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INTRODUCCIÓN
TALLER DE MUSICA
Nuestro Lema: “Ni la chifles, ni la tararies, a Jesucristo cántale
bien”
Hola, te damos la más cordial BIENVENIDA a este Taller de Coordinadores
y Animadores de la Pastoral de Adolescentes y jóvenes.
FELICIDADES por responder al llamado que Jesús te hace para servirlo
en los adolescentes y jóvenes. Por regalarte este tiempo para Ti, para
capacitarte como líder del grupo de Jesús.
Queremos que sepas que él cuenta contigo, y que tengas la seguridad que
El se la va a jugar contigo y por Ti, El fue quien te trajo hasta aquí.
Te invitamos a que te retes a dar lo mejor de ti, pues de ti depende el éxito
de este taller... TÚ PUEDES DAR EL 100%... ANIMO Y ADELANTE...
Eres muy importante para Dios, Él te ha dado muchos dones, porque eres
su hijo... Hoy es el tiempo de hacerlos crecer, de ponerlos al servicio de los
demás, para vivir desde ahora EL REINO DE DIOS. El vive dentro de Ti,
sólo permítele salir y manifestarse en Ti... Muchos adolescentes
y jóvenes te esperan...
La Evangelización de los Adolescentes y Jóvenes requiere de Animadores
preparados y entusiastas, conscientes del llamado que Jesucristo les hace.
Este Taller es muy interesante, pretendemos con él:
“Ofrecer las herramientas necesarias para la animación y formación
de los coros juveniles, siendo conscientes de la importancia que tiene en el
ser juvenil el gusto por la música, el escucharla, el tocarla, el cantarla,
para capacitar a jóvenes entusiastas, que con el don de cantar y tocar
animen las reuniones y eleven el espíritu en las celebraciones de juventud”
Pero, ¿Qué es un taller?
Es un lugar donde se brindan herramientas y se crea y elabora material.
Se da un ENCUENTRO del joven con su realidad personal, con su grupo y con el
mundo en el cual vive; con la juventud de la cual forma parte; con la Iglesia
de la cual es miembro y con Dios que lo creó con un proyecto definido
y les confía una misión.
Este encuentro suscita en el joven un cuestionamiento que propicia en él
un PROCESO DE CONVERSIÓN.
Es una EXPERIENCIA DEL REINO, en la que tú estás llamado hacer
presente El Reino viviendo aquí y ahora los valores que lo manifiestan
(servicio, alegría, entrega, verdad, amistad…) que te lleva a creer
que SI es posible cambiar y te reta a transformar el mundo.
Es una EXHORTACION, una INVITACIÓN y un RETO a:
Desarrollar tu personalidad, dejar a un lado la mediocridad, el egoísmo,
a salir de la indiferencia, emplear tu tiempo en forma productiva, a vivir en
plenitud cada momento, a dar lo mejor de ti… Pensar en el otro, a compartir
y entregarte en el servicio alegre y generoso.
Sentirte LLAMADO por Dios a conocerlo, a utilizar bien tus talentos para el
servicio en el hermano y a descubrir la gratuidad del AMOR DE DIOS que te dispone
a vivir la vida en plenitud de acuerdo al PLAN DE DIOS.
Es una invitación a que te reconozcas INVITADO POR DIOS a conocerte en
tus características, valores y potencialidades, a ser consciente de tu
riqueza única, como obra predilecta del creador.
Es vivir aquí lo que debes ser y como debe caminar tu grupo juvenil,
cómo lo debes de organizar, coordinar, planear y preparar tus temas para
que alcances el fin de tu grupo: HACER DE CADA UNO DE LOS INTEGRANTES DE TU
GRUPO UN SEGUIDOR DE JESÚS, COMPROMETIDO CON LA CONSTRUCCIÓN DEL
REINO DE DIOS EN TODOS LOS AMBITOS DE SU VIDA.
Por eso TE INVITAMOS A QUE TE AUTORICES, te RETES a vivir cada momento con disposición
de cambio, muy consciente de que la experiencia es tuya, tú eres quien
debe vivirla y darle las características y la calidad que deseas encontrar.
Vívela como PERSONA LIBRE y por eso regálate la oportunidad de
aprovechar el tiempo para tu crecimiento.
Agradecemos a la CEMPAJ y a Carlos Daniel Reyes (Dany) la producción
de este de este material tan enriquecedor.
Con cariño para ti,
EDIPAJ
San Juan de los Lagos
SUGERENCIAS PRACTICAS PARA LLEVAR ACABO UN BUEN CORO JUVENIL PARROQUIAL
La preparación del ministerio de música o coro no sólo
consiste en ensayar y aprender cantos nuevos. Estos ministerios requieren de
formación y acompañamiento, especialmente en tres líneas
fundamentales:
Formación cristiana:
"Para que conozcan y amen más a Cristo y a la Iglesia, y su vida
sea verdaderamente cristiana. Su ministerio no puede ser auténtico si
no hay coherencia entre la fe y la vida diaria" (Orientaciones Pastorales
sobre Música Sagrada. CEM. No. 24 a).
Esta puede realizarse a través de retiros, enseñanza programada,
y sobre todo en la oración personal y en común de los miembros
del ministerio y una vida sacramental estable.
Formación litúrgica:
"Para que su aportación esté cada vez más a la altura
de lo que pide su servicio a Dios y a la Comunidad, y así puedan ellos
mismos celebrar y vivir su fe, y ayudar a los demás a que la celebren
y la vivan" (Orientaciones Pastorales sobre Música Sagrada. CEM.
No.24b).
Con el acompañamiento de algún sacerdote o una persona preparada
en ésta área pueden estudiarse los documentos de la Iglesia relacionados
con la Liturgia y la Música sacra, participar en cursos sobre el tema,
investigación personal y comunitaria, etc.
Formación técnica:
"Puesto que la música sagrada es un arte, y por lo mismo tiene una
disciplina, requiere de técnicas de la voz y de los instrumentos para
que se exprese con auténtica belleza la fe que celebra" (Orientaciones
Pastorales sobre Música Sagrada. CEM. No. 24c).
Los elementos más importantes aquí son los estudios teóricos
y prácticos, ensayos, vocalización, entre otros.
Ensayos.
Estos son la clave en la preparación y la posterior ejecución
de los cantos en las celebraciones litúrgicas y para qué estas
se desarrollen con armonía y belleza. Por eso deben estar bien programados,
saber con anticipación qué es lo que se va a ensayar, proporcionar
material para todos los miembros, ensayo por secciones y ensamble, en lo anterior
delegar responsabilidades.
Será muy importante también que se puedan tener ensayos con el
pueblo, para ir formando un repertorio popular que favorezca la real participación
de la comunidad en las celebraciones; ya que la ejecución de cantos nuevos
dificulta dicha participación del pueblo.
Disciplina.
La formación recibida en las diferentes áreas mencionadas anteriormente
se manifestará en la disciplina de los miembros del coro, concretamente
en aspectos como: compromiso, puntualidad, estudio, presentación física,
etc.
El comportamiento del coro y su atuendo debe mostrar el respeto debido a la
casa de Dios y a la Asamblea congregada.
Hay que evitar el "exhibicionismo" o protagonismo o afán de
imitar a los artistas y otros desórdenes, en las asambleas y en los locales
donde se reúnen.
Conclusión.
Con todo lo anterior deseamos colaborar en la formación necesaria de
los coros o ministerios de música, para que estos sean auténticos
ministerios litúrgicos al servicio de la asamblea.
Deseamos también que los coros estén muy advertidos de que su
ministerio litúrgico es un servicio indispensable a la comunidad.
Esperamos que las reflexiones y orientaciones que recoge este Manual contribuyan
a enriquecer su servicio y así se fortalezca la expresión de su
fe en este ministerio litúrgico.
Pedimos a Dios que les conceda siempre la unción de su Santo Espíritu
para que cumplan con su finalidad que es apoyar el canto del pueblo.
AREA HUMANA
ARMONIA DE LA PERSONA HUMANA
Thomas Williams
(www.encuentra.com)
Quien sigue su conciencia ha encontrado la puerta que conduce hacia una vida
auténtica. Como dice William Kilpatrick, «La moralidad no consiste
simplemente en aprender las reglas de lo bueno y lo malo; es una rectificación
total de nosotros mismos». El hombre es como un cubo de Rubik, ese «cubo
mágico» que estuvo de moda hace algunos años: ningún
cuadro puede estar fuera de lugar. Todas las partes del hombre se encuentran
interrelacionadas; se requiere la armonía entre ellas para que el hombre
realice su potencial. Esta auto-rectificación suele llamarse comúnmente
«madurez». A diferencia de los demás valores, que perfeccionan
y complementan a la persona, la madurez sintetiza e integra los valores humanos
en un todo orgánico.
A todos nos gusta que nos consideren maduros. Uno de los insultos más
humillantes para un muchacho de quince años es que se le tache de «inmaduro».
Los adolescentes ambicionan con todas sus fuerzas, además de ser aceptados
por sus compañeros, que se les considere maduros.
La madurez es un valor universal, algo que todos desean por la imagen que expresa:
«Soy maduro, soy independiente, sé pensar por mí mismo».
Sin embargo, una cosa es que a uno lo consideren maduro y otra muy distinta
es que en verdad lo sea. Damos así una vez más con la afirmación
de que libertad no sólo no existe sin la responsabilidad sino que depende
de ella.
Por lo general, la gente asocia la madurez con la edad (a mayor edad, mayor
madurez). La edad, es cierto, tiene algo que ver con la madurez (nuestro desarrollo
psicológico, intelectual, físico y espiritual se va verificando
con el pasar del tiempo). Sin embargo, la edad no es el factor determinante.
Hay octogenarios irresponsables, como hay muchachos maduros de catorce años.
Basta un simple vistazo a los problemas que afligen a la sociedad en nuestros
días para percatarnos de que no todos los mayores de 25 años son
verdaderamente maduros.
Todos conocemos casos que ilustran este hecho lamentable. Un ejemplo típico
es el hombre de mediana edad que abandona a su esposa y a sus hijos por una
mujer más joven. Nuestra reacción inmediata puede ser de incredulidad,
lástima y coraje: «¡Qué tontería! ¡Pobre
mujer y pobres hijos! ¡Qué canalla!» Cabe notar, aparte de
las obvias implicaciones morales, una absoluta carencia de madurez humana. En
lugar de un hombre, tenemos un adolescente con toda la apariencia exterior de
un adulto.
Mitos de la madurez
La cultura popular suele atribuir a la madurez elementos que no corresponden
a su verdadera naturaleza. Hay tres mitos, en especial, entrelazados con las
nociones modernas de madurez: 1) invulnerabilidad, 2) infalibilidad, 3) inflexibilidad.
En primer lugar, la madurez no es invulnerabilidad. Nuestra sociedad presenta
a veces la madurez como si fuese una cierta inmunidad de toda tentación
o maldad, como si lo bueno y lo malo fuesen cosas de niños. Los adultos
suelen creer que ya están «más allá del bien y del
mal» (para usar una expresión de Nietzsche). Basta pensar en los
carteles colocados en las salas de cine o en los periódicos que anuncian
películas pornográficas: «Sólo para personas maduras»
(como si la preocupación por la moral fuese sólo un asunto de
niños). La verdad, por supuesto, es todo lo contrario. Un adulto es maduro
precisamente porque no necesita que nadie le diga que debe obrar el bien y evitar
el mal. Actúa según sus convicciones personales y su recta conciencia.
Una persona madura reconoce sus debilidades. Evita las ocasiones que pueden
conducirlo al mal y busca las oportunidades para hacer el bien. Como diría
Alexander Pope: «Los necios corren allí donde los ángeles
no se atreven ni a pisar».
