Hoy Jueves, 20 de noviembre de 2008 | 23:01

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EDPIP 155

INTERPRETACION
DEL VACIADO:

 

El Oficio del Parroco

 

 

Sr. Cura Jaime E. Gutiérrez

 

I.- FORMAR COMUNIDAD

1.1.- MIEMBROS DE UNA MISMA
IGLESIA DIOCESANA.

La integración pastoral de nuestros párrocos a la Iglesia diocesana se manifiesta por la asistencia de los párrocos, casi total, a las reuniones y eventos pastorales que se tienen programados, a nivel decanal y diocesano. Igualmente se palpa la asistencia total de los agentes laicos, invitados a dichas reuniones y eventos. Sin embargo, la participación de los sacerdotes es muy desigual. La atención que se presta a los diversos temas es solo auditiva. Son notables las presencias-ausencias de algunos sacerdotes. Predomina la convivencia sobre la reflexión. Es más un espacio de avisos que de acuerdos pastorales.

La pastoral orgánica no goza del mismo interés para todos los sacerdotes. Más difiere según edades que mentalidades.

Los agentes laicos, por su parte, son una audiencia pasiva que siguen con interés los comentarios de los sacerdotes. Son capaces de participar cuando trabajan solos o en grupos pequeños. Es también de notar que los agentes laicos que van al decanato son casi siempre los mismos, de muchos años; más amigos del párroco que coordinadores de pastoral.

1.2.- EL OBISPO, PRINCIPIO DE UNIDAD
DE LAS PARROQUIAS.

La presencia más significativa del obispo diocesano en las comunidades parroquiales, en la actualidad se da en las fiestas patronales que, ordinariamente, son aprovechadas para que el obispo imparta el sacramento de la confirmación. Igualmente es invitado para diversas celebraciones litúrgicas; algunas veces, exclusivas de su ministerio episcopal.

Su presencia como pastor se da más, a niveles diocesano y, algunas veces, decanal, en encuentros con los diversos destinatarios de la pastoral diocesana. También se reconoce su presencia en los diversos consejos diocesanos.

1.3.- UNIDOS POR EL PROCESO DIOCESANO
DE PASTORAL

Es muy laudable constatar que casi un 90% de los párrocos y encargados de comunidad estén metidos en el actual proceso diocesano hacia el IV Plan de Pastoral. Pero es preocupante que haya más de diez comunidades, al margen de este proceso, quizá por el desinterés del sacerdote.

Igualmente preocupa que casi estos mismos sacerdotes trabajen sin un plan pastoral parroquial. Esto significa que para algunos sacerdotes encargados de comunidad, la pastoral orgánica programada no es la forma mejor de trabajar en la diócesis.

1.4.- UNIDOS A LA IGLESIA UNIVERSAL
POR NUESTRO ESPIRITU MISIONERO, HACIA FUERA Y HACIA ADENTRO.

En la práctica, nuestras comunidades diocesanas reconocen tener un espíritu misionero poco manifiesto en acciones misioneras. La mitad de los párrocos afirma tener grupo (s) de animación misionera, cuyo fruto más palpable es ofrecer misioneros laicos eventuales que vayan en determinado tiempo a otras comunidades fuera de la diócesis y, hasta fuera del país.

El deber misionero, pues, se cumple mayoritariamente a través de la colecta misionera anual. Falta mucho camino para que la comunión de bienes y de personas, no sea solo de bienes materiales y misioneros eventuales. Hasta ahora, solo realizamos algunas acciones a favor de las misiones, pero nos falta tener realmente un espíritu misionero, a todos.

Hacia adentro de la parroquia, nuestros párrocos se interesan en su mayoría por misionar con los fieles más alejados geográficamente del templo. Y el interés se centra, para dos terceras partes de párrocos, en la situación moral de sus fieles y en la marginación social en que se encuentran. Falta, pues, más sensibilidad a algunos párrocos para darle prioridad a los fieles que de por si, poco acuden al templo; o se sienten alejados de todos.

