) a los que el ciego mira como árboles que andan en 8, 24. “Si el ciego no tiene nombre, es para que cada discípulo se ponga en su lugar sin dificultad”3 .

Tiempo

Es característico en Marcos que para llevarnos un momento diferente del que estaba viviendo inicia sus pasajes con palabras significativas como es el caso en esta perícopa, inicia así: Llegan a Betsaida... 8, 22, parece ser una acción continua del episodio anterior pero nos transporta a otro tiempo, a una acción y momento diferente. Se da la curación del ciego en Betsaida durante los viajes que hace Jesús y sus discípulos fuera de Galilea que me limitaré hasta llegar a Mc 9, 2 que dice seis días después, toma Jesús consigo a... Teniendo en cuenta los seis días de que habla después de que salen de Galilea la curación del ciego se da como en el día cuarto ¿por qué? Porque en 7, 24 dice que se fue a la región de Tiro (sería primer día); en 7, 31 “se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo por Sidón a Galilea, atravesando la Decápolis (segundo día); en 8, 1-2 “por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente... hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer” 8, 10 llegan a Dalmanutá (tercer día); como que a Dalmanutá se va en la noche y temprano al otro día tiene la discusión con los fariseos, en seguida se van a la orilla opuesta, llegan a Betsaida 8, 22, se están allí ya por la tarde es cuando cura al ciego como entre las tres y cinco de la tarde, que son el período de la obra perfecta en que se develan las verdades divinas, haciendo alusión a la hora en cuanto el soldado romano afirme que “Jesús es el verdadero Hijo de Dios”, hora en que a los discípulos se les abrirá la mente y reconocerán un poco al Maestro (cuarto día); en 8, 27 dice que “Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesaréa de Filipo...” (quinto día); 9, 2 momento de la transfiguración (sexto día). “Si el proceso de la curación resulta lento y laborioso, es para advertir que también el proceso de la fe es pausado, gradual y no carente de incertidumbre y vacilaciones”4 .

Vocabulario

Tiene un lenguaje explicativo y narrativo

Lenguaje de curación 8, 23-25.

Lenguaje imperativo 8,26.

Lenguaje de fe 8, 27-30.

Lenguaje de enseñanza 8, 31ss.

Estructura del texto

Nuestra perícopa de Mc 8, 22-26 la vamos a dividir así:

Preliminares Mc 8,22

Primera terapia Mc 8,23 (saliva y pregunta)

Respuesta del paciente Mc 8,24

Segunda terapia Mc 8,25

Orden final MC 8,26.

Esta estructura denota la curación progresiva de un ciego.

EXPLICACION DEL TEXTO

Introducción.

Donde vemos la indicación del lugar que es Betsaida, lugar en que se da el evento de la curación; como motivo introductivo del milagro, a Jesús le es presentado un ciego, del cual no se nos dice si es ciego de nacimiento o enfermedad provocada por algún accidente, bueno, Jesús casi siempre que realiza un milagro a personas, son enfermas de nacimiento, para mostrar en plenitud su gloria y su poder mesiánico. Podríamos decir que es como para que los demás vean que sólo Él es quien tiene poder sobre las fuerzas de la naturaleza; oportuno es mencionar que el ciego en esta ocasión no pide él a Jesús que lo cure, sino que nace del sentimiento de la gente, tal vez porque la gente miraba en él un buen hombre digno de ser curado.

En tan sólo un versículo (8, 22), se nos muestra una avalancha de acciones que introducen el acontecimiento que en unos momentos vamos a presenciar, acciones como: Llegan a Betsaida, unos hombres presentan un ciego (acción que requiere de varias personas, y que desde luego nos indica que se desplazaron de algún lugar hasta llegar a Jesús), dichos hombres le suplican que le toque (se muestra en estos hombres un gran interés de que Jesús cure al ciego, interés que demuestra la fe de ellos) no piden más, sólo que lo toque, así de sencillo, ellos creen, con sólo tocarlo, no se imaginan lo que Jesús va a hacer con el ciego.