Pensar que la madurez es invulnerabilidad equivale a decir que una persona
no puede hacerse daño con una sierra eléctrica simplemente porque
es madura. El adulto es capaz de usar herramientas peligrosas de alto poder
precisamente porque está alerta ante el peligro y toma las precauciones
necesarias para evitar cualquier accidente.
El segundo error es el de concebir la madurez como infalibilidad. Madurez no
significa posesión de todas las respuestas. Nada más lejos de
la realidad. Sócrates afirmó que el hombre sabio es aquél
que reconoce su propia ignorancia. Mientras más madura es una persona,
reconoce con mayor humildad sus límites. «La humildad, como decía
santa Teresa de Ávila, es la verdad». Ni más ni menos. Y
la verdad es que todos podemos equivocarnos. La persona madura reconoce sus
debilidades y no se precipita en sus juicios. Pondera, estudia, consulta y decide
con prudencia.
El tercer error consiste en asociar la madurez con la inflexibilidad. Algunos,
equivocadamente, creen que la madurez consiste en una seriedad impasible y en
una perpetua rigidez, como si el reír, el gozar de las cosas sencillas
y el saber relativizar los problemas fuesen signos de inmadurez. Lo hermoso
de la madurez es su armonía. Reír, conversar, apreciar a los demás,
admirar las maravillas de la naturaleza..., son cualidades humanas bellísimas
y forman parte de la madurez.
La persona verdaderamente madura sabe cuándo es tiempo de ponerse serio
y cuándo de tomar las cosas con tranquilidad; no lleva su vida con superficialidad
sino guiada por principios claros. El capítulo tercero del Eclesiastés
nos ofrece una excelente sinopsis del equilibrio que es fruto de la madurez:
Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:
Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir...
su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar...
su tiempo el llorar, y su tiempo el reír...
su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar...
su tiempo el callar, y su tiempo el hablar...
Madurez significa tener la capacidad para discernir entre un tiempo y otro,
y para saber lo que conviene en cada ocasión.
Perfección de nuestra naturaleza
En el sentido más amplio, «madurez» significa cumplimiento
o perfección de nuestra naturaleza, el punto más alto de un proceso
de crecimiento y desarrollo. Se trata de un proceso unidireccional, progresivo,
no de un simple «cambio». El proceso de maduración es un
recorrido que culmina en la adquisición de todo aquello que una planta,
un animal o un hombre deberían ser. Un perro es «más perro»
cuando llega a la cumbre de su desarrollo, a su «madurez». Hasta
entonces había sido un «cachorro», más tarde será
un «perro viejo», de esos que ya no aprenden nuevos trucos. Una
manzana es «más manzana» cuando está madura. En algunos
idiomas se usa la misma palabra para designar la madurez de una planta que la
madurez de un ser humano. Así, por ejemplo, en alemán una manzana
madura es ein reifer Apfel y un hombre maduro es ein reifer Mensch. También
en francés una granada madura es une grenade mûre y una mujer madura
es une femme mûre.
En este sentido la madurez se puede aplicar a las plantas, a los animales,
a las personas, incluso a los vinos, a todo lo que se somete a un desarrollo
orgánico. Esta definición vale también para la naturaleza
física del hombre. Un niño crece hasta que alcanza la madurez;
después el cuerpo empieza a deteriorarse. De aquí la expresión
«en la plenitud de la vida»; la plenitud es el punto culmen del
desarrollo físico de una persona.
Pero a diferencia de las manzanas y de los osos pardos, el hombre tiene también
una naturaleza espiritual, y aquí adquiere la madurez su dimensión
propiamente humana, del todo única. En las cosas meramente materiales,
la madurez es un fenómeno estrictamente físico; la madurez humana,
en cambio, es física, emocional, psicológica y espiritual.
Interiorización de los principios
Según una definición más restringida, se entiende por
madurez la transformación de las normas y reglas externas en convicciones
y principios internos. Este proceso de asimilación se irá dando
de forma consciente y libre en la medida en que la persona aprenda gradualmente
a reconocer y apreciar ciertos valores.
Los niños necesitan que se les vigile, incluso a veces que se les obligue
de alguna manera, para que hagan la tarea o vayan a misa los domingos. Los papás
tienen que poner un límite al tiempo que dedican los niños a ver
televisión, ya que ellos no tienen la madurez suficiente para exigirse
a sí mismos lo que conviene. Si un niño pudiera planear su propia
dieta, seguramente pondría como plato fuerte de la cena una buena tajada
de pastel de chocolate en lugar de una porción de guisantes. Al niño
hay que imponerle las normas desde fuera, porque de otro modo se dejaría
llevar por inclinaciones espontáneas e impresiones del momento. Aún
no es capaz de comprender el porqué de muchas cosas ni ve la necesidad
de sacrificar un placer inmediato en vistas de un mejor futuro. Éstas
son cualidades propias de un adulto.
De modo semejante, un adolescente que se fuga del colegio y desperdicia su
tiempo, que no sigue un programa de estudios, olvida la moral y se deja llevar
por sus pasiones y tendencias «naturales», no puede considerarse
maduro.
Para el que es maduro no importa quién le esté mirando, ni qué
están haciendo o dejando de hacer sus amigos, ni qué dirán
los demás. Él lleva las riendas de su vida, siguiendo los principios
y las convicciones que él mismo, libremente, ha hecho suyos.
Armonía de la persona humana
La madurez humana, en su sentido pleno, consiste en la armonía de la
persona. Más que una cualidad aislada, es un estado que consiste en la
integración de muchas y muy diversas cualidades; es un compendio de valores
más que un solo valor. Podemos comparar la madurez con una obra de arte,
con un cuadro de Rembrandt o de Velázquez. Los colores se combinan perfectamente.
Todo está en su punto, las líneas, las figuras y las formas, la
proporción y la perspectiva. Cada pincelada tiene su valor y cada color
resulta indispensable para completar y perfeccionar la obra.
Lo mismo sucede con la madurez. Es armonía y proporción, es combinación
e integración de cualidades humanas muy diversas en un conjunto orgánico:
voluntad, intelecto, emociones, memoria e imaginación; todas las facultades
de una persona humana. Pero no basta que estén presentes todos estos
elementos; tiene que haber un orden y una armonía entre ellos. Sobre
la paleta del artista descansan todos los colores, pero no por eso forman una
obra de arte.
Esta armonía se traduce en la correspondencia perfecta entre lo que
uno es y lo que uno profesa ser, y su expresión más convincente
es la fidelidad a los propios compromisos. En una persona madura no hay lugar
ni para la hipocresía ni para la insinceridad.
Así como una manzana madura es «más manzana», así
una persona es más humana cuando alcanza la madurez. Pero a diferencia
de lo que ocurre con las manzanas y las demás creaturas, el hombre es
capaz de reflexionar sobre su naturaleza y de escoger libremente entre vivir
o no de acuerdo con lo que debería ser como persona humana. De este modo,
la madurez consiste en la conformidad entre el modo como vivimos y nuestra verdadera
naturaleza.
Entre otras cosas, esto implica aceptar el propio estado de vida y actuar con
coherencia. Una persona casada madura vive de acuerdo con la naturaleza del
estado matrimonial; no se comporta como si fuera soltera -llevando una vida
social más activa, quedándose en el trabajo hasta altas horas
de la noche, viajando cuando se le ocurre...-. A partir de la boda, sus costumbres
y pasatiempos, sus relaciones con los demás y el uso de su tiempo libre
tendrán que regirse por el compromiso que libremente ha asumido ante
Dios, ante los demás y ante sí mismo. Lo contrario sería
vivir en la mentira: decir que se es casado pero comportarse como un soltero.
Madurez significa aceptar las alegrías y las dificultades que conllevan
las propias decisiones, como hacen los esposos el día de su boda: «En
la prosperidad y en la adversidad, en la riqueza y en la pobreza, en la salud
y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe». Las personas maduras
son capaces de comprometerse sin temor, porque son dueñas de sí
mismas y no esclavas de las mudables circunstancias.
QUE ES UN GRUPO Y SU EVOLUCIÓN
Por el mero hecho de que varias personas estén reunidas, no se constituye
un grupo. Las personas pueden encontrarse unidas por que asisten a una reunión,
a una clase o porque habitan juntos pero estas variantes son externas a los
individuos. Los grupos se conforman cuando entre los individuos que se agrupan
existen las siguientes condiciones:
1. Intercomunicación entre ellos por intereses afines.
2. Interacción dependiente en la que unos se apoyan en otros para una
acción común. Nótese que no se trata de una acción
competitiva sino cooperativa, es decir, aquella en la que nadie puede conseguir
el objetivo “independientemente” de los demás.
3. Una meta u objetivo común que une los esfuerzos de todos en una sola
dirección. Es como un imán que atrae las aspiraciones de todos.
Es en una palabra el alma del grupo.
Un grupo es por lo tanto, la unión de varias personas que se intercomunican
entre sí, en una relación de fraternidad e interactúan
mancomunadamente con miras a conseguir un objetivo común, con motivaciones
y mística propia.
ETAPAS DEL GRUPO JUVENIL
Todo grupo, sea de jóvenes o de adultos, tiene su propia evolución.
Se desarrolla durante un determinado período de tiempo en el que va pasando
por sucesivas etapas, aunque los contenidos y la duración de las mismas
varían según la clase de grupo y la tarea que éste desarrolle.
A veces se compara la vida y crecimiento del grupo con la vida y el crecimiento
de las personas: desde su nacimiento hasta la muerte. Lógicamente, el
grupo no es igual a la persona pues tiene sus leyes propias basadas en la interrelación
y en la toma de conciencia colectivas. Pero pasa por fases muy similares y se
desarrolla en etapas muy semejantes a las del crecimiento humano.
Es necesario aclarar que al hablar de etapas no se pretende decir que éstas
se dan de manera mecánica y obligatoria; evidentemente, no hay limites
absolutamente claros entre una etapa y otra, puede pasar en algunas veces una
se superpongan a otras e incluso que ocasionalmente se pueda saltar alguna de
ellas. Con todo, parece importante tener conciencia de su existencia y su aporte
para entender lo que sucede en la vida de los grupos.
NACIMIENTO
El grupo nace como la persona nace... con gran dificultad. Como la vida que
comienza necesita muchos cuidados, es importante tener en cuenta que existe
el peligro de una muerte prematura. Como recién nacido, se sorprende
por lo que lo rodea, balbucea sus primeras palabras y da sus primeros pasos
con incertidumbre, pero al mismo tiempo se alegra porque comienza hablar, porque
le prestan atención a su lenguaje y porque descubre que es capaz de moverse
y andar.
Como la madre para el recién nacido, es importante la presencia del animador
para acompañar los primeros momentos del grupo que nace.
Se dan unas necesidades básicas: inclusión-pertenencia, tener
una voz activa, empatía y necesidad de un sentido espiritual.
1. PRIMERA INFANCIA
El grupo comienza a crecer... Aunque muchos participan sólo para ver
qué pasa o qué se puede hacer, no hay mayor conocimiento interpersonal,
se es muy dependiente del animador y se tiene el afán inmediatista de
conseguir enseguida grandes cosas y se va descubriendo la posibilidad de que
entre todos se pueden hacer conseguir logros comunes.
Pese a que existen todavía temores y expectativas no expresados y no
hay objetivos definidos, se empieza a vislumbrar hacia donde se va. Se siente
gusto por estar juntos, por apoyarse y acompañarse mutuamente y crece
el deseo de conocerse más y de llegar a tener una identidad propia.
Es un tiempo de imaginación de planes fabulosos y de imitación
de otros grupos. Lo sensible juega un papel importante, por lo que fácilmente
surgen disputas, se asumen entusiastamente responsabilidades que luego no se
pueden cumplir y hay poca capacidad de evaluación. Es tiempo de momentos
amargos y momentos agradables.