En estas zonas marginales, la poca presencia del párroco, busca ser subsanada, mediante el apostolado laical. Es un valor afirmar que la mayoría de los párrocos busca la ayuda apostólica de los laicos. Dos terceras partes tienen organizados, con los más alejados, grupos de reflexión. También, con mayor insistencia, buscan tener ahí, centros de catequesis y misas, para estar en una mayor cercanía espiritual. Estos vacíos de pastoral, sin duda han provocado la presencia de sectas, sobre todo, en los pueblos más grandes y más urbanizados.

1.5.- COMUNIÓN FRATERNA SACERDOTAL

Tiende la mayoría de los sacerdotes (90%) a tratarse fraternalmente y a brindarse ayuda. No así se buscan para aconsejarse, ni quieren llevar una vida en común, bajo un mismo techo. Igualmente parece, según la mayoría de párrocos, que el mayor empeño por el trabajo parroquial es de los párrocos y no de los demás sacerdotes. Marca, pues, mucho el nombramiento canónico de párroco. Por tal motivo, sienten los párrocos que les toca la mayor parte del trabajo. Sin embargo, es positivo que dos terceras partes de párrocos, puedan dialogar con los sacerdotes de su comunidad para ponerse de acuerdo en el trabajo parroquial.

Es importante constatar que no hay una cultura de vida en común entre párrocos y vicarios, así lo manifiesta la mitad de párrocos que ni siquiera tienen la disposición a vivir así. En cambio, sí afirman dos terceras partes, tener algunos actos de vida en común, entre diaria y semanalmente. Parecen referirse a tener alguna comida y/o reunión para la distribución del trabajo pastoral. Es un hecho pragmáticos que cada sacerdote busca su privacidad y autonomía. Cada cual quiere disponer de su tiempo personal, sin interferencias de la parroquia. Los sacerdotes valoran tener su propia casa. Hay una tendencia en los sacerdotes a buscar a los sacerdotes de su edad en las reuniones que con todos los sacerdotes en general. Se tiende a aislar a los sacerdotes de más edad.

1.6.- COMUNIÓN PASTORAL SACERDOTAL

Es mucho mejor la interrelación sacerdotal a nivel decanal que parroquial, porque prácticamente todos los párrocos coinciden en afirmar que sí se ponen de acuerdo con los demás sacerdotes de su decanato para el trabajo pastoral. Esto significa que hay buen ambiente de trabajo pastoral en los decanatos. La inmensa mayoría de los sacerdotes (95%) trabaja en comunión fraterna, para realizar las diversas acciones decanales programadas, y asume responsablemente las diversas encomiendas decanales.

1.7.- COMUNIÓN PASTORAL
CON LOS LAICOS

Con los laicos se trabaja, en comunión y participación. Es ya una meta lograda, prácticamente, por todos los párrocos. Los laicos forman parte del consejo pastoral parroquial. Cuenta cada comunidad con diversos grupos, asociaciones y movimientos. Hay presencia eclesial de laicos en los diversos apostolados de la parroquia, sin privilegias sexo, clase y condición social. Aunque siguen siendo las mujeres, la mano fuerte del apostolado laical. Cada día son más las comunidades que cuentan (dos terceras partes) con ministros extraordinarios de la comunión. La riqueza de los ministerios laicales, sin embargo, parece aún adormecida porque no se fomentan otro tipo de ministerios laicales. Los ministros extraordinarios de la comunión han mejorado considerablemente la atención a los enfermos de cada comunidad.

1.7.- EN SINTONIA CON EL MUNDO

Aunque algunos párrocos se muestran poco atentos a los signos de los tiempos, la mayoría, junto con los laicos, los discierne y ofrece a la comunidad, juicios de valor. También es importante recalcar que la mayoría de los párrocos, 99%, con el paso de los años, logra conocer profundamente a su comunidad y siempre está atento a su problemática y acontecer diario. Nuestros párrocos, casi todos, escuchan las noticias y hacen juicios críticos de ellas.

II.- ENSEÑAR

2.1.- PREDICANDO

Hay conciencia viva, en la mayoría de los párrocos (90%), de preparar con mayor cuidado la predicación dominical.

Igualmente hay el interés de hacer todos los día una pequeña reflexión, después del evangelio, en las misas ordinarias.