Llegaron a Betsaida: Esta noticia tiene su paralelo en la introducción al relato del sordomudo (7, 31). La curación tiene lugar fuera de Galilea, en la tetrarquía de Filipo, lo mismo que la del sordomudo ocurrió en le distrito de Transjordania llamado Decápolis. La alusión a la populosa Betsaida con el nombre de “aldea” (8,23) hace pensar que la localización de este milagro es un comentario redaccional propio de Marcos, le trajeron a un ciego, rogándole que le tocara: hay un fuerte paralelismo con 7, 33, excepto en la inversión de los verbos “tocar” e “imponerle las manos”

Desarrollo temático: veremos las acciones que Jesús realizará, que de antemano advierto que serán fuertes:

a).- Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo: Hay una evidente semejanza con 7,33; en este caso no tenemos ninguna de las acostumbradas expresiones de Marcos para indicar un escenario privado en que se revele el secreto de Jesús. Se encuentra una mayor semejanza en el hecho de que Jesús se lleve lejos al enfermo, así como en la aplicación de la saliva y en la imposición de las manos; al igual que en 7, 31ss, la situación de este individuo no se atribuye a intervención demoníaca ni se menciona para nada la fe, ¿ves algo?: esta es la única curación de todos los evangelios en que el enfermo va sanando gradualmente, en dos etapas; en todos los demás casos, las palabras de Jesús operan una curación instantánea.

Esto, junto con el hecho de que los gestos rituales presentaban alguna semejanza con ciertas prácticas paganas, puede explicar la omisión de estos dos milagros por los otros evangelistas. Imagino a un Jesús lleno de caridad, amor, suavidad, ilusión, un Jesús con los ojos casi rasos en lágrimas por ver la esperanza de este ciego junto con los hombres que hacen la petición de su curación, tomándolo de la mano ¡qué bondad de Jesús! Guiarlo cual lazarillo lleva al ciego a su destino, en este caso Jesús le da el destino de ser salvo a la vida de la creación que nos regala; le sacó del pueblo, surge en mí una cuestión ¿Por qué lo saca fuera del pueblo y no lo cura dentro? Como respuesta encuentro, que tal vez porque Jesús quiere sacarlo de su contexto, de su vida de pecado, quiere darle un cambio a su vida.

b).- Y habiéndole puesto saliva en los ojos: ¡Qué acción tan más atrevida hace Jesús con este ciego! Imagino al auditorio que está presenciando esto, es verdaderamente un hecho fuera de lo normal, quién había curado en otras ocasiones con saliva, imagínate lo atrevido que fue, si para los judíos la carne de cerdo era impura, ahora ver que le ponen saliva a una persona, a no ser que, no vieran por algo asqueroso el que hecho de poner saliva de uno a otro, pero al menos, impresiona y no me animaría a que me pusiera saliva otra persona, mas aquí es cuestión de fe, del ciego y de los hombres que piden el favor a Dios, así es la fe, y pensar que multitud de personas ponen su fe en esotéricos que los ponen a hacer cosas horribles que hasta atentan contra su dignidad, su persona y su salvación.

c).- Le impuso las manos: qué bonita acción de Jesús, imponer las manos, signo que por experiencia creo y siento que es de los mejores que ha a adoptado la Iglesia para realizar y consumar un sacramento, es hermoso, porque en el Sacramento de la penitencia se experimenta verdaderamente una sanación, sintiendo una presencia sobrenatural, una gracia que anima al interior.

d).- Y le preguntaba: “¿Ves algo?”: Jesús tal vez pregunta si ve algo, porque quería confirmar la fe y el deseo de ser curado de él mismo y no fuera solamente por petición de los demás, como primer momento de la curación es para demostrar su poder a los hombres que lo llevan y pagar o saciar su fe en él. ¿Por qué tanta preocupación de Jesús de si había quedado sano, o es que era difícil la curación, o no estaba seguro de haberlo hecho bien, o fue para confirmar claramente su mesianismo del cual no se habían dado cuenta bien los discípulos, o tendrá el mismo sentido que la doble acción de la multiplicación de los panes?