2. ADOLESCENCIA
Es el momento de toma de conciencia del yo grupal, de las crisis de integración
y de autoridad, de la búsqueda de sentido del grupo y de su ubicación
en la realidad. Es el momento de la afirmación como grupo y su búsqueda
de identidad y de los caminos para su realización. Es tiempo de crecimiento,
de incertidumbres, de definiciones, de marchas atrás y marchas adelante.
Frente a la crisis, el grupo se autoafirma o se desintegra.
Es muy importante identificar las fuentes de las crisis. El diálogo
se hace fundamental. Con su experiencia y sus conocimientos el animador podrá
prestar también una ayuda invalorable.
3. JUVENTUD
Si superan las crisis, el grupo alcanza mayor estabilidad, va logrando una
personalidad grupal más definida, adquiere más autonomía
respecto al animador, profundiza en las relaciones humanas, asume compromisos
con más seriedad, comienza a definir una escala de valores, busca el
verdadero sentido del amor, se abre más a la realidad social y comienza
a tomar opciones importantes. La propia maduración lo lleva a buscar
más el sentido comunitario y la efectividad, a definir sus objetivos
de manera más realista y a exigir compromisos concretos y firmes a sus
integrantes.
4. ADULTEZ
Un grupo es adulto cuando es ya casi una comunidad sincera y sin barreras, con
objetivos claros y definidos, con decisión de continuar juntos, con niveles
de comunicación profundos y corrección fraterna, con aceptación
mutua incondicionada, con un compromiso encarnado en la realidad y con una organización
que le permita cumplir con los fines previstos.
Cuando esto se logra, el grupo descubre la necesidad de ser multiplicador y
de hacer nacer de él otros grupos con impulsos nuevos. Aunque puede suceder,
también que el grupo sienta que ha llegado a la meta caiga en la tentación
de estancarse y descansar.
4. MUERTE-VIDA NUEVA
5. El grupo no puede permanecer para siempre. No es inmortal. Así como
la familia se divide y se forman nuevas familias, así el grupo está
llamado a multiplicarse y a formar nuevos grupos. No se trata de morir y desaparecer,
sino de transformarse y seguir viviendo de una manera nueva. Es la ley del crecimiento,
la ley de todo grupo rico en potencialidades que no se encierra en si mismo.
Los nuevos grupos podrán independizarse y realizarse según su
propia creatividad, pero manteniendo una activa coordinación entre ellos.
Si esta necesidad de morir para volver a nacer no se produce, los grupos se
hacen generalmente rutinarios, comienzan a conformarse con poco, viven pensando
sobre todo en el pasado, se estancan en su proceso de crecimiento y terminan
finalmente por morir sin generar vida nueva.
¿En que edad está tu grupo?
¿Por qué lo consideras así?
GRANDES RETOS PARA LOGRAR
UN AUTÉNTICO GRUPO CRISTIANO
Este es un breve análisis de las primeras comunidades cristianas narradas
en el nuevo testamento en Hechos de los Apóstoles.
En las primeras comunidades posteriores a la resurrección de nuestro
Señor Jesucristo, los que han recibido el bautismo se sienten unidos
por la nueva fe y buscan primeramente la vida de comunidad.
Al reunirse en las casas, se forman en comunidades no demasiado grandes en
que es posible que se conozcan unos a otros y puedan compartir todo como hermanos.
Lucas nos dice lo que hacen, e importa notar en que orden dispone sus actividades:
- primero, viene “la enseñanza de los apóstoles”
- de ahí nace el espíritu de convivencia cristiana, con atención
especial a los pobres.
- Solamente después se puede celebrar la “fracción del pan”,
o sea, la Eucaristía.
En muchas comunidades cristianas falta vida por haber olvidado el primer punto,
que es base de todo. El Espíritu de Jesús se comunica a los hombres
por la fuente del dinamismo de la Iglesia.
Alegría y sencillez eran un testimonio del cambio producido en ellos
y de la autenticidad de la convivencia fraterna: reconciliación profunda
de las personas. Esa no era la alegría ingenua, fácil de encontrar
en grupos cristianos que viven extraños a los problemas del mundo.
(Comentarios de la “Biblia Latinoamericana” a los versículos
40-48 del segundo capítulo de Hechos de los Apóstoles)
"Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles,
a la comunión,
a la fracción del pan y a las oraciones"
Hechos 2, 42.
Un grupo cristiano es un grupo de seguidores de Jesús. Tienen a Cristo
como el amigo común, como centro de unidad, como modelo de vida.
Un grupo cristiano se alimenta de la Palabra de Dios. Se deja interpelar y juzgar
por el Evangelio.
De esa manera los acontecimientos, los proyectos, la vida del grupo, etc., se
juzgan a la luz de las actitudes de Jesús.
"Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común"
Hechos 2,44.
El grupo cristiano se mantiene unido no porque se hable de la unidad; sino
porque sus miembros trabajan juntos, se relacionan, se aceptan y se aman.
En el grupo cristiano se ponen en común las experiencias de fe. Se platica
por qué se cree en Cristo, qué significa la fe en sus vidas y
juntos buscan cumplir la voluntad de Dios
En el grupo cristiano se celebra la fe por medio de la oración.
"Acudían al Templo todos los días con perseverancia
y con un mismo espíritu
y compartían el pan en sus casas, comiendo con alegría y sencillez"
Hechos 2,46.
Para ser cristiano un grupo tiene que tener conciencia de Iglesia, sentirse
Iglesia.
Necesita, por tanto, ser un grupo abierto a los demás grupos juveniles
y a grupos adultos. Un grupo cerrado no es un grupo cristiano, es una secta.
Se necesita, también, estar unidos con los que presiden la comunidad
parroquial e integrarse plenamente a la vida pastoral de la parroquia.
"Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo.
El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían
de salvar"
Hechos 2, 47
El grupo cristiano no vive sólo para sí, no se contenta con la
realización individual de sus miembros. Busca transformar la sociedad
con compromisos concretos.
El grupo cristiano juvenil se siente enviado de manera especial a los pobres
y los jóvenes.
¿Por qué participas en un Grupo Musical Parroquial?
¿Cuál es el móvil real de tu participación?
¿Tu grupo vive realmente unido?
¿Cuál es tu actitud ante tu grupo: de unidad o de división?
¿Cómo participa tu grupo de la vida pastoral de la Parroquia?
LA PASTORAL EN LA IGLESIA CATOLICA
Evangelización y Catequesis Concepción Alcocer
En muchas ocasiones Jesucristo comunica a sus apóstoles sus poderes,
pero en un momento dado de manera especial les dice: “Haced discípulos
a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo” (cf. Mt. 28,18- 20). A estos tres deberes
que confió Cristo a su Iglesia se les ha llamado “Predicar, Santificar,
y Guiar”.
Esto se hace realidad en nosotros desde el momento de nuestro bautismo, en donde
pasamos a formar parte de la familia de Dios y se nos otorga esa dignidad de
hijos recibiendo así estas tres dimensiones de ser Profetas, Sacerdotes
y Reyes, “linaje escogido por Dios, Sacerdocio Real, Nación Santa”
(Cf. 1 P 2, 9.10)
La Iglesia es el cuerpo místico de Cristo, el nuevo pueblo de Dios, el
la ha fundado para que continúe sus ministerios: Cristo vino a hablarnos
de Dios, a revelarnos el amor infinito de Dios, a eso le llamamos misión
PROFETICA; vino a santificarnos, a comunicarnos su vida divina, a eso le llamamos
misión SACERDOTAL; vino a enseñarnos con su vida y su doctrina
el camino para la salvación, a eso le llamamos misión REAL. Porque
Cristo es “el camino la verdad y la vida”.
El es el Profeta, Sacerdote y Rey por excelencia. La Iglesia continúa
la misión de Cristo y por ello ha recibido el triple poder: el de predicar,
de santificar y de gobernar.
A estos tres ministerios de la Iglesia se les llama “PASTORAL”.
Jesús es pastor y ese nombre tiene profundo significado, Jesús
mismo cuando le da el poder a Pedro le dice: “Apacienta a mis corderos,
apacienta mis ovejas “ (Jn. 21,15 ).
A los apóstoles los constituyó “pastores“, por eso
al ejercicio del apostolado se le llama PASTORAL, que viene del verbo pastorear
y que es muy significativo, equivale a cuidar, alimentar, guiar, etc. Ya en
el Antiguo Testamento Dios se compara con un Pastor porque es una imagen muy
conocida para los hebreos que eran un pueblo dedicado al pastoreo.
En el Nuevo Testamento Jesús mismo se compara a un “Buen Pastor”
( Jn. 10, 11 ). A los apóstoles los hace pastores y San Pedro reduce
al oficio de pastor a los deberes de los apóstoles (Cf. 1 P. 5, 1s.)
La acción de la Iglesia que tiene por fin continuar las misión
de Cristo, se llama pues Pastoral; y así tenemos: la pastoral de predicación
o de la enseñanza que se llama Pastoral Profética: la pastoral
de la santificación para la vida que nos comunican los sacramentos y
el culto que ofrecemos a Dios, se llama Pastora Litúrgica ; y finalmente
la Pastoral de Gobierno por la cual la iglesia nos conduce por el buen camino,
dándonos guías y directrices, a esto se le llama Pastoral Odegética,
Social o Curativa.
El Vaticano II nos dice que el Papa es sucesor de Pedro y PASTOR SUPREMO, los
obispos son los sucesores de los apóstoles (C. D. 2 ), pero también
los laicos tienen un papel de gran importancia como cooperadores de la verdad,
y complementan el ministerio pastoral (A.A. 6 ). Luego la acción Pastoral
de la iglesia es de todo el pueblo de Dios.
LA PASTORAL ES LA ACCIÓN QUE REALIZA LA IGLESIA- EN LA CUAL OBRA CRISTO-
ENCAMINADA A CUMPLIR SU MISIÓN DE SALVAR A TODOS LOS HOMBRES.
PASTORAL
Pastor REY Guía
CRISTO SACERDOTE Santifica
PROFETA Predica
Obra por Cristo
CUERPO MÍSTICO DE CRISTO
Evangelización
Pastoral PROFETICA
Catequesis
CRISTO Y Homilía
LA IGLESIA
LITÚRGICA
ODEGÉTICA
AREA ESPIRITUAL - LITURGICA
CONSIDERACIONES SOBRE LOS MINISTERIOS DE MÚSICA
EN EL NUEVO CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
1156. "La tradición musical de la Iglesia universal constituye un
tesoro de valor inestimable que sobresale entre las demás expresiones
artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras,
constituye una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne" (SC III,
112). La composición y el canto de salmos inspirados, con frecuencia
acompañados de instrumentos musicales, estaban ya estrechamente ligados
a las celebraciones litúrgicas de la Antigua Alianza. La Iglesia continúa
y desarrolla esta tradición:
"Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados;
cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor”
(Ef 5,19; cf. Col 3, 16-17)
"El que canta ora dos veces"
(San Agustín, sal 72,1)
1157. El canto y la música cumplen su función de signos, de una
manera tanto más significativa cuando "más estrechamente
estén vinculados a la acción litúrgica" (SC III, 112),
según tres criterios principales: la belleza expresiva de la oración,
la participación unánime de la asamblea en los momentos previstos
y el carácter solemne de la celebración. Participan así
de la finalidad de las palabras y de las acciones litúrgicas: la gloria
de Dios y la santificación de los fieles (cf. SC III, 112)
"¡Cuánto lloré al oír vuestros himnos y cánticos,
fuertemente conmovido por las voces de vuestra Iglesia
que suavemente cantaba!