Coincide la mayoría (90%) en afirmar que su predicación es ante todo bíblica y que invita a la conversión y a dar una enseñanza teológica. La mitad de los párrocos reconoce que su predicación es moralista. Todo hace pensar que hay un mejor conocimiento de la Biblia y un mejor manejo de los textos seleccionados por la liturgia.

2.2.- CATEQUIZANDO

A LOS NIÑOS

Aunque casi todos los párrocos tienen la catequesis infantil organizada, es muy preocupante que más de 5 párrocos no la tenga. Y que cerca de 47 párrocos la tenga en tiempos intensivos, porque significa que no se tiene todo el año. Es preocupante que más de 16 párrocos reduzcan la catequesis infantil a preparar solo a los niños de primera comunión y confirmación. Probablemente se trate de los pueblos más urbanizados como Tepatitlán y Lagos.... También, aunque no se pregunte, se adivina que la asistencia a la catequesis infantil, hoy, cuenta cada día con menos catequizandos. Realmente, en ninguna parte, corresponde al número de niños inscritos en las primarias, el número de los que asisten regularmente al catecismo organizado. Parece ser que entre más urbanizada esté la comunidad parroquial menor es el número de los catequizandos.

A LOS ADOLESCENTES Y JÓVENES

Si disminuye el número de catequizandos en la catequesis infantil, mayormente disminuye el número de catequizandos en la catequesis de adolescentes y jóvenes. Más de 56 párrocos reconocen tener grupos. Pero, prácticamente la mitad, no afirma que sigan un proyecto de catequesis. La mayoría también aprovecha, o solo aprovecha (30%), los ejercicios cuaresmales, las pandillas y pascuas para ofrecer una catequesis coyuntural.

Como se ve, hay mucho quehacer en la catequesis de adolescentes y jóvenes. Faltan proyectos de catequesis vocacional y de preparación al matrimonio. Igualmente falta orientarlos, desde la fe, para el uso crítico de los MCS.

A LOS ADULTOS

Esta es la catequesis más raquítica, desarticulada y fragmentaria. Solo hay 26 comunidades que dicen tener alguna catequesis. En el resto es eventual.

La catequesis de adultos, pues, en la diócesis, no parece tan urgente, porque se tiene más o menos bien, la infantil, pero esto no quita, la necesidad que existe, en una población mayoritariamente católica pero también mayoritariamente analfabeta en la fe católica.

A LOS AGENTES DE PASTORAL

El 60% de los párrocos capacita a sus agentes en semanas y/o talleres de formación, organizados generalmente a nivel decanal y más a nivel diocesano. Es cuestionante que el resto se contente con darles, esporádicamente, temas de formación. También es cuestionante que el 30% de los párrocos no se preocupe de enviar a sus agentes laicos a los talleres diocesanos de formación integral.

Todo esto también habla de la deficiente formación que tienen muchos de nuestros agentes laicos, sobre todo a nivel parroquial y decanal, ya que solo el 50% de nuestras parroquias promueve su formación permanente.

A LOS DESTINATARIOS DE LOS SACRAMENTOS

Es un valor que, hoy, prácticamente todas nuestras comunidades cuentan con catequesis presacramentales. Es también un valor que las impartan en grupos eclesiales, fundamentalmente sacerdotes y laicos. Pero esto no quita que todavía haya sacerdotes, más de siete, que solo ellos las impartan por motivos de mentalidad o por motivos de poca promoción de los laicos para eso. Aunque se reconoce la presencia valiosa de las religiosas y seminaristas como encargados de esta catequesis, es cuestionante que no se involucren también a los laicos para esto, especialmente en las catequesis prematrimoniales.

III.- SANTIFICAR

3.1.- CELEBRANDO LA EUCARISTÍA

MISA DOMINICAL

Para los párrocos sigue siendo la Eucaristía dominical un reto, a fin de evitar caer en la rutina y ordinariedad, ya que solo el 60%, con especial esmero organiza la liturgia eucarística dominical y busca que participe más la gente en la misa.

Indudablemente que la garantía de una mejor celebración, está en el equipo de liturgia con el que cuentan cerca de 60 comunidades.