e).- Respuesta. Él, alzando la vista, dijo: “veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan”, el texto griego resulta aquí muy complicado, con cierta fluctuación de la tradición textual, pero la idea está clara: el hombre ha empezado a recuperar la visión, pero todavía no puede distinguir netamente todos los objetos. Es muy interesante la respuesta del ciego pues no es común responder con metáforas, bueno para los que vemos bien o siempre hemos mirado no es común, pero imaginemos al ciego o analicemos su respuesta, ya que para él fue lo mejor que pudo haber dicho desde su experiencia, pues no sabía ni había visto nunca caminar a los hombres, a lo mejor veía un tumulto moviéndose como las ramas de los árboles; puede parecer ingenua su respuesta, pero tiene un trasfondo, ya que él empieza a experimentar la vida en los demás y en sí mismo, experimenta vida, pero no la vida que Jesús quiere, una vida a medias, borrosa, sin saber a dónde va a ir cuando él ya no esté (no quiere que su discípulos se queden en meras ilusiones, de haber vivido con él, quiere que confirmen su fe y su pertenencia. Para que al momento de las pruebas sean capaces de darlo todo por Él, quiere que vean bien, hacia dónde van, no quiere una fe a medias ni que aún se vaya a tientas por el camino, no quiere que la fe de los discípulos sea por lo que los demás dicen, como en el caso de los hombres que le traen al ciego, quiere que ellos sean testigo que hayan experimentado su curación, su donación para con ellos).

f).- Después, le volvió a poner las manos en los ojos: fijémonos que en la primera vez dice “le impuso las mano” y en la segunda vez dice “le volvió a poner las manos” no es lo mismo imponer que poner, fijémonos en estas palabras, las cuales tienen mucha diferencia, por una parte imponer requiere o evoca a una “fuerza” que se imprime con carácter y poner requiere de “voluntad”. En la segunda vez ya confirma su fe y su curación es plena, ya lo hace por agradar al ciego que verdaderamente quiere ser sanado por Jesús, ya lo pudo haber visto, y vio que iba en serio su voluntad de Jesús. Por que la sanación quiere que las dos partes estén conformes y en consonancia con un mismo sentir y querer, ya que si el ciego no quisiera ser sanado Jesús no hubiera actuado o si Jesús no quisiera pues no quedaría nada por hacer.

g).- Se da la curación total. Y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas: como en 7, 35, Marcos enumera los efectos de la curación en tres fases coordinadas. Se consuma la obra de Jesús en el ciego, el “ciego lo reconoce” y confirma que es verdaderamente un ser Omnipotente, con poder sobre el mal que aqueja a las persona; se me hace interesante la expresión que pone el Evangelista Marcos “de suerte que veía de lejos todas las cosas” ¿Cómo interpretar la palabra “de suerte”? como “por fortuna”, “por maravilla”, “de la nada”, “por gracia”, atribuido a los discípulos tal vez podría ser “de suerte que descubrieron en Jesús su verdadera personalidad divina de ser el Hijo de Dios. Veían ya todo sin obstáculos, sin niebla y en Jesús veían la plenitud de la vida.

Como conclusión o parénesis: Jesús termina enviando al ciego a su casa, al mandarle a casa es evidente el paralelismo con 7, 36, “no entres en el pueblo”: una variante bien atestiguada lee: “No digas (esto) a nadie en el pueblo”, con lo que tendríamos un paralelismo aún mayor con el anterior milagro. Le hace una advertencia o mejor entendido es una orden, un mandato que evoca a tener una nueva actitud en su vida, un cambio radical, “Ni siquiera entres en el pueblo” será por que al entrar le iban a preguntar de quién lo sanó y así no delatar a Jesús.