Entraban aquellas voces en mis oídos,
y vuestra verdad se derretía en mi corazón,
y con esto se inflamaba el afecto de piedad,
y corrían las lágrimas, y me iba bien con ellas
(San Agustín, conf. IX 6,14).
1158. La armonía de los signos (canto, música, palabras y acciones)
es tanto más expresiva y fecunda cuanto más se expresa en la riqueza
cultural propia del pueblo de Dios que celebra (cf. SC III, 119). Por eso "foméntese
con empeño el canto religioso popular, de modo que en los ejercicios
piadosos y sagrados y en las mismas acciones litúrgicas", conforme
a las normas de la Iglesia "resuenen las voces de los fieles" (SC
III, 118). Pero "los textos destinados al canto sagrado deben estar de
acuerdo con la doctrina católica; más aún, deben tomarse
principalmente de la Sagrada Escritura y de las fuentes litúrgicas"
(SC III, 121)
Estos puntos nos ayudan a responder tres preguntas:
1. ¿Por qué existe el coro? En el Catecismo de la Iglesia Católica
en el número 1156 se menciona "El canto unido a las palabras constituye
una parte necesaria e integral de la liturgia solemne". La Iglesia conociendo
la importancia del canto lo ha unido a sus celebraciones con el propósito
sobre todo de que el pueblo participe plenamente en las celebraciones litúrgicas.
El canto es una parte importante sobre todo en la Celebración Eucarística,
donde algunas partes son cantadas por el presbítero y otras por el coro.
El coro pues existe, porque es necesario contar con personas con habilidades
para el canto y la música, los cuales se tienen que comprometer a realizar
su servicio para el pueblo de Dios y con excelencia.
2. ¿Para qué existe el coro? El número 1157 menciona "El
canto y la música cumplen su función de signos de una manera tanto
más significativa cuanto más estrechamente estén vinculados
a la acción litúrgica, según tres criterios principales:
La belleza expresiva de la oración. La belleza expresiva es la que permite
que la melodía junto con la palabra penetren en el corazón del
ser humano. Cuanto más belleza expresiva existe en el canto, mas impacto
hay en lo profundo del ser humano.
La participación unánime de la asamblea en los momentos previstos.
El coro deberá entonar cantos conocidos en los que participe la asamblea,
con devoción y de acuerdo al tiempo litúrgico que se esté
viviendo.
El carácter solemne de la celebración. Según la región
que se trate se le dará la solemnidad correspondiente, pero sin olvidar
que lo que se está celebrando tiene un carácter universal y sagrado.
3. ¿Cómo realiza su trabajo el coro? En el número 1158
se pide: "Fomentar con empeño el canto religioso popular para que
suenen las voces de los fieles". Según cada región se pueden
utilizar las formas musicales e instrumentos reconocidos y aceptados por los
fieles y el sacerdote. Aunque el órgano es el instrumento reconocido
como el más apto para las celebraciones, se podrán utilizar otros,
pero que no distraigan a los fieles de la razón principal de la asamblea.
Los textos destinados al canto sagrado deben estar de acuerdo con la doctrina
católica; más aún deberán inspirarse principalmente
de la Sagrada Escritura y de las fuentes litúrgicas.
Existen fuentes de gran abundancia temática para que el compositor católico
pueda inspirarse, sin necesidad de adaptar para las celebraciones litúrgicas,
música o canciones de compositores populares, esto debe evitarse.
En relación a los cantos de nuestros hermanos cristianos, si se quieren
interpretar en las celebraciones católicas, estos deberán ser
discernidos por el sacerdote, por un grupo o una persona de sólida formación
católica y cuidando sobre todo que no vayan en contra de la doctrina
católica.
Estos puntos nos dan una idea muy clara de por qué y para qué
existe el coro y su servicio en la Iglesia. Este servicio es importante y por
lo mismo los miembros del coro deberán tener los ensayos y la formación
especial necesaria para que estén acordes a la solemnidad de las celebraciones
en donde participan.
DEFINICIÓN Y OBJETIVOS DE UN GRUPO MUSICAL PARROQUIAL
Aldo Blanco (aldoblanco@prodigy.net.mx)
Diócesis de San Luis Potosí
Un Grupo Musical Parroquial es un servicio a través del cual un grupo
de personas comprometidas con Dios, guían al pueblo en la Alabanza y
la Adoración con la mejor música.
Es un Servicio
La mentalidad de cualquier persona que pertenezca o quiera pertenecer al grupo,
debe ser la de servir. Este grupo, en la Celebración Eucarística
deberán estar al servicio de la liturgia y no sólo esto, sino
también al servicio de los planes que la comunidad, guiada por el Espíritu
Santo, tenga para la extensión del Reino de Dios.
Un grupo de personas comprometidas con Dios
Para formar parte de este servicio se requiere de personas que hayan tenido
un encuentro personal con Jesucristo y deseen responder al llamado que Él
les hace, consagrando sus voces e instrumentos para alabar a Dios.
Para cualquier músico que se decida a servir a Dios y acepte este compromiso
es necesario que:
1º. Entienda que ha renunciado a seguir sus propios gustos y que ahora,
el Señor le pide que se decida a servirlo con un corazón y un
canto nuevo.
2º. Como dice la escritura "Nadie puede decir Jesús es Señor,
si no es guiado por el Espíritu Santo" (1ª de Cor 12, 3), la
oración, a través de la alabanza y la adoración, es base
para este servicio y sólo se da cuando los miembros están guiados
por el Espíritu Santo. Al levantar las manos, al aplaudir, al cantar,
son instrumentos vivos para que la presencia de Dios se manifieste en la comunidad.
Guían al pueblo de Dios a la alabanza
Este es el objetivo por el cual se crea un Grupo Musical Parroquial y debe entenderse
que su labor es eminentemente espiritual, ya que sólo bajo la guía
del Espíritu Santo se puede realizar mejor la alabanza.
Para realmente llevar a cabo este objetivo, es necesario:
a. Que cada uno de los miembros del grupo tenga claro que el único que
merece ser alabado y adorado es Dios (Dt 6, 4-6; Mt 22, 37). Esto se logra al
tener una constante relación con Dios a través de la oración
continua, la lectura de la Palabra y la vida sacramental.
b. El Grupo Musical Parroquial es parte del pueblo de Dios, del Cuerpo Místico
de Cristo; por lo tanto, debe entrar juntamente con éste, hasta la presencia
de Dios. No es un grupo animador en donde los miembros buscan su lucimiento
personal sino que deben de ser los canales por los que el Espíritu Santo
pueda manifestar su voluntad.
Cuando el grupo tiene muy en claro los puntos anteriores, al ejercer su servicio,
hace que los demás fieles, al oír los cantos de Alabanza y Adoración,
pongan en práctica la recomendación del apóstol San Pablo,
"Recitad entre vosotros salmos, himnos y cantos inspirados; cantad y salmodiad
en vuestro corazón al Señor" (Ef 5,19).
La Alabanza y Adoración sólo puede salir de personas que han nacido
a la vida espiritual (Jn 3, 5-6), solamente guiados por el Espíritu Santo
podemos decir Abba, siendo nuestra propia vida una alabanza continua a Dios,
como respuesta a su inmenso amor y bondad.
La esencia misma del grupo debe ser lograr que la gente participe de la Celebración
y se sensibilice hacia el mensaje litúrgico. Si esto no se está
logrando, valdría la pena cuestionarse sobre la existencia y el compromiso
del grupo.
Con la mejor música
El Salmo 33 nos invita a ofrecerle a Dios la mejor música, esto lo analizaremos
en dos aspectos fundamentales:
1º La mejor música nace de un corazón humilde (Sal 51, 16-19).
Un corazón que reconoce la grandeza de Dios, que fuera de Él no
hay otro, lo expresa con cantos. Los que son guiados por el Espíritu
Santo y viven los criterios del Evangelio, pueden ofrecer a Dios la mejor música
con su canto o tocando algún instrumento, pero sobre todo respaldando
su fe con el testimonio de su vida, ya que "de lo que habla la boca está
lleno el corazón".
Es necesario tener un estilo de vida congruente con el servicio que se ejerce.
El testimonio de vida de cada miembro es fundamental. Nadie que sea sincero
y que asuma la responsabilidad de pertenecer al grupo puede tener en su vida
diaria un comportamiento diferente del que debe manifestar en el ejercicio de
su servicio.
Una de las principales virtudes del grupo deberá ser la humildad. Humildad
para reconocer cuando no hacemos las cosas suficientemente bien, esforzándonos
por mejorarlas, aceptando incluso ayuda de los demás. Humildad para ayudar
y participar con los demás cuando es requerida nuestra ayuda y cooperación.
Todos los grupos siempre tenemos cosas que aprender de los demás.
2º Ejercitando y poniendo en práctica los dones naturales. Existen
dones naturales dados por Dios, así como dones materiales (instrumentos
musicales, equipo de audio, etc.) que Dios da para el ejercicio del servicio.
Es necesario que estos dones se desarrollen por medio del ensayo, el estudio
y la práctica. No todo caerá del cielo, la parte que les corresponde
a los miembros del Grupo está en la superación continua, apoyándose
en el estudio de la música. Algo importante es el definir los días
de ensayo y surtirse de material nuevo ya sea de cantos, arreglos, partituras,
que ayudarán al crecimiento técnico.
Cuando se da la armonía de las voces, de los instrumentos y la apertura
al Espíritu, se crea un ambiente tal que casi se puede percibir la presencia
de Dios y esto se logra con músicos y cantores que están dispuestos
a poner en práctica los dones que se les han encomendado.
Esto lo podemos ejemplificar con la expresión de San Agustín
quien al dirigirse a la comunidad que le acompañó en los primeros
pasos de su conversión les dijo:
¡Al oír vuestros himnos y cánticos, cuánto lloré!
fuertemente conmovido por las voces de vuestra Iglesia que suavemente cantaba!
Entraban aquellas voces en mis oídos,
y vuestra verdad se derretía en mi corazón; y con esto se inflamaba
el afecto de piedad,
y corrían las lágrimas, y me iba bien con ellas
(S. Agustín, conf. IX 6,14).
Como conclusión podemos afirmar que el Grupo Musical Parroquial está
llamado a proclamar la grandeza de Dios en el canto, la alabanza y adoración
día y noche y a ser canal de bendiciones por el cual se manifieste la
gloria de Dios.
ORIENTACIONES PASTORALES SOBRE, MUSICA SAGRADA QUE PROMULGA LA CONFERENCIA DEL
EPISCOPADO MEXICANO (CFM) APROBADAS POR LA LXII ASAMBLEA PLENARIA
Abril, 1997
I. INTRODUCCION
1. La Iglesia, fiel a su misión evangelizadora y consciente de la importancia
fundamental de la liturgia, "manantial" y "cumbre" de su
actividad y de su fuerza (SC I 0), se ha preocupado siempre de que todo lo que
contribuye a una mejor vivencia de la liturgia sea conocido cada vez más
y cada vez sea más aprovechado, ya que la "Iglesia no sólo
actúa, sino que se expresa también en la liturgia, vive de la
liturgia y saca de la liturgia las fuerzas para la vida" (D.C. 13). Ahora
bien, una de las realidades artísticas que contribuyen en forma más
rica a la expresividad litúrgica es la música, de tal manera que
la Iglesia la considera "parte necesaria o integral de la liturgia solemne"
(SC 12).
2. Por esto, la Iglesia siempre ha promovido todo lo referente a la música
sagrada y al canto, dando normas adecuadas, estimulando, y en ocasiones, interviniendo
para evitar desviaciones o corregir abusos.