Es un valor, muy digno de resaltar, que para los párrocos (90%), la misa dominical ocupe el primer lugar, antes que cualquier otra actividad pastoral ese día. De esta forma, todas las actividades sacerdotales se garantiza estén orientadas a la Eucaristía.

MISA DIARIA

Aparte de lo arriba afirmado, la mayor y mejor participación obedece a que el 75% de los párrocos trata de organizar el horario de las misas, no solo a las posibilidades del celebrante, sino a la viabilidad de los fieles, procurando un horario fijo. Sin embargo, hay 21 párrocos que más se sujetan a las demandas de misas que hacen algunos fieles que a las necesidades reales de la mayoría de los fieles, creando así un horario inequitativo y no bueno para todos. También es notable que el 50% de comunidades cuente con un coro parroquial, asegurando así una participación más litúrgica.

3.2.- CELEBRANDO EL SACRAMENTO
DE LA PENITENCIA

En nuestras comunidades se expresa la centralidad que debe tener el sacramento del perdón junto con la Eucaristía, en el 60% de párrocos que se preocupan de tener un horario semanal fijo para oír a los fieles en confesión. También se preocupan de organizar, un 80% de párrocos, celebraciones penitenciales, al menos una vez al año. Todos los párrocos coinciden en ofrecer el sacramento durante las fiestas patronales y celebraciones especiales de la comunidad, como la forma más plena de participar en la Eucaristía. Igualmente todos buscan que la primera confesión la vivan los niños penitentes de manera especial.

Aunque sigue viva la devoción de los Viernes Primeros, más que como devoción, como una semana en la que los sacerdotes hacen más tiempo para confesar (90%), hay que aclarar que los fieles acuden cada vez menos a los viernes primeros, sobre todo en los pueblos más urbanizados.

3.3.- LA COMUNIÓN FRECUENTE

Es un hecho que en nuestra diócesis, la comunión frecuentemente queda ligada a una previa confesión. En efecto, la mayoría de nuestros fieles, solo se acerca a comulgar si antes se acercó al sacramento de la reconciliación. Por tal motivo, la comunión frecuente queda muy condicionada a la confesión frecuente, que en nuestro caso, para un grupo considerable de fieles es mensual, en los viernes primeros.

La mayoría de los pueblos chicos y medianos, practican los ejercicios cuaresmales y aprovechan para cumplir con los dos preceptos de la Iglesia, de confesar y comulgar por lo menos una vez al año, por Pascua Florida.

Es importante hacer notar que la emigración a USA ha sido una causa decisiva para que muchos de nuestros fieles al emigrar y al volver, abandonen estas prácticas de la confesión y comunión frecuentes, reservándolas casi siempre para cuando reciben o acompañan a la recepción de algún sacramento, etc.

3.4.- SANANDO Y ALIMENTANDO
A LOS ENFERMOS

Debido a la institución multiplicada de los ministros extraordinarios de la comunión, ha mejorado sensiblemente la atención eucarística de los enfermos. En efecto, ha aumentado considerablemente el número de enfermos que reciben la comunión y la unción de los enfermos.

Semanalmente, en más de 60 comunidades parroquiales reciben los enfermos la comunión.

El sacramento de la unción de los enfermos, a pesar de que ha aumentado su demanda, se sigue considerando solo como extremaunción, y por eso, la mayoría de los fieles lo pide en peligro de muerte. Aunque, esta mentalidad está cambiando, gracias a la promoción anual que hacen el 80% de los párrocos, durante la fiesta patronal, invitando a recibir voluntariamente el sacramento de la unción los ancianos y enfermos de la comunidad. Ahora, cada vez más, son los mismos enfermos quienes piden la unción, que los mismos familiares.

3.5.- BAUTIZANDO

En general, cada comunidad, según el número de bautismos que se piden durante el año, organiza su celebración, siendo lo más frecuente, el bautismo semanal. Sólo 5 comunidades lo tiene eventualmente, cuando lo solicitan, por falta de bautizandos.