Comparación sinóptica

El texto que presentamos difícilmente tiene comparación sinóptica entre los evangelios de Lucas y de Mateo, donde en Lucas no tiene ninguna referencia sinóptica a este texto, en cambio en Mateo ha referencia a la cita 8,3, donde las semejanzas son pocas y en diferencias son muchas, ya que en Mt el leproso le pide a Jesús ser sanado, y Jesús le extendió la mano, le tocó y dijo: “quiero, queda limpio”, tal vez la semejanza está en la acción de que Jesús quiere y extiende la mano para curarlo. Aunque no es sinóptico el evangelio de Juan con Mc, sus semejanzas son más apegadas al relato de Mc, ya que para curar al también a un ciego (de nacimiento) utiliza la saliva, como diferencia entre estos pasajes es que en Marcos el ciego no es de nacimiento y en Juan sí, además en Juan mezcla la saliva con el barro y en Marcos le impone las manos y simplemente le pone saliva pero en dos tiempos se da la curación, en Juan Jesús ve pasar al ciego y en Marcos le presentan para ser curado. Marcos mismo se podría decir es sinóptico a sí mismo, porque narra dos relatos muy semejantes 7, 33ss y 8, 22-26, como que el segundo de 8, 22-26 lo narra por necesidad o como decimos “se lo sacó de la manga”, hay grandes semejanzas entre estos pasajes, ya que en los dos le presentan a un ciego, aparta al ciego de la gente o del pueblo, en los dos utiliza saliva, pero en 7,33ss, dice le toca la lengua con saliva, los dedos los mete en sus oídos, en ese relato es un sordo y en 8,22.26 es un ciego. En los dos Jesús recomienda del secreto mesiánico.

“Como el paralítico de 2, 1-12 y el sordomudo de 7,31-37, el ciego es acompañado por otras personas. Son los colaboradores del enfermo, elemento común en el esquema del relato del milagro. Los acompañantes piden a Jesús que por favor lo toque, imponiéndole las manos. En vez de hacer el gesto que le piden, y que es el más común como signo de curación, Jesús lo lleva a las afueras del pueblo. Esta actitud y el uso de la saliva coinciden con el relato del sordomudo. Aquí la saliva se mezcla con el barro. En otros relatos de milagros, fuera del evangelio, llevar afuera al enfermo manifiesta el deseo del taumaturgo de que no se conozcan las medicinas que usa o las curaciones que hace. Aquí tiene más bien un sentido de intimidad y respeto por el enfermo. La saliva posee fuerza para expulsar al demonio de la enfermedad y es un poder curativo. En el judaísmo rabínico se la usaba especialmente para curar los males de los ojos.

Ahora Jesús realiza por primera vez una imposición de manos. Jesús pregunta al ciego si ve algo, lo cual supone que él o espera un restablecimiento completo. El enfermo no era ciego de nacimiento, ya que sabe cómo son los árboles y las personas. Al escuchar la respuesta, Jesús vuelve a imponerle las manos en los ojos. Entonces se comprueba la eficacia del poder de Jesús. Fiel a su secreto, Jesús manda al hombre a su casa y le pide que ni siquiera entre en el pueblo. El proceso de la curación en dos momentos, único en los evangelios, tiene un sentido teológico. Este hombre representa el paso progresivo hacia la fe (4,12). En 8, 18, se había mostrado que a ceguera puede tener un sentido espiritual: es la oscuridad del pecado o de la falta de fe. El reencuentro con la luz, por el contrario, representa la plenitud de la visión espiritual y el encuentro con Dios (Jn 9)”.

Este milagro 8, 22-26 y la curación del sordomudo 7, 32-37, son preliminares en Marcos, con coincidencias ligüísticas notables entre ambas curaciones. Ambas curaciones son realizadas a solas o casi a solas. Aquí conduce al ciego afuera del pueblo. En ambos casos utiliza la imposición de las manos y la saliva. El restablecimiento vine con dificultad o por etapas. Al finalizar la curación, es impuesto el silencio. El decirle aquí que no entres en el pueblo, equivale a la imposición del silencio. El no entrar en el pueblo es para evitar la publicidad. Parecen ser narraciones de un mismo incidente. La escena sucede en Betsaida, patria de Pedro, Andrés y Felipe (Jn 1, 44). Mateo y Lucas omiten el relato tal vez porque vieron un duplicado o tal vez porque la curación gradual que quiso hacer Jesús pudiera ser mal entendida, como significativa de que no resultó al primer intento.