3. El primer impulso oficial que puso en marcha el gran movimiento de renovación
litúrgica que culminó con el documento "Sacrosanctum Concilium"
del Vaticano II, el cual dedica todo un capítulo, el sexto, a la música
sagrada, lo dio San Pio X en 1903, con su carta "Tra le sollecitudini".
En ella, el Papa se expresaba así: "La música sagrada, como
parte integral de la liturgia, está dirigida al objetivo general de la
misma liturgia, a saber, la gloria de Dios y la santificación y edificación
de los fieles. Ayuda a aumentar la belleza y esplendor de las ceremonias de
la Iglesia y, ya que su función principal es revestir el texto litúrgico
que se presenta al entendimiento de los fieles con una melodía apropiada,
su finalidad es hacer el texto más eficaz, de modo que los fieles, por
este medio, sean movidos a mayor devoción y se tornen más dispuestos
a recoger para si los frutos de gracia que vienen de la celebración de
los sagrados misterios”. En 1967, el 5 de marzo, la Sagrada Congregación
de Ritos publicó la instrucción "Musicam Sacram", que
amplía y puntualiza esta renovación conciliar. No han faltado
otros documentos sobre el mismo tema, tanto a nivel universal como a nivel local
de algunos episcopados nacionales.
4. La Música Sagrada debe ser santa y bella según todas las normas
y condiciones del arte musical. "La Iglesia no rechaza en las acciones
litúrgicas ningún género de música sagrada, con
tal de que responda al espíritu de la misma acción litúrgica
y a la naturaleza de cada una de sus partes y no impida la debida participación
activa del pueblo" (Mus. Sacram, 9). Además, "será tanto
más santa cuanto más íntimamente esté unida a la
acción litúrgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración
o fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo con mayor solemnidad los ritos
sagrados " (SC II 2).
5. Al tratar todo lo referente a la Música Sagrada, habrá que
tener siempre en cuenta lo que dicen los documentos fundamentales de la Iglesia
ya citados. A ellos, pues, hay que remitirse siempre. Sobre esa base la Conferencia
del Episcopado Mexicano quiere ahora recordar algunos de esos principios y hacer
algunos comentarios y puntualizaciones sobre la música sacra en nuestras
circunstancias particulares, con el fin de lograr que tenga siempre la dignidad
debida para que exprese y estimule la oración del pueblo de Dios.
II. NUESTRA SITUACION
6. Ya han pasado más de 30 años del Vaticano II, que trajo las
reformas en la liturgia, la simplificación de los ritos, su mayor adaptación
a los fieles, especialmente en el uso de la lengua vernácula. Esto ha
determinado una mayor comprensión de los ritos y una mayor participación
en ellos. En el terreno de la música, podemos advertir que ahora se canta
mucho más; el pueblo sabe y gustosamente canta más composiciones.
Estas han proliferado de muchos modos.
7. Después de la reforma litúrgica han surgido numerosos coros,
la mayoría de ellos integrados por jóvenes. Es un fenómeno
interesante que hay que aprovechar. Los jóvenes dedican tiempo a los
ensayos y luego participan en la celebración, prestando así un
servicio litúrgico a la comunidad.
8. Escuelas de música sacra de gran tradición y prestigio han
seguido trabajando y se han abierto algunas nuevas.
9. Todos estos elementos positivos los reconocemos y los queremos estimular.
1O. No obstante, al mismo tiempo, notamos que también hay realidades
negativos:
A) Falta más preparación litúrgica y técnica en
compositores, músicos y, en general, en nuestro pueblo.
B) Especialmente los grupos de cantores juveniles no siempre reciben la formación
cristiana normal en grupos de cristianos de su edad, ni la formación
litúrgica que les haga comprender mejor su ministerio litúrgico
y ser más efectivos.
C) Algunas veces los coros impiden que la comunidad participe cantando.
D) Las nuevas composiciones no siempre tienen el valor religioso y artístico
deseado, y así, no satisfacen a las necesidades verdaderamente litúrgicas.
E) Entre nuestros pueblos autóctonos falta muchas veces también
la promoción de una música sacra en su lengua y según su
cultura.
III. CONDICIONES DE LA MUSICA LITURGICA
1. EL TEXTO
11. El texto debe siempre expresar y estimular la fe en Cristo, que reúne
a la comunidad y que la comunidad celebra, y no textos vagamente religiosos
o que expresan indudables valores humanos ciertamente, pero no específicamente
cristianos.
12. Mucho menos habrá que usar textos redactados con sentido indoctrinante,
según justas reivindicaciones socioeconómicas o políticas
pero no propias de la celebración litúrgica.
13. El texto debe ser fundamentalmente bíblico o inspirado en las Santas
Escrituras, especialmente en los Salmos y en los Evangelios.
14. Hay textos que, además de su fuerza por ser Palabra inspirada, están
consagrados por el uso ritual de la Iglesia, como pasa en la Eucaristía
con el Santo, el Padre nuestro y el Cordero de Dios. Otros, de composición
eclesial, son muy venerables por su tradición, como el Gloria. Estos
textos nunca deben ser sustituidos, reducidos o glosados, como pasa por ejemplo,
con el Gloria, el cual frecuentemente es sustituido por un trisagio.
15. Es de alabar el empleo de cantos en lengua latina y, por lo tanto, habrá
que estimular su uso, sobre todo de los mis sencillos y universales, como algunas
partes del Ordinario de la Misa y otros himnos o antífonas. Del mismo
modo, el canto del Kyrie eleison, el cual nos hace presente la lengua griega,
lengua en que fue escrito el Nuevo Testamento y predicado el Evangelio en el
mundo mediterráneo, y por eso mismo es como expresión de nuestras
raíces mis antiguas.
16. El texto de los cantos debe corresponder a la finalidad de cada uno, por
ejemplo en el Eucaristía, a la entrada, preparación de ofrendas,
comunión, etc.
2. LA MELODIA
17. Aunque la Iglesia reconoce el canto gregoriano como el propio de la liturgia
romana y da una importancia especial a la polifonía sagrada antigua y
moderna, no excluye de la liturgia otros géneros de música o canto;
sin embargo, reconoce que no todos son aptos para alimentar la oración
y acompañar lo que expresa el misterio de Cristo.
18. Para que un canto sea apto para el uso litúrgico, se deberá
cuidar con esmero que la melodía empleada esté acorde con el texto
y con el momento litúrgico en que se va a usar. No podrá ser igual
la melodía que se utilice para un "Señor, ten piedad"
que para un "Aleluya" o un "Hosanna", ni podrá ser
la misma para el tiempo de Cuaresma que para Pascua o Navidad.
19. La melodía deberá siempre ser bella, aun en su sencillez,
nunca profana, que evoque la música mundana o que provenga de ella, siempre
según las características culturales de la comunidad celebrante;
siempre capaz de expresar y alentar la oración en sus distintas modalidades.
3. LOS COROS Y LOS MUSICOS
20. El coro o "capilla musical" o "schola cantorum" merece
una atención especial para que pueda desempeñar bien el ministerio
litúrgico que se le encomienda. Cuando presten su servicio se recomienda
que den opción a la participación del pueblo con melodías
sencillas.
21. Se procurará empeñosamente, que haya un coro, sobre todo en
las catedrales, basílicas, santuarios y demás iglesias mayores,
en los seminarios y otras casas de formación sacerdotal.
22. Es también muy deseable que lo haya en todas las iglesias, aun en
las más modestas, según las posibilidades.
23. A los coros juveniles habrá que darles una especial atención
a fin de ayudarlos a que no se conviertan en un simple grupo musical, sin sentido
cristiano. Hay que evitar el "exhibicionismo" o "protagonismo"
o afán de imitar a los artistas y otros desórdenes, en las celebraciones
y en los locales donde se reúnen.
24. A todos los ministros litúrgicos del canto y de la música,
especialmente a los jóvenes, habrá que ayudarlos cuidadosamente
en tres líneas de formación fundamentales:
A) Formación cristiana. Para que conozcan y amen más a Cristo
y a la Iglesia, y su vida sea verdaderamente cristiana. Su ministerio no puede
ser auténtico si no hay coherencia entre la fe y la vida diaria.
B) Formación litúrgica. Para que su aportación esté
cada vez más a la altura de lo que pide su servicio a Dios y a la comunidad,
y así puedan ellos mismos celebrar y vivir su fe, y ayudar a los demás
a que la celebren y la vivan.
C) Formación técnicas. Puesto que la música sagrada es
un arte, y por lo mismo tiene una disciplina, requiere de técnicas de
la voz y de los instrumentos para que exprese con auténtica belleza la
fe que celebra.
25. Habrá que tener un cuidado especial con los grupos de cantores y
músicos contratados ocasionalmente para el servicio de alguna ceremonia.
Habrá que ayudarlos a que su elección de música sea realmente
apta para el servicio litúrgico.
26. Un servicio importante es --dado que hay muchos grupos juveniles que posiblemente
no saben leer música-- que ayudemos a todos a que puedan tener, además
de las partituras, cassettes de buena música litúrgica.
27. Todos los coros deben estar muy advertidos de que su ministerio litúrgico
es un servicio indispensable a la comunidad. Por consiguiente, déseles
el lugar más conveniente para que cumplan debidamente con su función
y se les facilite su participación plena en la celebración (cf
MS 23). Invíteseles a que su comportamiento y su atuendo muestren el
respeto debido a la casa de Dios.
28. Su finalidad es apoyar el canto del pueblo, según los casos, cantando
a la par con él, dialogando, o dando un ambiente musical meditativo.
Nunca, pues, su servicio deberá impedir la participación del pueblo.
29. Será muy importante también el que, oportunamente, se puedan
tener ensayos con el pueblo, para ir formando un repertorio popular de real
participación. En ocasiones, el deseo de poner siempre obras nuevas dificulta
esta participación.
4. LOS INSTRUMENTOS
30. La finalidad del uso de instrumentos es la de apoyar y estimular el canto
de los fieles, facilitar la participación y hacer más profunda
la unidad de la asamblea. Habrá que evitar los que no se adapten a este
fin y que más bien estorban para crear un clima de oración. Un
mal uso es cuando el sonido de los instrumentos cubre las voces y dificulta
por ello la comprensión del texto. No se excluye que, en determinados
momentos de las celebraciones, puedan tocarse solos y acentuar así un
ambiente de oración y de fe.
31. Todo instrumento (también el coro) debe callar cuando el Sacerdote
o un ministro pronuncian en voz alta un texto que les corresponda por función
propia. Esto habrá que observarlo sobre todo en el momento de la Plegaria
eucarística.
32. El reconocimiento del órgano como el instrumento musical más
apropiado para el uso litúrgico no esta basado en motivos sentimentales
sino técnicos. Este instrumento es el único que puede proporcionar
una estructura amónica completa, pues posee una versatilidad de volumen
capaz de acompañar a una sola persona o a una gran asamblea de pueblo
que canta, y todo ello con un solo ejecutante. Pero, con todo, habrá
que tener muy en cuenta el modo de usarlo, evitando un volumen desproporcionado
y formas características de la música profana.
33. Lo mismo habrá que decir de todos los demás tipos de instrumentos
que pueden ser usados en la liturgia, teniendo en cuenta la aceptación
popular y que sirvan realmente a la celebración sin distraer de sus fines.
34. Cuando se trata de conjuntos musicales que suelen acompañar música
popular como el "mariachi", habrá que tener muy en cuenta la
sensibilidad religiosa del pueblo, para ver su conveniencia.
35. El uso de las medios electrónicos, como discos o cintas grabadas,
para suplir el canto del pueblo, del coro o de los ministros, o de los músicos
acompañantes, esta totalmente excluido de los actos litúrgicos.