3.6.- CONFIRMANDO

La confirmación se prepara con una jornada de catequesis a los confirmandos, como ya se dijo. Y el 90% acostumbra tener una fecha más o menos fija para celebrarla. El 75% de los párrocos aprovecha las fiestas patronales. Llama la atención que 10 comunidades no parecen programarlas. Tal vez porque no hay suficiente número de confirmandos para cada año, o porque no le dan mucha importancia a la preparación de los mismos.

IV.- GOBERNAR

4.1.- CONOCIENDO A SU GREY

En la casi totalidad de los párrocos hay disponibilidad para entrar en contacto con sus fieles, cuando son los mismos fieles quienes los invitan a conocer su familia. Solamente la mitad toma esta iniciativa, eventualmente, de salir a visitar las familias. El 70% de los párrocos prefiere aprovechar todas las circunstancias de encuentro. La mitad, dice conocer, también a sus fieles mediante censos.

Los párrocos creen que el espacio ideal para conocer a sus fieles, especialmente agentes de pastoral, está en los grupos parroquiales cuando se visitan; igualmente el trabajar juntos; así como los eventos parroquiales. Todo esto facilita el mutuo conocimiento. Sin embargo, es preocupante que más de 20 párrocos solo conozca a sus agentes de pastoral. Esto significa poco contacto con su comunidad y un contacto meramente funcional.

4.2.- COORDINANDO
LA PASTORAL PARROQUIAL

Los párrocos, como coordinadores de la pastoral parroquial, es cuestionante que solo el 80% de ellos, coordine personalmente toda la pastoral en cuanto a su evaluación y programación. Igualmente, aunque es muy positivo que el 90% de los párrocos tenga consejo parroquial, surge la pregunta: ¿Por qué el otro 10% no lo tiene?

En cuanto a las tareas pastorales: fundamentales y prioridades, en general, el 80% de los párrocos dice tener equipo. Siendo mayor la frecuencia, en la tarea de evangelización y catequesis, y siendo la tarea de la pastoral social la de menor frecuencia (70%). En cuanto a las prioridades dicen que tienen equipo de adolescentes y jóvenes un 80%, de familia un 60% y de atención a pobres y/o campesinos un 50%. Falta aún ver qué hacen dichos equipos y a cuántos fieles involucran con su acción pastoral. Todo deja entrever que hay mucho por hacer en el campo de las prioridades.

En cuanto a la promoción y orientación vocacional, prioridad desde Puebla, el 80% de los párrocos cuenta con seminaristas diocesanos. Es muy cuestionante ¿por qué el otro 20% no tiene seminaristas?. Hay también una notable diferencia en cuanto el número de vocaciones a la vida consagrada, porque baja hasta el 50% de párrocos que afirman tener aspirantes a la vida consagrada.

Mientras que disminuye el número de vocaciones a la vida consagrada, aumenta el número de agentes laicos que participan en diversos apostolados en nuestra comunidad. Todos los párrocos afirman tener agentes laicos. El 60% de los párrocos ya tiene ministros extraordinarios de la comunión.

En cuanto a la tarea de caridad, la más practicada en nuestras parroquias es la caridad asistencial que dicen tener el 65% de nuestras parroquias y que son coordinadas por los laicos. También es alentador constatar que el 30% de nuestros párrocos comienzan a interesarse por participar en las obras asistenciales de caridad que emprende la iniciativa privada. Su principal participación es como asesores algunos, más como miembros y mucho más como apoyo moral. También es alentador constatar que un 30% de nuestras parroquias cuenta con asilos, orfanatorios, dispensarios médicos y otras instituciones de caridad asistencial.

En el campo de la educación y cultura, contamos con un 40% de parroquias que tiene, principalmente, colegios parroquiales, o talleres y academias de formación técnica y humanística católica.

4.3.- NOTARIZANDO
LOS DOCUMENTOS PARROQUIALES.

El 70% de los párrocos reconoce tener al día su archivo parroquial, con los libros firmados, en orden, en buen estado y con las notas marginales al corriente.

Ese mismo 70% de párrocos es consciente de que el responsable directo de la Notaría parroquial es él, aunque un 40% de ellos hace extensiva esa responsabilidad a los sacerdotes vicarios. Pero, es preocupante que el 30% de notarías en nuestra diócesis padezcan la negligencia de sus párrocos y el descuido de los libros.