Algunos comentarios sobre Mc 8, 22-26

Esta perícopa debido al fuerte paralelismo que guarda con 7, 31- 36, Bultmann cree que Mc 8, 22-26 “ha de tomarse, con toda probabilidad como una variante” del milagro anterior. Ahora bien, aparte las notables diferencias que hay entre ambos relatos del hecho de que las palabras de 8, 24 sean “un detalle sumamente característico que da a la narración un sello de autenticidad”, también es cierto que a menos “que Jesús curara realmente a algunos ciegos, sería muy difícil entender cómo pudo haberse elaborado en tan corto espacio de tiempo una interpretación de milagros suyos consistentes en devolver la vista”. Es muy probable que Marcos quisiera que este segundo milagro sirviese de complemento al anterior para demostrar que en el ministerio de Jesús se cumplen ciertas profecías del AT, tales como Is 29, 18; 35, 5-6, donde la recuperación de la vista y del oído se presenta como signo de la era mesiánica.

El paralelismo con 8, 27-30 está principalmente en la semejanza entre la recuperación gradual de la vista y el reconocimiento progresivo de la mesianidad de Jesús por los discípulos. En ambos casos repite Jesús su gesto o su pregunta antes de que se produzca el efecto deseado. Es importante ver que la aclamación que sigue al milagro del sordomudo (7,37) falta en la curación paralela, pero a esta sigue la confesión de Pedro (8, 29). Este milagro resulta un milagro profético de Jesús en que se simboliza el hecho de que los discípulos van abriendo los ojos a su mesianidad. Hay también semejanzas con la curación de Bartimeo, en 10, 46-52, porque ambos milagros marcan el final de unas secciones de enseñanza sobre la mesianidad de Jesús, y el reconocimiento de Jesús como Mesías (8,30), simbolizado en la primera curación, tiene su paralelo en la ablación de Jesús como Hijo de David.

Este suceso es referido solamente por Marcos, como había hecho antes en el caso del sordomudo, 7, 31-37, Jesús toma al ciego aparte, ejecuta cierto ritual y prohibe la divulgación, 26. Las razones por las cuales manda guardar secreto son probablemente las mismas que en relato anterior. Cristo obra ambos milagros por compasión, y no quería dar pretexto a ninguna mala inteligencia acerca de la naturaleza de su misión. Y cuando comenzó a mirar, dijo: “veo a los hombres; los veo como árboles pero que andan”, Evidentemente el hombre no había sido ciego de nacimiento. Han sido propuestas varias explicaciones a propósito del hecho de que Cristo realizara esta curación lentamente y por grados. Algunos sostienen que el grado de curación correspondía a la fe en Cristo del ciego. Es probable que Cristo pretendiese enseñar una lección a los discípulos. Debían saber que la iluminación espiritual es de ordinario un proceso gradual. Así había acaecido en el caso de los mismos discípulos, y también sucedería de la misma manera con todos aquellos a quienes habrían de predicar el Evangelio. Los discípulos difícilmente podían haber dejado de ver el significado mesiánico de la curación de los ojos del ciego; Is 35, 5.

Jesús les pone una reprimenda a los discípulos (8, 14-21), la cual termina diciendo ¿Aún no entienden?, esta reprimenda a los discípulos es por no ver ni comprender, es una dramática preparación para la curación milagrosa del ciego en 8,22-26. El relato sirve de transición entre el poderío galileo del ministerio de Jesús y la sección que trata del viaje a Jerusalén (11,1-18,8). La curación del ciego en Betsaida es el único milagro del NT que requiere una segunda actuación de Jesús. Después del primer contacto con Jesús, el hombre ve sólo borrosamente, de manera muy similar a los Doce, que, a pesar de su contacto con él, “ven” las cosas sin llegar a captarlas verdaderamente. Jesús ha de realizar un nuevo esfuerzo para que el hombre y los discípulos “lo vean todo con claridad” (v. 25).

MEDITACION.

1. ¿Con cuál de los personajes de este texto me identifico?

2. ¿Cuáles son las cegueras que necesitamos vencer para cumplir nuestra misión?

3. ¿Qué obstáculos tenemos en el camino a nuestra unión íntima con Jesucristo?