Se tolerara en lugares desprovistos por completo de elementos inmediatos musicales
y sólo para sostener el canto del pueblo o del coro, pero nunca en forma
independiente, ya que el cantar o acompañar el canto con un instrumento
es un ministerio litúrgico vivo, que no puede ser ejercido por un aparato
o recurso artificial. Se podrá emplear antes de las celebraciones para
fines de ensayo o ambientación.
5. LOS CANTORALES
36. Hay ya, para el uso de las comunidades, un buen número de cantorales.
Su servicio es importante y lo reconocemos. Pero pedimos que las fallas que
vamos a comentar sean corregidas y esto sea tenido en cuenta por los que publiquen
nuevos cantorales.
37. Habrá que distinguir muy claramente los cantos verdaderamente litúrgicos
de los otros que, teniendo un tema religioso, son útiles para otro tipo
de reuniones.
38. En los cantos litúrgicos habrá que tener un respeto absoluto
a los textos, especialmente a los bíblicos, y a otros de antiquísima
tradición, como el Gloria.
39. Los Salmos y cánticos bíblicos deberán ser claramente
destacados como tales, con su nombre y cita.
40. No se deben presentar como supletorios del salmo responsorial los llamados
"cantos de meditación", aptos para otras ocasiones, pero de
ninguna manera para la celebración eucarística.
Qué es Liturgia.
La Liturgia es la cumbre a la que tiende toda la actividad de la iglesia, y
el manantial de donde dimana su fuerza (S. C. 10).
Esta afirmación, dada en el Concilio Ecuménico Vaticano II, no
dejó de causar extrañeza. Por una parte, la Liturgia había
sido vista como algo secundario, de carácter meramente ritual, en donde
se destacaba el sentido legal: prescripciones y rúbricas para las ceremonias,
o bien, como algo de carácter estético: ceremonias majestuosas,
en lugares arquitectónicamente bellos e imponentes, con preciosas vestiduras
y objetos sagrados.
A partir de esta afirmación se entiende a la Liturgia como algo totalmente
nuclear en la vida de la Iglesia. "Con razón, entonces, se considera
la Liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella los signos
sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación
del hombre, y así el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la
cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro" (S.
C. 7).
En la Liturgia los signos son algo indispensable, ellos nos hacen comprensibles
las realidades invisibles. Para comunicarnos necesitamos absolutamente de signos
y símbolos, especialmente visuales (anuncios, letras, expresión
del rostro, mímica,...) y auditivos (la voz, la música, lenguaje,
sonidos). Dios, al comunicarse con el hombre, se adapta a él y usa también
los signos sensibles. No podríamos comprender al Dios Espíritu,
infinito, eterno, invisible, sino fuera a través de lo sensible y tangible.
A estas comunicaciones de Dios, de su vida y de su gracia a través de
signos sensibles llamamos Sacramentos. A través de ellos la Liturgia,
actualiza el Misterio Pascual de Cristo.
En los Sacramentos Dios nos renueva y nos santifica, y nosotros le rendimos
culto. Esta es la doble finalidad de la Liturgia: la glorificación de
Dios y la santificación del hombre.
La palabra Liturgia viene del griego; está compuesta por otras dos: LEITOS
= público, y ERGON= obra. Es decir, Liturgia significa: "acción
en relación con el pueblo", o bien, oficio, función o servicio
público.
El Papa Pío XII en las vísperas del Concilio define la Liturgia:
"es el culto público que nuestro Redentor tributa al Padre como
cabeza de la Iglesia, y que la sociedad de los fíeles tributa a su Fundador
y, por medio de Él, al eterno Padre" (M. D. 13).
La liturgia es "una acción sagrada a través de la cual, con
un rito, en la Iglesia y mediante la Iglesia, se ejerce y continúa la
obra salvífica de Cristo, es decir, la santificación de los hombres
y la glorificación de Dios".
Qué es Música Sacra.
Esta noción "Música Sacra", o Música Sagrada
ha sufrido una evolución significativa; es importante comprenderla con
exactitud, para evitar confusiones.
El término surge (curiosamente para los católicos) en el ambiente
luterano, en Alemania del Norte; se aplicó por primera vez a una obra
de Micheal Praetorius, en 1614, a la que este había titulado como "Von
der Geistlichen und Kirchenmusic" (música espiritual y de Iglesia).
San Agustín (que vivió más de 1000 años antes) ya
distinguía la "música eclesiástica" (música
culta que se podía utilizar eventualmente en la Iglesia) y el "canto
eclesiástico", cuya primer cualidad no era la artística,
sino el ser "apto" para cumplir la función litúrgica
que se espera de él.
Siglos más tarde, a finales de la Edad Media, de ese canto eclesiástico
se deriva el cantus llanus (gregoriano), y el cantus figuratus (polifonía).
La Iglesia Católica adopta el término en la segunda mitad del
siglo XIX. La noción es muy reciente, y surge como oposición a
la teatralización de la música usada en las celebraciones litúrgicas,
sobre todo en Austria y Alemania. La "Heilige Musik", (música
sagrada), originalmente era una "purificación" de la música
litúrgica. Entre los principios de esta corriente tenemos; la diferencia
radical de la música profana o "del mundo"; que sea apta para
los ritos sagrados; solo se puede considerar sagrado el canto gregoriano y la
polifonía de Palestina. Pío X en su Motu Propio de 1903 decía
que "una composición para la Iglesia será tanto más
sagrada y litúrgica cuanto se acerque más en su desarrollo, inspiración
y sabor a la melodía gregoriana". O sea que el criterio para definir
si es sacra o no era la similitud con el canto gregoriano.
Más tarde Pío XII. en su Instrucción "De Música
Sacra" de 1958, amplía considerablemente la noción: "por
música sagrada se entiende: el canto gregoriano, la polifonía
sacra, la música sagrada moderna, la música sacra para órgano,
el canto popular religioso y la música religiosa" (No.4),
El Concilio Vaticano II ha conservado el término de Música Sacra,
pero dándole un contenido muy diferente, cuando en la Constitución
de la Liturgia aparece que: "la música sagrada será tanto
más santa cuanto esté en conexión más estrecha con
la acción litúrgica" (S. C. 112). Este concepto se identifica
plenamente con lo que San Agustín entendía por "canto eclesiástico".
1. CANTO Y MUSICA EN LA LITURGIA
"Vengan, cantemos alegres al Señor...
Entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos"
Sal 94, 1-2
El apóstol san Pablo nos invita a cantar juntos salmos, himnos y cánticos
inspirados, mientras esperamos la venida del Señor. Y que mejor momento
para hacerlo en la asamblea litúrgica. El Misal Romano nos habla del
canto como "una señal de euforia del corazón; san Agustín
nos dice que "Cantar es propio de quien ama" y un antiguo proverbio
afirma que: "Quien bien canta, dos veces ora".
Siguiendo la Tradición cristiana y bíblica nos damos cuenta de
la importancia del canto y la música en el culto.
Todo lo anterior nos motiva a tener en gran estima el uso del canto y la música
en las celebraciones litúrgicas.
El canto y la música son propios del hombre, son medios de expresión
y comunicación y crean comunidad.
En la Liturgia la música tendrá el fin de favorecer la unidad
en una misma acción, ya sea aclamar, meditar o proclamar. La música
está al servicio de la asamblea que celebra; es "parte necesaria
e integral de la liturgia solemne". (S.C. 12).
Por su parte el canto en la liturgia tiene la función de proclamar nuestra
postura ante Dios, nuestra comunión con la asamblea de los fíeles
y con el Misterio que celebramos. El Concilio Vaticano II invita al pueblo a
que participe activamente en la interpretación de los cantos en la celebración.
(S. C. 113 y 114). Si la asamblea es la protagonista de la celebración
el canto es un instrumento del que se sirve, este, sin embargo, no es algo añadido
sino parte integrante de la celebración.
En la introducción a la liturgia de las horas se nos recuerda que: "No
ha de ser considerado el canto como un cierto adorno que se añade a la
oración, como algo extrínseco, sino más bien como algo
que brota de lo profundo del espíritu del que ora y alaba a Dios".
"Con el canto, la oración adopta una expresión más
penetrante... y el misterio de la liturgia se manifiesta más claramente".
(Instrucción Musicam Sacram, sobre la música en la sagrada liturgia,
no. 5).
2. EL CANTO EN LA ESTRUCTURA DE LA CELEBRACION EUCARISTICA
La música y el canto están al servicio de la asamblea que celebra.
Siguiendo la estructura de la Celebración Eucarística, haremos
un recorrido por sus principales partes y sus cantos propios, a la vez, se anotaran
los criterios propios para cada uno de ellos. Al final, en un Apéndice
se describirán brevemente los elementos que integran las partes de la
Celebración.
a) Ritos iniciales.
Los Ritos iniciales o de apertura están integrados por: procesión
de entrada; saludo; acto penitencial; aclamaciones laudatorias; oración
personal y comunitaria (oración colecta).
Los ritos iniciales tienen como finalidad congregar la asamblea y disponerla
a recibir adecuadamente la Palabra de Dios, en ambiente de oración y
espíritu de conversión, condición indispensable para llegar
al rito sacramental.
El sentido de estos ritos es resaltar; la fe en Dios que se hace presente en
su pueblo; destaca la dimensión comunitaria como hijos de un mismo Padre
nos reúnen, convocados por Él; la conversión continua,
para acercamos al banquete de la Eucaristía (Prenotandos 5); la alabanza,
como reconocimiento de la misericordia y grandeza de Dios Trino y Uno.
"La asamblea, así constituida en los ritos iniciales es el signo
fundamental de la presencia de Cristo" (S. C. 7).
Los cantos que encontramos en estos ritos son:
1. Canto de entrada.
"La función de este canto es abrir la celebración, fomentar
la unión de quienes se han reunido y elevar sus pensamientos a la contemplación
del Misterio litúrgico o de la fiesta. (IGMR N° 25).
Hay libertad para la elección del canto. Tiene también como función
acompañar el rito de la procesión de entrada.
Criterios:
(Tomados la mayor parte de: La Celebración de la Eucaristía,
según el Misal de Pablo VI. Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica.
México).
• Que sea un canto que facilite la participación de todo el pueblo
y promueva así su unión, no es un canto sólo del coro.
Puede cantarse alternativamente por el coro y la asamblea. (Cfr. IGMR No. 26).
• Un canto que tenga relación con el tiempo litúrgico o
la fiesta que se celebra.
• Un canto que manifieste la alegría del encuentro de un pueblo
reunido para celebrar a su Señor.
• Que sea un canto que acompañe la procesión de entrada,
al llegar el sacerdote a la sede o al terminar la incensación del altar,
termina el canto. (Cfr. IGMR no. 17).
2. Aclamaciones laudatorias.
Kyrie eleison (Señor, ten piedad) es una antigua fórmula en que
se proclama que el Hijo (Kyrie) conoce nuestra condición humana (eleison),
pero que venció el pecado del mundo y por la Resurrección adquirió
el nuevo nombre de "Señor". Es una confesión y proclamación
del Señorío de Cristo Resucitado sobre la humanidad y su historia.
Por esto es una Aclamación Cristológica, no trinitaria, dirigida
a Cristo, Señor por excelencia.
El Gloria es un himno antiquísimo (siglo II) con el cual la iglesia
reunida en el Espíritu Santo, alaba al Padre y suplica al Hijo, Cordero
y Mediador. Es una alabanza a Dios de la Iglesia primitiva.
Criterios:
• Tanto el Señor, ten piedad, como el Gloria, son cantos de la
Asamblea, no elementos presidenciales.
• El Señor, ten piedad siempre se canto o recita, a no ser que
se haya utilizado en el tercer esquema del rito penitencial. Se le puede agregar
a cada invocación un tropo (breve invitación) que resalte el aspecto
laudativo de este canto cristológico.