Aunque valoramos que el escrutinio para el matrimonio lo haga en casi todas las parroquias, los sacerdotes de esa comunidad.

También valoramos que un 75% de los párrocos lleve bien su libro de gobierno, anotando, al menos, los documentos, expresamente pedidos que se anoten, los nombramientos, las crónicas del pueblo y otros eventos religiosos memorables. Sin embargo, lamentamos que un 25% de los párrocos; y en algunos renglones más, descuiden o manifiesten poco interés por llevarlo según los criterios canónicos y diocesanos.

4.4.- ADMINISTRANDO LOS BIENES
DE LA PARROQUIA

Menos del 70% de los párrocos tiene contador. Y más del 75% entrega a tiempo sus informes económicos cuatrimestrales y las colectas extras anuales. Aquí resalta la impuntualidad e informalidad de otros 30 o 25% de párrocos que no cumplen con dichas obligaciones.

Más de 32 comunidades reciben de la diócesis ayuda económica para completar, ordinariamente. Y más de 28, reciben esa ayuda en parte. Esto significa que, por una parte, hay un grupo significativo de comunidades pobres. Y también significa que falta un mayor esfuerzo para lograr ser autosuficientes de parte del pastor y de la grey. Es de alabar que más de 46 comunidades sean autosuficientes para emprender las obras materiales en su comunidad sin necesidad de pedir ayuda al obispado. Y resalta que, casi 40 comunidades, soliciten ayuda al obispado para dichas obras, aunque solo sea en parte. Parece poco formativo para cualquier comunidad, esperar que, de fuera, les financien las obras que ellos necesitan.

Para las obras material de su parroquia, los párrocos reconocen que es una tarea difícil para recolectar el dinero. Ordinariamente se valen de rifas, eso opina el 80% de párrocos. El 70% piden donativos. El 60% hacen colectas extraordinarias. Y el 40% dice que busca apoyo en las autoridades civiles de su comunidad.

El 65% de los párrocos se preocupa de informar periódicamente a la comunidad de lo que reúne y en lo que se gasta, sobre todo al finalizar la obra.

El 90% de los párrocos lleva por separado el dinero de la parroquia de el personal. Y busca que la parroquia siempre tenga un fondo económico. Solo el 60% de los párrocos tiene como beneficiario a un sacerdote. La pregunta el resto ¿cómo asegura el párroco que el patrimonio parroquial no caiga en manos ajenas?

4.5.- CONSTRUYENDO
Y DANDO MANTENIMIENTO
A LOS TEMPLOS Y EDIFICIOS
DE PASTORAL DE LA PARROQUIA.

El 95% de los párrocos da mantenimiento a los templos y edificios a su cargo.

Cada día es mayor la conciencia de los párrocos de no emprender obras de construcción sin valerse de profesionistas, así lo manifiestan un 80%. Sin embargo, preocupa que todavía 20% el sólo se ocupe de la obra.

Parece no estar muy claro que para emprender una obra material, sea necesario solicitar su aprobación por escrito, pasando por la Comisión de Arte Sacro, pues solo el 60% lo hace por escrito y el otro 40% cree que solo basta una aprobación verbal del Señor Obispo. Igualmente, solo el 60% se asesora de la Comisión de Arte para las remodelaciones, sobre todo de los templos. Es preocupante que el 25% de párrocos apele solo a su buen gusto para realizar esas remodelaciones, sin tomar en cuenta, por lo menos a los profesionales civiles, como parece hacerlo el 35%.

4.5.- SIENDO INTERLOCUTOR RELIGIOSO
CON LA SOCIEDAD CIVIL

El 95% de los párrocos confiesa tener un trato cordial con las Autoridades Civiles, apoyando sus gestiones en orden al bien común, preocupándose, junto con ellos, de los problemas sociales de su comunidad.

El 60% de los párrocos también busca contacto con los maestros en general y con las escuelas de su comunidad. También buscan tener presencia en los diversos gremios y grupos sociales, más relevantes de su comunidad. Esta preocupación la tienen 40% de los párrocos.