ORACION

Cada uno de los participantes, se compromete a hacer una pausa de oración. Es oración a partir de lo que el texto nos hace decirle a Dios. Preferimos que sea una oración espontánea. Aunque proponemos el siguiente texto.

Señor, te profesamos como nuestra luz,

esclarece nuestras tinieblas, allana nuestros caminos,

danos la gracia de la humildad

y ser pacientes en el conocimiento de tu persona.

No puede nuestra pequeña capacidad abarcar el misterio de tu persona.

Queremos no sólo ser untados por tu saliva, sino comer tu cuerpo y tu sangre para ser sanados y caminar,

sabiendo que tú guías nuestros pasos y

nos revelas tu verdad poco a poco

llénanos de esperanza, Señor.

Amén.

CONTEMPLACION – ACCION

1. El parto de una nueva época tiene sus tiempos de gestación, de espera y de dar a luz. Pero no todo es lineal. En el seno de la historia pueden luchar diversas criaturas que quieren triunfar y ver la luz. Los signos del crepúsculo de una era de la humanidad que concluye y del amanecer de una nueva época, se han hecho presentes en las últimas décadas del siglo que pasó, en medio de las luchas ideológicas, raciales y aún religiosas que lo han marcado. Pero vienen de más lejos. El paso al tercer milenio es el símbolo de un cambio de época cuya transición aún perdura. De hecho la relación del ser humano consigo, con la familia, con el mismo Dios, además con la naturaleza, la verdad, la información y la técnica, está cambiando profundamente, más allá de la evolución orgánica que conlleva el decurso de la historia. Enumeraremos algunos fenómenos significativos. (V CONGELAC 94).

1. ¿Estoy necesitado y dispuesto a recibir la luz de Jesús?

2. ¿Cómo voy a comprometerme a caminar en la Luz de Jesús?

- Este tema nos invita a revisar la idea que tenemos de Dios, y sobre todo cuestionar nuestra idea que tenemos de Cristo, del Reino de Dios y de la iglesia y comprometernos a seguir creciendo como discípulos.

CONCLUIMOS nuestro encuentro con la Palabra, con la siguiente oración, que será la misma todos los días:

A Ti, Señora Nuestra de Guadalupe,

discípula perfecta del Padre,

Misionera primera de nuestras tierras,

te encomendamos nuestros corazones,

Queremos ser tierra firme

donde caiga la semilla de la Palabra que es Jesús.

Que fructifiquemos convirtiéndonos en mensajeros

y que juntos gocemos de la alegría de la plenitud de la vida, que es Cristo, Señor nuestro, por quien y para quien vivimos.

Amén.

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo…..

Finalmente, se puede dar a conocer el texto del próximo día para irlo preparando en casa.

Bibliografía

- AUTORES VARIOS, Comentario Bíblico Internacional, Verbo Divino, España 1999, 1228.

- MONASTERIO AGUIRRE, Rafael, RODRÌGUEZ CARMONA, Antonio, Evangelios Sinópticos y hechos de los Apóstoles, Introducción al estudio de la Biblia, Verbo Divino, España2 1992, 133-139.

- PROFESORES DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS, La Sagrada Escritura, I, BAC, Madrid 1960, 441.

- AUTORES VARIOS, “Comentario al Nuevo Testamento”, Sígueme, España 1995, 156.

- COMENTARIO BIBLÍCO (San Jerónimo), Nuevo <Testamento, I, Cristiandad, Madrid 1972, 106-108.

- GUIJARRO SANTIAGO OPORTO, MIGUELSALVADOR GARCÍA, Comentario al Nuevo Testamento, La Casa de la Biblia, España 1995, 156.

- AUTORES VARIOS, Comentarios al Nuevo Testamento, III, Vol. 25, HERDER, Barcelona 1957, 156-

 1 A.A.V.V., “Comentario al Nuevo Testamento”, Sígueme, España 1995, 156.

 2 A.A.V.V., “Comentario al Nuevo Testamento”, 156.

 3 A.A.V.V., “Comentario al Nuevo Testamento”, 156-157.

 4 A.A.V.V., “Comentario al Nuevo Testamento”, 157.