• Como himno el Gloria debería ser siempre cantado. El canto o
la recitación pueden hacerse en forma alternada dos coros, la asamblea
y el coro.
• El Gloría, es un himno cuyo texto litúrgico está
ya determinado, por lo que no es lícito cambiarlo por otro canto, lo
que puede variar es la composición musical, siempre conservando el texto.
b) Liturgia de la Palabra.
La Liturgia de la Palabra está integrada por: lecturas del A.T. y N.T.;
salmo responsorial; aclamación; proclamación del Evangelio; homilía;
profesión de fe y oración universal.
La finalidad de la liturgia de la Palabra es la instrucción del pueblo
por la revelación del misterio de salvación, al escuchar la Palabra
de Dios; crecer en la conciencia de un Dios vivo y presente que sigue hablando
a su pueblo como antiguamente; la liturgia de la Palabra Junto con la liturgia
eucarística es el centro de la celebración.
El sentido que tienen es la acogida y meditación que la asamblea hace
de la Palabra, a la cual, responde con cantos y oraciones. Se establece pues,
un diálogo entre Dios que se manifiesta por su Palabra y el pueblo que
escucha y acepta su manifestación.
Dentro de la Liturgia de la Palabra encontramos:
1. Salmo Responsorial.
Es una respuesta del pueblo al Dios que se manifiesta. Es un texto bíblico
por el cual Dios habla a su pueblo, y tiene íntima relación con
la lectura bíblica que le precede.
Criterios:
Como salmo le es propio ser cantado y no reducirse a una simple lectura. Si
no se canta íntegro, al menos cantar la antífona (respuesta).
• Cuando no es cantado, lo proclama un lector distinto del que ha proclamado
la lectura. Se proclama de manera lenta, meditativa, para que pueda ser asimilado
y meditado.
• El salmista no anuncia al inicio: "salmo responsorial", ni
hace la invitación: "repitan todos", sino que con oportunidad
dice o canta la antífona de respuesta para que los fíeles la vayan
repitiendo.
• El salmo responsorial no se reemplaza por cualquier otro canto religioso,
ya que es un texto que está íntimamente unido a las lecturas.
2. Aclamación al Evangelio.
Es una aclamación por la cual la asamblea expresa su fe, alabando a
Cristo que nos ha entregado su Palabra que salva: ¡Aleluya!
Criterios:
• El Aleluya se canta en todos los tiempos litúrgicos fuera de
la cuaresma; acompañado por un versículo. No es un canto con un
Aleluya al final.
• En la Cuaresma se canta "Honor y Gloria a ti Señor Jesús".
• Lo inicia todo el pueblo, el coro o sólo un cantor.
• Esta Aclamación siempre es cantada. Si no se canta puede omitirse.
c) Liturgia Eucarística.
La Liturgia Eucarística está integrada por: ofertorio; prefacio;
plegaria eucarística; y ritos de comunión.
La liturgia eucarística es el culmen de toda la celebración:
los ritos anteriores a ella son una preparación para disponemos a recibir
el Cuerpo y la Sangre del Señor.
El sentido de estos ritos es el ofrecimiento de nuestras vidas a Dios, del
esfuerzo y trabajo humano (ofertorio); la koinonía o comunión
fraterna (ofrenda); acción de gracias, santificación y proclamación
de las maravillas de Dios (plegaria eucarística); participación
de los beneficios salvadores del misterio pascual, renovación de la Alianza
con el Padre, anticipación del banquete escatológico (comunión).
También tiene como sentido la filiación divina, el amor de caridad
y la incorporación a Cristo y a la Iglesia (ritos de comunión).
Como parte de esta Liturgia encontramos los siguientes cantos:
1. Canto de ofrendas.
Es el canto que acompaña la presentación que los fíeles
hacen del pan y el vino que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre del
Señor.
Criterios:
• El canto procesional de ofrendas se justifica cuando precisamente dichas
ofrendas son presentadas por los fieles. SÍ no hay procesión,
la asamblea guarda silencio.
• Los cantos pueden expresar la entrega a Dios de nuestra vida simbolizada
en el pan y el vino, fruto de nuestro esfuerzo, o en los otros tipos de ofrendas
que hacemos.
• También el canto podría expresar la alegría de
nuestra fraternidad cristiana reunida en tomo a Cristo, o bien prolongar el
contenido entregado por Dios en la palabra o el que se esta viviendo en determinado
tiempo litúrgico.
• No utilizar cantos de petición que repitan el contenido de la
oración Universal, ni cantos sacrificiales que expresen la ofrenda del
sacrificio a Dios.
2. Santo.
Es la aclamación con la que el Pueblo responde al Prefacio que es un
himno de acción de gracias al Padre por habernos dado a Jesucristo, su
Hijo amado.
El Santo es la expresión y el reconocimiento que el creyente hace de
la grandeza y santidad de Dios.
Criterios:
• Es una aclamación propia de la asamblea.
• Su compromiso musical varía, manteniendo siempre el texto litúrgico.
3. Cordero de Dios.
El rito de la Fracción del Pan (Cristo es el único Pan partido)
es acompañado por el canto o recitación del Cordero de Dios por
parte de la Asamblea. Es un Canto sacrificial. Su canto o recitación
no corresponde al sacerdote.
Criterios:
• El canto del Cordero no debe ser sustituido por un canto de paz.
• Es un canto funcional por acompañar una función o gesto,
que aquí es la fracción del pan.
• Puede ser cantado por la asamblea o bien por el coro o un solista canta
el Cordero de Dios y la asamblea responde la segunda parte.
• Esta invocación debe repetirse cuantas veces sea necesario para
acompañar la fracción; la última vez concluirá con
las palabras: danos la paz.
• En cuanto al texto, éste está ya determinado, sólo
varia su composición musical.
4. Canto de comunión.
Es el canto que acompaña a la procesión de los fíeles
que se acercan al altar para recibir la comunión.
Criterios:
• Que sea un canto que manifieste la alegría de sentirse hijo
de Dios.
• Que exprese también el ser comunidad.
• Puede basarse o desarrollar la antífona de la comunión.
• Es propio de la Asamblea.
• Después de la comunión, debe fomentarse el silencio, éste
puede alternarse con un canto de acción de gracias.
d) Ritos de conclusión.
Los ritos finales, de salida o conclusión son: los avisos; saludo y
bendición; despedida y canto final.
El sentido y finalidad de estos es concluir la celebración, bendecir
al pueblo y llamar al compromiso de vivir en la práctica la fe que se
ha celebrado.
1. Canto final.
Acompaña la procesión de salida, si es que se ha formado.
Es un canto que manifiesta la alegría y compromiso de vivir el Misterio
que se ha celebrado. Es propio de la Asamblea.
CRITERIOS PARA LA SELECCION DE CANTOS
¿Cuál canto?
Es conveniente hacer una selección de cantos previa a la celebración.
Pero ¿qué criterios seguir? Ante todo no debemos olvidar que el
canto es una expresión poética y festiva por la que manifestamos
nuestros sentimientos, así como también nos compromete y crea
comunidad. Por todas estas cualidades y expresividades el canto se hace parte
integrante y necesaria de la Celebración, por lo cual su selección
será cuidadosa.
Al hacer el programa de cantos para una celebración, nos haremos tres
preguntas:
1. ¿Qué canto? Es decir, atender al contenido, al texto del canto.
Que estén inspirados en los textos bíblicos y litúrgicos
del tiempo litúrgico o de la celebración en la cual van a cantarse;
de tal manera que puedan ser una ayuda segura y fructuosa para los fieles.
2. ¿Para qué asamblea? Al elegir el canto, considerar la facilidad
de ejecución y seguimiento por parte de los fíeles, que faciliten
la participación de todos. Es conveniente también atender al gusto
o costumbres del lugar.
3. ¿En cuál celebración? Que los cantos expresen el sentido
propio de esa Celebración, es decir, si es la celebración de algún
sacramento, un acto penitencial, o se encuentra dentro de determinado tiempo
litúrgico.
También es necesario considerar los siguientes criterios:
Criterio litúrgico.
Conocer el carácter de la celebración; si es fiesta, solemnidad,
memoria, feria... asimismo el tiempo litúrgico. Subordinar los cantos
a la proclamación de la Palabra, respetar los textos litúrgicos,
propiciar la participación de todos los fíeles; variar las formas.
Criterio pastoral.
Capacidad de adaptarse a situaciones concretas: lugares, personas, cultura,
edades... tener en cuenta las necesidades de la asamblea o grupo de personas
que participan en la celebración.
Criterio musical.
La música debe ser técnica, estética y expresivamente buena.
Aún tomando en cuenta el juicio pastoral ha de evitarse lo barato o trivial.
Ahora bien, no toda la música buena es apta para la liturgia. Ampliar
los repertorios para tener de donde elegir.
AREA TÉCNICA
RESPIRACIÓN Y VOCALIZACIÓN
Moisés León (mleon75@hotmail.com)
Los aspectos técnicos en un Grupo Musical Parroquial, sea del estilo
que sea, en ocasiones mejor son dejados de lado por considerarlos poco importantes
o por no tener las bases para poderlos desarrollar. Cualquiera que sea la razón
es necesario tomar en cuenta que si nuestro trabajo es hacer que la gente participe
de la liturgia cantando, esto se va a lograr, en la medida en que nosotros lo
hagamos mejor. La importancia de la Celebración Eucarística amerita
que nuestro servicio lo hagamos lo más dignamente posible, mejorando
cada día más y esforzándonos por ello.
Para lograr trabajar bien es indispensable que haya DISCIPLINA en el grupo.
La constancia en los ensayos, el prepararlos previamente, el respeto por los
momentos del ensayo harán que cada día se vaya mejorando.
No es conveniente que un ensayo se haga con 10 personas, el siguiente sea con
6 y el siguiente con 15. La constancia para asistir a los ensayos es fundamental.
Es posible que ésta inconstancia sea porque el ensayo se improvisa. Esto
tampoco debe ser, por lo menos se deben de revisar las lecturas de la próxima
celebración para no llegar al ensayo para improvisar qué se va
a cantar. Para poder preparar un canto complejo son necesarias varias sesiones;
por lo que una semana no servirá de mucho y poco a poco iremos encajonándonos
en los mismos cantos.
El respeto por los momentos del ensayo son los que permitirán avanzar
en cada canto. Cuando se esté conviviendo o jugando, éste será
el momento para relajarse, divertirse y convivir. Cuando se esté orando
deberemos poner en ello toda nuestra mente y nuestro corazón; y cuando
se esté ensayando deberemos de obedecer a las indicaciones que se nos
dan. Si se está trabajando con las voces graves, los demás deberán
guardar silencio. "La música se trabaja en silencio" y se aprende
más oyendo.
Se debe aprender a respirar y a vocalizar y una vez que sepamos, así
debemos comenzar cada ensayo, con ejercicios de respiración y vocalizando.
LA RESPIRACIÓN
La respiración es un proceso que se realiza constantemente, está
implícito en la vida del ser humano; sin embargo, la mayoría de
la gente no sabe respirar aprovechando al máximo su capacidad. Para hacer
uso de esta capacidad en el momento de emitir la voz debemos de aprender algunas
cosas.
El lugar en donde se almacena todo el aire que inhalamos son los pulmones. Estos
son dos "bolsas" que van desde los hombros y hasta nuestro estómago
por nuestra espalda.
La parte alta de los pulmones es la que normalmente utilizamos debido a que
es la parte que tiene más espacio para expandirse. La parte baja de nuestros
pulmones es la que debemos aprender a utilizar.
Es como normalmente se llenaría una jarra con agua, primero utilizando
la parte baja y así hasta el borde.
Cuando lo hagamos correctamente sentiremos como si nuestro estómago se
inflara. En realidad lo que estará sucediendo es que al ir llenando la
parte baja de nuestros pulmones, estos "avientan" al estómago
hacia adelante.
Hagamos estos ejercicios hasta que se nos haga costumbre y nuestro cuerpo se
acople. Al principio puede doler un poco la cabeza pero será solo al
principio. Estos ejercicios se deben hacer estando relajados, parados derechos
y con las piernas un poco separadas. Si al hacerlos subimos los hombros, es
indicativo de que lo estamos haciendo mal.
Si inhalamos de forma pausada y empezamos a llenar los pulmones a partir de
la parte baja, sentiremos como nuestros pulmones van aventando el estómago,
cuando se vaya llenando la parte alta de los pulmones terminaremos exhalando
todo el aire de manera rápida.
Ahora controlemos la exhalación. Debe ser de forma constante y no más
fuerte al principio y débil al final. El ejercicio que podemos hacer,
para observar si lo hacemos bien, es colocar la palma de nuestra mano derecha
frente a nosotros con nuestro brazo estirado, sacar el aire según la
explicación anterior y finalmente exhalar sintiendo en nuestra palma
una velocidad de aire constante.
Otro ejercicio similar se hace colocando al frente una vela en lugar de la palma
de nuestra mano y exhalar, de tal forma que la vela no se apague y que la llama
se incline de forma constante.
Un último ejercicio de gimnasia respiratoria que podemos hacer es colocarnos
en la posición normal para cantar (relajados, parados derechos, con pies
separados) y colocar los brazos caídos. Al tiempo de ir inhalando deberemos
levantar nuestros brazos a los lados hasta una posición de cruz en el
horizonte, bloquear la inhalación, voltear las palmas de la mano hacia
arriba y continuar inhalando hasta que nuestras palmas se encuentren por encima
de nuestra cabeza. En seguida, exhalemos bajando los brazos hasta la posición
de cruz, bloquear la exhalación, voltear nuestras palmas y continuar
exhalando hasta que los brazos regresen a la posición original.
Estos ejercicios los podemos hacer parte de nuestra rutina de ensayo.
VOCALIZACIÓN
Ahora que ya estamos respirando a máxima capacidad y exhalando de manera
constante vamos a hacer uso de ese aire para cantar.
En primer lugar, procuraremos mejorar nuestra técnica para emitir los
sonidos. Deberemos abrir bien la boca pero lo haremos de tal forma que ampliemos
la capacidad interior de ella (como cuando tenemos una papa caliente en la boca,
lo que hacemos en formar una "caverna" más grande y hueca por
adentro), finalmente jalamos nuestra boca como si nos riéramos (es más
fácil explicar la inmortalidad del cangrejo que esto, pero espero haberlo
logrado).
Con esta acción lo que estaremos haciendo es transformar nuestra boca
en una caja de resonancia que amplifique las notas emitidas por nuestras cuerdas
vocales, así comenzaremos a vocalizar.
La vocalización nos sirve para dos cosas, mejorar la entonación
y mejorar la dicción. Podemos decir que la palabra vocalización
se deriva de vocal. Las vocales son los sonidos básicos de cualquier
idioma y son los sonidos en los que haremos los cambios de tono.
Cada una de estas vocales debe producirse con una posición especifica
de nuestra boca ya que por ejemplo, para la vocal "a" nuestra boca
deberá estar abierta, mientras que para la "u" debemos tenerla
casi cerrada; aunque como ya vimos, debemos conservar el interior de la boca
muy grande.
Vocalizar es jugar con una melodía sencilla pero que abarque por lo menos
media escala como la siguiente e ir subiéndola de tono.
No debemos abusar de estas escalas ascendentes y descendentes pues se corre
el riesgo de "barrer" los sonidos entre las notas y no distinguir
claramente los cambios de tono. Es recomendable "golpear" cada nota
con la vocal correspondiente para evitar el error.
El ejercicio más recomendable es el siguiente:
Podremos comenzar esta melodía en el acorde de "LA" para empezar
muy abajo en la octava e ir subiendo el tono probablemente hasta "SOL"
de la siguiente octava. Así podremos ir ubicando las voces de las personas
del grupo según su matiz. Tendremos entonces que:
a) Sopranos son las mujeres que alcanzan sin esfuerzo las notas más
altas.
b) Contraltos son las mujeres que alcanzan sin esfuerzo las notas mas bajas.
c) Tenores son los hombres que cantan en las notas altas sin esfuerzo.
d) Bajos son los hombres que mejor alcanzan las notas bajas.
Ninguna voz es mejor que las otras, todas están para enriquecer la armonía
y hacer sobresalir la melodía. Debemos ser sinceros para encontrar nuestra
tesitura.
Un tercer ejercicio un poco más complejo es el siguiente:
Deberemos de cuidar nuestras cuerdas vocales. No exponer nuestra garganta a
cambios bruscos de temperatura, principalmente después de cantar. Si
es necesario salir y hace frío, cubrir nuestra boca y garganta.
Evitar el ingerir alimentos y bebidas frías después de cantar
y también después de ingerir algo caliente.
Los esfuerzos que hagamos no alcanzarán su culmen si no se entiende lo
que cantamos. Una melodía hermosa, acompañada de magníficos
coros y una excelente ejecución de instrumentos en la que NO se entiende
lo que cantamos, no sirve de nada. Si la ejecución no es clara, no estaremos
permitiendo que el mensaje de evangelización llegue a los destinatarios
y el esfuerzo realizado no alcanzará plenamente nuestro objetivo, alabar
a Cristo con nuestra voz y que otros lo alaben.
Una buena dicción es vital. Para tener una dicción excelente es
necesario pronunciar correctamente, frasear respetando las pausas y matizar
los sonidos musicales. Para mejorar esto, es posible hacer ejercicios con algún
trabalenguas.
En conclusión, al cantar deberemos tomar en cuenta nuestra posición
para cantar, la respiración, posición de los labios, articulación,
la dicción y junto con todo esto, nuestro corazón y nuestro amor
a Cristo Jesús.
DIRECCIÓN Y ORGANIZACIÓN EN LOS
GRUPOS MUSICALES PARROQUIALES
Moisés León
(mleon75@hotmail.com)
El trabajo en grupo siempre ha de significar el tener un orden en el mismo,
como Dios mismo nos lo enseña. Este orden existía ya desde las
primeras comunidades cristianas en donde todos tenían servicios específicos
para la comunidad y que ayudaban a su buen funcionamiento, incluso a pesar del
mismo dominio romano.
Este orden u organización es igualmente importante en los Grupos Musicales
Parroquiales y de ello depende el correcto funcionamiento del mismo.
El Director como un único responsable. En este tipo de grupos el Director,
Coordinador o responsable (en este escrito lo llamaremos “Coordinador”)
afina las guitarras, hace la oración, vocaliza, lleva la formación
en los ensayos, es el tesorero y hace todo lo que se le ocurre a el, en fin
es el hombre orquesta.
Este tipo de organización es muy cómoda para todos. El coordinador
no tiene quien le pueda contradecir en nada o simplemente indicar que esta mal
y en los integrantes es muy poco el compromiso que se pueda dar. Este tipo de
grupo prevalece mientras el Director exista, en ocasiones este tiempo puede
ser mucho, pero es más común que este tiempo sea mas bien corto.
Si tú eres un coordinador de un grupo con estas características
te invitamos a reflexionar en lo siguiente:
- Trasciendes más enseñando a otros a coordinar y repartiendo
las responsabilidades que siendo el hombre orquesta.
- Es más probable que tu y tu grupo se estanquen. Por más capacidad
que tenga el Coordinador, siempre será más enriquecedor el trabajo
en conjunto.
- El grupo durará el tiempo que tú dures en él. Eso te
podrá hacer sentir importante pero serás totalmente intrascendente.
- Es muy fácil que el grupo este funcionando teniéndote a ti como
centro y no a Cristo que es la esencia misma que debe tener el grupo.
Hay grupos en los que el coordinador es el fundador y cree que esto le da derechos
supremos o de posesión sobre el mismo. Esto pudiera ser real de no tratarse
de un grupo que participa en la liturgia y en general en el crecimiento de la
comunidad en la que trabaja en cuyo caso el grupo es de la comunidad en la que
sirve.
Es penoso ver grupos que participan en dos o tres comunidades pero no se comprometen
y asumen su responsabilidad en ninguna.
Grupos de responsabilidades compartidas. En este grupo, las responsabilidades
son compartidas entre varios o todos los integrantes y el compromiso para cada
uno de ellos es mas grande.
En este orden existe un Coordinador que se encarga de enlazar el trabajo de
los distintos encargados o comisiones y de ser el representante del grupo ante
la comunidad. Debe también saber la etapa psicológica que vive
el grupo y, en es sentido, ayudarlos a su maduración y sobre todo debe
ser absolutamente un testimonio vivo de Cristo Resucitado.
Las comisiones que pudieran existir son muchas y dependen del tamaño
y responsabilidades del grupo. Básicamente cubrirán Aspectos Musicales,
Aspectos de Formación y Aspectos Prácticos.
Aspectos Musicales
- Música. Encargado de instrumentos y voces.
- Cantos. Encargados de estar aumentando el acervo de cantos para el grupo.
- Equipo de sonido. En caso de contar con Instrumentos eléctricos, deberá
encargarse de controlar tanto el equipo como su uso.
Aspectos Formativos
- Formación. Encargados de llevar un plan de formación para los
muchachos y de llevar un pastoreo de ellos para estar al pendiente de sus problemáticas.
- Oración. Encargado de preparar las sesiones de oración del grupo
y preocupándose por la participación del grupo en las mismas.
- Discernimiento. Encargado de revisar las lectoras de las celebraciones y discernir
los cantos que se deberán usar para apoyar el mensaje de las mismas.
Aspectos Prácticos
- Secretario. Encargados de estar al pendiente de los compromisos del grupo
y de cumpleaños de los integrantes.
- Tesorero. Encargado de buscar la forma de conseguir recursos para el grupo
y de su control.
- Relaciones. Encargado de las relaciones del grupo con la comunidad y con otros
grupos musicales parroquiales así como las relaciones entre los mismos
integrantes.
Estos puestos pueden existir en la medida que el grupo crezca en compromiso
y en miembros.
La disposición de los muchachos a ayudar se debe de fomentar. Yo debo
de llegar al grupo no con la idea en la mente de que ya esta todo listo para
que yo cante. Sino pensando en qué puedo ayudar a los demás.
No hay cargos grandes ni pequeños simplemente hay que ser los mejores
en lo que hacemos y recordar que el que no vive para servir, no sirve para vivir.
Es aconsejable también que exista un Consejo, en el cual se deben de
tomar las decisiones que afecten al grupo. Allí se deben de discutir
todos los aspectos que afecten al mismo.
Debe estar formado por varios integrantes incluyendo al coordinador y las decisiones
allí tomadas deben de ser de común acuerdo y pensando siempre
en que sea lo mejor, lo que edifique, lo que una al grupo. No es Democrático
o por votos, es en el Señor y en el Espíritu Santo. Dicho consejo
debe reunirse cada mes o cada que sea necesario.
C O N C LUI S I O N
Estos dos tipos de organización en realidad no son contradictorios sino
que el primero, con la iniciativa de una persona que forma un grupos, es el
comienzo del camino hacia el otros, en donde ya no es solo una persona sino
varias las interesadas en mantener al grupo funcionando cada vez mejor.
Lo peligroso es que muchos de estos grupos nos quedamos con la primera formula
y no maduramos hasta llegar a una completa armonía en la organización
de nuestros grupo.
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